sábado, 9 de marzo de 2013

El fin del mundo tal y como lo conocemos




     Ayer leía una frase en twitter puesta por @ORTOGRAFIA que decía: Cada vez que abres un libro y te dispones a leerlo, un árbol sonríe al ver que sí hay vida después de la muerte.
    Me gustó la cita, me quedé con ella, y miré de reojo el lector con relativa mala cara. A fin de cuentas, muchos son los que hablan de un cambio y del fin del mundo literario para dar paso a nuevas generaciones digitales. Pero si os digo la verdad, yo no lo veo así. A fin de cuentas, el enemigo del libro en papel es el digital y del digital la piratería, ¿no? Bien, entonces en lugar de mirar al frente echaremos la vista atrás.
     Antes los libros se escribían a mano, hasta que llegó la imprenta, que los iba a destruir ya que, evidentemente, las copias iban a salir muy baratas y eso iba a abaratar costes: pero milagrosamente el libro sobrevivió. Después llegó la fotocopiadora, aún recuerdo el cartel que decía: "Queda terminantemente prohibido fotocopiar libros completos" a la entrada de la copistería de la universidad... y a la gente repartiéndose los libros y las fotocopias que podían pedir para tenerlos íntegros sin que los pillaran. Y luego se puso incluso más fácil, llegaron las impresoras personales con fotocopia y escáner. Y el libro también sobrevivió... Y ahora le ha tocado lidiar con un enemigo que también viene para quedarse: el lector.Parecía que la cosa se iba a poner complicada, el lector admite cualquier formato y sus libros son más económicos que en papel, no ocupan espacio físico, ni cogen polvo ni nos ocasionan problemas de peso en los equipajes de mano. Efectivamente pintaba francamente mal... de hecho... no hay más que ver la prensa; ¿quién compra el periódico pudiendo leerlo on line gratis prácticamente entero o por una suscripción mínima? Ah, que es cierto, se siguen vendiendo. Tal vez con más cartillas, cupones y regalos, pero la prensa no ha desaparecido y ha aprendido a convivir. Y los libros harán igual, asumo, regularse. Porque frente a la diferencia de precios está la oferta de libros como El maestro del Prado que ofrece ilustraciones, algunas desplegables, que no se verían ni parecido en una pantalla de móvil  La diferencia está en las presentaciones y en los libros dedicados, en las portadas cuidadas de fotos que terminan por ser casi retratos de un pariente lejano a fuerza de verlas y en los marcapáginas que necesitan justo eso, páginas, para ser utilizados. Frente a ello el espacio, el peso y el precio, que en esta época que nos toca parece crucial, y los prejuicios y las sospechas. Porque en formato digital los libros son más baratos hasta el punto de bajar de los tres euros, incluso del euro provocando muchas veces una avalancha de compras por ver una supuesta ganga sin preocuparnos demasiado de si lo que estamos comprando es de nuestro gusto (me ha pasado), y luego juzgamos por el mismo rasero a todos cuando en realidad hicimos una compra poco responsable o, simplemente no era un título para nosotros, que eso pasa con títulos de cualquier precio (no me hagáis recordar tres o cuatro trilogías famosas que me han costado sudores). Claro que hay libros autoeditados en Amazon, como también los hay en papel, solo que ahora están al alcance de todos y también hay rarezas, libros en otros idiomas, géneros... sólo tenemos que tranquilizarnos ante tanta novedad, y saber encontrar nuestro sitio. Cada uno el suyo sin mirar al de al lado.
     Y la piratería... bueno, supongo que tardará un poco más, aunque ya se pueden prestar libros en formato digital, incluso hay bibliotecas que prestan lector y libros. Pero esto ya es algo más personal. Yo tengo la mayor parte de mis libros en papel, y los presto sin problemas, incluso en cadenas en las que un libro pasa por tres o cuatro manos antes de volver. En digital pasa un poco lo mismo, no debería importar que se presten, incluso que se "pasen" libros, si se hace con la misma frecuencia que se hizo primero en papel. El problema viene cuando la copia es indiscriminada bajando libros que la mayor parte de las veces ni siquiera se van a leer. Porque seamos serios, no se vosotros, pero yo cuando trabajo, me gusta que me paguen, y si trabajo horas extraordinarias... me gusta luego descansar, o cobrar, o tener la retribución y reconocimiento adecuados por ello. Bien, pues escribir es exactamente igual, salvo que suele ser un pluriempleo. Es muy difícil que un autor viva de lo que escribe, normalmente lo compagina con puestos relacionados o no con la literatura. Supongo que esta es la parte más complicada, pero poco a poco se irá normalizando y ambos formatos coexistirán. De hecho yo me niego a pensar en un futuro sin papel, en el que los libros sean como las enciclopedias que antes poblaban los estantes de las casas y que han ido desapareciendo sin hacer ruido hasta no ser más que una sombra en el recuerdo.

     ¿Mi caso? me gusta el libro en papel, porque pesa, es consistente, se dedica,
     ¿Mi caso? me gusta el libro digital porque no pesan lleve los que lleve, se 
puedo coleccionar marca-páginas, me aprendo la portada, el olor.. y lo veo ahí posado en
dedica, nunca pierde la página,  puedo marcar mis partes favoritas sin
el estante una vez leído. Porque lo puedo prestar fácilmente y regalar en un
 remordimientos, se puede regalar y cambiar incluso sin que nadie salga  de  
paquete que espero a que abran con ilusión, tiene desplegables, portadas y
casa, los precios de los lectores se han moderado y nos acercan una oferta de 
 ediciones espectaculares que recordaré siempre y, sobre todo, porque
forma inmediata imposible de igualar en forma física. Y, sobre todo, porque 
me gusta vivir entre montones de libros.
me gusta vivir entre montones de libros.

     Y vosotros, ¿creéis que es el fin del mundo literario tradicional realmente?

     Gracias

jueves, 7 de marzo de 2013

El curioso caso de Benjamin Button. Francis Scott Fitzgerald




     "Hasta 1860 lo correcto era nacer en tu propia casa. Hoy, según me dicen, los grandes dioses de la medicina han establecido que los primeros llantos del recién nacido deben ser emitidos en la atmósfera aséptica de un hospital, preferiblemente en un hospital elegante. Así que el señor y la señora Button se adelantaron cincuenta años a la moda cuando decidieron, un día de verano de 1860, que su primer hijo nacería en un hospital. Nunca sabremos si este anacronismo tuvo alguna influencia en la asombrosa historia que estoy a punto de referirles. Les contaré lo que ocurrió, y dejaré que juzguen por sí mismos."

     Esta vez fue la película la que atrajo mi atención y me llevó a buscar el libro, sin saber que pertenecía a Fitzgerald, un autor que ya me había conquistado hace tiempo con El gran Gatsby. Así llegué a este librito, y por eso hoy traigo a mi estantería virtual, El curioso caso de Benjamin Button.

     Cuando Roger Button va al hospital a conocer a su hijo lo que menos se espera es el lío que se va a encontrar. Benjamin ha nacido sí, pero no es un niño normal sino que habla, y no sólo eso, sino que aparenta más de setenta años. Benjamin que acaba de nacer, disfruta de la vida de adulto más que de la propia de un niño, y sus gustos irán cambiando a medida que cumpla años para realizar el recorrido inverso en un mundo que no le comprende.

     Según el propio autor, la historia la inspiró Mark Twain al comentar que era una pena que lo mejor de la vida estuviera al principio mientras que la peor parte estaba al final. Partiendo de esa idea realizó este relato que ha sido pensado y repetido en el tiempo por varios autores. Y así nació nuestro Benjamin Button con aspecto de viejo, en un relato que el autor calificaba también como su mejor y mas divertida obra. Es difícil resistirse a ella teniendo en cuenta sus palabras.

     Lo primero que me sorprendió fue la brevedad del relato, vista la película esperaba algo más extenso. Además, y pese a que giran sobre la misma idea, la historia se diferencia lo suficiente de la película como para que no interfiera en uno haber visto la otra. Está contada de una forma rápida, apresurada incluso, y no da una explicación sobre el nacimiento de Benjamin con esta "extraña enfermedad", y tampoco nos importa demasiado. Nos quedamos con esa vida realizada de forma inversa y con las situaciones que provoca en un mundo normal, algunas de las cuales son trágicas como el rechazo por parte de su padre y otras son cómicas, como que quisiera ponerle de nombre Matusalén. En conjunto me ha parecido un relato sumamente original que merece la pena descubrir. Aunque tengo que reconocer que eché en falta un poco más de desarrollo en algunas partes, creo que me hubiera gustado más una novela puesto que el argumento daba de sí, y algún personaje, como a la madre de Benjamin. En todo caso he disfrutado mucho de esta historia en la que la vida comienza con reflexiones y termina jugando de forma despreocupada. Quien sabe, tal vez Mark Twain tuviera razón.

     Si aún no conocéis a la familia Button os aseguro que no tiene desperdicio, ya sea en su versión literaria o en la cinematográfica. Aunque si me preguntáis a mi, me quedo con ambas. Esta vez lo digo sin sombra de duda: ambas merecen la pena ser descubiertas. Porque vosotros... ¿ya conocéis a Benjamin Button?

     Gracias

PD. El trailer de la película:



miércoles, 6 de marzo de 2013

Gentes del Club. Fernando García Pañeda



     "El Club Knut es una suerte de museo viviente cuyas piezas son seres- más o menos humanos- a quienes la modernidad y la posmodernidad han ido dejando de lado en el camino de la vida, abandonados a su suerte y abocados a su extinción. Es un anacronismo. El vestigio de un mundo desaparecido en el pozo de las transformaciones sociales. Una isla perdida en el espacio-tiempo de la Historia."

     Hoy traigo un libro que he ido viendo por los blogs poco a poco hasta conseguir que su título me resultara familiar. Se da además la casualidad de que la fotografía de la portada me resultó muy atractiva por parecerse a un edificio que hay en mi ciudad y que me gusta mucho, así que pronto le presté atención, Finalmente también ha llegado a mis estantes, y por eso hoy traigo a mi estantería virtual, Gentes del Club.

     Este libro es una colección de relatos en la que, tras presentarnos el Club Knut como un club social que pronto imaginamos con salones de sillones de cuero, humo, y presencias masculinas (pese a que las mujeres pueden circular libremente por casi todas las salas). Como no, la mejor manera de conocer un club, es a través de sus miembros, y por eso el narrador de irnos presentando a los más relevantes a través de estos relatos como si se tratasen de una ventana por la que mirar el Club sin ser vistos mientras dichos miembros se encuentran en su "pose" más habitual.
     Y así conocemos a los Meunier y sus manías con el transporte, a Eyzaguirre y sus aventuras, a Juan y su afición por el deporte, a Jacobo y las finanzas, a Pepe y sus libros... y así hasta once miembros que se van presentando a través de sus historias más habituales. Esas que se repiten cada vez que uno tiene oportunidad hasta conseguir que sean casi definitorias de su protagonista.

     Siempre digo que la ventaja de los libros de relatos es que permiten que paremos la lectura sin temor a dejar la historia a medias, pasando unas pocas páginas sabemos que llegará la siguiente y no detendremos la acción. Sin embargo en este caso, tras haber leído una introducción que nos habla de forma más directa del club, serán los relatos los que nos vayan dando una imagen global de ese lugar un poco clásico, un tanto conservador y anclado en el siglo pasado para disfrute de sus miembros. Todos ellos están íntimamente conectados por sus relaciones y sus puntos en común y eso, unido a su escasa extensión, me llevó a terminarlo en apenas un rato.
     Hoy traigo un librito que está escrito con un lenguaje sencillo, teñido con un cierto sentido del humor, con un "tonillo" que no busca la risa del lector sino más bien su camaradería integrándolo en una suerte de pandilla. Una lectura ligera y amena que no requiere esfuerzo y en la que nos podemos sorprender mirando con cierta ternura a sus protagonistas, porque cuando lo cerramos, ya somo un miembro más del Club Knut.

     Y vosotros, ¿sois aficionados a los libros de relatos?

     Gracias

   

martes, 5 de marzo de 2013

El Buscón. Francisco de Quevedo




     "Quien no hurta en el mundo, no vive. ¿Por qué piensas que los alguaciles y jueces nos aborrecen tanto? Unas veces nos destierran, otras nos azotan y otras nos cuelgan..., no lo puedo decir sin lágrimas (lloraba como un niño el buen viejo, acordándose de las que le habían batanado las costillas). Porque no querrían que donde están hubiese otros ladrones sino ellos y sus ministros. Mas de todo nos libró la buena astucia."

     Lo se, ha tocado clasicazo. De esos de lista escolar, obligada referencia, literatura española de principios del siglo XVII sobre la que parece estar todo dicho y un libro además que se comienza con bastante respeto. Hoy traigo a mi estantería virtual La vida del buscón llamado Don  Pablos, o El Buscón.

     Pablos es hijo de un barbero más ladrón que barbero y de una bruja. Pronto entra a trabajar como criado de su amigo Diego con el que comienza una vida de engaños, primero a su lado y luego junto a las personas que se va topando en su camino. De este modo llega incluso a la corte, pasa por la cárcel, se enamora, sigue con su vida de engaños... la historia de su vida. La del Buscón.

     La primera vez que se publicó oficialmente este libro fue en el año 1926 y se hizo sin el consentimiento del autor pese a que figuraba como tal en las copias. Se cree que usaron algunas copias manuscritas que llevaban un tiempo circulando. Lo cierto es, que pese a tener todos claro quien fue su autor, Quevedo jamás la reconoció como propia posiblemente para no tener problemas con la sombra de la Inquisición.

     Me costó decidirme a leer este libro, la novela picaresca hace que rápidamente nos venga a la mente El lazarillo de Tormes, y me daba bastante pereza repetir por muy clásico que fuera. Supongo que su corta extensión fue lo que más me animó y pronto me encontré con este librito estructurado en tres partes entre las manos. La primera parte nos habla de la infancia y la vida de Pablos con Diego hasta que se separan, entrando así en el segundo libro que nos contará su intención de regresar a casa para cobrar la herencia y sus primeros momentos en la vida del pillaje hasta llegar a la Corte, momento en que comienza la tercera y última parte llena de farsas y consecuencias y en la que se incluye el amor.
     Tengo que decir que pese al tiempo transcurrido la obra se lee con facilidad, su lenguaje no es demasiado enrevesado teniendo en cuenta los siglos que nos separan y pronto se le coge el ritmo. Es además un libro bastante rápido en el que la sociedad de la época viene reflejada en una ironía que llega al extremo, tanto en el sarcasmo como en las descripciones. Pocas cosas escapan de la pluma de Quevedo que nos habla de las apariencias, los estratos sociales diferenciados, las mentiras, los bajos fondos y los no tan bajos y, como no, de la Inquisición. Para Quevedo no hay miseria, hay protomisera, hay aventuras, chascarrillos y también hay, si me permitís la expresión, bastante "mala leche". Seguramente ese sea el motivo por el que incluso hoy siga provocando sonrisas.

     Esta vez tengo que decir que no ha sido una mala experiencia y que, sin ser ningún reto de esos que tanto os admiro y me resisto a apuntarme supongo que por miedo escénico, me gustaría ir leyendo poco a poco todos estos grandes clásicos literarios. No por imprescindibles o por el nombre que los firma, sino simplemente por conocer un poco más la literatura que me otorga tantas horas de placer delante de las páginas de un libro. Y vosotros, ¿os gusta leer algún clásico de estos que se escriben con mayúsculas de vez en cuando?

     Gracias

     PD. Al menos esta vez no tengo que recordar una versión zombi del clásico como ya me pasó con Lazarillo de Tormes. ¿Os suena raro? mirad aquí.

lunes, 4 de marzo de 2013

Quien mate al dragón. Leif GW Persson




     "Una corbata manchada de salsa, la tapadera de una olla de hierro y un martillo normal de tapicero con el mango partido. Esos fueron los hallazgos mas llamativos que los técnicos de la policía de Solna hicieron durante la inspección del lugar de los hechos. Y no había que ser técnico criminalista para comprender que esos fueron los objetos utilizados para quitarle la vida a la víctima. Bastaba con tener ojos para ver y un estómago lo bastante resistente para aguantar el espectáculo."

     Hace unos meses descubrí Linda, como en el asesinato de Linda. Me llamó la atención la forma descarada que tenía el autor de escribir y esa curiosa mezcla entre novela negra e ironía, incuso irreverencia, de su protagonista. Así que no se me podía resistir su siguiente entrega. Hoy traigo a mi estantería virtual Quien mate al dragón.

     Evert Bäckström tiene un nuevo caso. Parece un asesinato poco interesante, un borracho de mediana edad. A priori, nada de interés. De hecho inicialmente le preocupa más su nuevo médico; ese que ha decidido que tiene que caminar y comer verduras, y ¡dejar de beber! Sin embargo, el caso al que se enfrenta parece que le hará investigar un poco más de lo que pensaba.

     Esta vez vemos a Evert sobrio, andarín y comiendo verduras.Y tampoco él parece estar muy conforme con la idea. Como el dice, está en la edad perfecta para un hombre (55), el cuerpo perfecto, la altura perfecta y... estilismo de camisas de flores. Y con todo, e incluso mas en este segundo libro, me cae bien Evert, me gustan sus pensamientos furtivos que no se atreve a expresar en voz alta. Y me gusta la visión de la investigación que aporta el autor, donde todos colaboran en algo y todos cojean, como la vida misma. Tal vez por eso lo he visto con un prisma mas real en el que hay sentimientos y prejuicios y simpatías entre los componentes del equipo, porque como ya he comentado, me canso del detective estereotipado. Pero claro, eso es ya una apreciación personal.

     El libro es ágil, no busca palabras complicadas ni se pierde en razonamientos densos que nos tengan que explicar, sino que nos permite estar al cabo de la investigación como si fuéramos un miembro más. Un libro muy entretenido que sorprende a ratos y que, cuando ya estaba pensando que no iba a ser tan divertido, me sorprendió en la última página al hacerme soltar una sonora carcajada con un final (ya con el caso resuelto) cuanto menos, curioso. Me ha gustado, me gusta la estética de las portadas que pese a contener gris van dominadas por colores vistosos, primero el rojo y ahora el amarillo, y me ha gustado descubrir a este autor que me ha llevado a pasar un par de días divertidos intentando resolver un asesinato antes que un equipo, a priori, nada perfecto.

     Y vosotros, ¿qué opináis de la figura del detective "torturado"?, ¿también os empieza a cansar?

     Gracias


sábado, 2 de marzo de 2013

Entrevista a María Zaragoza



María Zaragoza. Fuente: conocer al autor.
     María Zaragoza ha sabido desde siempre que quería escribir. Ya a los diecisiete años publicó su primer libro, y tres años después un cuento suyo sería seleccionado para una antología. Ha colaborado en revistas, relatos y antologías y en el año 2.010 obtuvo el XV Premio Ateneo joven de Sevilla por dicen que estás muerta, el premio Arroz Negro por el cuento Una bota de postre y un sin fin de reconocimientos que han culminado con la obtención del LVIII Premio de Novela Ateneo-Ciudad de Valladolid con Los alemanes se vuelan la cabeza por amor. Hoy nos acercamos a hacerle unas preguntas para conocer un poco más a María.

     - Viendo tu currículum, has tocado relato, novela, incluso cómic. Si tuvieras que decantarte, ¿cuál es el género en el que te sientes más cómoda?
     - Creo que cada historia busca su camino y su formato ideal para ser contada, con lo que resulta bastante difícil elegir. Supongo que en novela me siento más a gusto porque creo que se me da mejor y el resto de los formatos me asaltan siempre con inseguridades cuando trabajo con ellos
     - Empiezas a escribir con 17 años, varios premios, becas... parece sencillo pensar que tuviste un comienzo fácil. Cuéntanos cómo fue.
     - Nadie tiene un comienzo fácil, aunque no niego que tengo mucha suerte. El primer libro que publiqué fue por casualidad. Llevaba participando en los típicos certámenes de relato escolares desde los siete años y un día me dió por hacer un libro. Ya tenía mentalidad de novela aunque no lo supiera y escribí una colección de relatos que estaban conectados entre sí por diversas pistas. Hice dos copias con una máquina de escribir, y por una carambola del destino, una cayó en manos de un empresario que tenía el capricho de montar una editorial, ni siquiera lo mandé yo. Fue TAU y el libro Ensayos sobre un personaje incompleto (2000); en principio no tenía intención de publicarlo y la prueba está en que no volví a publicar hasta siete años después. La razón por la que acumulo éxitos es una mezcla de mucho esfuerzo y muy poca capacidad para desalentarme. Yo lo intento todo, mando a todos los concursos, a todas las editoriales, trabajo muchas horas en cada historia y otras tantas en dejarlo presentable para mandar. Por cada éxito que he tenido hay una historia de diez o quince fracasos que no salen a la luz. Yo lo único que recomiendo es que la gente no se rinda. Si haces cien cosas, estadísticamente saldrá algo.
     - Y llega el Ateneo Joven de Sevilla, ¿cómo decides presentarte y cómo viviste el premio?
     - Esta historia tiene una parte tierna y otra terrible. Tengo un amigo que es un magnífico escritor con el que siempre me intercambio los originales para criticarnos y corregir. En esos momentos los dos teníamos novela y nos habíamos leído la del otro. Él iba a presentarse al premio y me animó para que me presentara con la mía porque le gustó. Al principio me pareció mal competir con un amigo, pero accedí. Y sí, seguimos siendo amigos, que es lo que todo el mundo pregunta después.
    - Háblanos un poco de Dicen que estás muerta, ¿cómo surge una historia sobre la muerte de una canción?
     - Recuerdo que en una época bastante mala de mi vida, descubrí esa canción. Y me la ponía una y otra vez porque sabía que en Donde estás de Jaima Urrutia había algo, una historia que no se estaba contando y que tenía que ser contada. Aquello fue como en 2003, antes de pedir la beca de la Fundación Antonio Gala, y creo que incluso me animó a probar el saber que esa idea podía nacer. Sin embargo, la idea definitiva de escribir una novela negra en la que lo importante fuera componer la identidad de la muerta (siempre me pareció muy injusto que olvidaran al cadáver en pos del asesino), surgió en 2009, como si se hubiera quedado congelada todo ese tiempo. Supongo que no estábamos preparados para contar todas las historias y que cada una espera su momento para salir.
     - Va a parecer que me repito, pero de Sevilla a Valladolid, y premio por Los alemanes se vuelan la cabeza por amor, un libro que confieso aún no he leído pero sobre el que he oído hablar bastante, ¿nos puedes resumir un poco lo que nos encontramos en este título?
     - La verdad es que quedé muy contenta con el trabajo de Algaida durante la promoción de Dicen que estás muerta, y como siempre arrastro proyectos durante años, tenía Los alemanes se vuelan la cabeza por amor en un cajón y decidí presentarla a un concurso que publicara la misma editorial para testarla, así que corregí y miré cual era el siguiente en cerrar el plazo. Era el Ateneo de Valladolid. Y me sorprendió que gustara porque es una novela que habla de las nuevas tecnologías y de las redes sociales sin nombrarlas y me parecía bastante arriesgado. Los personajes de la novela, desde sus ubicaciones en diferentes países del mundo (Londres, Tokio, Madrid, Colonia...) llegan y se reúnen misteriosamente en una Plaza de una Ciudad donde no existe el tiempo y el espacio. Allí tratan de resolver sus problemas cotidianos y al final incluso participan en conflictos mundiales. Los problemas surgen cuando se quieren llevar a la realidad sus relaciones en este espacio aparte. Si entendemos la Ciudad como internet, la Plaza como una red social y las mesas donde ser reúnen los personajes como los grupos que se forman en estas redes, la metáfora está completa. Decidí no usar referencias reales porque no quería que el libro quedase obsolteto. Cuando empecé a escribirla todo cuadraba para los blogs, después para messenger y por último para facebook por poner un ejemplo. Me interesaba el factor de convertir algo pequeño como un tweet en un fenómeno mundial. Y eso es lo que intenté con esta novela.
     - Viendo un poco la temática de tu último libro, se hace inevitable preguntar tu opinión sobre la presencia de las redes sociales en el mundo literario y los nuevos formatos digitales, ¿crees que estamos ante un cambio inminente?
     - No creo que estemos ante un cambio total. Creo que todo suma. Si el abaratamiento de costes en el formato digital o el placer que produce enredar en un aparatito consigue que haya nuevos lectores, bienvenidos sean. Si las redes sociales ayudan a difundir la cultura, bienvenidas sean. No creo que nada sea tan dramático como nos lo intentan vender. Me parece que todos podremos encontrar nuestro lugar, tanto en las redes sociales, como en los libros de papel, como en los digitales. Creo que es enriquecedor aumentar el espectro de lectores, de intereses y, ¿por qué no?, de formatos.
     - He leído que tienes varios proyectos en mente, ¿qué será lo próximo?
     - Sinceramente, lo próximo siempre es el proyecto que sale adelante y eso es imposible de prever. Tengo entre manos una novela en estos momentos y he entregado o mandado a concursos cómic, relato e infantil. La mayoría de las veces, desde que proyecto un trabajo hasta que lo veo (si es que lo veo) publicado, pasan años. Lo que me gustaría es que lo siguiente fuera un cómic humorístico de zombis que tengo proyectado desde hace un año y medio con un dibujante catalán maravilloso que se llama Didac Pla, pero el factor suerte hay que tenerlo siempre en cuenta y no sé si podrá ser.
     - Y echando la vista atrás, ¿cómo ves tus letras comparadas con las de tus comienzos?¿Hacia dónde camina María Zaragoza?
     - No me avergüenzo de lo que he hecho antes como no me avergüenzo de haber llevado cresta. Creo que todo lo que he hecho en mi vida me ha servido y me sigue sirviendo para seguir caminando. En algunas cosas de antes veo las semillas de lo que estoy haciendo ahora y de otras estoy recogiendo los frutos maduros. Hay cosas que estoy sembrando que no sé dónde me llevarán. Creo que lo que más me ha gustado siempre de escribir es la sorpresa, no saber hacia dónde camino. A veces me contamino de una idea que no surge hasta años después en forma de texto. Hay veces que no surge. O quizá surja cuando tenga ochenta años y sea una viejecita venerable. Creo que lo único que sé que algún día haré y todavía no he intentado es el cine, que me fascina.
     - ¿Qué le recomendarías a la gente que empieza ahora y se fija en personas como tú, que van consiguiendo su sitio?
     - Pues mira, ojalá me hagan caso en lo que voy a decir porque creo que son tres ingredientes indispensables: trabajar muy duro te digan lo que te digan, intentarlo todo por muy improbable que parezca y no darse nunca por vencido ante los fracasos porque aquí sólo sobreviven los inasequibles al desaliento. He pasado épocas malísimas, como todo el mundo, he trabajado en las cosas más peregrinas, he tenido que pelear (y sigo)contra todos los que piensan que escribir no es un trabajo de verdad o que han esperado que cambie lo que me apetecía escribir por algo más jugoso para el público. Y lo único que me ha mantenido ahí es la confianza en mi trabajo, en las horas que he empleado en él y el pensar que alguien en algún sitio lo valoraría. Eso es lo que ha hecho que no me diera por vencida y creo que es lo que salva a todo el que consigue algo.
     - Tengo la sensación de que no has cumplido aún tu sueño. ¿Dónde te gustaría estar en 15 años?
     Bueno, en quince años me gustaría haber hecho alguna película, seguir escribiendo lo que me guste y haber tenido hijos. Pero también creo que lo que me mueve es crearme sueños nuevos cada vez que consigo alguno de los que tengo, así que no sé qué podré soñar en todo este tiempo.
     - Por último me gustaría saber lo que estás leyendo ahora mismo.
     - Escribo varias cosas a la vez y leo varias cosas a la vez. En estos momentos tengo en la mesita de noche El truco preferido de Satán de Walter Benjamin en la edición de Salto de Página con fotografías de Alberto García Álix, el segundo tomo de La liga de los hombres extraordinarios, de Alan Moore (en realidad el epílogo porque ya había leído el cómic), el segundo tomo de Hollywood Babilonia de Kenneth Anger y Némesis de Juan Miguel Aguilera y Javier Redal.

     Como siempre darle las gracias a María Zaragoza por haberse acercado a responder nuestras preguntas y, por supuesto, gracias a todos los que os seguís pasando por aquí.

     Bibliografía:
     - Ensayos sobre un personaje incompleto
     - Realidades de humo
     - Tiempos gemelos
     - Cuna de cuervos
     - Dicen que estás muerta
     - Los alemanes se vuelan la cabeza por amor

     PD. Dónde estás. De Urrutia, pero con unos amigos


viernes, 1 de marzo de 2013

Dicen que estás muerta. María Zaragoza




     "Más tarde Sansprénom recordaría los hechos que acontecieron antes del hallazgo como se recuerdan fragmentos de cristal tras saber que el vaso se rompería, como si lo que cronológicamente tuviera su espacio después, aconteciese al mismo tiempo antes, reflejando el futuro en pequeños pedazos."

     Esta vez fue fácil, me gusta la portada. La chica sin rostro, desprotegida pero con poco de indefensa, las palomas... no, las palomas en realidad no me gustan nada, pero quedaban bonitas. Y una frase: "En cada hombre vive una bestia potencial y una víctima".  Poco queda que añadir salvo: Hoy traigo a mi estantería virtual, Dicen que estás muerta.

     Martes, una pareja sale a cenar y ve en el restaurante a una chica que se parece a la ex de él. Al día siguiente la chica aparece asesinada y, como sucede con los asesinatos, para una víctima hay muchos posibles sospechosos a los que iremos conociendo para componer el puzzle de la mujer muerta.

     Supongo que a golpe de primer vistazo puede parecer un thriller, y lo es del modo formal aunque pronto descubrimos la dificultad de ponerle una etiqueta a este libro. Cuando lo abrimos leemos que cada capítulo se compone de una calle de Madrid salvo apenas un puñado de excepciones, y al avanzar en sus páginas descubrimos que también es una pieza del engranaje de una novela coral que parece mirar atrás en lugar de hacia delante. Esta vez el protagonista es la víctima mucho más que descubrir al Asesino, y por eso vamos componiendo poco a poco su historia a través de todos los que pueden verse afectados por su muerte. Porque hay un entorno afectado cuando alguien falta y es ese entorno el que nos da pistas sobre la joven fallecida. Aquí los personajes bajo la excusa de buscar al Asesino lo que hacen es ir descubriendo a la víctima y nosotros nos vemos presos de las relaciones en un mundo exactamente igual al nuestro, cotidiano, donde conocemos a alguien que es padre, o hijo, o amigo, hermano, cuñado... hasta ir formando una densa red en la que muchas veces no reparamos.
     Ya he tenido más veces en la mano libros que utilizan a unos personajes para mostrarnos a otros como sucede en este. Pero María busca llegar un poco más allá al meter a la muerte en escena, nos enseña la onda expansiva que provoca este hecho, y también que no sólo le puede tocar a cualquiera, sino que también cualquiera puede provocarla. Hoy no corremos en pos del asesino ni nos importa demasiado su identidad. Tal vez por eso a muchos les sorprenda el libro, o precisamente sea esa diferencia la que les haga sentirse mas atraídos por él. Lo que nos encontramos todos es con una lectura relajada, de esas que nos llevan unos cuantos días, con un lenguaje sencillo pero cuidado hasta el extremo, en una historia de la que ahora que me fijo no os he dado el nombre de ninguno de sus personajes. Tal vez sea porque al final, queda la sensación de poder suceder a cualquiera. En todo caso, os dejo un nombre que me llamó la atención, Sansprénom, y los que lo acompañan, Paula, Didier, Luján, Pedro... y una historia diferente. A mi me gusta descubrir historias diferentes independientemente del éxito que tenga en mis expediciones, supongo que forma parte de mi "lado cotilla" de la literatura. Esta vez tuve suerte con el resultado.

     Y vosotros, ¿sois de los que os gusta ir probando o cuando llegáis a una librería preferís moveros en límites seguros?

     Gracias

     PD. Os dejo el booktrailer. Decidme si no os contagia las ganas de girar la cabeza de la joven de la portada para verle la cara.