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domingo, 15 de enero de 2012

Considerando en frío, imparcialmente. César Vallejo

Considerando en frío, imparcialmente…
Considerando en frío, imparcialmente,
que el hombre es triste, tose y, sin embargo,
se complace en su pecho colorado;
que lo único que hace es componerse
de días;
que es lóbrego mamífero y se peina…

Considerando
que el hombre procede suavemente del trabajo
y repercute jefe, suena subordinado;
que el diagrama del tiempo
es constante diorama en sus medallas
y, a medio abrir, sus ojos estudiaron,
desde lejanos tiempos,
su fórmula famélica de masa…

Comprendiendo sin esfuerzo
que el hombre se queda, a veces, pensando,
como queriendo llorar,
y, sujeto a tenderse como objeto,
se hace buen carpintero, suda, mata
y luego canta, almuerza, se abotona…

Considerando también
que el hombre es en verdad un animal
y, no obstante, al voltear, me da con su tristeza
en la cabeza…

Examinando, en fin,
sus encontradas piezas, su retrete,
su deseperación, al terminar su día atroz,
borrándolo…

Comprendiendo
que él sabe que le quiero,
que le odio con afecto y me es, en suma,
indiferente…

Considerando sus documentos generales
y mirando con lentes aquel certificado
que prueba que nació muy pequeñito…

le hago una seña,
viene,
y le doy un abrazo, emocionado.
¡Qué más da! Emocionado…Emocionado…



     Muchas veces he contado por activa y por pasiva que tengo un cuaderno de poesía, pero es así. Ya traje a Benedetti, entre mis dudas sobre quien pongo y quito, pero es difícil hacerlo con un libro entero. Pocas veces me atreví y, precisamente ese es el motivo de tener un cuaderno de poesía. No escribo, yo me dedico a leer, pintar si acaso, sólo transcribo poemas sueltos, con referencia y autor, que me han parecido hermosos de una manera especial. Los hay de todo tipo, conocidos y desconocidos, de autores de renombre y hallados en lugares insospechados, y a nadie le importa si no vuelan golondrinas en la portada, porque ese libro es para mí. La última poesía que añadí la tomé prestada de un blog, previo permiso de su autor. La que traigo hoy figura en la página 23, soy una maniática y las tengo numeradas. Sin índice que justifique esos números escritos a pie de hoja, pero aún así, si buscas la página 23, te encuentras con Considerando en frío, imparcialmente.


     Usando sus propias palabras, podría decirse que Vallejo nació un día/ que Dios estaba enfermo y tal vez fue fruto de ello la sensibilidad que demuestra hacia la condición humana en sus creaciones. En este poema que pretende ser imparcial y juzgar al hombre de forma científica, como animal, terminamos apelando a los sentimientos que nos dominan, no en vano pertenece a Poemas humanos. 
     No me voy a poner a analizar la rima o si los versos son de arte mayor y tiene 36 estrofas o no, simplemente me limito a compartirlo, por si no lo conocéis, por curiosidad de saber lo que pensáis y si os pasa como a mí y os deja un sabor agridulce en la garganta. No puedo evitar verlo con un poso de tristeza y sonreír de medio lado cuando llego al final y observo que, ni siquiera el autor es capaz de mantener esa imparcialidad de la que tanto se ha jactado.


     Dicen que Vallejo es uno de los mejores poetas, de los grandes que ha habido en la historia de las letras. Yo digo que sólo es de los que han tenido la suerte de llegar a ser conocidos y seguirán siendo admirados pero que, tal vez y sólo tal vez, en la puerta de al lado a la mía haya una persona cuya letra es poesía y nadie lo sabrá jamás. En todo caso, y si eso es así, me gustaría tropezármelo un día y que me dejara anotar una de sus creaciones en mi cuaderno, para no compartirlo con nadie o, tal vez, compartirlo aquí.


     ¿Os gustó?


     Gracias


     PD. Ahora iría un vídeo en el que recitaran el poema, pero no lo encontré. Luego pensé en hacerlo yo, pero la informática y yo no terminamos de ser amigos, si alguien se presta a hacer un audio...