miércoles, 16 de julio de 2014

Al envejecer, los hombres lloran. Jean-Luc Seigle



     "Hacía ya un calor agobiante. Desnudo, hundido en la cama,con los ojos abiertos, Albert Chassaing apretó el botón del ventilador de plástico azul que había en la mesilla. Una sensación de aire y frescor.El sudor se enfriaba en su cara, en su torso y en sus muslos. Por fin respiraba."

     Dicen que las lágrimas provocadas por esos dolores que no se tratan con medicinas, más que mostrarnos vulnerables, nos muestran inofensivos, ya que quien tenemos delante percibe la opacidad de nuestra vista en ese momento. Otra teoría es que es un mecanismo de defensa, ya que desarman muchas veces a quien nos ve llorar. A saber,o tal vez ya se sabe pero yo no conozco la teoría más acertada. Si que es cierto que hay quien llora con más o menos facilidad y tal vez por eso me llamó la atención el título de este libro, por el acto íntimo que representan las lágrimas. Sin embargo,no fue hasta ver unas cuantas opiniones,que no me decidí por su lectura. Y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Al envejecer los hombres lloran.

     Conocemos a Albert un 9 de julio de 1961. Un día importante para un pequeño pueblo en el que todos se conocen, porque llegará a su casa el primer televisor. No porque él tenga interés en esas cosas modernas, esa es su mujer que parece irse transformando en alguien diferente mientras espera la vuelta de su hijo mayor de la guerra. El mundo cambia, y con un hijo en Argelia y otro curiosamente aficionado a la literatura, con una madre que vive en un pasado en el que Albert se sentía mucho mejor y una hermana que parece haber olvidado el pasado tanto como su madre el presente, este hombre que se sigue viendo como un campesino no parece encontrar su sitio.

    A veces, lo cotidiano puede también contarnos la historia de una época completa. Leía hace poco, que cada persona lleva en su memoria la historia más reciente de la humanidad, y posiblemente sea así. Cuando lo cotidiano se reduce a una familia y a esa familia se le otorgan veinticuatro horas... algo pasa. Un choque, un punto de inflexión, un cambio: siempre hay un detonante, una gota que hace rebosar el vaso, y esa gota es la llegada de un televisor a casa de Albert. Una familia en un pequeño pueblo que supone ese punto justo entre pasado y futuro que hace temblar el presente, y eso es justo lo que nos presenta Seigle en una novela calificada como minimalista y sentimental por la crítica.
     Seigle nos habla de muchas cosas en esta novela corta. Nos habla de un excombatiente de la Segunda Guerra Mundial, incluso preso, que mira un futuro que no le convence mientras observa a su mujer avanzar hacia ese futuro. No encuentra su sitio en esa rutina cotidiana en la que se han instalado unas novedades impuestas con suavidad y otras sin haberle pedido opinión.Mira su familia y se descubre vacío en ella,hasta que la posa sobre su hijo pequeño. Tal vez sea ese hijo más que la llegada del televisor lo que le haga consciente de que las cosas ya no son como él las recuerda,como las quiere; su hijo lee. No sólo eso sino que se aferra a las páginas de Eugene Grandet como si pudieran decirle sobre la vida más que sus propios padres,dejándolo indefenso ante esa muestra de conocimiento infantil sobre su propia capacidad. Y ese es el camino por el que nos lleva la novela, el de Albert, un hombre que se busca y encuentra el camino que considera adecuado a lo largo de esas 24 horas que bien pueden resumir la historia de la época en un instante único. Y un epílogo redentor narrado por ese hijo que iba para literato, Giles, y que con una voz ya madura nos pone un broche.

     Me ha gustado la historia, he encontrado personajes tratados de forma desigual y algún que otro cliché que encuentro hubiera podido ahorrárselos, pero en conjunto me ha gustado esta historia. Salvo el epílogo, que por tener fuerza propia consigue que pierda fuerza todo lo anterior, desequilibrando la novela, o al menos esa fue mi percepción. La de estar leyendo una historia a la que buscaron un final con el único objetivo de hacerla redonda. O no, tal vez simplemente no terminé de congeniar con la novela y por eso no conseguí dejarme arrastrar por las palabras de Seigle.

     La verdad que me ha dado rabia no encontrarme el maravilloso libro que creía que era, pero supongo que muchas veces simplemente no congeniamos con las letras que tenemos delante. ¿Cuál es el último libro con el que os pasó?
 
     Gracias

martes, 15 de julio de 2014

La última noche en Tremore Beach. Mikel Santiago


      "El temporal, que algún agente del servicio de meteorología amante de lo bíblico había bautizado como el Luzbel, llevaba días anunciándose. Iba a ser un tanto excepcional incluso para Donegal, así que ojo: quizá volasen algunas tejas, o alguna farola del tendido eléctrico. el tipo de Radio Corta nos avisaba cada sesenta minutos: "LLenen el depósito de sus generadores. ¿Cómo van de congelados? ¿Latas de judías en tomate? ¿Suficientes? Y tampoco se olviden de comprar velas y cerillas. Y para los que viven muy cerca de la costa, amarren bien sus botes. Y si pueden saquen los veleros a dique seco por una noche:""

     Reconozco que esta vez no fue amor a primera vista... a la cubierta. No, esta vez ha sido el ver tanta opinión positiva de lugares dispares lo que ha provocado que terminara teniendo curiosidad por este título. Y me ha durado apenas nada, me ha sentado bien. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, La última noche en Tremore Beach.

     Conocemos a Peter Harper, un compositor de bandas sonoras divorciado que se muda a una casa perdida en la costa a modo de refugio, en Tremore Beach. Si hay un lugar tranquilo y apartado es ese, de hecho apenas hay vecinos en la zona. Allí conoce a Leo, Marie y Judie por ejemplo. Tras una tormenta, Peter empieza a sufrir un dolor de cabeza de cabeza que pronto será acompañado por imágenes terribles. Y ahí sigue él, mientras se acerca el verano y con él la visita de sus hijos.

     También conocemos en esta historia a su autor, ya que es una primera novela. Y sin embargo no sería justo denominarla así ya que en ningún momento nos lo parece. O al menos no encontramos esos detalles que nos han dicho suelen tener en común las óperas primas.

     Escrita en primera persona, lo primero que me llamó la atención fue la disposición de la historia. Ese algo va a pasar, ese convencimiento que el protagonista nos traslada página tras página mientras conocemos en carne propia lo que es una tensa espera. De hecho, ya desde las primeras páginas nos acercamos a Peter con una cierta simpatía, no nos cuesta hacerlo pese a que también tengamos nuestros roces con él.
     Con un comienzo pausado, como si calentara motores, Mikel nos propone una novela en la que nos dejamos caer sin darnos cuenta para disfrutar de sus letras. Frases cortas, una ambientación que apenas notamos como nos va envolviendo y una atmósfera en la que lo paranormal y lo personal se dan la mano, componen una historia a ratos imposible de soltar. Siempre defiendo los libros que nos entretienen y ahí es donde sobresale Tremore Beach y su casa de playa, porque es una novela que consigue justamente eso: entretener al lector, hacerle pasar las horas entre sus páginas mientras vamos aumentando el ritmo hasta llegar a la última parte de la novela con curiosidad, casi con avidez. Es más, si os animáis con él es fácil que os sorprendáis buscando tiempo para continuar la historia, avisados estáis.

     He leído por alguna parte que el autor es seguidor de King, o de Highsmith y no seré yo quien me ponga a comparar sus letras. Lo que si que ha aprendido de ellos es a construir una historia sin sobrecargarla, y dejarnos de este modo una novela de lectura fácil y que cualquiera puede disfrutar. De hecho es de esos títulos con los que sabes vas a acertar si lo eliges como regalo.

     Esta vez no puedo dejar de recomendaros su lectura, es un muy buen libro del verano.

     Y vosotros, ¿tenéis un tipo de lecturas preferidas para el verano?

     Gracias

     PD: Os dejo el book tráiler:


lunes, 14 de julio de 2014

Nada se opone a la noche. Delphine de Vigan




     "Mi madre estaba azul, de un azul pálido mezclado con ceniza, las manos extrañamente más oscuras que el rostro, cuando la encontré en su casa esa mañana de enero. Las manos como manchadas de tinta en los nudillos de las falanges.
   Mi madre llevaba varios días muerta."

     Los libros nos abren vidas, nos dan vidas, nos cuentan vidas. Bien, lo primero que escuché sobre este libro fue que la autora le había hecho un ataúd de papel a su madre: me llamó la atención. Y por eso me puse con él y hoy lo traigo a mi estantería virtual. Hoy traigo, Nada se opone a la noche.

    Lucile Poirier, tercera de una familia formada por nueve hijos terminó su vida por decisión propia: se suicido. Su hija, Delphine de Vigan será quien se dedique a investigar la vida de su madre, viendo fotos, viejas cintas, hablando con la familia...hasta poder desnudarse a si misma contándonos la historia de toda una familia: la suya.

    La novela, más allá del contenido autobiográfico, lo que destila es la emoción de quien cuenta su realidad. Dividida en tres partes, nos hace una primera presentación de la familia de su madre, para en la segunda contarnos su infancia y acabar con la vida familiar de la propia Delphine. Bueno, en realidad no termina así,sino tal y como comienza: con la muerte de su madre, sólo que tal vez desahogada después de haberla escrito, de haberla vivido,de haberla conocido.
     Reconozco que me acerqué a la historia con un poco de miedo a encontrarme un drama preparado para conmover al lector: nada más lejos de la realidad. Escrito poniendo cuidado en las palabras para no resultar melodramático, tal vez en el único momento en que sentimos la abrumadora carga emocional que tuvo que tener para su autora es en las partes en que nos hace partícipe del proceso de escritura. Cuando nos relata cómo fue para ella recopilar cada dato, cada testimonio y como también es consciente de que aquellos sucesos vividos por varias personas cambian dependiendo de la fuente que los relate. Y todo ello queda reflejado en este magnífico libro que, a modo de desnudo, nos cede de Vigan. No es una historia alegre, aunque de entrada percibamos una familia normal `pronto vemos las marcas que la vida se empeña en dejar en ella, y tal esas señales provocaran el declive al que asistimos de la hermosa mujer cuya sonrisa asoma en la cubierta del libro.

     Hay libro para ser devorados y otros para ser paladeados, hay también vidas que tiene que resultar difícil vivir y no me cabe una que la de Lucile fue una de ellas. La novela es fantástica, incluso sabiendo que no es literalmente una biografía, nos arrolla con cada letra.

     Posiblemente tenía ganas de rendir homenaje a Lucile, regalarle un ataúd de papel -pues me parece el más hermoso de todos- y el destino de un personaje. Pero también sé que a través de a escritura busco el origen de su sufrimiento...

     Ya he vuelto. Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias

lunes, 7 de julio de 2014

Descanso vacacional




     No sé si os pasa a vosotros, pero yo formo auténticas pirámides de libros que se apilan junto a la mesilla de noche. Supongo que por eso nunca enseño mis estanterías. Forman una especie de universo que sólo yo comprendo y que me dice lo que leo, lo que he leído y lo que quiero leer. Y también hablan del tiempo que dispongo puesto que una de mis manías es limitar el número de libros por leer que entran en casa.
     Y así llegan las vacaciones y la maleta y yo nos miramos atentamente, sin pestañear. Entramos en una suerte de discusión silenciosa sobre los libros que me va a dejar trasladar conmigo y la ropa que tendré que sacrificar por ello. Supongo que la imagen es hasta divertida viéndome participar en un improvisado juego de Tetris (¿sois demasiado jóvenes como para saber qué juego es? Si es así,no lo digáis) en el que ambas partes saldremos perdiendo. Ella porque seguro que ya ha notado que su vida no va a ser larga debido a la carga pesada que le ha tocado llevar en esta vida y yo porque siempre tengo la sensación de dejar en casa a alguien importante, como en la famosa película del niño convertido hoy en adulto de dudosa reputación.

     Este año he cargado la maleta de libros (he cogido el lector también, imprescindible) y he comenzado las vacaciones. Y por eso estoy hoy aquí. Para deciros que el blog estará sin actualizarse hasta el próximo día 14, es decir una semana, que me pienso dedicar a leer y hacer la lagartija.

     San wi-fi dispondrá de las visitas que os pueda hacer, pero prometo regresar y cuanto menos leeros desde el teléfono y seguir anotando libros para comprar a mi regreso.

     Disfrutad y de paso empecemos a apuntar: ¿tenéis algún título preparado especialmente para este verano?

     Gracias

viernes, 4 de julio de 2014

Entrevista a Manuel Borrás, editor de Pre-Textos

En la imagen Manuel Borrás
Fotografía:  Manuel Rodríguez
     En 1976 nacía la editorial Pre-Textos en Valencia, hoy una editorial consolidada y referente para muchos de nosotros a la hora de buscar calidad. Ha sido galardonada con el Premio Nacional a la mejor labor editorial en 1997, el Premio de la FIL de Guadalajara (México) en 2008 y como Editores del año en 2009. Pero no son sus premios sino sus colecciones quienes la definen: Narrativa, Clásicos, Contemporánea, Filosofía, Ensayo, La huella sonora, Poesía... sólo hay que asomarse para descubrir todo un universo formado por más de 1500 títulos, destacando, además, su fondo editorial, ya que los lectores podemos descubrir un libro en cualquier momento, aunque lleve veinte o treinta años publicado, y es fantástico saber que se puede encontrar.
     Fundada por Manuel Borrás, Manolo Ramírez y Silvia Pratdesaba, hoy nos acercamos al primero para conocer un poco más el mundo editorial.

     - Usted dijo hace tiempo: El mejor libro que puede escribir un editor es su propio catálogo.¿Qué podemos encontrar en el catálogo de Pre-Textos?
     - Lo que esperaría es que el lector gustosos encontrase esencialmente libros vivos, con alma. Es decir, libros que le ayuden a vivir, a ser, por ejemplo, mejor ciudadano, a ser, en suma, mejor persona.
     - Casi cuarenta años a la espalda, premios, cifras... ¿pero recuerda como surgió la editorial?
     - Claro que recuerdo como surgió la editorial, también por qué la creíamos necesaria los tres jóvenes que la creamos y que entonces teníamos menos de veinte años. Para nosotros en aquel momento, me estoy refiriendo a 1974, era de vital importancia tratar de recuperar, en la medida de nuestras posibilidades, parte de la memoria del exilio republicano español. Como hijos del "bando vencedor" nos sentíamos íntimamente en deuda con esa otra parte de España que tan cruel como injustamente había sido separada de nuestro destino.
     - Y si le pongo en un aprieto, ¿sabría decirme el primer libro que salió de ella?
     - ¡Cómo no voy a saber qué primer libro editamos! Aunque parezca extraño,soy un editor que se lee todo lo que edita. El título que inauguró nuestro catálogo fue Materiales para la historia de las ciencias en España: siglos XVI-XVII.
     - ¿Ha sido difícil el camino para una editorial independiente como Pre-Textos?
     - Empezar siempre resulta difícil,en cualquier época y circunstancia, y más si de lo que se trata es de iniciar un proyecto cultural en este tan vapuleado país nuestro donde, por cierto, la cultura ocupa una posición nada favorecida en las preferencias de nuestras gentes. El índice de lectura en España, pese a las estadísticas oficiales y oficiosas, es todavía paupérrimo. Por lo que se ve, hoy la gente prefiere ensimismarse ante una pantalla a tratar de elevar el nivel de sus conocimientos, y así nos va.
     Con todo, el camino, que en nuestro caso ha resultado difícil hasta la fecha, ha merecido la pena. Lo milagroso es que los tres socios fundadores nos hayamos mantenido unidos a lo largo de más de cuarenta años, sin haber dudado ni un solo instante, incluso en los momentos más difíciles, de la tarea que teníamos por delante. En fin,que fuimos y seguimos siendo unos editores vocacionales.
     - Olfato, lecturas, riesgos, decisiones... ¿qué hace falta para ser editor?
     - Para ser editor hace falta coraje, pero también lecturas. Aunque haya editores que no leen, creo que todo editor que se precie antes que nada debe de ser un lector. Un lector, además,que sepa aplicar un criterio de excelencia a la hora de elegir un libro y ponerlo a la intemperie de los otros. Editar es una de las formas posibles de hacer pedagogía. Y no olvidemos que desde la Antigüedad el pedagogo debe ser un seductor.
    - E-book, pirateos, papel, autores mediáticos... ¿Está cambiando realmente el panorama editorial o somos los lectores los que estamos cambiando?
    - Está cambiando sin duda el panorama editorial, pero no soy de los que piensan que el libro en su formato habitual, el papel, esté destinado a desparecer.No va a resultarles tan fácil a los verdugos -que antes se disfrazaban con cruces gamadas y ahora se parapetan tras una suerte de nuevorriquismo tecnológico- acabar de un plumazo con cuatro siglos de cultura impresa, que, por cierto, ha dado tan buenos resultados hasta la fecha. Hay que ser optimistas. ¿Por qué no va a poder sobrevivir e incluso cohabitar con libros en otros soportes?
     - ¿Cómo les ha afectado la crisis?
     - La crisis nos ha afectado, como a todos. ¿Cómo no va a afectarnos que el tejido de librerías de nuestro país, sólo por poner un ejemplo, mengüe de año a año ante el imparable ascenso de las "grandes"empresas de comercialización del libro? Entre todos estamos "matando a la niña", optando por comprar más en grandes almacenes tanto físicos como virtuales antes que recurrir, digamos, al comercio de proximidad, de nuestros barrios. Eso es lo que acaba por imponer este mundo globalizado, la desaparición de la cercanía y con ello la de la conciencia de la existencia del prójimo, del próximo. A mí me parece muy grave esa pérdida porque está dando lugar a una especie de comportamiento -en este caso nunca me atrevería a utilizar la palabra "cultura"- deshumanizado, que al menos a mi no me gusta nada.
     - Entonces, editando libros, ¿se vive o se sobrevive?
     - Editando libros se vive porque los libros son vida, pero si la pregunta está referida, como es obvio, a la economía, con el libro sólo se sobrevive, aunque se sobrevive mejor.
     - Si pudiera pedir un deseo, ¿cuál sería ese título que le hubiera gustado llegar a publicar?
     - Todos los días de mi vida pido deseos. Me gustaría poder seguir editando a aquellos autores que han crecido con nosotros. Pre-Textos (y es la primera vez que menciono a nuestra editorial) siempre apostó por valores no consensuados que con el tiempo acabaron por imponerse y por hallar su lugar en el horizonte literario español; bueno, pues a esos autores, insisto, me gustaría seguir editándolos. Y lo reitero porque cada vez esa labor resulta más difícil. Nuestro medio es un medio invadido por impostores que no saben lo que es un libro y están imponiendo unas leyes que poco a poco van haciendo más difícil la supervivencia de empresas de nuestra naturaleza, es decir, empresas que apuestan sobre todo por la cultura, antes que por el negocio, sin descuidar este último, por supuesto.
     - Y si yo le pido: recomiéndeme un libro,de su propio catálogo,ese que se puede hacer a tientas porque sabemos que de un modo u otro será gratificante para el lector.
     - Como yo soy de los que opinan que si he sido editor ha sido porque he querido compartir aquello que anteriormente me fue útil a mí, me ayudó a vivir, por no desmerecer a nadie te recomendaría que leyeses Pensamientos despeinados de Stanislaw Lec, o la poesía reunida de Yolanda Pantin, que creo que es una de las poetas más importantes de América, dos de nuestras recientes novedades.
     - Una de las cosas que más me gustan de su editorial es su fondo, saber que se siguen editando libros más allá de las novedades. ¿se siguen leyendo los clásicos por el placer que proporciona su lectura?
     - Los clásicos siguen y seguirán leyéndose; constituyen una de las mejores garantías de nuestra supervivencia. Cómo emociona leer a Homero y comprobar que nos habla desde su siglo de los mismos problemas que pueden atañer al hombre de hoy. Y debo añadir que me alegra sobremanera que destaques la importancia del fondo. Si hay algo que me dice como editor que no me confundí es que aun en la actualidad agotamos libros que editamos en la década de los años setenta y ochenta.
     - ¿Nos podría dar un adelanto de los próximos títulos que vamos a encontrar editados por Pre-Textos?
     - Claro, próximamente saldrán: A propósito de Deleuze, que reúne dos largos ensayos sobre el gran filósofo francés, de José Luis Pardo; Carta a las Fundaciones, de Javier Gomá; La consagración de la primavera, de Modris Eksteins, un libro fundamental sobre la Gran Guerra nunca vertido al castellano; Barcelona cae, la novela de Valentí Puig traducida por primera vez al castellano,sobre los últimos días de la Barcelona republicana; El libro del desasosiego, de Fernando Pessoa, en edición de Jerónimo Pizarro y traducción de Antonio Sáez, la versión más completa publicada hasta la fecha y primer eslabón en la recuperación por parte de Pre-Textos de la obra pessoana; El quinto martillo. Pitágoras y la desarmonía del mundo, de Daniel Heller-Roazen, o Altísima pobreza (Homo sacer IV, 1), de Giorgio Agamben.
     - Por último me gustaría saber qué está leyendo usted en este momento.
     - En este momento estoy leyendo tres libros: L'homme que fut Blaise Cendrars de A. T'Serstevens, Ciertas personas de cuatro patas de Rafael Baena y Stop-time de Frank Conroy.
   
     Tengo que dar las gracias a Manuel por su amabilidad y predisposición a responderme y, como siempre, gracias también a todos los que os pasáis por aquí.

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jueves, 3 de julio de 2014

El huérfano. Adam Johnson



     "¡Ciudadanos, reuníos alrededor de los altavoces, pues os traemos noticias importantes!¡En vuestras cocinas, oficinas, fábricas, dondequiera que se encuentre vuestro altavoz, subid el volumen!"

     Jon Doe significa sin nombre, cualquiera. Cadáveres de nombre desconocido, pacientes que no van documentados a una sala de urgencias y cuya condición física les impide dar su nombre real, personas que quieren mantener el anonimato... En una mujer se diría Jane Doe y en el más dramático de los casos, la infancia siempre lo es, se usa Baby Doe. Cada país tiene su traducción del sin nombre, su fulano de tal o mengano de cual. El protagonista del libro que hoy traigo se llama Jun Do: supongo que no hace falta decir lo que significa. Hoy traigo a mi estantería virtual, El huérfano.

     Conocemos a Jun Do cuando aún es un niño y vive en un orfanato. Es un ciudadano más en Corea del Norte, hasta que a los catorce años es reclutado como soldado. Seguimos su vida, sus ascensos y esa forma de ser modelada para servir y actuar como se requiera sin plantearse nada.

     Corea del Norte es un país que se nos sigue antojando desconocido. Atrasado, con un gobierno de sobra conocido y bastante información sobre el tipo de vida que allí se debe de llevar, poco sabemos de testimonios de primera mano. Eso me atrajo de esta historia además, tengo que reconocerlo, de su reciente Premio Pulizter.

     Lo que hace en este libro Johnson es presentarnos un país acorde con las pesadillas y leyendas más cruentas jamás contadas. No digo que no se haya documentado, de hecho la labor de documentación que hay detrás de este libro es tremenda, sino que lo que nos ha trasladado es una suerte de distopía ambientada en un país existente y situada hace apenas unos pocos años (lo descubrimos rápidamente puesto que a todos nos suena el nombre del líder del país). Comparado con 1984 la historia tiene mucho de ficción que, indudablemente, nos muestra mucho de realidad.
     Descubrimos a un niño que importa por lo que puede aportar y que tampoco se plantea demasiado más allá. Que lo veamos pasando su vida por distintos estados, de soldado a espía, de enamorado a respetable marido, de tropezarse a terminar en prisión, se encarga Johnson. De este modo nos abre una ventana que siempre ha estado cerrada a conocer un lugar extremo. Y sigue resonando su voz: Hay partes que son reales, nos dice, para que no lo olvidemos mientras nos horrorizamos ante el Querido Líder que no pestañea ante las hambrunas y cuyos demenciales mensajes por megafonía nos resuenan en los oídos. Mientras vemos el aislamiento y el condicionamiento de ciudadanos que no saben que puede vivirse de otro modo, o mientras nos asomamos a una prisión de terribles consecuencias para sus inquilinos.

     Con la curiosidad saciada tengo que decir que es una buena novela. Seguir la vida de este Jun Do cualquiera, verlo contar que no es huérfano, seguirlo hasta intentar entender su forma de actuar, enamorarse en un lugar en el que los sentimientos no cuentan ha sido una experiencia interesante, a ratos casi demencial por lo relatado. Amor, horror, sacrificio y también, como no podía ser de otro modo, pensamientos privados. Todo eso nos enseña Jun Do gracias a la pluma de su creador. Y tal vez, tras terminar la historia, os queráis acercar a novelas que expresan testimonios reales de lo que sucede en este hermético país.

     Y vosotros, ¿hay algún lugar geográfico que por desconocido, o por curiosidad simple, os resulte atractivo?

     Gracias

martes, 1 de julio de 2014

La mala luz. Carlos Castán




     "Los dos nos habíamos mudado a Zaragoza recientemente, en el transcurso de unos pocos meses, primero Jacobo y luego yo, ambos recién separados, todavía con la marca de la alianza en el dedo, ese anillo de piel algo más pálida que funciona para el mundo como una especie de emblema de soledad recién estrenada y moderadamente vergonzante."

     De esta novela me gustaba su cubierta, pero no tanto su sinopsis en la que hablaban de romanticismo. Y de thriller trepidante, sí. Pero no me entusiasmaba. Al final, de tanto mirarla la hice mía y acabé por llevármela a casa. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual,  La mala luz.

     Debería de hablar ahora de la sinopsis y contaros que es una historia en primera persona contada por el amigo de Jacobo. Y conocemos así al narrador. Un hombre que más que echar la vista atrás se mira a si mismo, como sólo se hace cuando todo es silencio y los ojos se giran y pensamos una y otra vez en nosotros mismos. Y así nos lo cuenta, así lo conocemos.

   La mala luz tiene amor, sí,y también un asesinato y una investigación. Pero tiene muchísimo más de íntima reflexión sobre la vida y el paso del tiempo, y también sobre la muerte. Podría en este momento plagar la entrada de fragmentos de la novela y convertirla en la más bonita aquí publicada exactamente igual que tengo el libro lleno de fragmentos marcados que demuestran que hacía tiempo que no me tropezaba un libro así. Frases largas cuajadas de referencias literarias, de alusiones a sentimientos profundos, privados, componen esta historia íntima. Porque esa es la palabra recurrente en la mente del lector durante su lectura. Es un libro íntimo que se paladea disfrutando de cada sílaba.

     Hay amor, claro, pero no un amor común. Nos dice Castán "... por fuerte que la abrace, es un montón de nada lo que retengo, lo que temo perder, lo que me mata". Porque también al amor le da un toque personal, al romántico o al de amigo. Jacobo, ese amigo que muere y que hace que el autor nos revele el velatorio como una justa de oponentes por ser el más apenado. Y al fraternal, al hogar; porque ese amor es para él "unos pasos descalzos por el pasillo y una voz desde la cocina...". Y también a uno de los verdaderos motores del libro: el amor por la literatura, por los libros. Su importancia, su significado, la biografía de uno descrita como fragmentos de los libros elegidos en cada época. Duras y Kavafis con banda sonora de Moustaki, o Celán y estantes cuidadosamente colocados en los que bajo una cascada de hojas que esconden a Conrad, podemos ver una petaca.

     La mala luz es un pensamiento con eco, una reflexión casi agónica, un hombre que se desnuda y llora en su soledad compartida con un único espectador que lee en silencio. La mala luz es una unión perfecta de la palabra más hermosa en la que poco nos importa la trama y que sin embargo nos sorprende con el final.

     A estas alturas queda claro ya que recomiendo el libro. Y por no insistir en ello, lo haré en otro punto. Si en una librería os encontráis con él... no caigáis en la tentación de leer la sinopsis, esta vez no. Hoy os recomiendo que abráis el libro al azar, por una página cualquiera. Es un libro marcado por su estilo y eso os dirá mucho más que todas las recomendaciones del mundo.

     Y vosotros, ¿hay algún escritor que os guste por cómo se expresa?

     Gracias

        Mucha gente decide salirse del mundo de una manera u otra, pero no es fácil que dos personas vayan a hacerlo a la vez y por la misma puerta, pasando a verlo todo desde muy lejos e idéntico ángulo. 
     Carlos Castán
     La mala luz