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miércoles, 13 de octubre de 2021

La llama inmortal de Stephen Crane. Paul Auster

 


     "Nacido el Día de los Difuntos y muerto cinco meses antes de su vigésimo noveno cumpleaños, Stephen Crane vivió cinco meses y cinco días en el siglo xx, deshecho por la tuberculosis antes de haber tenido ocasión de conducir un automóvil o contemplar un aeroplano, ver una película proyectada en pantalla grande o escuchar la radio, un personaje del mundo del caballo y la calesa que se perdió el futuro que aguardaba a sus pares, no solo la creación de aquellas máquinas e inventos milagrosos, sino los horrores de la época también, incluida la aniquilación de decenas de millones de vidas en las dos guerras mundiales. Fueron sus contemporáneos Henri Matisse (veintidós meses más que él), Vladímir Lenin (diecisiete meses mayor), Marcel Proust (cuatro meses más), y escritores norteamericanos tales como W. E. B. Du Bois, Theodore Dreiser, Willa Cather, Gertrude Stein, Sherwood Anderson y Robert Frost, todos los cuales vivieron hasta bien entrado el nuevo siglo. Pero la obra de Crane, que rehuyó las tradiciones de casi todo lo que se había producido antes de él, fue tan radical para su tiempo que ahora se le puede considerar como el primer modernista norteamericano, el principal responsable de cambiar el modo en que vemos el mundo a través de la lente de la palabra escrita".

     Me encanta volver a los brazos de mis escritores favoritos. Por eso he querido volver del puente con Paul Auster. Hoy traigo a mi estantería virtual, La llama inmortal de Stephen Crane.

     Cuando uno hace una reseña de una biografía tiene que tener cuidado no dejarse caer en contar la vida y olvidarse de la forma en que se hace. Eso si el libro nos ha gustado, como es el caso. Y es que Auster escribe esta biografía desde la admiración y la técnica narrativa, generando un equilibrio en el que el lector se permite quedar deslumbrado por la figura del que nos dicen causó una pequeña revolución en el mundo literario de Estados Unidos pero que aquí, al otro lado del océano, muchos solo conocen por La roja insignia del valor. Nos cuenta Auster que Crane nació en Nueva Jersey y que murió de tuberculósis con 28 años dejando una lista bastante prolífica de producción literaria ya fuera novelas, poemas o cuentos. Auster es, por una de esas casualidades de la vida en las que yo no creo, del mismo vecindario que Crane y sin que eso le influya a la hora de admirar al objeto de su novela, desprende una contagiosa admiración hacia el autor en cada una de sus letras. Lo eleva incluso al olimpo de los escritores estudiados y admirados por los académicos y lamenta que el lector habitual, el paseante que entra en una librería, parezcan haberlo olvidado. Mezcla entonces sus propias opiniones, de las que no se desprende jamás, con títulos de obras del autor, parte de sus experiencias vitales y un retrato de la época y lugares que Crane frecuentaba y realiza un meticuloso trabajo que casi parece un estudio y que se arriesga a que resulte pesado para aquellos que no compartan su opinión sobre el protagonista de su último título. Y es que reconozco que me reí considerando a Auster un adelantado. Os explico: cuando aparece el título empiezo a ver en las redes preguntas sobre si estábamos ante una biografía, una novela y qué parte de ficción podríamos encontrar en ella. Bien, Auster se adelanta y cuaja su libro de datos o fuentes que ha consultado y estudiado para finalizar este proyecto tras tres años de trabajo, con lo cual parece que su intuición ya le avisaba de cuáles iban a ser las dudas de los lectores. Y cierto es que se agradece tener claras las cosas, pero también que no era necesario profundizar tantísimo en determinados momentos más accesorios que principales, solo que cuando uno tiene la pluma de Auster, poco acaba importando si es vital o no lo que relata de una forma tan estudiada.

     Si esto fuera una de esas publicaciones importantes, que ahora diría que Auster ha escrito la biografía definitiva. Pero somos simples lectores, de esos que tal vez hayamos olvidado a Crane o ni siquiera lo hemos leído, y eso significa que nuestra percepción solo puede venir de lo que Auster nos relata. Quizás por eso la parte anecdótica, los motivos o causas para llegar a un determinado argumento, sus compañeros o los ambientes que el autor frecuentaban se antojan en muchos momentos las mejores partes de la trama en una novela que hubiera funcionado mejor para el lector de calle con un pequeño recorte métrico.

     La llama inmortal de Stephen Crane es un libro magnífico para quienes ya partan siendo fans de uno u otro escritor, Auster o Crane. Para el resto es una biografía interesante que posiblemente les conduzca a más de un título y, de esto estoy segura, a ver una película.

     Y vosotros, ¿con qué libro habéis vuelto del puente?

     Gracias.

lunes, 2 de octubre de 2017

La ciudad de cristal. Paul Auster


     Hay nombres de escritores que intimidan y uno es Paul Auster. Tanto es lo que se dice, tan alto se le pone, que un lector no iniciado a veces no sabe muy bien por dónde empezar. Por eso, una novela gráfica, puede ser la perfecta toma de contacto. Hoy traigo a mi estantería virtual, La ciudad de cristal.

     Conocemos a Quinn cuando recibe una llamada telefónica preguntándole por el detective Paul Auster. No saca de su error al interlocutor y recibe el encargo de vigilar al padre de Peter Stillman, un joven casado con una enfermera. Así será como nos enteremos de cómo es esa peculiar familia: los Stillman.

     La ciudad de cristal es la primera novela de la famosa Trilogía de Nueva York y que se completa con Fantasmas y La habitación cerrada. Todas ellas tienen en común la ciudad en la que se desarrollan y pertenecer al género detectivesco.

     Contaba Auster que, viviendo él solo hace ya años, una noche sonó el teléfono y  al responder le preguntaron por la agencia de detectives Pinkerton. El Autor explicó el error y colgó. A la noche siguiente la llamada se repite y Auster vuelve a explicar el error a quien le llama pero, como buen escritor, se queda pensando en qué hubiera pasado en caso de decir que sí. Ahí nacía la idea de esta novela, con la que se inauguraba una de las trilogías más famosas de la literatura contemporánea. Ahora nos llega la adaptación gráfica y, por uno de esos juegos del destino, el proceso para forjarse esta adaptación, también hubiera podido pertenecer a una de las novelas austerianas. Art Spiegelman,  autor de Maus y amigo de Auster, sría el encargado de capitanear esta iniciativa y se decidiría por el dibujante Paul Karasik. Hasta ahí no parece extraño, pero Karasik, además de haber sido profesor de un hijo de Auster, había iniciado por pura diversión, el dibujo de alguna página de la novela.

     No acierto a imaginar lo complicado que tuvo que ser para Karazik y Mazzucchelli dibujar esta novela de Auster, ya que es una novela llena de símbolos y alusiones lingüísticas, volviéndose a ratos extraña al modo que Auster nos tiene acostumbrados a sus lectores. Hay alusiones a la obra del padre Stillman, cambios de nombre de personajes que usan seudónimos, disfraces y metáforas. Una verdadera locura si uno se para a pensarlo. Sin embargo en este caso, parecen haber encontrado la forma perfecta de hacerlo. Lejos del cómic absolutamente realista, los dibujantes decidieron introducir símbolos fáciles de recoger al lector, logrando que la historia no pierda ese peculiar toque que Auster imprime a toda su obra. Hay un ambiente de ciudad en tiempos pasados, de claustrofobia o angustia incluso en algunos momentos en esos trazos que recuerdan de algún modo al cine negro que facilitan al lector recoger cada uno de los mensajes que se reciben. E insisto, ha de ser harto difícil conseguir eso en una novela de este escritor.

     En La ciudad de cristal acompañamos de este modo a Quinn, por cierto escritor, en su improvisada misión que le lleva a adentrarse en conceptos sobre lenguaje y lingüística incluso debido entre otras cosas al experimento llevado a cabo por el padre con su hijo. Una historia, además, en que el azar, tema recurrente de Asuter, también tendrá cabida.

     La ciudad de cristal es una muy buena opción como primer acercamiento al autor y su novela gráfica, además de ser una gran adaptación, es recomendable tanto para quienes leyeron la novela, como para quien no lo hizo, ya que complemente en algunos momentos aquello que Auster relató.

     Y vosotros, ¿sois lectores de novela gráfica?

     Gracias.

sábado, 16 de septiembre de 2017

Paul Auster: "Un libro es más que las frases que lo componen"



     Tras siete años de silencio literario y coincidiendo con su setenta cumpleaños, este año llegaba a las liberías "4321 la nueva novela del escritor Paul Auster. En ella desdobla a un personaje, Archie Ferguson, hasta darnos cuatro versiones de su vida en las que lo inalterable será su nacimiento y su condición de hijo único del matrimonio formado por Rose y Stanley Ferguson. Es decir, el punto de partida. Con motivo de la aparición en las librerías de este título, de la mano de Seix Barral, fuimos invitados a la rueda de prensa ofrecida por el escritor en el Espacio Fundación Telefónica. Un lujo que, tras haber leído la novela en su versión original y también en la traducida al castellano, no iba a desaprovechar.

     Entra Auster y el silencio solo se ve roto por el ruido de las cámaras fotográficas y será él quien rompa el hielo con una pequeña broma. A primera vista impresiona por lo que hemos leído salido de este hombre, aunque no tarda en asomar la sonrisa a un rostro en que se comienza a adivinar el cansacio por los días ajetreados y también una chispa de humor en el fondo de su mirada.

    Elena, editora de Seix Barral, realizó una pequeña introducción, recordando que de 4321 se había dicho en el NY Times "Es un libro que contiene multitudes" cuando se publicara coincidiendo con el 70 cumpleaños de Paul Auster.

     Una vez acomodados Auster comienza dedicando un pequeño homenaje a John Ashbery, de cuya muerte se había enterado esa misma mañana a través de la prensa y del que dijo que "entregó algo nuevo a la literatura  norteamericana. Amigo suyo desde hacía mas de cuarenta años", por lo que la noticia era particularmente triste para él. Dejó, pues, la recomendación directa y abierta a todos los presentes y, por extensión, a todos sus lectores, de que nos acercásemos a sus letras. Reconocía él mismo la grandeza de su novela al explicar que "no puedo imaginar cómo sería 4321 en la gran pantalla, porque es demasiado grande. Necesitaría ser una serie de muchas temporadas, abarca demasiadas épocas, demasiadas cosas. Un libro es más que las frases que lo componen, más que la músicalidad de sus palabras".

      Habla Auster de la importancia de las letras en su novela, una novela que "trata de cuatro chicos idénticos que viven circunstancias diferentes cada uno." Pero reconoce que todos ellos mantienen una relación con las letras, la literatura está ahí a lo largo de la novela, y se detiene para explicar un momento en el que uno de los Archies ve como se produce un acercamiento a su padre mediante un poema de Elliott.
     Auster explicó el desarrollo de una historia aparentemente tan compleja de escribir: "Era consciente de estar escribiendo una historia sobre cómo se desarrolla la personalidad del ser humano. En los primeros veinte o veinticinco años nos sucede algo nuevo cada día que nos convertirá poco a poco en la persona que llegamos a ser de adultos. Y a la vez en las posibilidades que se abren ante cada decisión." Y concretando en 4321, "En realidad, la mayor parte de mis libros tardo mucho tiempo en desarrollarlos. Fue un proceso lento encontrar la forma adecuada para avanzar en esta novela. Una fórmula para una persona es fácil, pero en esta ocasión había cuatro variantes y yo sentía que necesitaba hacerlo así, así que tuve que profundizar mucho en lo que quería realmente contar para así poder llegar a la forma de hacerlo. Estaba muy excitado con la idea, el reto." Una idea complicada por la que había que preguntarle. "Yo no busco las ideas, llegó un día de golpe mientras desayunaba, delante de una taza de té y pensé.. puedo hacer esto.. o no... y empecé a pensar." En cuanto a que fueran precisamente cuatro los Archies, parece que lo tuvo más fácil "Cuatro era el número perfecto. Hay como una simetría en ese número: las cuatro estaciones, los cuatro elementos, los cuatro vientos... Si hubieran sido más temo que la extensión hubiese sido excesiva".

     Auster se muestra tajante a la hora de hablar de sus libros: "Yo no pongo etiquetas a mis libros. En ellos cuento historias, soy un escritor y mi trabajo es contar historias. No entiendo las interpretaciones místicas o filosóficas que otros hacen de ellas. Me limito a contar el mundo y lo que le sucede a la gente en él y también pasan cosas extrañas. En este caso se trata de las decisiones que tomamos en la vida, o las que no. Y también existe el azar. Uno puede hacer planes con la intención de llevarlos a cabo pero, de repente, algo sucede y uno no puede realizarlos. Puedes planear por ejemplo ir a dar un paseo por la ciudad, por una zona determinada, pero hay un árbol caído que te lo impide y cambia de repente la ruta. Y eso es precisamente lo que te hace conocer a una persona que llegará a ser tu mejor amigo. No hay un único plan, todo son cosas que pueden suceder así que nadie sabe lo que sucederá mañana. Así que esa es la dificultad realmente, representar un mundo en el que nadie sabe lo que va a suceder. Pero es que esa es la mecánica de la vida en realidad." Y deja el tema zanjado con un "No es un libro sobre universos paralelos. Simplemente esta era la forma perfecta para relatar loq ue yo quería. Un libro es solo un libro y Ferguson es un experimento sobre lo que le hubiera pasado en caso de tomar decisiones distintas en situaciones diferentes. No estaba buscando innovar." Una novela en la que ha invertido tres años y medio aproximadamente, "al principio escribía los domingos, pero luego me di cuenta de que escribía la novela con más edad de la que tenía mi padre cuando falleció, así que no podía perder el tiempo. No podía darme el lujo de no terminarla así que tuve que encontrar la forma de concentrarme para hacerlo. La empecé con 66 años y su proceso ha sido una liberación para mi."

     4321 sale a la venta coincidiendo, como decía, con el 70 cumpleaños del autor, Archie nace igualmente en un día 3 y del mismo año que Auster y además en el mismo lugar, así que la pregunta sobre cuánto hay de Auster en Archie, y sobre esas decisiones y esos momentos que han marcado vidas, era inevitable. "Yo no soy Archie, Ferguson tiene cosas mías, claro, pero no soy yo. Tenemos en común la cronología y que vive en la misma ciudad en que lo hice yo" afirmaba de una forma casi tajante, para luego explicar los momentos que cambiaron su vida y desarrollar esa afirmación "Cuando contaba con catorce años vi morir a un niño electrocutado por un rayo. Estuve con él durante una hora bajo una tormenta sin saber que ya estaba muerto. Durante cincuenta años me ha perseguido ese momento, y será posiblemente la experiencia más importante que he vivido. Y quien lo sepa se encontrará una escena similar en 4321, uno de los Archies," ligado a las letras en este caso tal vez como futura promesa, "cae muerto por un rayo. Pero ese es el destino de uno de los cuatro Archie Ferguson de la novela" nos tranquiliza para que no creamos que nos ha desvelado el gran final. "La otra experiencia fue conocer a mi mujer Siri" añade sin asomo de duda mientras explica que la conoció fruto del azar, ya que fue en una lectura de poemas a la que, en un primer momento, no tenía pensado acudir. "Desde aquella noche, llevamos 36 años juntos. Si no hubiera ido y no me hubiera quedado hablando con ella, mi vida habría sido muy diferente a lo que es." Lo que no dejó al azar fue el título de su novela, ya que en un primer momento iba a ser Ferguson, pero durante el proceso de escritura hubo unas manifestaciones en contra de la violencia policial por la muerte de un ciudadano afroamericano precisamente en la ciudad de Ferguson, y Auster decidió cambiar el nombre a su obra.

     Es toda una oportunidad poder escuchar a Paul Auster hablar de sus hábitos y su proceso a la hora de escribir y no tiene problema en afirmar que la escritura es un oficio solitario al que hay que entregarse, y que, una vez finalizada la obra, se siente cansado y vacío con la sensación de estar ante la última, aunque nos tranquiliza con un "Pero eso no puedo asegurarlo nunca". Y, en odo caso, hay una cosa que tiene bastante clara "No me dedicaría a viajar. España es el sexto país europeo que visito desde agosto. Cuando termine creo que me meteré en casa, cerraré la puerta y, excepto un viaje que ya tengo previsto hacer a México, no saldré de casa para nada. Lo necesito."

     Le cambia el semblante cuando se pone a hablar de la situación actual de Estados Unidos y su presidente, al que "jamás recomendaría un libro" porque no cree que lea. Auster en cambio si ha leído "todo lo que se ha escrito de las elecciones, y sigo sin entender por qué le votaron sesenta millones de personas." Y hace un llamamiento a los periodistas "que estén atentos a lo que pasa e informen. La poesía, la ficción, vendrá después, mucho después." Y si en su libro hay inmigración, también la hay en Estados Unidos, un país del que destaca "todo el mundo es inmigrante en Estados Unidos, excepto los indios que fueron asesinados por los colonos. América es una idea, una invención. Un lugar que permitió la llegada de cualquiera; blanco, negro o amarillo pero a la vez se ha construído sobre un pasado marcado por la Guerra Civil, por la esclavitud...". Y añade que, estando informado y también gracias a sus viajes, "he descubierto que los problemas son iguales en todas partes. En todos los continentes los hay y serán similares. No es lo mismo, claro, pero también por ejemplo en España tienen en este momento un tema encima de la mesa con el referendum."
     Como diferencia, en cambio, una anécdota. si bien no dudó en señalar el cambio que había supuesto el tener a un hombre de color en la Casa Blanca y pasar a Trump después de eso, confesó venir impresionado por el presidente de Finlandia con el que tuvo oportunidad de comer.

     Un placer, como decía, para esta lectora, poder disfrutar de la oportunidad de escuchar y plantear mis preguntas a un escritor de la talla de Paul Auster, a quien llevo años leyendo.


     Gracias a la editorial Seix Barral por proporcionarme la posibilidad de este encuentro y, como siempre, gracias a todos los que os pasáis por aquí.

jueves, 13 de julio de 2017

4 3 2 1. Paul Auster


     "According to family legend, Ferguson's grandfather departed on foot from his native city of Minsk with one hundred rubles sewn into the lining of his jacket, traveled west to Hamburg through Warsaw and Berlin, and then booked passage on a ship called Empress of China, which crossed the Atlantic in rough winter storms and sailed into New York Harbor on the first day of the twentieth century."

     Decir que medio mundo esperaba el nuevo libro de Paul Auster seria, sin lugar a dudas, una exageración, pero sí es cierto que Auster tiene lectores incondicionales que se cuentan por legiones y que muchos lo esperábamos hace ya años. Hoy traigo a mi estantería virtual, 4 3 2 1.

     Conocemos a Archie Ferguson, un niño judío, hijo único, que nace en Newark en 1947, mismo año que Auster dicho sea de paso, y lo acompañamos a lo largo de sus primeros veinte años siguiendo fielmente la premisa "y si...". Mientras lo acompañamos seremos testigos de algunos hechos que han marcado la historia contemporánea de los estados unidos y veremos sus reacciones ante ellos.

     Hay veces en que una novela es difícil de explicar. Si yo ahora, por ejemplo, quisiera explicaros el origen del protagonista de esta historia, lo tendría fácil: tan solo hay que leer el primer párrafo de este libro que cuenta con más de ochocientas páginas. Allí Auster nos habla de los abuelos de Archie y su llegada a América. Pero, a partir de aquí la historia se complica, ya que Auster, al igual que ya hiciera Kate Atkinson en Una y otra vez, explora las distintas elecciones y caminos que tomamos en nuestra vida. Y lo hace siguiendo un riguroso orden cronológico en el que, como si estuviéramos ante una suerte de bildungsroman desplegable, veremos la evolución de Archie, desde su infancia hasta la veintena, dada por los caminos elegidos. A fin de cuentas, lo que el autor ha decidido mostrarnos en que todos y cada uno de nosotros, nos hacemos a nosotros mismos en función de nuestras propias decisiones, las cuales no han de ser siempre acertadas. Hay, por supuesto, elementos constantes, como son el amor ya sea por su madre, o por Amy, pero lo que hace interesante la premisa, es esa constante que se desdobla en un libro en el que también lo hacen los capítulos, de tal modo que el Capítulo 1, por ejemplo, será el 1.1, 1.2, 1.3 y 1.4. Y ahora creo que ya empezáis a comprender lo que quería decir con un libro complicado.

     Auster opta por fijar determinadas características en su personaje, manteniéndolas inalterables y prefiere mover sus gustos deportivos o las personas con las que entabla relación a medida que va creciendo. No tiene para ello problemas incluso en mudar a Archie y Rose en una de las versiones. Además, y como si el destino tuviera mucho que decir en las vidas de las personas, hay paralelismos entre sus versiones de la realidad, de tal modo que la familia vivirá en un suburbio, aunque sea diferente, en todas ellas. Luego en cambio, el autor duda de su propia elección, o tal vez intenta que el lector no confunda las versiones de una vida que nos está presentando, y opta por diferenciar a las distintas familias, generando una suerte de contrasentido que, eso sí, tal vez sea mucho más realista que el punto de partida inicial, pero que nos deja a nosotros con la inseguridad de saber qué punto de los dos sería el más acertado en el caso de poder desplegar las consecuencias de cada una de las elecciones que vamos tomando cada día.

     4 3 2 1 es una novela mastodóntica, casi un experimento pese a que el sentido del humor, las características comunes entre autor y protagonista y el reflejo social y recorrido por algunos momentos importantes de la historia tan habituales ya en la obra de Auster, están muy presentes en el libro. Y, como suele suceder con los experimentos, y más si uno ha leído la ya citada novela de Atkinson en la que la autora maneja los tiempos con una maestría considerable, se arriesga a fallar y a ratos lo hace. El contexto sociopolítico, las revueltas, Vietnam, los Kennedy, la igualdad... y las distintas reacciones que provocan en su protagonista, ya hacen del libro una opción interesante, sin embargo, uno no puede evitar salir de la lectura con la sensación de estar ante un intento fallido de algo que podría haber sido una gran obra. O tal vez sea cierto eso de que hay ideas que, pese a ser buenas, son realmente inabarcables, y el gran fallo de este libro sea precisamente eso. Nos harían falta muchas más versiones y eso sería imposible de explicar y aún más de escribir. Me queda claro el mensaje: somos la suma de las decisiones tomadas, de los caminos elegidos y de la vida que vamos llevando y, si cambiásemos cualquier cosa de nuestro pasado, no seríamos nosotros mismos a día de hoy. Pero ese mensaje queda diluido en un personaje con demasiados rasgos inalterables. Personalmente, creo que no es la mejor novela de Auster. Y eso, después de 7 años de espera, es algo que lamento tener que decir así. Me hubiera gustado terminar diciendo que ha sido un gran placer el reencuentro con sus letras, pero en este caso, faltaría a la verdad.

     Y vosotros, ¿hay algún autor al que estéis esperando su próxima novela con impaciencia?

     Gracias.

     PD: La versión en castellano de este libro, llegará a las librerías el próximo mes de septiembre.

jueves, 20 de febrero de 2014

Leviatán. Paul Auster




     "Es una de las cosas que he pensado en el hospital, tumbado en la cama sin hablar durante tantos días. Si realmente hubiese querido perseguir a Maria Turner, ¿por qué iba a hacer cosas tan ridículas para que me tocase? Dios sabe que había formas menos peligrosas de llevar el asunto, cien estrategias más efectivas para llegar al mismo resultado. Pero me convertí en un ser temerario en aquella escalera de incendios, llegué a arriesgar mi vida. ¿Para qué? Por un diminuto achuchón en la oscuridad, por nada en absoluto."

     Leviatán es el título del libro más famoso de Thomas Hobbes, conocido por casi todos aunque sea de oídas. Y también es un monstruo marino enorme y realmente aterrador. Hoy además será otra cosa, Leviatán es el título del libro que hoy traigo a mi estantería virtual. Y no el de Hobbes precisamente, sino de Auster o tal vez de la novela inconclusa de uno de los protagonistas de la historia de Auster.

      Conocemos a Benjamin Sachs, escritor, que muere en la primera página de la novela al explotarle una bomba y también conocemos a Peter Aaron, escritor también, que se dispone a contarnos la historia de Sachs. Ambos escritores se conocen y sus coincidencias y desencuentros van marcando sus vidas, completándolas incluso

     Auster cuando escribe, siempre juega a dejarnos abierta la puerta de su universo. Si comenzaba hablando de lo que es Leviatán también puedo hablar sobre  Pater Aaron y preguntaros si os habéis fijado en sus iniciales. Aun autor le gusta jugar con el lector y nos presenta así a uno de sus alter ego más reconocidos, llegando incluso a casarlo con Iris (invirtamos las letras del nombre y tiremos de google, y así me entenderéis) para regocijo del lector habitual. La novela comienza por el final, ya sabemos quien muere dejando claro que en este viaje lo importante es el camino, los personajes, sus relaciones y las mil historias que van surgiendo y que luego el autor se encarga de encajarlas con una precisión milimétrica. Despega despacio, pero en apenas unas páginas ya nos sentimos interesados en esta historia en la que distinguimos la mezcla de realidad y ficción, poblada por personajes que brillan con luz propia, Sachs, Aaron, María, Iris... todos ellos magníficamente dibujados.

     Como pasa muchas veces con Auster, si pensamos en el protagonista principal de la historia tenemos dudas. En este caso no sabría decir si es Sachs; el escritor idealista, encarcelado, caído y vuelto a levantar, un personaje atractivo para el lector, en definitiva el muerto, o lo es el destino y esas casualidades que cruzan a todos una y mil veces. Estos cruces serán los que forjen la novela, provocando situaciones extraordinarias que nos llegarán vestidas bajo esa apariencia de normalidad que ya nos resulta tan familiar en la pluma del autor. Y si de personajes se trata no puede faltar María Turner, fascinante, tanto como la persona en la que se inspiró que no es otra que Sophie Calle. Todos ellos se van moviendo, tejiendo así una historia en la que nunca dejan de suceder cosas y que, puesto que comienza revelando el final, las dejaré para que las descubráis vosotros mismos.

     Puede parecer que esta vez he dicho mucho sobre la novela, pero tratándose de Auster es muy difícil no caer en la tentación de decir "Ah, ¿y te fijaste también en esto otro?" una y mil veces señalando aquí y allá, porque está llena de rincones para señalar. Hoy traigo una historia que refleja una sociedad, y que es la historia de un escritor contada por otro, o la historia de dos escritores en realidad, porque Aaron se va reflejando en sus letras a la vez que nos presenta a Sachs. Y si esto nos os parece suficientemente atractivo, traigo una llave al llamado universo austeriano en forma de novela. Una historia que merece la pena ser leída, sin lugar a dudas.

     Y vosotros, ¿ya os habéis animado a leer a Paul Auster?

     Gracias

martes, 24 de septiembre de 2013

El país de las últimas cosas. Paul Auster




     "Estas son las últimas cosas -escribía ella -. Desaparecen una a una y no vuelven nunca más. Puedo hablarte de las que yo he visto, de las que ya no existen; pero dudo que haya tiempo para ello. Ahora todo ocurre tan rápidamente que no puedo seguir el ritmo."

     Paul Auster es otro de esos nombres que suenan eternamente en el panorama literario actual, existe todo un "universo" creado en sus novelas que fascina a unos y horroriza a otros, pero deja lugar a pocas indiferencias. A mi me gusta, me conquistó hace ya tiempo y sus libros van llegando a mis estantes poco a poco atraída tanto por el nombre del autor, como por las sinopsis. Hoy traigo a mi estantería virtual, El país de las últimas cosas.

     Conocemos a Anna Blume. Se encuentra buscando a su hermano William en El país de las últimas cosas y desde allí escribe una carta a su novio relatándole lo que se ha encontrado. Un país en el que todo parece preparado para buscar la muerte y todo se derrumba. Un país en el que Anna deberá intentar sobrevivir, no dejarse engullir por esa sociedad.

     El país al que nos traslada Auster es un futuro casi apocalíptico. En él, en una ciudad sin nombre, nos encontramos con un mundo pesadillesco en el que las personas parecen haber perdido la capacidad de sentir, de avanzar dando un paso adelante. En un lugar en el que no hay palabras, no hay sentimientos, ni recuerdos. y es en ese lugar en el que se encuentra Anna buscando a su hermano periodista. A medida que pasa el tiempo Auster nos va dejando caer en este mundo con la incertidumbre de si caeremos solos o lo haremos con la protagonista.
     Mucho se ha escrito sobre si este libro es una brutal crítica  a la sociedad de consumo llevada al extremo, una sociedad que vive una pérdida de valores y permite la existencia de toda una sociedad poblada por vagabundos y personas sin hogar. Posiblemente.

     Auster nos enseña en esta novela destrucción, crematorios, gente muriendo, sin ganas de seguir adelante. Una sociedad que pierde motivos y se convierte en un lugar oscuro y tétrico. Y también nos da una pequeña luz de esperanza, de hecho la concepción del propio libro lo es puesto que se trata de las anotaciones en forma de carta de su protagonista. Lo usa como ancla, plasmando sentimientos que percibimos con fuerza en cada una de las palabras que el autor pone en su boca. Y nos retumban cuando no notamos esos sentimientos.

     Siempre he dicho que mi libro favorito de Paul Auster es Brooklyn Follies, y lo mantengo. El país de las últimas cosas le queda cerca por todo lo que consiguió hacerme sentir durante su lectura. Un libro tremendo, si aún no habéis leído a Paul Auster... no dejéis de descubrirlo. De verdad.

     Por cierto, ¿habéis leído algo de Paul Auster?

     Gracias

jueves, 13 de diciembre de 2012

El Palacio de la Luna. Paul Auster


     "Fue entonces cuando empecé a leer los libros del tío Víctor. Dos semanas después del entierro elegí al azar una de las cajas, corté cuidadosamente la cinta adhesiva con un cuchillo y leí todo lo que había en su interior. Resultó ser una extraña mezcla, embalados sin ningún orden o propósito aparente. Había novelas y obras de teatro, libros de historia y de viajes, manuales de ajedrez y novelas policíacas, ciencia ficción y filosofía; un caos absoluto de letra impresa. No me importaba. Leí todos los libros hasta el final y me negué a juzgarlos."

    Hay autores cuyo nombre resuena a la hora de hablar de premios, de autores de culto, de grandes obras. hay autores que tejen universos en los que los lectores nos adentramos sin darnos cuenta y cuyas piezas encajamos en cada libro y con cada libro, sin darnos cuenta de que nos vamos quedando presos en ellos. El libro de hoy pertenece a uno de esos autores. Hoy traigo a mi estantería virtual, El palacio de la luna.

     Conocemos a Marco Stanley Fogg hijo de madre soltera que pronto queda huérfano al cuidado de su tío. Este fallece dejando como herencia muchas cajas con aproximadamente un millar de libros.Lo acompañamos durante sus viajes interiores y exteriores que lo llevarán por todo el país, incluso a conocer a su padre.

     Fijáos si este libro trata de viajes que Auster ya nos lo dice con el nombre de su protagonista. Nada menos que Marco (Polo) Stanley (Dr. Livingstone) Fogg (Phileas Fogg). Sin embargo es mucho más que un libro de viajes. Como siempre, Auster se rodea de grandes personajes, tenemos a Kitty complementando a Fogg, tenemos a Zimmer que nos aparecerá en otro título del autor aquí se refuerza la idea del Universo de Auster , y a mi favorito, Effing, todo un carácter. Es algo habitual en sus libros además, que existan personajes fuertes para todos los gustos y que cada lector empatice con uno de ellos. De hecho este es para mí uno de los puntos fuertes del autor.
     El libro parte de un comienzo abrupto, rápido, que baja de intensidad al sustituir el diálogo por la descripción. Sin embargo no se ralentiza demasiado sino que alcanza un ritmo constante en el que el autor se siente cómodo y el lector también. Cumple con los requisitos de Auster, dificultades, penurias, retos y brillante final. Pero añado además el toque literario, esos libros que tiene que vender para costearse la vida y que decide leer antes de deshacerse de ellos. Es difícil no ver un toque hermoso en ese detalle a todos los que somos aficionados a la lectura. Y nos vamos dejando engullir por el argumento, y vemos a su protagonista en parques, buscando trabajo y descubriendo que las mejores cosas pasan cuando uno deja de obsesionarse en desearlas. Y entramos así en la segunda parte del libro, ya tenemos las presentaciones hechas y la historia va sola. Y aquí empieza a costarnos despegar los ojos de ella. Porque, por si no lo habíamos notado, esto es leer a Auster, dejarse caer. Así que si estáis dispuestos a hacerlo, os recomiendo este libro. Es cierto que no es el mejor del autor, mi pasión siempre señalará Brooklyn Follies, pero es una buena forma de tomar contacto.

     Ayer os daba la frase de un autor, hoy la de otro. ¿Pensáis que obsesionarnos con lo que queremos puede provocar que nos cueste más conseguirlo? Si os digo la verdad... a mi me decían eso de: Si deseas algo con la fuerza suficiente, al final el universo entero trabaja para que lo consigas. Y... siempre que sean cosas factibles, me gusta pensar que es así. O tal vez lo pienso ahora porque se acerca Navidad.

     Gracias

PD. Si queréis saber qué pinta la luna en todo esto... no os lo voy a contar.

martes, 31 de enero de 2012

El libro de las ilusiones. Paul Auster


     "Todo el mundo creía que estaba muerto. Cuando se publicó mi libro sobre sus películas, en 1988, hacía casi sesenta años que no se tenían noticias de Hector Mann. Salvo un puñado de historiadores y aficionados al cine mudo, pocos parecían conocer siquiera su existencia. Todo o nada, la última de las doce comedias breves que realizó a finales de la época muda, se estrenó el 23 de noviembre de 1928. Dos meses después, sin despedirse de amigos ni conocidos, sin dejar una nota ni informar a nadie de sus planes, salió de la casa que tenía alquilada en North Orange Drive y no se le volvió a ver más."

     Hay una serie de autores relativamente jóvenes que están en lo alto de la crítica. Se antojan intocables dioses de la literatura a la espera de premios que reconozcan su buen hacer en el mundo de las letras. Uno de ellos podría se Pynchon, otro Murakami y otro, como no, Auster. Después de afirmar que Brooklyn Follies es su mejor obra, en opinión de esta lectora, hoy traigo un libro que es Auster en estado puro desde sus primeras letras. Hoy traigo a mi estantería virtual, El libro de las ilusiones.

     Conocemos a David Zimmer, profesor de literatura y escritor, pierde a su mujer e hijos en un accidente aéreo tras lo cual cae en una depresión y se consuela bebiendo. Una noche, tras mucho tiempo de hastío, viendo la televisión una película le hace reir. A través de esa película de cine mudo Zimmer descubre que aún está vivo y quiere seguir estándolo por lo que decide escribir un libro sobre el autor, Hector Mann, un enigmático hombre que un buen día desapareció. Sin embargo Zimmer recibe una llamada que puede cambiar las cosas.

     Cuando digo que este libro es Auster en estado puro me refiero que desde su comienzo encontramos pistas clásicas de sus obras, hay un hombre desaparecido, hay un juego metaliterario. Si uno conoce al autor podemos ver sus temas recurrentes o como Zimmer ve en un momento determinado una película secreta titulada La vida interior de Martin Frost, película que el propio Auster dirigiría cinco años después de publicar este libro. De hecho creo que la película es más o menos de la misma fecha en que se publica Viajes por el scriptorium, que también es en este libro una película perdida de Mann.

     Todo esto que escrito suena tan enrevesado forma parte de la práctica común del autor que suele incluirse cual Hitchcock en alguna toma secundaria. Sin embargo aquí no lo hace de forma distraída sino que nos deja pistas por toda la narración, se hace visible dejando migas de pan que nos ayudan a entrar en su complejo universo del que, una vez hemos entrado, no tenemos prisa en salir.

     Es un libro que mantiene el ritmo de la historia, el viaje y la búsqueda del desaparecido Mann se vuelven cruciales para el lector. Nos resulta interesante y nos mantiene en tensión siguiendo a su protagonista. Pasamos las páginas con rapidez deseando saber la conclusión y sorprendiéndonos con asombrosos juegos de manos convertidos en letras que nos razona a su modo pero que le perdonamos porque es Auster, y pocos autores consiguen inventar una historia cuyo protagonista escribe un libro sobre un personaje desaparecido y que además enganche sin decaer.
   
     ¿Qué os parecen Auster y su fama?

     Gracias