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lunes, 4 de marzo de 2013

Quien mate al dragón. Leif GW Persson




     "Una corbata manchada de salsa, la tapadera de una olla de hierro y un martillo normal de tapicero con el mango partido. Esos fueron los hallazgos mas llamativos que los técnicos de la policía de Solna hicieron durante la inspección del lugar de los hechos. Y no había que ser técnico criminalista para comprender que esos fueron los objetos utilizados para quitarle la vida a la víctima. Bastaba con tener ojos para ver y un estómago lo bastante resistente para aguantar el espectáculo."

     Hace unos meses descubrí Linda, como en el asesinato de Linda. Me llamó la atención la forma descarada que tenía el autor de escribir y esa curiosa mezcla entre novela negra e ironía, incuso irreverencia, de su protagonista. Así que no se me podía resistir su siguiente entrega. Hoy traigo a mi estantería virtual Quien mate al dragón.

     Evert Bäckström tiene un nuevo caso. Parece un asesinato poco interesante, un borracho de mediana edad. A priori, nada de interés. De hecho inicialmente le preocupa más su nuevo médico; ese que ha decidido que tiene que caminar y comer verduras, y ¡dejar de beber! Sin embargo, el caso al que se enfrenta parece que le hará investigar un poco más de lo que pensaba.

     Esta vez vemos a Evert sobrio, andarín y comiendo verduras.Y tampoco él parece estar muy conforme con la idea. Como el dice, está en la edad perfecta para un hombre (55), el cuerpo perfecto, la altura perfecta y... estilismo de camisas de flores. Y con todo, e incluso mas en este segundo libro, me cae bien Evert, me gustan sus pensamientos furtivos que no se atreve a expresar en voz alta. Y me gusta la visión de la investigación que aporta el autor, donde todos colaboran en algo y todos cojean, como la vida misma. Tal vez por eso lo he visto con un prisma mas real en el que hay sentimientos y prejuicios y simpatías entre los componentes del equipo, porque como ya he comentado, me canso del detective estereotipado. Pero claro, eso es ya una apreciación personal.

     El libro es ágil, no busca palabras complicadas ni se pierde en razonamientos densos que nos tengan que explicar, sino que nos permite estar al cabo de la investigación como si fuéramos un miembro más. Un libro muy entretenido que sorprende a ratos y que, cuando ya estaba pensando que no iba a ser tan divertido, me sorprendió en la última página al hacerme soltar una sonora carcajada con un final (ya con el caso resuelto) cuanto menos, curioso. Me ha gustado, me gusta la estética de las portadas que pese a contener gris van dominadas por colores vistosos, primero el rojo y ahora el amarillo, y me ha gustado descubrir a este autor que me ha llevado a pasar un par de días divertidos intentando resolver un asesinato antes que un equipo, a priori, nada perfecto.

     Y vosotros, ¿qué opináis de la figura del detective "torturado"?, ¿también os empieza a cansar?

     Gracias


lunes, 3 de diciembre de 2012

Linda, como en el asesinato de Linda. Leif GW Persson




     "Fue la vecina quien encontró a Linda y, con independencia de todo lo demás, era preferible a que la hubiera encontrado su madre. La policía ganó así un montón de tiempo. La madre no pensaba volver del campo hasta el domingo por la noche, y ella y su hija eran las únicas personas que vivían en el piso. Cuanto antes, mejor, al menos para la policía y, sobre todo, tratándose de un asesinato del que aún no tenían sospechoso."

     Que sí, que hace frío. Mucho además. Y que sí, que de ahí viene la novela nórdica, la novela negra del frío. Y sí, me voy cansando de ciudades de nombres impronunciables con detectives de apellidos tan enrevesados como simples son sus nombres a los que no puedo evitar imaginar con un "toque de estirados". Así que no tenía demasiados motivos para empezar otra novela más del género, hasta que me dijeron: "Pues yo me reí". Y me picó la curiosidad. Hoy traigo a mi estantería virtual, Linda, como en el asesinato de Linda.

     Estamos en Vätjö (nótese el nombre impronunciable). Es un verano excepcionalmente caluroso, o eso dicen en las noticias, cuando aparece el cadáver de una joven. Los mejores policías de Estocolmo están... de vacaciones, así que el caso recae sobre Everet Bäckström. Un policía un tanto singular cuyo primer pensamiento al verse con un caso semejante es si podrá lavar la ropa a costa de los impuestos públicos.

     Si os fijáis en la sinopsis tenemos la zona de nombre enrevesado y al policía de apellido impronunciable. Incluso el consabido asesinato que hay que resolver tras mucho trabajo policial. Pero aquí terminan las similitudes con cualquier otra novela de este estilo. Porque hoy no vengo a presentaros uno de esos detectives típicos de pasado tormentoso y matrimonio que hace aguas. No, no es así nuestro detective. Esta vez nos encontramos con un hombre bajito y gordo que derrocha todo menos sex-appeal, aunque él está convencido de lo contrario. Es, en definitiva, lo opuesto a lo que nos gustaría encontrarnos husmeando para resolver un caso, un hombre con todas las papeletas para caernos mal que acaba por ganarse la simpatía del lector. Y como contraste, el asesinato. Puede parecer por lo que os acabo de contar, que la novela es una comedia. Nada más lejos pese a tener momentos para recordar. La novela que hoy traigo da muestra de un impresionante trabajo por parte del autor para mostrarnos los pormenores de una investigación vista desde dentro. Se fija en los detalles, en los departamentos que colaboran con mayor o menor éxito y en un sin fin de cosas que hacen que su género sea inequívocamente negro.

     Hoy traigo una novela que me ha sorprendido otorgando un toque de frescura a un género que, por momentos, va quedando demasiado trillado. Tiene un toque de humor, un argumento atractivo con los giros habituales incluídos y una pizca de crítica que dan como resultado una entretenida historia con un protagonista que nos recuerda a muchos "jetas" conocidos. Tal vez no sea la novela del año, pero me ha dado un descanso de historias densas que he agradecido y de detectives ya desgastados antes de su concepción.

     Y vosotros, ¿qué opináis de la figura típica del investigador de novela negra? y, claro, me gustaría saber si tenéis algún detective favorito.

     Gracias