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viernes, 14 de octubre de 2011
Almas muertas. Nicolái Gógol
"El hombre que hemos tomado como héroe no es un ser virtuoso. Hasta podemos decir por qué razón no hemos querido hacerlo así. Porque comienza ya a ser hora de dejar descansar al hombre virtuoso, porque las palabras “hombre virtuoso”, sin cesar en los labios de todos, nada significan; porque el ser virtuoso ha sido transformado en un caballo en el que no existe escritor que no haya montado, arreándolo con la fusta y con todo cuanto halla a mano; porque se ha hecho sudar al hombre virtuoso hasta tal punto que ya no queda en él ni una pizca de virtud, el cuerpo ha desaparecido y no conserva más que las costillas y el pellejo; porque con toda hipocresía invocan al ser virtuoso; porque al ser virtuoso ya no se le respeta. No, hora es de que también el miserable sea uncido al yugo. Así pues, unciremos al miserable. "
Me gustan los clásicos y Gógol empezaba a faltarme. Este hijo de cosacos, con todos los atributos que acompañan a la palabra, tiene una gran incongruencia literaria. Su obra más famosa es, para muchos "Taras Bulba", una historia de cosacos que le otorgó la llave de maestro de la literatura rusa, sin embargo, su fama viene de la mano de esa ironía que cae en la sátira social y en esta novela no lo vemos. Por eso la he dejado de lado, al menos momentáneamente, para traer Almas muertas.
Gógol nos cuenta la historia de Chichikov,un hombre ambicioso que sabe que tener hombres a su servicio es signo de posición social. Sin embargo no posee tierras ni dinero para mantenerlos así que idea la forma adecuada de conseguirlo. Sabiendo que en Rusia muchos terratenientes poseían hombres a quienes no daban de baja tras su muerte para eludir impuestos, decide aprovecharlo comprando esos títulos sobre las almas muertas para poder así presumir de hombres a su servicio y ser mejor considerado socialmente.
La trama no es muy complicada, pero los orígenes de su protagonista y los trabajos por los que ha pasado hasta el estado actual, así como las relaciones que entabla, le permiten al autor representarnos una radiografía casi perfecta de la sociedad rusa del momento. Curiosamente, y pese a separarnos dos siglos, se me antojaba una obra moderna y actual, con personajes no sólo definidos sino también reconocibles de forma contemporánea. Incluso en la segunda parte de la obra nuestro protagonista parece redimirse.
Cuando lo leí, me pareció un libro tremendamente divertido, lo disfruté mientras emprendía el viaje entre terratenientes aprovechados y campesinos simples que manejaba sus grandes verdades y observaba a este curioso protagonista convertirse en objeto de mis pensamientos durante y después de la lectura. Fue un libro que me duró mucho, tal vez no entre la manos, pero si que me hizo reflexionar sobre las condiciones sociales y la burocracia que permitía perderse a esas almas y lo poco que debían de importarle en vida. Y claro, es inevitable pensar en el presente, así que menos mal que, como ya he dicho, es un libro que roza peligrosamente la sátira en muchas de sus partes, de lo contrario podría haberme encontrado calificándolo de deprimente en lugar de divertido.
En todo caso, es un libro clásico de cualquier biblioteca el que hoy os invito a descubrir.
Gracias
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