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domingo, 8 de abril de 2012

Crónica de una muerte anunciada. Gabriel García Márquez







     "El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo. Había soñado que atravesaba un bosque de higuerones donde caía una llovizna tierna, y por un instante fue feliz en el sueño, pero al despertar se sintió por completo salpicado de cagada de pájaros."

    Hoy traigo otro libro de título conocido y reconocido. Muchos son los títulos de este autor que figuran ya entre los llamados imprescindibles y este es, en mi caso particular, el que me aceró a García Márquez, un autor que, según sus propias palabras
"No hay ni una sola línea en ninguno de mis libros que no tenga su origen en un hecho real." 
     En este caso es más que notorio, hoy traigo a mi estantería virtual Crónica de una muerte anunciada.

     En un pueblo llamado Manaure se casan Ballardo y Ángela.  Descubre el flamante esposo que su mujer no ha  llegado virgen y la devuelve a una madre que no duda en darle una paliza. Los hechos se complican cuando la joven señala como culpable a Santiago Nasar. Ya sabemos que muere de hecho.

     Esta novela basa su argumento en un hecho ocurrido durante la juventud del autor en el pueblo ya nombrado. A modo de cronista e investigador de un suceso conocido, reconstruye la historia mezclando la novela y la crónica presentando casi un crimen periodístico y anunciando su muerte ya en la primera frase. Pareciera que el narrador pretende recopilar datos y posturas que nos ayudaran a entender el  motivo del crimen.

     Y con todo no es un libro sencillo ya que, como sucede en los pueblos pequeños, todo el mundo parece jugar su pequeño papel en la historia. No nos engañemos, no se trata aquí de descubrir el asesinato, no queda todo cerrado porque hay una confrontación directa entre el anuncio y el suceso estableciéndose una primera división. Los que no creyeron que Nasar moriría y los que, aún creyéndolo, no lo pudieron evitar. Trata para ello temas complicados como la violencia, el amor, el machismo y la moral. La propia y la que más aprisiona, la que se trata de puertas hacia fuera de una casa y que acaba desencadenando la venganza.

     Y con todo, pese a una trama circular en la que comenzamos por el final. Pese a un narrador que parece conocer a cada personaje, a veces cae en la ambigüedad, en la duda razonable, sólo así nos otorga una perspectiva cercana a la realidad, a los personajes y sus demonios, que aparecen en cada esquina. Es una novela rápida, que se nos va formando a modo de rompecabezas estableciendo una conexión con el lector que termina por pensar que está realmente ante un periódico y pasa las páginas deseoso de saber si finalmente se cumple ese suceso tan anunciado.
     Una obra que tal vez se aleje un poco de ese realismo mágico, aunque encontremos toques sueltos, dispersos, y que me hizo buscar más obras de Márquez para así disfrutar de esa peculiar forma que tiene de contarnos las historias. Esta vez ya sabemos todos que no todo Márquez es Cien años de soledad, estamos ante un claro ejemplo de otro de sus inmejorables títulos que se disfrutan en pocas horas.

     Un autor que no deja indiferente en sus formas y que os recomiendo si no lo habéis descubierto aún. Imprescindible compañero de biblioteca.

     ¿Habéis leído algo de Gabriel García Márquez?

     Gracias

sábado, 22 de octubre de 2011

El coronel no tiene quien le escriba. Gabriel García Márquez



     "Se sintió puro, explícito, invencible, en el momento de responder.
     — Mierda."



     Con este autor no he sido fiel a mi costumbre. Normalmente, cuando hablo de alguien empiezo por la primera obra suya que me impactó, no por la mas conocida o famosa. En el  caso de este autor decidí empezar con Cien años de soledad cuando tiene otros libros que me calaron más al leerlos por primera vez, uno es Memorias de mis putas tristes y otro este que traigo hoy, El coronel no tiene quien le escriba, que llegó a mi en el instituto y lo leí en una tarde llegando a conmoverme su protagonista.

     El coronel, del que no llegaremos a saber el nombre, protagonista de este libro os muestra su vida durante tres meses. Vive con su mujer asmática en un pueblo de Colombia. Es coronel veterano de una guerra civil y espera sin desesperar la carta que indica que empezará a cobrar la pensión del Gobierno. Cada semana lo acompañamos a la oficina de correos a la espera de esa carta que mitigue el hambre que sufren su mujer y él. Tiene como posesiones más preciadas una máquina de coser convertida en comida y un gallo, símbolo o alimento.
     Tres meses en ese pueblo y a la espera de la deseada carta es lo que nos aporta el autor en esta obra, corta, simple casi en una primera lectura, pero cargada de símbolos si nos paramos a reflexionar. Es una novela realista pese a que asoma por ella Aureliano Buendía. Sin embargo ahora vivimos la etapa posterior a la guerra, La Violencia, y el hambre que se podía pasar. Así como la manera casi irracional de aferrarse a esperanzas y recuerdos.

     Es casi una obra triste, pero no en el sentido habitual ya que Márquez no convierte la historia en un drama. Sí, son ancianos, enfermos, pobres y tal vez pasen hambre. Pero también son presa de la compostura y esa dignidad de antaño ante el que dirán. La edad no tiene que matar al hombre que ha sido idealista, ni tampoco tiene que hacerlo sucumbir y ceder su libertad, y eso es justamente lo que nos muestra el autor en unas pocas páginas combinando unas situaciones comunes en muchas casas y haciendo de ellas una maravillosa historia que transcurre entre cuatro paredes.

     Muchos dicen que por su longitud este libro se puede considerar casi una anécdota, tal vez por eso me gustase tanto, siempre digo que me quedo con lo anecdótico de las historias, pero, en este caso.. hay más. Porque cuando cierras el libro, te retumba esa palabra, "mierda", junto al retrato del viejo coronel que te acompañará durante mucho tiempo después de haber cerrado el libro.

     Gracias.