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miércoles, 14 de marzo de 2012
La Regenta. Leopoldo Alas Clarín
"La heroica ciudad dormía la siesta. El viento sur, caliente y perezoso, empujaba las nubes blanquecinas que se rasgaban al correr hacia el norte. En las calles no había más ruido que el rumor estridente de los remolinos de polvo, trapos, pajas y papeles, que iban de arroyo en arroyo, de acera en acera, de esquina en esquina, revolando y persiguiéndose, como mariposas que se buscan y huyen y que el aire envuelve en sus pliegues invisibles. Cual turbas de pilluelos, aquellas migajas de basura, aquellas sobras de todo, se juntaban en un montón, parábanse como dormidas un momento y brincaban de nuevo sobresaltadas, dispersándose, trepando unas por las paredes hasta los cristales temblorosos de los faroles, otras hasta los carteles de papel mal pegados a las esquinas, y había pluma que llegaba a un tercer piso, y arenilla que se incrustaba para días, o para años, en la vidriera de un escaparate, agarrada a un plomo."
Otro de esos clásicos que ha dado la literatura española y que, poco a poco, se va viendo relegado a los programas educativos y que luego no recuperamos para disfrutar de ellos. No acierto a hacerme una idea de la dificultad que tiene que entrañar el incluir obras que resulten atractivas a gente joven, sin perder el encanto por estar supeditadas al mandato del profesor. Y se hace, y recuerdo con mucho aprecio a mis profesores de literatura y sus recomendaciones. Hoy traigo uno de esos libros que redescubrí con el tiempo, La Regenta.
En Vetusta vive Ana Ozores, hija de una de esas familias que caen. Casada por conveniencia con el regente de la Audiencia, un hombre mayor al que profesa su cariño y amistad, vive en un mundo que la condena a la soledad interior y que la obliga a refugiarse en la religión. De hecho, hace amistad son su confesor quien la ve acercarse a otro hombre y, presa de los celos urde un plan con ayuda de la criada para dejar al descubierto la aventura de la joven Regenta.
Todo esto pasa en la Regenta y me he dejado mucho en el tintero. Es una obra con una trama compleja que se apoya en la caída de una mujer en el adulterio y las consecuencias que a todos acarrea. Pero va mucho más allá el autor en este ejercicio de escritura que hoy traigo. Refleja la sociedad de una forma crítica y dura, sus falsedades y conveniencias. Y, sobre todo, nos presenta a unos personajes humanos que consiguen despertarnos sentimientos vivos pese a los años que han pasado desde que ellos mismos nacieran.
Ana representa la virtud y esconde un pozo de pasiones insatisfechas primero y secretos después. La sitúa en Vetusta, Oviedo, una ciudad afeada por las sombras que esconden sus calles. Pese a todo ello, la joven Regenta tiene un aire de superioridad que provoca que nos alegre su caída, y luego nos apene su mal llevada situación. Esta magia consigue el autor utilizando unas descripciones más psicológicas que físicas en su obra.
No se si os pasó como a mí, y lo conocisteis en la escuela (no diré el curso porque ya no se llama igual hace años), pero en mi caso, una segunda lectura hecha de forma sosegada me ha permitido disfrutar ampliamente de una de las joyas de la literatura de nuestro país. De esas que muchas veces son más nombradas que leídas y que son fruto de la pluma de autores que corren esa misma suerte. Al final, acabamos conociendo a la Generación Perdida, la Beat... y dejamos un poco de lado a los nuestros. Yo os propongo descubrir a un Clarín deslenguado que no tiene problema alguno en llamar ignorantes y zafios a sus personajes, irónico en sus reflexiones y ágil en sus párrafos. O sorprenderéis con alguna sonrisa, incluso risotada, os lo garantizo.
Y vosotros, ante este tipo de títulos archiconocidos, ¿os atraen u os repelen en primera instancia?
Gracias
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