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viernes, 11 de septiembre de 2020

Trilogía de Thomas Cromwell. Hilary Mantel

 

     En la corte del lobo, Una reina en el estrado y El trueno en el reino son los  de la Trilogía de Thomas Cromwell de Hilary Mantel. Pero hay más: En la corte del lobo ganó el Man Booker 2009 y también lo hizo Una reina en el estrado. Es decir, que lo ganaron dos novelas históricas, algo no tan común pero además, nunca antes lo había ganado una secuela y tampoco se había dado el caso de que una escritora lo ganara dos veces. Como comprenderéis, sea o no fan de los premios literarios, me sobraban motivos para ir leyendo esta trilogía que finalmente ha puesto su broche con El trueno en el reino.


     Recuerdo haber leído en alguna parte que Enrique VIII tenía tantas esposas como Thomas y haberme reído con la ocurrencia. Pero, ocurrencia o no, Mantel se centra en esta trilogía en la figura de Thomas Cromwell, al que nos presenta casi treinta años antes de su ascenso al poder. Y en un momento, añadiría, que no presagiaba en absoluto en quién iba a convertirse ese niño que recibía una brutal paliza de manos de su padre alcohólico. Y si he comenzado hablando de la cantidad de Thomas que hubo es precisamente porque así nos lo explica su autora, Thomas es uno de muchos, uno más, él. Porque de entre todos los Thomas, nos vamos a fijar en uno solo. Y corremos, corremos porque son muchos años de historia y muchas cosas las que suceden en esta trilogía y aquí lo importante es la caída de Ana Bolena y su final para lo que nos pondrá en antecedentes gracias a otro Thomas, Wosley. También seremos testigos de como Cromwell, que es un trepa no vamos a engañarnos, se va ganando la confianza del rey y Mantel se corona contando la historia de la isla de Albina. No cabe duda, notamos, que es un comienzo prometedor en el que el protagonista es presentado de forma muy literaria en muchas ocasiones como un hombre moderno y excéptico en su tiempo que vive su ascenso al lugar más poderoso "su lugar" porque si algo deja claro Mantel es la importancia de "poseer". Bueno, eso y la volubilidad del rey. Y la trilogía continúa en Wolf Hall con Enrique mirando con ojos codiciosos a Jane mientras Thomas sigue fiel a su afición por los halcones en un poético momento en el que, debido a sus nombres, la autora recuerda ángeles. Cromwell, el enigmático hombre que se puso del lado de una reina hasta que no le quedó más remedio que cambiar su posición, se ha convertido ya en ese gran personaje testigo de todo y artífice de mucho que se mueve conociendo el desprecio que suscita entre las clases altas. La trilogía se convierte en un juego de poderes, enredos y engaños en un almanaque de personajes y sucesos del que es difícil levantar la vista. Y así llegamos a la tercera parte, la mejor según mi opción, de este mastodóntico trabajo que es hablar de los Tudor sin caer en lo de siempre centrándose en el hombre que realmente manejaba los hilos del poder de dicho apellido. Bolena ejecutada con un arma impresionante y la justicia aparece en escena como tema ya en las primeras páginas de esta novela marcada por la vida y la muerte. Y es que lo que hace que la novela crezca es conocer el final y aún así sentir el tirón lector. La trilogía se cierra manteniendo fresco su humor y su ironía, manteniendo el ritmo y un poso casi constante a obra clásica inglesa modernizada desde dentro. Mujeres que son pesadillas y hombres ladinos, temor del lector al futuro en ese momento presente cuyo pulso ha sabido manejar la autora a lo largo de tantas páginas logrando que la trilogía sea más ágil de leer que esta opinión. Cromwell lucha por su idea de Inglaterra, busca una unión, una forma de escribir una historia mejor aunque la pasada seguirá existiendo.


     Tendría que hablar ahora del ritmo de la novela histórica y también del rumbo que le marcan este tipo de novelas que parecen llegar para sacudir ese supuesto polvo que nos empeñamos en atribuir al género como si solo por tratarse de pasado ya perdieran una parte del interés o de la intriga. También debería de remarcar el peso de los personajes femeninos de esta trilogía marcada por Anas, gestos y miradas. No debería de olvidarme de comentar la importancia de los gestos y momentos que entrelazan los tres títulos dando una sensación de historia compacta. Y pos supuesto, las decapitaciones, las muertes limpias y su importancia, el brillo de la hoja que cae, el último gesto, la mirada fija, y las palabras, tan importantes para Mantel. Pero tomé la decisión de hacer una única entrada para hablar de toda la trilogía y eso hace que no tenga tanto espacio. Así que para conocer todo eso, para comentarlo, para hablar del estadista, del caprichoso, o de la temperamental, para hablar de todo, leamos.

     La Trilogía de Thomas Cromwell no solo merece la pena ser leída, además coloca a su autora en un lugar sobresaliente en la literatura contemporánea. Nos os dejéis asustar por su extensión, lo único que pasa es que sus tres títulos ya están en la librería. Todo ventajas.

     Y vosotros, ¿sois lectores de novela histórica?

     Gracias.

martes, 26 de marzo de 2013

Una reina en el estrado. Hilary Mantel




     "Sus hijas caen del cielo. Él observa desde la silla del caballo, atrás se extienden acres y más acres de Inglaterra; caen, las alas doradas, una mirada llena de sangre cada una, Grace Cromwell revolotea en el aire tenue. Es silenciosa cuando atrapa su presa, y silenciosa cuando se desliza en su puño. Pero los ruidos que hace entonces, el susurrar y el crujir de plumas, el suspiro y el roce del ala, el pequeño cloqueo de la garganta, ésos son sonidos de reconocimiento, íntimos, filiales, casi reprobatorios. Tiene franjas de sangre en el pecho y le cuelga carne de las garras."

     Me gusta la novela histórica y hay épocas que me atraen especialmente. La verdad, es leer Tudor o Plantagenet y no puedo evitar fijar la vista en el título del libro. Hoy traigo uno al que tenía ganas especialmente, ya que su autora ha ganado el Man Booker Prize a la mejor novela original en lengua inglesa en dos ocasiones, la última vez con este título. Ante un hecho tan poco habitual, es imposible no tener curiosidad. Por eso hoy traigo a mi estantería virtual, Una reina en el estrado.

     Conocemos a Thomas Cornwell, estadista y hombre de confianza del rey Enrique VIII. Un hombre que goza de su posición se ha visto favorecido por el rey y ha jugado un papel crucial en la historia de su país. En este caso lo acompañaremos durante las últimas semanas de vida de Ana Bolena y seremos testigos de sus movimientos para cuidar al monarca en todo momento y facilitarle el camino.

     Estamos ante un libro cuidado, extremadamente cuidado, casi medido en sus palabras. Eso hace que tengamos la sensación de estar leyendo un testimonio real ya que no se trata de los amoríos de turno de un rey que tuvo fama de imponente y conquistador entre el género femenino. Mantel da un paso más y nos sitúa junto a Cornwell, al que vamos tomando simpatía en su ingrata profesión. Lo vemos orientar al nuevo capricho del rey para poder subirla al trono, orquestar a la perfección la caída de Bolena, a la que también él habia ayudado a reinar, e intentar tranquilizar los rumores de la corte. Evitar escándalos no previstos o programados era la mayor de sus labores, junto con escuchar al rey. Este particular punto de vista hace que no se nos antoje un libro ya conocido, no. En realidad tenemos la sensación de estar ante una historia real punto por punto y coma a coma, pese a que sabemos que es una época poco documentada  Asistimos a las intrigas y estrategias, las preocupaciones y estratagemas para cuidar y "dirigir al rey" como espectadores de primera fila. Y la autora consigue que, pese a ser una historia entre dos mujeres, nos alejemos de chismorreos y frufrú de sedas al entrar en bailes.

     Posiblemente ese sea uno de los rasgos mas destacables de la historia. Esta vez no hablaré de ritmo ni de intrigas cuyas soluciones nos llevan corriendo entre páginas. Esta vez se trata de una historia seria que nos creemos como si realmente estuviéramos detrás de cada cortina. Y eso, en una novela histórica, tiene para mí un valor importantísimo. La verosimilitud de los hechos que nos cuentan.

     Hoy os invito a conocer las últimas semanas de una reina en el estrado, hasta que le tocó conocer a un verdugo que le sesgó su vida, sus ilusiones y, por qué no decirlo, sus esperanzas. Y de uno de los periodos históricos que nos han dejado más versiones noveladas. Y a vosotros, ¿Os gusta o disgusta especialmente algún período histórico para elegir un libro?

     Gracias