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jueves, 18 de agosto de 2016
La vida fácil. Richard Price
"Fuerza operativa Calidad de Vida: cuatro sudaderas en un taxi falso apostado en la esquina de Clinton Street, junto a la rampa de salida del puente de Williamsburg. Su cometido: determinar el perfil de la ruta del salmón entrante; su mantra: droga, armas, horas extra; su lema: todo el mundo tiene algo que perder."
La idea, entre tanta novela negra en el mercado, de encontrarme con una que apostara por un realismo casi total, me parecía sumamente atractiva. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, La vida fácil.
Conocemos a Eric Cash, encargado de un restaurante, mientras regresa a casa una noche junto a Ike Marcus, el barman. Es la noche en la que matan a Ike. Erik declarará ante la policía que aparecieron dos chicos, pero su declaración no parece convencer a la policía que tendrá que investigar el homicidio.
Hay que empezar diciéndolo: Richard Price es guionista de la serie The Wire. Y hay que decirlo de entrada porque la novela tiene todo lo que se le supone al guionista de esa magnífica serie: realismo, calles, personas de verdad, diálogos endiablados, investigación, miserias personales, policías... Todo, absolutamente todo. Así que si os gusta la serie no hace falta que sigáis leyendo.
La vida fácil comienza con un asesinato y con la presentación de sus personajes. A partir de ahí el autor se decanta por diseccionar ese asesinato, no sólo en su resolución, sino también en la medida que afecta a todos los implicados y sus círculos. De este modo la novela se apoya en un realismo que es casi tangible a medida que vamos avanzando. El ritmo ante una novela que trata básicamente de la investigación policial, trabas incluidas, lo otorgan los diálogos. Y es que Price es brillante en los diálogos, esa parte tan complicada de los libros en la que nos encontramos con personajes que no cambian de voz entre ellos o niños adultos, Price la borda. De hecho tiene un interrogatorio que si os dijera que supera las cuarenta páginas, seguro que os asustaba, pero en realidad sólo por esa parte ya merece la pena echarle un vistazo a esta novela.
Entramos en el Lower East Side, conocemos sus calles, su ambiente y acompañamos por sus calles a los policías Matty y Yolonda, pero también conoceremos el impacto general. Y si comienzo hablando del barrio en el que se produce, es porque llega un momento en el que, incluso en una novela cargada de diálogos, el barrio se convierte en un personaje más, un personaje multirracial, con diferencias y presiones que a veces hacen saltar a sus habitantes, que habla precisamente por la boca de ellos. Hablar, una vez más la palabra mágica en este novela. Descubrir cómo les afecta, sus reacciones en un interrogatorio, las presiones de la policía, las contradicciones, la trampa. Conocer a Yolonda, un personaje redondo en muchos sentidos. Partir, en definitiva, de la declaración de un testigo que hace aguas porque, para empezar, se contradice con la de otros dos, e ir tirando del hilo hasta descubrir qué pasó.
¿La pega? Porque siempre parece haber una pega, esto es así. En este caso la pega es la ausencia del malo carismático que tira de la novela. Pero claro, Price no quiere hacer una novela de ficción que lleve la etiqueta "trepidante", él prefiere optar por el realismo. Y en la vida, suceden estas cosas con los malos.
El resultado, aunque digan que al autor le fastidia ser reconocido permanentemente como guionista de la serie, es una novela perfecta para los amantes de la misma. Una buena novela, como también lo fue Los impunes, que no puedo dejar de recomendaros.
Y vosotros, ¿en una novela negra preferías la espectacularidad o el realismo?
Gracias.
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miércoles, 20 de abril de 2016
Los impunes. Richard Price
"Billy Graves conducía por la Segunda Avenida de camino al trabajo cuando le intranquilizó el gentío: la una y cuarto de la madrugada y aún había más gente entrando que saliendo de los bares, y tanto los que iban como los que venían debían abrirse paso a empujones entre las oscilantes camarillas de fumadores medio ebrios que se apelotonaban justo delante de las puertas. Billy odiaba las leyes antitabaco. Solo creaban problemas: ruido de madrugada para los vecinos, espacio suficiente para que los bronquistas apiñados en la barra pudieran liarse al final a puñetazos y una plaga de radiotaxis y limusinas fuera de servicio que tocaban el claxon para atraer posibles pasajeros."
De vez en cuando me gusta acercarme a la novela policíaca, aunque he tenido unos cuantos desencuentros últimamente. Quizás por eso dudé sobre el título de hoy. Hoy traigo a mi estantería virtual, Los impunes.
Conocemos a Billy Graves, policía de turno de noche que patrulla de Wall Street a Harlem con un puñado reducido de nocturnos. Casado con una mujer atormentada por la sombra de un pasado que aún no está preparada para compartir, tiene su propia carga por un tiroteo de hace mucho años en el que hirió a un niño. Nadie le condenó, de hecho la bala primero impactó y atravesó su objetivo, pero fue la prensa quien le juzgó y provocó su ascenso y reclusión al turno de noche. Billy mantiene su amistad con los Gansos Salvajes, un grupo de policías que fueron jóvenes en los noventa. Todos ellos tienen su obsesión, su caso sin resolver que les lleva atormentando dos décadas, su impune. En la noche de San Patricio Billy acude al escenario de un crimen, han asesinado a uno de esos criminales que quedaron impunes hace veinte años. La rueda se empieza a mover.
Los impunes es una novela policíaca de gran impacto visual durante su lectura. No se puede negar que el autor es guionista, ya que en apenas un puñado de frases consigue empaparnos del ambiente que nos describe en cada escena. Además juega con ventaja, utiliza escenarios mil veces conocidos y asesinatos que ya hemos visto con otras caras y otros nombres. Así que puede imprimerle agilidad a la historia y centrarse en la trama psicológica. Sin embargo no se trata esta vez de la tensión que se asume al thriller, no. Estamos ante una novela policíaca que gira en torno a las obsesiones. La obsesión por el cabo suelto, por el criminal no detenido, el que se escapó, la culpa por no haber podido dejar cerrado el caso y como, por mucho que la vida siga, una parte de la persona va a seguir mirando hacia el rincón en el que aparcamos el suceso.
Cuando el primer muerto aparece, nos damos cuenta de que el protagonista es capaz de reconocerlo incluso después de tantos años. Y no será el único muerto, más aparecerán en el camino con esa extraña relación entre ellos; ser el objeto de la obsesión de uno de los miembros de este grupo. Así que la duda acecha y el trabajo y la objetividad se le complica. Pero no sólo eso, ya que Price, incluirá a la esposa del agente en una trama ágil y dinámica que está no sólo bien estructurada, sino que además es un placer leer. Esta segunda trama es realmente buena, y me pilló por sorpresa.
Comenzaba diciendo que no es un argumento original, ni una ubicación original la elegida por el autor. Pero lejos de hacer de ello un fallo, lo utiliza para impulsar la historia y conseguir tenernos pendientes de sus letras. La caracterización, los ambientes, la ciudad en su versión oscura y policial, la sangre... todo ello compone a partes iguales una novela que he disfrutado mucho y que no puedo dejar de recomendaros.
Me ha gustado Richard Price. Ha sido un placer disfrutar de su novela. Creo que he recuperado la fe en la literatura policíaca.
En este caso Richard Price es conocido sobre todo como guionista, ya sea de cine o de series de televisión como The Wire, así que la pregunta se impone, ¿os atraen los libros escritos por gente conocida en otro ámbito no literario, aunque sea el de guionista o periodista?
Gracias
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