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jueves, 2 de enero de 2014

El corazón delator. Edgar Allan Poe




     "¡Es cierto! Siempre he sido nervioso, muy nervioso. ¿Pero por qué afirman ustedes que estoy loco? La enfermedad había agudizado mis sentidos, en vez de destruirlos o embotarlos. Y mi oído era el más agudo de todos. Oía todo lo que puede oírse en la tierra y en el cielo. Muchas cosas oí en el infierno. ¿Cómo puedo estar loco entonces? Escuchen... y observen con cuánta cordura, con cuánta tranquilidad les cuento mi historia."

     Empieza el año y retomamos la actividad sabiendo que poco más ha cambiado salvo un dígito. En realidad lo que diferencia al día uno de enero del resto de los días, es que cambian dígitos en las tres partes que fechamos cualquier documento: el día, el mes y el año. Y sin embargo nos dejamos llevar por la euforia del cambio y pensamos cómo comenzar el año y qué propósitos hacer. Es por eso que pensé comenzar con un clásico y además con algo ligero sabidos los excesos de estas fiestas. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, El corazón delator.

      Un hombre nos cuenta su historia, de tú a tú. Él, nos explica, no está loco. Da igual lo que digan, no tenemos que hacer caso porque no lo está, no. Simplemente un viejo al que conocía, lo miraba mal, con un mal ojo, como velado, como un pajarraco... así que tenía que matarlo. Si bien esto nos puede parecer una locura, nuestro interlocutor nos lo razonará para que veamos todos los motivos que nos inducirán a pensar que no está loco. Por si alguno se nos pasa por alto.

     No tiene nombre nuestro interlocutor, podría ser cualquiera. Y eso no le quita credibilidad ni vehemencia a sus palabras. En este relato corto, cortísimo, Poe hace gala de su talento narrativo para que nos entrevistemos con un asesino que escribe en primera persona este soliloquio. Nos hace partícipes de la negación de lo que pronto adivinamos como su locura para dirigirnos entre obsesiones y, en apenas unas pocas líneas, tener su imagen asomando la cabeza por la puerta de la habitación del viejo, grabada a fuego. Obsesión tras obsesión, la cordura, el ojo del viejo, la necesidad del enfado, los tiempos de espera, la puesta en escena y, finalmente, la conciencia como mayor de las obsesiones. Esa conciencia que late y pesa, cuya voz resulta atronadora quitando el sosiego a quien la escucha sin quererlo.
     De una forma sencilla y sin pretender sorprender al lector, recorremos con Poe las obsesiones de su protagonista sintiendo la tensión crecer línea a línea. Una narración efectiva para todos los públicos en la que el cadáver vuelve a quedar en casa, algo recurrente en este autor, y en la que la atmósfera lo es todo. Nos asfixiamos junto a su sudoroso protagonista para llegar al final de la historia sin aliento. No por haber luchado con la esperanza de un final diferente, sino por la necesidad de respirar.

     Nos transmite de este modo una angustia contagiosa con la que demuestra ser un maestro en los ambientes góticos y las palabras medidas para que no sobre ni una coma. Digno trabajo del lugar que ocupa en la literatura universal, me parece un autor al que hay que descubrir tarde o temprano... leyendo cualquiera de sus obras.

     Empezamos el año y, mientras poso este magnífico relato, os diré que estoy leyendo La quinta ola. Y vosotros, ¿qué libro descansa en vuestra mesilla a principios de este año?

     Gracias


lunes, 9 de septiembre de 2013

El pozo y el péndulo. Edgar Allan Poe




     "Sentía náuseas, náuseas de muerte después de tan larga agonía; y, cuando por fin me desataron y me permitieron sentarme, comprendí que mis sentidos me abandonaban. La sentencia, la atroz sentencia de muerte, fue el único sonido reconocible que registraron mis oídos."

     Cosas que se han quedado grabadas a fuego en mi memoria: ver escondida desde el pasillo parte de la película El resplandor y luego no dormir durante un par de dias; leer antes de tiempo el libro que hoy os traigo y ponerme nerviosa cuando no oía ruidos durante la noche. Ambos títulos los redescubrí en la edad adulta y me encantaron. Por eso hoy traigo el libro a mi estantería virtual, se trata de El pozo y el péndulo.

     Esta vez el narrador es el protagonista. Lo conocemos ya confinado en una oscura celda por la Inquisición bajo los suelos de Toledo. Una celda que irá modificándose para someterlo a la mejor de las torturas, la anticipación a una muerte atroz.

     El pozo y el péndulo es uno de los cuentos más famosos de Poe. En él, además de percibirse el terror psicológico esperado, podemos disfrutar de esa particular forma de narración casi poética, teatral, a la que el autor nos tiene acostumbrados. El protagonista nos irá desgranando las agonías de la mente. Lo acompañaremos mientras explora la celda totalmente oscura y descubre, tropezando, que puede caerse a un profundo agujero y morir allí abajo. Luego asistiremos al primer cambio: ya atado y tumbado de espaldas entre ratas e inmundicia, percibirá el sonido y viento producido por un péndulo que desciende poco a poco. Esta es la parte que más me angustió. La certeza de esa guillotina en movimiento que desciende poco a poco sin dejar aparente escapatoria, la mente, el estrés, la desesperación y la búsqueda de una idea para poder sobrevivir. Una supervivencia que tanto el protagonista como el lector saben será limitada. A fin de cuentas, todos conocemos la sentencia desde la primera página. Aún así, asistimos a un tercer cambio en el pozo: cambia de forma, de temperatura, se estrecha y nos hace sudar durante su lectura como si los confinados fuéramos nosotros. Nos obliga así a buscar la salida junto al desdichado narrador. Consigue que nos involucremos, y esa es la grandeza del relato que hoy traigo: la capacidad de Poe para fundirnos en sus palabras.

     Con un tono sobrio, el autor nos demuestra en este relato que no hace falta sangre para conseguir generar una atmósfera de terror. De hecho, suele ser más efectivo no hacerlo. La mente humana es la mejor de las torturas en muchos casos y este es claramente uno de ellos. Si nuestro protagonista hubiera recibido latigazos no estaríamos tan impresionados. El tono, las palabras precisas y la atmósfera que consigue son magníficas. Ese monólogo a modo de confesión, la sensación de que el protagonista vomita las palabras como si fuera una terapia, una única forma de "escapar" a la peor de las torturas a la que lo somete ese angustioso pozo, nos atrapa y consigue no dejar indiferente a nadie.

     Me gusta Poe. Es uno de los imprescindibles entre mis estantes al que ya he perdonado las noches que me robó el sueño por haberlo leído demasiado pronto.

     Y vosotros, ¿con qué libro empezáis la semana?

     Gracias

     PD. Si sois de los que optáis por los Audiolibros, la voz de Constantino Romero es el complemento perfecto a esta historia.


viernes, 22 de febrero de 2013

Los crímenes de la calle Morgue. Edgar Allan Poe




     "Las características de la inteligencia que suelen calificarse de analíticas son en sí mismas poco susceptibles de análisis. Sólo las apreciamos a través de resultados. Entre otras cosas sabemos que, para aquel que las posee en alto grado, son fuentes del más vivo goce. Así como el hombre robusto se complace en su destreza física y se deleita con aquellos ejercicios que reclaman la acción de sus músculos, así el analista halla su placer en esa actividad del espíritu que consiste en desenredar. Goza incluso con las ocupaciones más triviales, siempre que pongan en juego su talento."

     Las novelas de detectives están de moda, o eso dicen. En realidad las novelas de detectives estuvieron de moda desde su aparición, la búsqueda de culpables por parte del lector siempre ha sido un pasatiempo celebrado por estos últimos. Y así han salido nombres que todos conocemos y recordamos. Por eso hoy he decidido buscar el origen de este tipo de novelas, y por eso hoy traigo a mi estantería virtual este libro. Hoy traigo, Los crímenes de la calle Morgue.

     Dos mujeres son asesinadas en un apartamento en París con una violencia inusitada. Cuando la policía se pone a investigarlo, pronto se encuentra en un callejón sin salida, así que la investigación termina por caer en manos de un detective aficionado, C. Auguste Dupin.

     Esta vez traigo un relato publicado por primera vez en el año 1.841 en el que aparece por primera vez el concepto de enigma en una habitación cerrada, aparentemente irresoluble precisamente por ese entorno. Está además basado en un caso real, aunque con muchas libertades, y su famoso detective, inspirador de grandes nombres como Sherlock Holmes, toma rasgos del famoso policía Vidocq. Con todo ello y junto a un narrador sin nombre y compañero de Dupin, desarrolla una historia en la que, para resolver los asesinatos presentados, hay que utilizar la inteligencia, la lógica y la capacidad deductiva.

     Es curioso como tendemos a encasillar a los autores de esas terribles etiquetas que se ponen a sus libros. Poe, conocido como uno de los maestros del terror, nos creó a Dupin y lo desarrollo en una serie de historias de corte detectivesco que no están en absoluto concebidas para dar miedo. En este caso se trata de una historia corta con una atmósfera asfixiante a ratos y escrita con la destreza a la que nos tiene acostumbrados a los que somos incondicionales suyos. Eso hace que, pese a estar perfectamente hilada y desarrollar el misterio para llegar a una perfecta resolución, se nos haga extremadamente corto. Y acudamos a por el resto de las historias de Dupin.

     Un clásico de las novelas de detectives, imprescindible tanto para los aficionados al género como para aquellos que siguen al autor. Bueno, en realidad imprescindible para cualquiera que se haya acercado en algún momento a una novela de detectives. Y ya sabéis, no os dejéis llevar por el nombre del autor, aquí no se trata de un asesino monstruoso que aterroriza una ciudad haciéndonos sufrir, sino de una mente brillante que analiza todo cuanto le rodea para buscar la solución a un enrevesado enigma.

     Y a vosotros, ¿os gustan las novelas de detectives?

     Gracias

jueves, 13 de septiembre de 2012

Narración de Arthur Gordon Pym. Edgar Allan Poe




     "Cuando todos nos hubimos tranquilizado, nos pusimos a mirar la nave que se alejaba, hasta que se perdió de vista. El tiempo empeoraba y soplaba un ligero viento. En el preciso momento en que el buque desapareció en el horizonte, Parker se volvió hacia mí con una expresión en la cara que me dió escalofríos. Tenía un aire de seguridad y entereza que nunca le había observado. Antes de que despegara los labios, yo tenía el pálpito de lo que iba a decirme. En una palabra, insinuó que uno de nosotros debía morir con el fin de salvar a los demás."

     Hay autores cuyo nombre nos resulta conocido a todos. Sus historias han sido leídas mil veces e interpretadas otras tantas. Eso le pasa al autor que hoy traigo, es conocido y reconocido por todos, pero no toda su obra tiene la misma fama. El libro que he elegido colocar en mi estantería virtual es Narración de Arthur Gordon Pym.

     Conocemos al señor Pym y lo acompañamos durante sus aventuras marítimas, o tal vez sería mejor decir sus desventuras pues tienen mucho de terrorífico, con buques fantasmas, motines y canibalismo incluídos. A bordo del Grampus nos vemos viajando por los mares del sur, asistimos a un naufragio, hambre, y un rescate por una goleta británica. Esto que debiera otorgar tranquilidad no lo hace puesto que viajará por el océano Antártico demostrando que aún les queda mucho por pasar.

     Esta es la única novela escrita por el archiconocido autor de cuentos de terror. Es curioso como siendo su obra más larga es también la más controvertida encontrando disparidad de opiniones, venerada por unos, como Lovecraft o Stevenson, encontró escollos en la crítica y público por su última parte, en la que chocan el realismo imperante en la obra con la imaginación desbordada de un autor con una clara tendencia a los mundos fantásticos.

     Se trata de una novela rápida en la que el lector no tiene tregua como tampoco la tienen los protagonistas de la historia. Poco a poco los va haciendo pasar por momentos casi pavorosos en los que los sentidos se encuentran alerta y los cuerpos en tensión. No deja de resultar curiosa la cantidad de detalles que nos va dando, salpicados a lo largo de la obra y que contribuyen a que nos sumerjamos en una maraña de sentimientos que nos producen el feroz deseo de conocer el final de la historia. Sin lo unimos a la aceleración de los acontecimientos a medida que avanzamos, no hay otro final que el que nos lleva sin resuello hasta el punto exacto en el que Poe decide dar por concluida la aventura. Reune todas las características que han podido tener las aventuras marítimas a lo largo de la historia de la literatura, salta de unas a otras en una primera persona impecable, Pym no nos ahorra detalles para que lo acompañemos en su viaje cargado de realismo. Y... nos encontramos con uno de los finales que más ríos de tinta han hecho correr en la literatura incluso hoy, habiendo pasado tantos años.

     El propio Julio Verne se sintió fascinado por esta curiosa historia y la forma que tiene de dejar al lector pensativo, elucubrando, y decidió continuarla en su obra La esfinge de los hielos, dando así buena muestra de lo que nos podíamos encontrar en este título. No diré que sea la mejor obra de Poe, ni tampoco la más representativa, pero tiene todos los ingredientes para picar la curiosidad del lector y querer saber lo que se esconde tras la narración. Al menos eso es lo que me pasó a mí. Porque cuando un libro da tanto que hablar y genera posiciones tan dispares respecto a una de sus partes.... cuando hasta el mismísimo Julio Verne decide continuar una historia porque se siente fascinado por ella; lo menos que puedo hacer es estar convencida de que merece la pena descubrirla. Por eso la traigo hoy a mi estantería, por si os contagio la curiosidad y os acercáis a conocer a Pym. Os aseguro que no os dejará indiferentes.

     Por cierto que comenzaba diciendo que este es un autor de los reconocidos, de esos de los que hablamos todos como si tuviéramos leída su obra. Por eso os pregunto, ¿habéis leído algo de Poe o pertenece a esos nombres que casi por hartura dejamos a un lado convencidos de que sabemos lo que nos vamos a encontrar?

     Gracias.

     PD. Si os animáis a descubrir esta historia os recomiendo la Narración de Arthur Gordon Pym con el prólogo y anotaciones de Julio Cortázar.

sábado, 7 de enero de 2012

El gato negro. Edgar Allan Poe







     "No espero ni pido que alguien crea en el extraño aunque simple relato que me dispongo a escribir. Loco estaría si lo esperara, cuando mis sentidos rechazan su propia evidencia. Pero no estoy loco y sé muy bien que esto no es un sueño. Mañana voy a morir y quisiera aliviar hoy mi alma. Mi propósito inmediato consiste en poner de manifiesto, simple, sucintamente y sin comentarios, una serie de episodios domésticos. Las consecuencias de esos episodios me han aterrorizado, me han torturado y, por fin, me han destruido. Pero no intentaré explicarlos. Si para mí han sido horribles, para otros resultarán menos espantosos que barrocos. Más adelante, tal vez, aparecerá alguien cuya inteligencia reduzca mis fantasmas a lugares comunes; una inteligencia más serena, más lógica y mucho menos excitable que la mía, capaz de ver en las circunstancias que temerosamente describiré, una vulgar sucesión de causas y efectos naturales. "


     Siempre me declaro amante de la literatura de terror, y luego resulta que no traigo libros de esa temática. Tal vez porque son difíciles de explicar o porque hay muchos donde elegir o están muy oídos si son de King o nada si no lo son. Hoy traigo un cuento, no para niños puesto que hoy seguramente duerman más de lo normal, han sido días de densas emociones y regalos, y tampoco es este un cuento apto para todos los públicos. Traigo, por tanto, un cuento para adultos, de mis favoritos en realidad. Os presento a El gato negro.


     Os presento una familia, una pareja en realidad, da igual sus nombres puesto que hay muchas similares. Uno de sus miembros nos cuenta su historia, como se va dejando llevar por la bebida, como disfruta de la compañía de su gato, hogareño y tranquilo y como, tras un incendio, su vida se ve oscurecida por la sombra de un destino truncado en el cual, el gato parece ser el eje principal de la desdicha.


     Hoy he buscado especialmente la portada, es la de la edición que tengo en casa. Me parece que tiene una magníficas ilustraciones en las que se aprecia en apenas unos trazos ese gato grande como Plutón.
Es un cuento de terror psicológico que va cargando la atmósfera poco a poco. A medida que avanzamos entre sus líneas pasamos de la normalidad cotidiana a un estado de inquietud que se acentúa pese a que casi comienza por el final de la historia. Poco importa conocer el desenlace puesto que Poe se adueña de vista y oído del lector. Resuenan en nuestros ojos los golpes que oímos, sin poder apartar la vista de las paredes y sombras que se ciernen en las vidas que tenemos entre manos.


     Poe se fue haciendo conocido a raíz de ganar un concurso en Dollar News, que además de unos pocos dólares, le proporcionó lectores al ser publicado. Hoy es un referente en la literatura de terror para los grandes maestros del género y nos enseña la perversidad de la sospecha, de la duda irracional y del temor a los desconocido. No le cabe duda al autor sobre el origen del terror y es la mente humana. Por eso nos lleva de viaje por los sentidos en sus cuentos, para enseñarnos a la tenue luz de sus palabras, los rincones en los que se esconde la intranquilidad.


     Un cuento clásico de la literatura, os invito a conocerlo. Pero no lo olvidéis... este no es para leer a los niños antes de acostarlos.


     Gracias

sábado, 10 de septiembre de 2011

EL cuervo. Edgar Allan Poe




     "Una vez, al filo de una lúgubre media noche,
mientras débil y cansado, en tristes reflexiones embebido,
inclinado sobre un viejo y raro libro de olvidada ciencia,
cabeceando, casi dormido,
oyóse de súbito un leve golpe,
como si suavemente tocaran,
tocaran a la puerta de mi cuarto.
"Es -dije musitando- un visitante
tocando quedo a la puerta de mi cuarto.
Eso es todo, y nada más."


     Hoy hizo un calor sofocante, tremendo,  pegajoso, que nos ha obligado a todos a dormir con las ventanas abiertas. Pero ni de lejos es tan pacífico como sale en las películas, siempre hay un ruido, un camión, unos faros de coche que atraviesan la cortina de casa. Te mueves, te desvelas y das un par de vueltas escuchando los ruidos de la noche dentro de tu propia cabeza. Así es como he llegado hasta aquí, a estas horas intempestivas, recordando El cuervo.

     Y justo en ese mismo sitio, casi me encuentro con el narrador de este poema, sentado, dormitando sobre unos libros, mientras su mente aún conserva los recuerdos de su amada Leonor y anhela la llegada del día que le distraiga de ese silencio en el que sólo se oye pensar. El silencio angustioso se torna más angustioso aún al oir unos ruidos, golpes a la puerta que lo despiertan, se dirige a ella y al abrirla, como surgido de la propia oscuridad, encuentra un cuervo que entra graznando a cualquier pregunta una única respuesta: Nunca más.
     Poco sabemos de esa respuesta, tal vez nunca volverá su amada, tal vez nunca la olvidará o no podrá echar al cuervo o, acaso, tal vez nunca más vuelva a amanecer para nuestro narrador. Con esta sencilla premisa angustia a narrador y lector, dando una respuesta a cualquier pregunta conocida, invitando a la mente a acercarse a sus temores más oscuros para saber que no va a obtener esperanza alguna.

     El mismo Poe en "Filosofía para la construcción" nos habla de este poema, El cuervo, para enseñarnos que nada en él fue dejado al azar, la noche negra, el pájaro igualmente negro, el blanco busto de Palas Atenea, el amante, la muerte. Eterno matrimonio el de la muerte y la noche que identificamos sin necesidad de que nadie nos guíe y acaso Poe pensaba en ello una noche cualquiera tras la prematura muerte de su esposa, cuando se le ocurrió el poema. Pero eso, son sólo conjeturas arriesgadas que se nos pasan por la imaginación mientras leemos a un indiscutible rey del género, del cual he traído una simple muestra y, si no me creéis, escuchad:


     Gracias