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lunes, 18 de marzo de 2013

El ladrón de céntimos. Christophe Paul




     "Mientras el agua se deslizaba suavemente sobre la superficie de su cuerpo para luego escaparse sin prisa en un remolino enjabonado por el desagüe de la ducha, Henri Pinchon contemplaba desde el pequeño tragaluz del cuarto de baño, los tejados de Montmartre que libraban su último combate con las sombras de la noche.
    Las campanas de Saint Jean de Montmartre lo sacaron de sus ensueños.
    Las siete de la mañana, hora de volver a la realidad."

     Conocí a este autor con Mapamundi, una historia escrita a ritmo de Bestseller que, de haber tenido el soporte y la publicidad adecuados, no dudo que hoy sería conocida por todos. Ya he comentado alguna vez que es un tipo de lecturas que me gusta reservar para las vacaciones, y así hice con su siguiente historia. Por eso hoy traigo a mi estantería virtual, El ladrón de céntimos.

     Conocemos a Henri Pinchon desayunando en un café francés, poco se imagina que un accidente lo dejará en coma durante apenas unos días. Un niño en bici y una chica con prisa serán suficientes para cambiar la vida de Henri, cuyo robo maestro será descubierto por el marido de quien fuera su primer amor. Y quien sabe, tal vez lo siga siendo.

     Cuando abres este libro y te cuentan la posibilidad de realizar un robo perfecto, te sorprende ver lo fácil que resulta. Las redes informáticas, los redondeos, los céntimos.. conceptos con los que vivimos cada día y que alguna vez tiramos de ellos pensando en las posibilidades que ofrecen. Christophe también las baraja y, no sólo eso, sino que nos las coloca delante explicándonos la estafa perfecta, delante del mundo y detrás de todos. Así son los genios y así es Henri, un hombre sin fisuras al que lo único que se le escapa es el destino. A partir de esta idea nos va tejiendo una trama en la que lo personal juega un papel directo, su jefe, el director, es el padre de la que fuera su primer amor y ésta está casada con quien lo sustituye... Como podéis ver es casi un enredo en el que los hilos se mantienen perfectamente diferenciados para trenzarse con las investigaciones, las sospechas y lo asesinatos. Porque también se guarda el autor un par de ases en la manga, de esos que nos hacen seguir leyendo pese a que se nos echa el tiempo encima.

     La historia nos la cuenta con un lenguaje fácil, sin perderse en terminologías informáticas ni tampoco bancarias, cosa que se agradece. Y la salpica con algunos detalles de París, breves apuntes y descripciones que nos hacen rememorar escenas como si se tratara de postales. Se trata, en definitiva, de un libro concebido para hacer pasar un rato entretenido al lector con la particularidad de partir de una trama que, inicialmente, nos resulta creíble a todos, logrando así engancharnos a una historia cuyo ritmo va en aumento hasta sus últimas páginas.

     Y vosotros, ¿con qué lectura comenzáis la semana?

     Gracias

jueves, 15 de marzo de 2012

Mapamundi. Christophe Paul


       "La primera explosión sacudió el silencio de la noche cuando salían del descampado y se metían por el camino de tierra, a unos quinientos metros detrás de la urbanización.
     — ¡Guido, te has pasado! ¿Qué has hecho?
     Zi había parado el coche, Natalia y ella miraban al niño con una expresión extraña."


     Hoy traigo una novela que está concebida para ser Best Seller. De esos controvertidos que tiran hacia ambos lados y la crítica saca faltas mientras los lectores aplauden la creatividad del autor. Porque, seamos realistas, es algo bastante habitual cuando hablamos de novelas que buscan el puro divertimento del lector, la evasión. Y esta que hoy traigo lo hace. Os presento, Mapamundi.


     Si el otro día era Marco Polo en esta novela encontramos a Alejandro Magno, no como protagonista vivo pero si sus restos. A partir de un robo en la Biblioteca Nacional dos mujeres se verán involucradas en toda suerte de aventuras a lo largo del mundo buscando unos restos desperdigados.

     El autor se inspiró en el espectacular robo ocurrido en la Biblioteca Nacional en el año 2.007 para dar un punto de salida a esta novela. Cuando descubrí el libro lo miré dos veces por su extensión, pero lo cierto es que no da tregua, de la mano de las dos protagonistas y el hermano pequeño de una de ellas iremos siguiendo pistas a lo largo de un mapa que nos llevarán por España, Italia, Egipto, Francia y Kuwait, desentrañando pistas tras los restos de Alejandro Magno. No se trata sólo de descubrir pistas sino de llegar sin ser capturados, pues no son  los únicos interesados en el descubrimiento. Y así, con esta fórmula que a muchos les puede parecer muy utilizada, el autor va presentando una trama fluida con notas discordantes que hacen que no nos parezca estar leyendo una novela trillada. Combina la acción con teorías sobre emplazamientos de restos y saqueos a museos en épocas de guerra, como la de Irak.

     Una de las cosas con las que se desmarca es con un niño de once años, personaje que no puede hacer más que llamar la atención poderosamente, junto a las dos chicas que no necesitan del arquetípico profesor masculino que las empuje en el momento adecuado para esquivar la bala. Y además es un viaje, geográfico, literario, gastronómico... llevado a cabo de una forma muy visual, aprovechando cada uno de los emplazamientos geográficos para nuestro disfrute. De un clásico a una obra ligera, pensada para hacernos las tardes mas cortas sumergidos en esta aventura de ritmo rápido con un final que tampoco es al uso.

     Un thriller de aventuras e intrigas,  que tiene como telón de fondo la vida de Alejandro Magno, la leyenda de su tumba y su inmenso tesoro. Y que arranca, como habéis podido ver, con mucha velocidad.

     Porque todos tenemos un gran autor junto a la mesilla pero seamos sinceros, ¿A quien lo le gusta perderse de vez en cuando entre las páginas de un BestSeller como si de una película de acción se tratara?

     Gracias