Mostrando entradas con la etiqueta Avenida de los misterios. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Avenida de los misterios. Mostrar todas las entradas

viernes, 22 de abril de 2016

Avenida de los misterios. John Irving


     "De vez en cuando, Juan Diego recalcaba: "Soy mexicano; nací en México, me crié allí". Desde hacía algún tiempo tenía por costumbre decir: "Soy estadounidense: he vivido cuarenta años en Estados Unidos". O, intentando quitar hierro a la cuestión de la nacionalidad, Juan Diego se complacía en decir: "Soy del Medio Oeste; de hecho, soy de Iowa".
     Nunca decía que era mexicano-estadounidense. "
  
     Si hay escritores con obsesiones, también hay lectores con obsesiones. Por temas, por escritores, editoriales... fetiches. Yo leo a Irving, me gusta. Y me gusta reconocer sus marcas en cada libro que pasa por mis manos. Hoy traigo a mi estantería virtual, Avenida de los misterios.

     Conocemos a Juan Diego, un escritor de cuerpo castigado aunque sigue siendo de mediana edad, mientras emprende un viaje buscando a una persona. Lo hace cumpliendo una promesa realizada años atrás sin saber lo azaroso que resultará el viaje... ni lo largo. Durante el mismo, entre medicación, nuevos conocidos y muchas horas de sueño, recordará su infancia en un vertedero, a su hermana, y cómo llegó a convertirse en el escritor que es hoy.

     John Irving usa estos dos hilos para dibujar a una misma persona. Y también, para deleite del lector habitual y sorpresa para quienes se acercan por primera vez, tocar las teclas habituales  en su obra. Así, y por colocar el hilo temporal, descubrimos a Juan Diego y su hermana, hijos de una prostituta y un padre cuando menos velado, las traducciones que tiene que hacer el protagonista de lo que su hermana expresa, y cómo saber leer le abrirá puertas insospechadas al quedarse huérfanos. Llegados a este punto ya hemos visto huérfanos, pobreza, prostitución... y también que Irving no es un escritor melodramático que carga las tintas para congoja del lector. Así avanzamos por el camino religioso, ya que la persona que ayuda a Juan Diego tiene una estrecha relación con la iglesia, con la que por cierto ya habremos topado nunca mejor dicho. Y nos iremos acercando ala vida adulta. Una vida adulta entre pastillas, coja, castigada por lo vivido. Y nos acerca al Juan Diego adulto, el novelista, viajero por lo que parece en dos dimensiones, la que le lleva por el mundo buscando a un hombre, y la que le lleva por su mundo mirando sus cicatrices. Y seguimos paseando por las marcas habituales de Irving: el sexo, el escritor, la reflexión, el mundo... todo está ahí.

     Avenida de los misterios es una buena novela. No excepcional, pero si que es una buena historia. Sin embargo he tenido la sensación de un cierto pudor a la hora de asomar a las letras que no he visto en otras como Personas como yo. O tal vez sea que he leído mucho Irving, y le exijo más, o veo sus quiebros justo un segundo antes de leerlos. Con todo, y pese a lo que pueda parecer por lo desgranado, la novela es divertida y de lectura fácil. Resulta sencillo dejarse llevar por la historia  avanzar y retroceder en el tiempo al ritmo marcado por el autor sin soltar la presa que nos pone en bandeja desde las primeras páginas. Conocer a Juan Diego y acompañarle es un placer que recomiendo a cualquier lector, y que paladee sus frases y se deje caer en sus polémicas. Allá donde piense un tema polémico, encontrará un rastro del mismo en la novela de Irving. Lo mejor es dejarse llevar por las letras y disfrutar del milagro de la literatura. Porque sí, también habla de milagros.

     Por cierto que mañana es el Día del Libro, ¿tenéis pensado comprar alguno en particular?

    Gracias