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miércoles, 29 de abril de 2015

El gusano de seda. Robert Galbraith


     "-Más vale que se haya muerto alguien famoso de verdad, Strike -dijo una voz ronca desde el otro extremo de la línea.
     Aún no había amanecido. El hombre corpulento y sin afeitar que caminaba con el teléfono apretado contra la oreja sonrió.
     - Por ahí va la cosa."

     A Rowling en su día le rechazaron varias editoriales, una media docena, su primer libro esa hoy famosísima saga sobre un mago. A Galbraith también le rechazaron varias editoriales su primer libro. Finalmente ambos libros, con un lapso de años de por medio, salieron al mercado. Rowling demostró que podía convertirse en la lectura de cabecera de toda una generación. Galbraith consiguió unas ventas bastante modestas y luego... luego se descubrió que era Rowling. Y entonces se dispararon las ventas. Un desliz, un error que fue llevado a juicio y un mundo que reaccionaba ante el nombre de una escritora ya más que famosa. Hoy traigo a mi estantería virtual el segundo libro de Robert Galbraith, publicado ya sin secreto alguno sobre su autoría; traigo, El gusano de seda.

     Conocemos, o recuperamos si leímos El canto del cuco, a Cormoran Strike, un exmilitar británico al que falta una pierna por un atentado sufrido en Afganistán, hijo de una estrella del rock y detective privado en la actualizada. Trabaja junto a Robin, secretaria con aspiraciones no confesadas ni a su jefe de convertirse en detective. Hasta ellos llega una mujer que quiere saber dónde se esconde su marido, el excéntrico escritor Owen Quine, quien tras causar un enorme revuelo en el mundo editorial con un libro aún no publicado, Bombyx Mori, desaparece de la faz de la tierra sin dejar rastro alguno. La desaparición se convierte en asesinato y Strike comienza a levantar las alfombras del mundo editorial para descubrir lo que esconden debajo.

     Lo cierto es que pese a ser el segundo libro de la saga, no necesitamos haber leído el primero. El dato, la relevancia mediática que obtuvo Strike al resolverlo adelantándose a la policía, nos lo da Galbraith varias veces a lo largo de la historia. Y es el único dato anterior que podríamos necesitar para enfrentar esta lectura.

    La comida rápida no tiene ningún valor nutritivo. De hecho, si uno se para a pensarlo es casi tóxica para el cuerpo. Tampoco tiene mucho sabor más allá de la sal camuflada en supuestos sabores más exóticos. Todos lo sabemos, y de hecho lo decimos en voz alta. Sin embargo, todos caemos en la comida rápida en distintos momentos por una u otra razón (excusas).

     Algo así sucede con esta novela. Los personajes, salvando a los protagonistas, están faltos de carácter que nos ayude a distinguirlos. La trama se basa en girar, a veces de forma desordenada, y usa eso de "se dio cuenta de todo" mientras nos deja sin el proceso deductivo para llegar a saber eso que nos han dicho que sabe. Y sustituid la sal por los clichés, muchos, repartidos o amontonados, lo mismo me da. Y sin embargo la gente la va a leer, posiblemente mucho, porque es entretenida.
     El autor/autora entra de lleno en el mundo editorial, y nos presenta desde la agente arpía hasta el editor borracho pasando por el egocéntrico autor, todos ellos representaciones exageradas que, más que como un reflejo de lo que Rowling ha podido encontrar durante su andadura literaria, yo me lo he tomado como una licencia para divertirse mientras escribía. Me ha llamado la atención, eso sí, la escasa presencia femenina que introduce en ese mundo, y la forma en que aparece. Utilizando un narrador entre omnisciente y observador, a ratos sabe lo que piensan los personajes, a ratos opta por dejarnos saber que nos oculta lo que piensan, Rowling/Galbraith construye una novela concebida para entretener. La desaparición es el pistoletazo de salida para una trama en la que hay envidias, celos, suicidios, sexo, sangre, bondage y secretos en algo más de 500 páginas. El libro busca ir acelerando de una forma constante para así mantener al lector, tal vez no pegado a sus páginas, pero si con la intriga suficiente como para terminar la historia.
     Dice el narrador en un momento determinado que la trama es lo que sucede y la narrativa la forma en que se transmite lo que sucede. Yo completaría un poco esa afirmación, ya que tiene que ser muy complicado escribir un libro cuya lectura sea de las llamadas fáciles para el lector. No sé si es algo que se hace de forma consciente, pero las listas de ventas están llenas de éxitos que todos afirman se sustentan en ese punto. Tan fácil no será, digo yo.
     La novela es de esas que se leen en verano, cuando uno no quiere pensar demasiado y sí pasar unas cuantas horas divertidas en la playa o la piscina. Uno de esos libros que se verán mil veces posados en toallas y que, tal vez juzguemos un poco más duramente por ser obra de una persona ya reconocida en el mundo literario, aunque no en este género.

    Confieso que de vez en cuando voy a cadenas de comida rápida o uso precocinados sin tener una excusa para ello. También veo películas que jamás estarán nominadas absolutamente a nada. Y leo libros que sé que no pasarán a la historia de la literatura, pero que me entretienen: y no les pido más: sé lo que hay.
     El gusano de seda es una novela francamente entretenida.

     Y vosotros, ¿buscáis lecturas entretenidas, para pasar el rato en otro mundo?

     Gracias


   

miércoles, 4 de diciembre de 2013

El canto del cuco. Robert Galbraith




     "La agitación en la calle era como el zumbido de las moscas. Los fotógrafos se apiñaban tras las vallas vigiladas por la policía, con sus grandes cámaras preparadas y el aliento elevándose como el vapor. La nieve caía ininterrumpidamente sobre gorros y hombros; los dedos enguantados limpiaban las lentes. De vez en cuando, se oían arranques de esporádicos chasquidos: los observadores ocupaban el tiempo de espera sacando fotos a la carpa de lona blanca que había detrás y al balcón del piso superior desde donde había caído el cuerpo."

     Decir a estas alturas que detrás de Galbraith se esconde J. K Rowling supongo que no le pilla de sorpresa a casi nadie, pero yo por si acaso os lo cuento. También que una vez filtrada la noticia el libro repuntó en ventas, antes de llegar a nuestro país, aquí ha llegado con la noticia descubierta. Y que muchas han sido las voces que han dicho que se vende por ese motivo y otras tantas que había hecho bien en ocultarse para no sentirse señalada y más por ser un cambio tan radical en su temática. En todo caso, hoy traigo a mi estantería virtual El canto del cuco.

     Conocemos a Cormoran Strike, un detective privado que es contratado para investigar la muerte de una modelo. Ha caído por el balcón y parece que todo el mundo tiende a pensar en suicidio excepto su hermano, y por eso contrata a Strike. Estamos en Londres, y nuestro detective, un perdedor con una vida complicada, no tiene ni idea del caso en el que se está metiendo.

     En este caso estamos ante una novela policíaca. Empieza con la acción a investigar para luego presentarnos a los personajes, y lo hace a la perfección hasta conseguir crear una novela en la que sentimos genuino interés por ellos. Deg hecho, esta vez el detective Strike y su joven ayudante Robin forman una pareja (nada romántico) impecable. Es más, tengo que decir que cuando he visto que habría más libros me he alegrado, pues hubo un momento en el que casi me interesaban más sus historias que el caso que investigaban.
     La novela no busca sorprender sino más bien recuperar las antiguas novelas negras en las que por encima de la sangre y acción primaba la investigación. Y así hace Rowling, perdón Galbraith, para llevar al lector punto por punto por cada pesquisa realizada por Cormoran y salpicada con diálogos muy bien ajustados. Así como he dicho muchas veces que hay detectives que en su primer libro están desgastados, este tiene ese toque de gracia que algunos autores saben dar a sus personajes para conseguir que brillen. Y eso hace Galbraith (Rowling), destacar en el desarrollo de sus personajes hasta llevarnos a un final más que correcto que hace que nos sintamos animados para esperar la siguiente entrega de esta nueva aventura detectivesca que ha llegado a las librerías.

     Volviendo al principio, este libro cosechó muy buenas críticas hasta que la atención se desvió al verdadero nombre de su autor, que sabían era un seudónimo. Por mi parte y habiendo leído al famoso mago y también "Una vacante imprevista" tengo que decir que una vez sabido quien escribió el libro es fácil decir que se reconoce su estilo. Porque yo cuando lo leía no encontraba ni una sola pista entre sus líneas. Pero como todo, opiniones hay para todos los gustos. Y por cierto, a mi esta novela me ha parecido muy entretenida, me ha gustado.

     Y vosotros, ¿os fijaríais más en un libro de saber que tras el nombre del autor se esconde alguien como Rowling?, ¿realmente nos influye tanto?

     Gracias