Aunque no seamos plenamente conscientes de ello, muchas veces un texto se nos hace más o menos árido por este motivo. Muchos son los críticos que nos explican si una prosa es ágil o una lectura fluida, pero todos coinciden en señalar si el libro al que pertenecen tiene faltas de ortografía. Impensable hoy en día, que con sólo dar a un botón ya creemos que la corrección básica del programa de turno nos va a quitar ese problema de encima. En realidad, lo único que tenéis que hacer es sustituir un verbo en cualquier frase por otro conjugado en la misma persona y tiempo, si pasáis el corrector... Bueno, ahí sigue sin marcar. Y eso es un simple ejemplo.
Me puse en contacto hace tiempo con Manuela, una persona cuyo nombre no figura debajo de los títulos que tenemos en la estantería, pero que realiza un trabajo imprescindible para que un libro llegue a estar ahí: es técnica en corrección y redacción. Además tengo que añadir que es una mujer encantadora que, desde el primer momento, se ha mostrado dispuesta a colaborar conmigo y prestarme su ayuda en todo. Os presento a Manuela.
- ¿Qué tipos de trabajos aceptas para su corrección?
- La mayoría. Las personas que contactan conmigo saben qué tipo de correcciones realizo. En mi caso, yo trabajo con textos literarios: novela, cuento, ensayo, guion, relato y poesía, artículos, entrevistas, textos publicitarios, catálogos, presentaciones, invitaciones, currículos, trabajos académicos, informes de trabajo, contenidos para páginas web, etcétera.
Hay que ser honesto y aceptar solo los trabajos que uno puede terminar satisfactoriamente.
- ¿Trabajas de forma independiente?
- Sí, aunque lo ideal sería hacerlo para una editorial o empresa que te permita trabajar en plantilla, ya que vivir de la corrección de forma autónoma es cada vez más difícil; desgraciadamente, lo decimos muchos. Si no tienes otros ingresos más estables las cosas se complican.
Este oficio lo desconoce mucha gente, aunque cada vez somos más, gracias a Internet, los que reivindicamos la figura del corrector como fase fundamental del proceso antes de que un escrito se publique.
- ¿En qué consiste exactamente la corrección de estilo?
- El corrector de estilo examina minuciosamente el contenido y la calidad lingüística de un texto antes de ser publicado y vela por que un escrito sea lo más claro posible. La corrección de estilo se encarga de mejorar un texto teniendo en cuenta el sentido que se desea expresar, valorando la intención con que ha sido escrito y el destinatario. Así, se corregirán las faltas de ortografía, errores de concordancia (tanto en tiempos verbales como en sustantivos), cacofonías, rimas internas, figuras literarias no apropiadas, enunciados borrosos o ambiguos, anacolutos (expresiones y formas incorrectas), redundancias, extranjerismos, barbarismos, coloquialismos, así como las equivocaciones o imprecisiones léxicas que dificulten o impidan el discurso comunicativo del texto.
El corrector de estilo debe tener una visión global de todo el escrito, revisar el sentido de las frases y el conjunto para poder unificar el lenguaje y dotarlo de coherencia.
Permíteme que te cite a Antonio Martín, presidente de La Unión de Correctores (UniCo), él lo explica muy bien:
«La corrección de estilo puede tener varios niveles de intervención en un texto: Superficial: aquella que engloba todos los errores gramaticales (que también serán objeto de revisión en primeras pruebas) y algunos otros como falsos amigos, muletillas, etc. Lo que se consigue con esta corrección de estilo es una limpieza del texto. Media: cuando, además de limpiar el texto, presentemos sugerencias para su mejora. Profunda cuando, además de limpiarlo, proponemos sugerencias y mejoras, tratemos aspectos que enriquezcan, transformen o adapten el texto al estilo propuesto por el cliente».
- ¿Cómo se corrige una obra sin cambiarla?
- Con mucho cuidado… Una de las competencias del corrector es conservar la identidad personal del autor del texto.
El escritor argentino Pablo Valle escribió un manual de corrección de estilo titulado Cómo corregir sin ofender (Ediciones Lumen). Con esto quiero decir que la respuesta puede ser larga. Para no extenderme mucho te diré que el corrector sabe que su tarea no es reescribir, sino revisar y corregir adecuándose a las exigencias que especifique el cliente. Si lo ve necesario debe mejorar el estilo, unificar el texto y tomar decisiones, proponer nuevas redacciones de párrafos confusos o erróneos, aclarar los enunciados dudosos o ambiguos y elegir el léxico más adecuado según el destinatario, pero es el responsable último de la publicación quien decide si es necesario que el corrector intervenga más o menos veces y el grado de profundidad de intervención.
- ¿Tardas mucho en responder una vez se te solicita para corregir una obra?
- Cuando nos dirigimos a alguien a todos nos gusta que nos atiendan en el menor tiempo posible, y eso hago siempre, contestar en el mismo día que alguien me solicita, ya sea para aclarar alguna duda o para algún trabajo.
Hoy en día muy pocos correctores (me atrevería a decir que ninguno) tardan en responder porque se pierde el trabajo, es así de simple. Corren malos tiempos para todos en general y para los correctores en particular. Con la situación económica actual las empresas han prescindido de nosotros. Puede que también sea debido a que el público acepta las faltas con normalidad, y al final no les compensa contratarnos. Es lamentable, pero es la verdad. Además, se piensa que con las nuevas tecnologías esto de la ortografía y gramática está solucionado, cuando los programas de corrección no entienden el significado de una frase ni distinguen las palabras que se escriben de forma parecida pero que significan cosas distintas.
- ¿Cuál es el plazo medio para realizar un trabajo?
- Depende del tipo de corrección y del nivel deintervención que necesite el texto. No todos los textos exigen el mismo nivelde trabajo ni todos son de la misma naturaleza. No es lo mismo corregir unpoemario que una novela histórica, por ejemplo, por la cantidad de informaciónque se debe cotejar. En cualquier caso, siempre se habla con el cliente y secalcula un plazo que debe respetarse. La formalidad es fundamental para que elcliente sepa que está tratando con una persona responsable y seria, deseerepetir y te recomiende.
- ¿Cómo es el proceso de corrección y qué comunicación hace falta con el autor? En qué medida se le consulta, si modificas o le pides que lo haga él marcando las partes. Si hay una corrección y una revisión…
- Me temo que, como me enrollo tanto, ya he respondido a estas cuestiones anteriormente… En cuanto a la revisión, los correctores revisamos una y mil veces los trabajos antes de entregarlos. Somos unos neuróticos a los que nos salen sarpullidos si vemos alguna errata en un texto publicado que ha sido corregido por nosotros. Porque, no nos engañemos, las erratas existen, por muy bueno que sea el profesional que corrige, se editan libros con erratas. En nuestro trabajo buscamos siempre la perfección, pero no somos perfectos.
Para finalizar, quiero decir que un buen corrector ha de ser humilde y dudar porque, evidentemente, no lo sabemos todo. Y es precisamente la capacidad de dudar lo que le lleva a consultar los diccionarios, investigar y aprender.
Me gustaría citarte parte de un artículo que escribió el periodista y corrector Ramón Alemán (Tenerife, 1966) en su blog Lavadora de textos, porque yo no lo hubiera dicho mejor:
«Una de las mejores herramientas del corrector de textos es, según mi experiencia, la capacidad de dudar. Para este oficio son precisas determinadas manías que algunos arrastramos, sin saber muy bien por qué, desde hace una eternidad. Por ejemplo: amar obsesivamente la lengua española, comprender –o intuir– las causas y las consecuencias de algunos de sus caprichos gramaticales, conocer y admirar sus mecanismos ortográficos y, sobre todo, dudar constantemente durante la lectura de un texto y saber dónde encontrar las respuestas para esas dudas. […] Sí, dudar es una obligación, y consultar uno o varios diccionarios todas las veces que sean necesarias durante la creación de un texto no es muestra de ignorancia, sino de modestia y de amor por el trabajo bien hecho».
Muchas Gracias.Os invito a todos a conocerla a través de su blog Con propósito de enmienda. Es un blog amable del que siempre salimos con una duda resuelta, con un ejemplo en la cabeza que nos ayuda a no volver a cometer un error. No sólo los autores escriben hoy en día, todos lo hacemos.
Me despido agradeciendo nuevamente a Manuela su amabilidad al responder a estas preguntas, y a otras tantas que no he podido trasladar aquí.
Y, como siempre, gracias a todos.
