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martes, 31 de enero de 2012
El libro de las ilusiones. Paul Auster
"Todo el mundo creía que estaba muerto. Cuando se publicó mi libro sobre sus películas, en 1988, hacía casi sesenta años que no se tenían noticias de Hector Mann. Salvo un puñado de historiadores y aficionados al cine mudo, pocos parecían conocer siquiera su existencia. Todo o nada, la última de las doce comedias breves que realizó a finales de la época muda, se estrenó el 23 de noviembre de 1928. Dos meses después, sin despedirse de amigos ni conocidos, sin dejar una nota ni informar a nadie de sus planes, salió de la casa que tenía alquilada en North Orange Drive y no se le volvió a ver más."
Hay una serie de autores relativamente jóvenes que están en lo alto de la crítica. Se antojan intocables dioses de la literatura a la espera de premios que reconozcan su buen hacer en el mundo de las letras. Uno de ellos podría se Pynchon, otro Murakami y otro, como no, Auster. Después de afirmar que Brooklyn Follies es su mejor obra, en opinión de esta lectora, hoy traigo un libro que es Auster en estado puro desde sus primeras letras. Hoy traigo a mi estantería virtual, El libro de las ilusiones.
Conocemos a David Zimmer, profesor de literatura y escritor, pierde a su mujer e hijos en un accidente aéreo tras lo cual cae en una depresión y se consuela bebiendo. Una noche, tras mucho tiempo de hastío, viendo la televisión una película le hace reir. A través de esa película de cine mudo Zimmer descubre que aún está vivo y quiere seguir estándolo por lo que decide escribir un libro sobre el autor, Hector Mann, un enigmático hombre que un buen día desapareció. Sin embargo Zimmer recibe una llamada que puede cambiar las cosas.
Cuando digo que este libro es Auster en estado puro me refiero que desde su comienzo encontramos pistas clásicas de sus obras, hay un hombre desaparecido, hay un juego metaliterario. Si uno conoce al autor podemos ver sus temas recurrentes o como Zimmer ve en un momento determinado una película secreta titulada La vida interior de Martin Frost, película que el propio Auster dirigiría cinco años después de publicar este libro. De hecho creo que la película es más o menos de la misma fecha en que se publica Viajes por el scriptorium, que también es en este libro una película perdida de Mann.
Todo esto que escrito suena tan enrevesado forma parte de la práctica común del autor que suele incluirse cual Hitchcock en alguna toma secundaria. Sin embargo aquí no lo hace de forma distraída sino que nos deja pistas por toda la narración, se hace visible dejando migas de pan que nos ayudan a entrar en su complejo universo del que, una vez hemos entrado, no tenemos prisa en salir.
Es un libro que mantiene el ritmo de la historia, el viaje y la búsqueda del desaparecido Mann se vuelven cruciales para el lector. Nos resulta interesante y nos mantiene en tensión siguiendo a su protagonista. Pasamos las páginas con rapidez deseando saber la conclusión y sorprendiéndonos con asombrosos juegos de manos convertidos en letras que nos razona a su modo pero que le perdonamos porque es Auster, y pocos autores consiguen inventar una historia cuyo protagonista escribe un libro sobre un personaje desaparecido y que además enganche sin decaer.
¿Qué os parecen Auster y su fama?
Gracias
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