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lunes, 16 de septiembre de 2013

Circo Máximo. La ira de Trajano. Santiago Posteguillo




     "-¡Sólo tú puedes salvarla! ¡Sólo el gran Plinio puede conseguirlo!- dijo aquel hombre entre sollozos, postrado ante el poderoso senador de Roma, abrazándole las rodillas en señal de máxima sumisión mientras seguía repitiendo aquellas palabras como una letanía de sufrimiento eterno-. ¡Sólo Plinio puede salvar a mi hija! ¡Sólo Plinio!
     El viejo Menenio vio cómo Plinio se agachaba y lo cogía por los brazos para levantarlo."

     Muchas veces hemos hablado del grosor de los libros y está claro que hay gente a la que el exceso de páginas le provoca escalofríos. Pero para todo hay excepciones y hoy traigo a mi estantería virtual a un autor que se caracteriza por escribir libros voluminosos y cuyo último título estaba siendo esperado por una gran cantidad de personas. Hoy traigo, Circo máximo, La ira de Trajano.

     Seguimos conociendo a Marco Ulpio Trajano, en Roma durante el siglo II. Tras Los asesinos del emperador, Trajano ya está en el poder y conoceremos la primera parte de este periodo durante la cual uno de sus objetivos fue la conquista de la Dacia. Pero, evidentemente, en este libro hay mucho más.

     Lo primero a destacar de este libro es la cuidadísima edición con mapas y anexos que nos presenta la editorial y que nos vendrá estupendamente si sois como yo, y evitáis mirar en internet durante la lectura de un libro para no llevaros sorpresas desagradables. Estructurado en VIII libros y capítulos no muy extensos Posteguillo consigue dar dinamismo a esta novela. Utiliza eso que se viene a denominar lenguaje cinematográfico para conseguir que nos sintamos en esas calles que viven la historia y que veamos puentes, iglesias, desfiles y carreras. Porque si me preguntáis a mí, acabo de nombrar uno de los puntos fuertes de la novela: la carrera de cuádrigas. No me cansaré de decir que es tremendo como consigue contárnoslo y que vivamos el ascenso de puestos en ella.

     Santiago Posteguillo demuestra una gran documentación y conocimiento histórico, pero no sólo eso, sino también pasión a la hora de escribir. Como ya nos tiene acostumbrados nos engancha desde las primeras páginas sin piedad por la cantidad de horas que tendremos que invertir en su historia. Y lo hace convirtiendo el libro en casi una historia de acción que consigue mantener la intriga del lector con cada suceso (el tema vestal casi acaba conmigo, os lo aseguro). Abre frentes uno tras otro y nos presenta un juicio que nos tendrá pendientes tanto del resultado como de la celebración, nos habla de guerras en las que estaremos presentes, de traiciones, intrigas en palacio y aventuras. Seguiremos a un Trajano que nos muestra alguno de sus defectos y que estará acompañado de viejos amigos suyos como Longino y también nuestros como Domicia, Alana, Marcio o Adriano.
     Como ya nos tiene acostumbrados, conoceremos a buenos y malos y, pese a que en sus pequeñas historias ya nos supongamos quien "ganará", os garantizo horas de diversión a todos los amantes de la novela histórica.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Os dejo el book tráiler:

 
     "La vida es como un enorme Circo Máximo: siete vueltas, catorce giros, y en cada giro nos jugamos la propia vida, en cada decisión que tomamos o que otros toman por nosotros, sólo que la carrera va tan rápido que no tenemos casi nunca tiempo para pensar. Pero la victoria en la vida no es para el que llega primero, sino para aquellos que consiguen llegar a la última vuelta, al último giro y sobrevivir."

sábado, 27 de octubre de 2012

Entrevista a Santiago Posteguillo

Desde la web del autor
     Santiago Posteguillo según su propia web, es filólogo, lingüista y doctor europeo por la Universidad de Valencia. Es profesor titular en la Universidad Jaume I de Castellón, donde dirigió el Instituto Interuniversitario de Lenguas Modernas Aplicadas de la Comunidad Valenciana. En este momento imparte clases de lengua y literatura inglesa, principalmente del siglo XIX, teatro isabelino y la relación entre literatura inglesa y norteamericana, cine, música y otras artes. Estudió Literatura Creativa en USA y lingüística y traducción en el Reino Unido, tiene en su haber más de setenta publicaciones académicas. El gran público lo conocimos a través de Africanus, el hijo del cónsul, en 2.006 y desde entonces su ascenso ha sido meteórico.

     - Autor de Bestseller de novela histórica, ¿nos puede decir cómo fueron sus comienzos?¿cómo se presenta uno con una obra tan extensa en una editorial?
     - Mis comienzos, como los de la mayoría de los escritores, fueron complicados: escribí dos novelas cuando tenía veinte años que nunca interesaron a nadie; luego empecé otras que no acababa nunca y, finalmente con Africanus recibí unas dieciséis negativas. Llegas a plantearte seriamente dejarlo, pero, sin duda, la persistencia y creer en un mismo son esenciales en el mundo del escritor.
     - Es impresionante la documentación que tienen sus obras sombre el Imperio Romano, ¿cuánto tiempo puede llevarle escribir una novela?
     - Aproximadamente dedico unos dos años a cada novela histórica de los que varios meses son sólo para documentarse. Sin una sólida base documental no hay novela histórica que resista el paso del tiempo. A partir de ahí se puede fabular en los vacíos que deja la historia, pero antes debes conocer lo que se sabe y lo que se desconoce de una época histórica. Al final, necesito de unos seis a siete años para una trilogía. La paciencia también es una virtud en el novelista histórico.
     - Es realmente el periodo histórico que más le interesa?
     - Roma es un magnífico periodo histórico para novelar por lo espectacular de sus personajes y el escenario de batallas, gladiadores, carreras de cuádrigas, emperadores, etc. y deslumbrantes historias de amor; pero también hay otras épocas  apasionantes y espero sorprender a los lectores con algún relato épico más allá del mundo romano.
     - ¿Realmente es más interesante para la literatura un emperador malo?
     - Lo esencial en una novela es que haya conflicto. Sin conflicto ningún elato resulta interesante: una historia de alguien que nace, todo le va bien en su infancia, conoce a una mujer maravillosa, se casan, tienen hijos y son felices, es el sueño vital de cualquier ser humano. Pero como relato es monótono. El conflicto revitaliza la narración y ver como los protagonistas se sobreponen a los problemas es lo que atrae, porque, lamentablemente, todos tenemos problemas y entonces podemos empatizar con los personajes. Y para el conflicto narrativo se precisan de malvados.
     - ¿Por qué Trajano?
     - Porque fue el más grande de los emperadores romanos y los anglosajones lo ningunean en todos sus estudios y novelas y ya iba siendo hora de que alguien le dedique a este emperador el tiempo y la atención que merecen. Además Trajano vivió una época vibrante, a caballo de los dos primeros siglos de nuestra era.
     - En sus novelas los malos son inteligentes y al bueno lo baja rápidamente del pedestal en que se les suele colocar, ¿cree que ese es el secreto de que los veamos tan reales? El de vencer a alguien inteligente, por ejemplo.
     - Sí, esto es primordial. Ni los héroes son perfectos, ni los perversos necesariamente estúpidos. La vida es enormemente compleja y las novelas deben reflejar esos matices. A veces me dicen que mis héroes son demasiado perfectos, pero eso es porque juzgan a personaje sólo por la primera parte de una trilogía. Si se lee la trilogía completa se ve cómo evolucionan los protagonistas.
     - Tiendo a interpretar frases libremente en lo que leo, así que le haré la pregunta de forma abierta, ¿hay referencias literarias a otros libros a escondidas entre sus letras, tales como El nombre de la rosa?
     - Por supuesto. Me encantan los libros, la literatura, los escritores y escritoras que tanto admiro y me encanta hacer guiños literarios. En La traición de Roma, al final, hay una clarísima referencia a El nombre de la rosa, desde luego y en toda la trilogía de Escipión hay referencias a la obra de Tolkien. En Los asesinos del emperador hay un homenaje a Eowyn de Rohan y otro para las novelas de Jack London.
     - Y ahora, ¿qué podemos esperar de Santiago Posteguillo en su próximo título? Inicialmente diría que iba a continuar la trilogía, pero precisamente acaba de sorprendernos.
     - Y sigo trabajando intensamente sobre la segunda parte de Trajano, pero quería también que los lectores vayan conociendo que tengo otros intereses y advirtiendo así que escribiré de más cosas además que de Roma. Pero eso no quiere decir que vaya a dejar nunca de seguir haciendo novelas sobre la propia Roma. Creo que todo puede combinarse.
     - Y ahora nos presenta La noche en que Frankenstein leyó El Quijote, un libro que demuestra pasión por los libros, ¿cómo surge este libro?
     - Por ese interés que tenía de compartir con los lectores mi pasión por los clásicos. También es un intento de acercar estos maestros de la literatura a muchas personas que pueden pensar que los escritores de tiempos pasados no tienen nada que contarles, cuando los grandes maestros de la literatura son los que más saben de su tiempo y de todos los tiempos porque son los que mejor han retratado la naturaleza humana.
     - Es un cambio tremendo de registro, de volumen de páginas... ¿le costó el cambio?
     - No especialmente. La noche en que Frankenstein leyó El Quijote tiene un tono quizá algo más didáctico, pero este tono ya estaba entre las líneas de mis novelas históricas. Es cierto que hay un cambio sustancial en cuanto a extensión: de novelas de mil páginas pasamos a 24 relatos de 5 a 8 páginas, pero mis novelas están construídas cruzando capítulos cortos o escenas breves que se van entretejiendo unas con otras hasta crear la novela extensa. Por eso escribir relatos cortos no es tan diferente, sólo que son más independientes unos de otros a diferencia de los capítulos de una novela donde la interdependencia es mucho mayor.
     - Profesor de lengua y literatura la pregunta es obvia... ¿la gente joven lee más?
     - Hay de todo: gente joven que no lee nada y gente joven que sí lee mucho, desde niños. Influye mucho el ambiente en casa. Luego está el asunto de las tecnologías, lo esencial es que se siga leyendo sin importar el formato en el que se haga.
     - Estuvo en un taller de Escritura Creativa, ¿cómo fue la experiencia?
     - Yo estudié escritura creativa en Denison University, Ohio, en Estados Unidos como parte integral de mis estudios en literatura inglesa y norteamericana. La asignatura sobre la lectura creativa, donde hacíamos todo tipo de ejercicios narrativos para aprender a dominar el punto de vista narrativo, la generación de ambientes, la caracterización de personajes, etc fue clave en mi desarrollo como escritor. Lamentablemente, en las universidades españolas, que yo sepa, la literatura creativa no se imparte como créditos oficiales sino, en el mejor de los casos, como cursos extracurriculares. Si queremos buenos narradores hay que procurarles esta formación en el máximo nivel. A falta de una enseñanza universitaria adecuada en este ámbito, existen numerosos talleres de escritura independientes de diferente calidad. En Valencia, que es la zona que yo conozco mejor en este campo, recomiendo los que se imparten en los dos importantes centros de cultura privados de la ciudad: el Museo L'lber en la calle Caballeros y Bibliocafé en la calle Amadeo de Saboya.
     - Finalmente me gustaría saber qué está leyendo ahora.
     - Estoy releyendo a Oscar Wilde, Hemingway, Tennesse Williams, Charlotte Brontë y Jane Austen entre otros clásicos en lengua inglesa para mis clases de la Universidad. Y luego ando leyendo ensayos muy variados sobre la época de Trajano para proseguir con la documentación de la segunda parte de la trilogía.

     Quería dar las gracias a Santiago, por su amabilidad y disposición conmigo y también a todos vosotros por hacer de este espacio un lugar de todos cuando, días como ayer, os unís a dejar vuestras anécdotas. Muchas gracias, de verdad.

     Bibliografía:
     - Africanus
     - Las legiones malditas
     - La traición de Roma
     - Los asesinos del emperador
     - La noche en que Frankenstein leyó el Quijote

viernes, 26 de octubre de 2012

La noche en que Frankenstein leyó el Quijote. Santiago Posteguillo



     "El anverso, la cara que todos ven de la literatura, son las novelas, los poemas o las obras de teatro representadas sobre un escenario. Eso es lo que se ve, lo que iluminan las luces de las librerías, lo que se anuncia en las páginas web de sus equivalentes virtuales en la red, lo que resplandece a las puertas de los grandes teatros, pero ¿qué hay detrás? La noche en que Frankenstein leyó El Quijote busca conducir al lector audaz más allá de la frontera que nos marcan las páginas de un libro, las palabras de un poema o las luces de una función."

     Suelen decir que hay actores que son encasillados en un tipo de papel, y que cuesta mucho dejar de verlos como tal. A mi me pasó con Daniel Radcliffe, al que me cuesta horrores ver sin su traje de mago. Pues bien, resulta que he descubierto que es algo aplicable a los autores. Cuando ví el libro que hoy traigo me tuve que parar un par de veces a leer el nombre de su autor, ya que esperaba algo mucho más voluminoso y relacionado con novela histórica. Así que... me lo tuve que llevar, la curiosidad manda. Por eso hoy traigo a mi estantería virtual, La noche en que Frankenstein leyó el Quijote.

     Contar el argumento de este libro sin desvelar los misterios que desentraña va a ser relativamente fácil. Es un libro que destaca por el conocimiento de detalles, curiosidades de esas que tanto me gustan, y que se exponen de una forma amena que destila pasión por la literatura. Veremos desde el comienzo del orden alfabético de los libros hasta la vida de alguno de los grandes nombres de la literatura a lo largo de sus 24 relatos.

     En este libro Posteguillo nos sorprende mostrando una faceta desconocida para casi todos y es su dominio del relato. Lo hace desde el conocimiento y la pasión por la literatura, contando historias muchas veces ya conocidas por todos, pero utilizando un ángulo un poco diferente, guardando un as en la manga siempre hasta el final. Y eso es de agradecer, ya que no nos limitamos a leer una enumeración de curiosidades bien enlazadas, aunque admito que a mi no me importaría que así fuera, ya que, como he expresado muchas veces, las curiosidades me pierden. He conocido a Zenodoto por ejemplo y he descubierto que, casi cualquier autor u obra, si se rasca un poco en la superficie, esconden una historia que merece la pena ser contada. Y eso se lo tengo que agradecer, el interés que genera en el autor por encima de la obra que lo consagró.

     No hay que pensar que ha salido el autor que se dedica a la docencia y que pretende enseñarnos literatura, ya que es un libro entretenido, de esos que te dan una nota curiosa que comentar cuando sale la ocasión. Porque quien más quien menos alguna vez se hace eco de como nace Frankenstein en una noche lúgubre, por poner un ejemplo. Y eso es lo que me ha gustado más, el tono ameno que otorga y que hace que queramos seguir descubriendo lo que le queda por enseñarnos. Que busquemos el nombre del protagonista cada vez, y que avancemos y terminemos el libro con la sensación de "querer saber más", porque, si algo me ha quedado claro, es que Santiago tiene mucho que decir sobre la literatura. Casi tanto como sobre los romanos.

     Ya he defendido alguna vez los libros de relatos, argumentando que permiten interrumpir su lectura y poder retomarla pasado el tiempo sin temor a habernos olvidado los nombres de los protagonistas o los motivos que les llevaron a la situación en la que nos encontramos cuando volvemos abrir el libro. Y en este que hoy os traigo, el motivo es, simplemente, disfrutar de un conocimiento un poco más íntimo, de algunos de los nombres y situaciones más importantes de la literatura. Una obra con un título muy llamativo para curiosos y no tan curiosos que proporciona, cuanto menos, un buen rato de entretenimiento.

     Porque si hoy tuviera que pediros algo, sería muy sencillo; ¿me dejáis una anécdota que tenga que ver con la literatura? e vale cualquiera, incluso la de aquella vez que fuisteis a comprar un libro y....

     Gracias

     PD. Yo, como lectora, no pude resistirme a la invitación de Santiago Posteguillo a asomarme al otro lado del libro y, siguiendo su recomendación de hacerlo, mañana os acercaré al propio autor.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Los asesinos del emperador. Santiago Posteguillo




     "Son muchas las palabras vertidas para identificar a quién hacía referencia san Juan con el número 666. Muchos aceptan que el apóstol se refería con gran probabilidad a alguno de los emperadores de Roma, seguramente a Nerón, quien inició las terribles persecuciones contra los primeros cristianos. Sin embargo, hay otros que apuntan que, teniendo en cuenta cuándo se escribió el Apocalipsis, san Juan debía de estar identificando a la bestia de su gran profecía con Tito Flavio Domiciano, un emperador menos conocido que Nerón, pero si cabe tan o más terrible y oscuro, no sólo para los cristianos sino para los propios romanos, hasta el punto de pesar sobre él una de las más solemnes damnatio memoriae emitidas por el Senado de
Roma"


     No había reparado en él hasta que las librerías empezaron a poblarse con su nombre. Allá donde mirase veía a Santiago Posteguillo con sus enormes volúmenes. Investigando un poco, poco, fue fácil ver que es un autor de novela histórica reconocido. Así que me armé de valor y me lancé a por la Trilogía de Escipión. Me encantó. Cuando ví su nuevo libro este año, ya sabía que iba a acabar en casa y también aquí. Hoy traigo Los asesinos del emperador.


     Conocemos a Domiciano, emperador, paranóico y dispuesto a asesinar a cualquiera que pueda hacerlo sombra políticamente. Y a Trajano, que ha pasado a la historia por ser el emperador que llevó a Roma a su máxima extensión, y también por ser el primer emperador hispano. Pero ¿Cómo llega Trajano a ser emperador y qué tienen que ver la emperatriz Domicia y un grupo de gladiadores?

     Estamos ante una novela histórica con mayúsculas. No intenta Posteguillo hacer una simple biografía, sino que va mucho más allá con un reconstrucción del momento, poblada de personajes secundarios que en algún momento toman la batuta de la obra con sus actos para dejarla luego en su punto, transcurriendo plácidamente. Ni siquiera hay un único protagonista.

     Es voluminoso, lo sé, pero desde las primeras páginas consiguió atraparme en esta trepidante historia en la que seremos testigos del ascenso del primer emperador hispano. Para ello lo acompañaremos desde su adolescencia, viajaremos hasta el siglo primero d.C., veremos 5 emperadores y otros tantos protagonistas, tendremos a Trajano, Domiciano, cuyo asesinato anuncia el título del libro, Partenio el consejero, la esposa de Domiciano y Marcio el gladiador. Ya vais viendo que no sobran precisamente páginas.

     El hecho de no tener una estructura lineal hace que se haga más interesante si cabe, puesto que comenzamos donde deberíamos terminar. No es esa la parte que nos intenta mostrar, sino lo que sucede por el camino. El reflejo de la maldad que va apoderándose de Domiciano queda reflejado en el padecer de las mujeres que lo rodean y, porqué no, también el el anfiteatro. Las luchas son constantes, no sólo las conspiraciones forman parte del  libro, no dejando huecos en blanco para uno de los periodos históricos sobre el que menos escritos hay. Mezcla entonces realidad y ficción consiguiendo desdibujarnos el límite entre ambos porque, queramos o no, pasadas las primeras páginas, estamos dentro de la historia.

     No me extraña que este reciente autor sea ya un referente de la novela histórica. Si os gusta el género, y os da pereza coger la Trilogía de Escipión, algo más que entendible, ya que es una trilogía "de peso" en más de un sentido, no dejéis escapar la oportunidad de conocer a Trajano y, sobre todo, a Domiciano. No os arrepentiréis.

     Gracias