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lunes, 26 de diciembre de 2011
Rojo y negro. Stendhal
"La pequeña ciudad de Verrières puede pasar por una de las más lindas del Franco Condado. Sus casas, blancas como la nieve y techadas con teja roja, escalan la estribación de una colina, cuyas sinuosidades más insignificantes dibujan las copas de vigorosos castaños. El Doubs se desliza inquieto algunos centenares de pies por bajo de la base de las fortificaciones, edificadas en otro tiempo por los españoles y hoy en ruinas."
Estuve tentada durante un rato de traer Cuento de Navidad. Sin embargo, luego he pensado que en estas fechas todos terminamos un poco cansados de espíritus navideños que se manifiestan en forma de villancicos, canciones, películas de Santa Claus en versiones insospechadas, el otro día me tropecé con un tal Santa Can, y demás parafernalias. Así que he pensado que al igual que la tableta de turrón que aparece en agosto y nos resulta deliciosa, Cuento de Navidad puede ser mucho más apreciado precisamente en esa época. Y pensado y dejando vagar la vista por las estanterías me tropecé con Rojo y Negro, un clásico digno de cualquier biblioteca, incluso esta que me estoy construyendo yo de forma virtual.
Conocemos a Julien Sorel, un joven provinciano que carece de recursos y que, gracias a su inteligencia consigue que el cura de su pueblo sufrague su educación. Es un joven ansioso de poder a cualquier precio que, además, ejerce un tremendo embrujo en las mujeres. Lo acompañaremos en su camino ascendente en la pirámide social. Vestirá para ello de rojo, en la carrera militar, y de negro, en la eclesiástica.
Stenchal es un autor me interesó mucho en un momento determinado de su vida. Cuenta con dos obras consideradas cumbre y, ninguna de las dos, está exenta de anécdotas. La cartuja de Parma dió lugar al conocido como Mal de Stendhal, ya que cuando el autor visitaba Florencia, se quedó tan impresionado con la belleza allí reunida que comenzó a sentirse mal, ahogándose casi y siendo diagnosticado de sobredosis de belleza. En el caso de la obra que traigo hoy, la anécdota pasa mucho más desapercibida, a no ser que uno haya leído el libro. Se dice que tardó en escribir esta obra 58 días, apenas dos meses y dejó Rojo y Negro terminado, en toda su extensión y calidad. Es realmente impresionante.
El autor parte de un hecho real, en 1826 un joven preceptor dispara contra su amante ya que ésta le había impedido casarse con una rica heredera. Stendhal toma este suceso como base y lo convierte en una historia romántica, bastante alejada de los celos y la maldad de la original. Sitúa su obra en Francia, durante la época de la Restauración, con una magistral ambientación. Y allí es donde conocemos a Julien Sorel. Porque realmente lo vamos conociendo poco a poco hasta pasar de ser un personaje y convertirse en una persona para el lector. Se trata de una persona muy compleja y contradictoria usada para mostrarnos una época en la que la hipocresía y la falta de escrúpulos son fundamentales para ascender. Puede que nuestro protagonista no comparta las ideas de la alta burguesía, pero para cumplir su plan no puede enfrentarse con ellos.
Es un hombre cuyo máximo afán es ascender y que se tiene, además, en alta estima moral. Lo acompañaremos por su lento ascenso y también por su caída, que nos ayuda a poner el broche perfecto a este personaje inolvidable.
Dije que había romance, y lo hay. toma una amante de alta cuna, es más, se enorgullece de ser él quien la consiga frente a hombres de mejor posición. Sin embargo, cuando los sentimientos se mezclan con las ambiciones, es bien sabido que las historias suelen complicarse. Y así sucede también para Julien. Un hombre a través del cual vemos una época, y una forma de vivir que a ratos se nos antoja no demasiado lejana.
La verdad, la mentira, la hipocresía, la ambición, la lealtad a uno mismo y la fantástica pluma del autor hacen que Rojo y Negro sea un clásico imprescindible que os recomiendo descubrir si no lo habéis hecho aún.
Termino con una nota de color, los capítulos de esta obra comienzan en su mayoría con epígrafes. Citas tomadas de la literatura o frases pronunciadas por personajes históricos... en la imaginación de Stendhal, que fue quien se las atribuyó considerándolos capaces de decir algo similar. Esto sucede hasta llegar a los últimos capítulos, carentes de título y epígrafe.
Espero haber despertado vuestra curiosidad por este gran libro.
Gracias
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