jueves, 9 de octubre de 2014

Últimos días para apuntarse al sorteo


     Hoy una entrada rápida sólo para recordaros que hay un sorteo activo en el blog. Se trata del sorteo de una galerada firmada de "Secretos del Arenal", título con el que su autor,  Félix G. Modroño se alzó con el XLVI Premio de Novela Ateneo de Sevilla.

     El plazo del sorteo termina mañana viernes a las doce de la noche y el mismo sábado sacaré la lista de participantes en la que algunos os encontraréis algún punto extra, bien por la originalidad en los anuncios, bien porque no os habéis sumado algún punto (muchos el de decir que participan).

     Os dejo un ejemplo con algunos de los anuncios que habéis enviado fotografiados, la verdad que ha sido divertido y tengo que daros las gracias por ello. Cuando me decidí a poner ese punto, no sabía si alguien se iba a animar, ya que, al igual que el resto, no era obligatorio. Pero... sois estupendos. Y sí, ¡tenía que enseñarlo! La imagen del final corresponde, por cierto, a la cubierta del libro.





     Si alguien se quiere apuntar o quiere subir algún anuncio o foto, sólo tiene que dejar un comentario en la entrada del sorteo aquí o pinchando la imagen.
Os queda hasta mañana por la noche, y es internacional.

     Gracias

     PD. Que digo yo, ¿a quién pensáis que le van a dar el Nobel de literatura?

miércoles, 8 de octubre de 2014

El umbral de la eternidad. Ken Follett



     "La policía secreta convocó a Rebecca Hoffman un lunes lluvioso de 1961.
     La mañana había empezado como otra cualquiera. Su marido la acompañó al trabajo en su Trabant 500 color canela. Las antaño elegantes calles del centro de Berlín aún conservaban solares arrasados por los bombardeos de la guerra, salvo allí donde se habían construído nuevos edificios de hormigón que se alzaban erguidos como dientes falsos y mal emparejados. Hans iba pensando en su trabajo mientras conducía."

     Leer a Ken Follett nos pone en forma. Ya sea por pasear el peso de sus libros o por entrenar nuestra mente para simultanear varias lecturas y así no tener que pasearlos, no cabe duda de que este hombre no tiene miedo a que el volumen de una obra desmotive a los lectores. Hace ya cuatro años que comenzó la trilogía The Century y tenía ganas de leer este broche final. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, El umbral de la eternidad.

     The Century, reza el nombre de esta trilogía que comenzaba con un millar de páginas allá en 2010. Una trilogía que arrancaba en 1911 con la coronación de Jorge V  y que finaliza con la toma de posesión de Obama. Este es el siglo que nos cuenta Ken Follet en su ambicioso proyecto y para el que decidió utilizar a cinco familias y las relaciones que mantenían a lo largo de sus vidas durante varias generaciones. Volvemos con los Fitzherbert, los Peshkow, los Williams...; cinco familias, cinco nacionalidades. Familias que se han ido ampliando, que nos han presentado a hijos y nietos y que han crecido y se han unido a otras.

     Esta vez comenzamos la historia hablando del muro de Berlín. La última parte del siglo, tal vez por ser la más reciente, la que todos conocemos, se nos hace mucho más ligera que su predecesor. No acierto a imaginar la ingente cantidad de documentación que tuvo que recopilar su autor, pero sí que pone cuidado en no ralentizar la historia demostrando la veracidad o no de lo que allí nos cuenta. ¿Y qué nos cuenta en este último volumen?
     Además del ya mentado muro y su aparición, hablará de derechos civiles, de sufragios, Kennedy, comunismo, asesinatos, amantes, Cuba, rock and roll, KKK, el Watergate, el pop británico... todo tiene cabida para un Follett que tiene cogido el punto a la forma de narrar historias. Da la sensación de que ha descubierto la fórmula para que el lector no se sienta abrumado por el número de páginas y avance con facilidad en la lectura de sus libros. Y explota esa fórmula a la perfección en este libro que es, si no me confundo, el que más páginas tiene (pero no os asustéis, la diferencia no es mucha).

     Me he encontrado con una historia en la que Follet no teme dar o quitar páginas a los hechos y años según su propio criterio. Eso me gusta. Poder resumir algo archiconocido para luego explayarse en parte de la historia. Porque sigue siendo la historia de unas familias, nos reencontramos con algunos personajes y conocemos otros a los que seguimos los pasos. Personajes que siempre coloca cerca del foco de atención en ese momento, como si no quisiera que resaltasen más que el gran protagonista, que no es otro que nuestro siglo pasado. Y sin embargo algunos sobresalen irremediablemente. Este es el caso de George (sin pistas, sin apellidos), un personaje con historia propia que me ha encantado y que será protagonista de alguna escena inolvidable. Personajes que son presa del momento en que viven o de sus circunstancias personales; que se casan sin saber con quién lo hacen, embarazos en lugares inoportunos, infidelidades.. todo tiene cabida en este libro. Y escenarios, claro, Estados Unidos, la Unión Soviética, Gran Bretaña, Alemania... lugares ya conocidos y revisitados.
   
     Una ficción histórica en la que el autor busca el dinamismo y nos rodea de hechos y nombres ya conocidos por todos mientras recorremos la última parte del siglo. Historias personales, dramas, secretos y  alguna que otra escena sexual como ya nos tiene acostumbrados, completan una novela que, una vez comenzado, nos hace olvidar su número de páginas para sumergirnos en una historia en la que el autor no ha podido dejar de poner su toque de "novelón" (no ya por su calidad, sino por sus momentos tendentes al melodrama). Páginas llenas de buenos y malos, de amores, cobardes, héroes y débiles que se recorren sin esfuerzo alguno y que, y esto es importante, se puede leer de forma independiente a sus predecesores. Pero si de verdad quiere sumergirse en The Century tal y como el autor nos propone, hay que coger La caida de los gigantes y El invierno del mundo.

     Ken Follett ya demostró con Los Pilares de la tierra que es capaz de hacer que millones de personas olviden los prejuicios de peso que suponen determinados libros. Pero, y vosotros ¿el tamaño importa a la hora de elegir lectura?

     Gracias


martes, 7 de octubre de 2014

Autoridad. Jeff VanderMeer




     "En los sueños de Control aún no ha amanecido; el cielo es azul oscuro con apenas una pincelada de luz. Mira desde un acantilado hacia el abismo, una bahía, una cala. El lugar siempre cambia. Las aguas, tan tranquilas que alcanza a ver kilómetros hacia el fondo: ve a los gigantes del océano deslizándose como submarinos u orquídeas acampanadas o anchos cascos de naves, silenciosos, siempre en movimiento; su mero tamaño transmite tal sensación de poder que incluso desde tan arriba presiente los estragos que causan a su paso. Durante horas observa las formas, los movimientos, escucha los susurros que le llegan como ecos... Y después cae. Lentamente, demasiado lentamente, cae a las oscuras aguas sin hacer ruido, sin salpicar ni rizar la superficie. Y continúa cayendo."

     Cuando terminé Aniquilación no tenía muy claro lo que me podía encontrar en el siguiente volumen de la trilogía. De hecho, reconozco que fue un tema de conversación habitual durante unos días entre quienes habíamos leído el libro: nuestros enfoques e ideas del camino que iba a tomar la historia. De ahí mi impaciencia para seguir con ella en cuanto me enteré de que ya se podía leer su segunda parte. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual Autoridad.

     La Zona X es una vasta extensión que esconde un misterio y está delimitada por una frontera que lo es igualmente. Treinta años enviando misiones, buscando investigar, saber, y una agencia intentando recoger datos e informes. Terminada la misión que nos relata el primer volumen, esta vez entraremos en la agencia.

     Es francamente difícil hablar de Autoridad sin estropear su primera parte para aquellos que no lo han leído. Por eso me limitaré a decir que pocas veces un misterio se ha mantenido activo durante tantas páginas sin que el lector siga pendiente de cada letra. La claustrofóbica sensación de querer saber que percibíamos en el primer libro se hace aún más patente en este, y nos lleva a necesitar saber más de la historia. Esta vez no os diré que es un libro independiente pese a que nos den pistas de lo que sucedió en el primero: necesitamos leer el primero para comprender en dónde nos hemos metido. Para saber lo que es el terror, la importancia de un nombre, saber que una torre puede estar excavada y terminar mirando el calendario a la espera de que en un mes salga a la venta el cierre de la trilogía.

     Suelo decir que las segundas partes son de transición y muchas veces flojean; en este caso no me lo ha parecido. Tiene menos acción directa pero un componente psicológico mucho más acusado. Sobresale además el personaje de Control, alias del nuevo director de la agencia Southern Reach, un hombre del que nos dicen que arregla cosas porque no puede arreglarse a sí mismo, y que está acompañado de la subdirectora como contrapunto hostil.

     La Trilogía Southern Reach está resultando un descubrimiento tanto en argumento como en la concepción de sus fechas de publicación, que ya conocemos de antemano. Sabemos que, pase lo que pase, nos queda un mes para tener en la mano el desenlace de esta historia. Una historia que consigue que el lector quede atrapado sin posibilidad de escapar y sin importar demasiado si es un aficionado a la ciencia ficción o no. La caracterización, la ambientación y el misterio que esconden bien vale que le demos una oportunidad a esta estupenda trilogía.

     Y vosotros, que no os he preguntado, ¿qué estáis leyendo esta semana?

     Gracias

     PD; Para quienes ya han leído la primera parte.
 

lunes, 6 de octubre de 2014

La verdad y otras mentiras. Sascha Arango



     "Fatídico. Bastó una simple mirada aquella imagen para que los negros presentimientos de los últimos meses tomaran cuerpo. El embrión estaba encogido como un batracio y lo miraba fijamente con un ojo. ¿Y qué era eso que se insinuaba encima de la cola de dragón? ¿Un brazo o un tentáculo?"

     1. El juego

     Las personas mienten. Es un hecho. Posiblemente de las primeras frases que articulamos de forma totalmente consciente es "yo no he sido". Por mucho que se empeñen en contarnos que pedimos agua o llamamos a nuestros padres, no es verdad. La supervivencia manda y mentimos para no comer las verduras o no ir antes a dormir. Y luego crecemos con mejor o peor suerte y para cuando nos queremos dar cuenta tenemos montada una vida de adultos, con una mujer que hace nuestro trabajo, una vida social de éxito que, con un poco de suerte, se traslada a la cama, y un buen deportivo. Al menos así es mi vida.

     Escribo. Soy un escritor de éxito con una mujer que trasnocha para hacerme el trabajo y con la que formo la pareja perfecta sobre el papel y una editora con la que la formo sobre la cama. Y fans, mucha fans que llegan esperando una sonrisa junto al autógrafo de turno y tal vez algo más. Sólo tal vez. Y sin embargo no ha sido fácil. No os confundáis, no ha sido nada fácil inventarme y convertirme en la persona que soy. Por eso ahora es un incordio que mi amante esté embarazada... tendría que reinventarme otra vez.

     "- Iré a casa y se lo contaré todo a mi mujer.
     - ¿En serio?
     Henry vio el desconcierto en el rostro de Betty. Él mismo estaba sorprendido. ¿Por qué había dicho eso? Henry tenía tendencia a exagerar las cosas: lo de contárselo todo se lo podía haber ahorrado."

     Pufff aquí es complicado recurrir al "yo no he sido"... a no ser que... no haya nada que demostrar. Un momento, es una idea. No tiene que ser tan difícil, en realidad... sólo tengo que librarme de ella. Veamos... lo más importante es poder contar algo después. Y mostrarme afligido. Lo justo. Y sorprendido, claro. Sobre todo en casa. Y en el trabajo. Es cuestión de mentir, y eso se me da bien. Soy un superviviente. Estoy acostumbrado.

     Algo ha pasado. Las cosas se han torcido y me toca ponerme en marcha para no moverme, aunque dicho así parezca una incongruencia fruto de una mente trastornada. Tengo que empezar a montar mi historia. Y esta vez la escribo yo para los lectores más exigentes del mundo: la realidad.
     Bien, no lo había calculado. Yo lo que quería era librarme de un problema sin que nadie se enterara de mi engaño. Pero no pasa nada. Sigo siendo un superviviente, y los supervivientes mentimos para seguir adelante, nos labramos nuestro destino. Todo va a salir bien. Sólo tengo... que seguir el hilo de mi propia historia. Parece que ahora yo soy el escritor y me enfrento a mi último título. La última novela que escriba va a ser mi vida.

     Un momento, ahora lo entiendo todo, no quería saberlo pero todo cuadra. Embustero, farsante y canalla, lo tienes todo Henry, aunque también encanto. Menudo tipo. Es decir que tu mujer, tú, ella... pero no quiero entrar en chanchullos, les diré la verdad, vengan. Todo menos perder mi Honor.

      Oh, por favor, Honor, tú sólo eres la secretaria: ¿de verdad pensabas que te iba a dejar la última palabra?
     Mejor lean y decidan. A fin de cuentas, esto no es más que mi versión de la historia.
   
     Aquí la versión de Honor de la historia.

     PD. Esta lectura corresponde a una no conjunta realizada con Marilú durante una noche de insomnio. Ella dirá que fue algo esotérico que unió nuestros duermevelas. Ni caso. Bueno sí. En todo caso: gracias Marilú por prestarte al juego.
     La idea igual no es mía del todo, pero me he metido en el papel y me toca quedarme con el mérito. Por cierto, mi nombre es Henry Haiden.

     2. La reseña

     Conocemos a Henry Haiden, un hombre de éxito, escritor, una vida acomodada y un matrimonio feliz. Está casado con una mujer estupenda y mantiene un romance con su editora. Todo parece perfecto para él hasta que su amante se queda embarazada colocándolo ante la difícil decisión de confesar su aventura a su mujer. Tras darle vueltas opta por no hacerlo sin saber que eso lo va a empujar a una espiral de mentiras.

     La verdad y otras mentiras es una comedia negra de enredo si algo así existe. Pero ahora que las etiquetas están de moda, creo que sería la adecuada. Narrada en tercera persona asistimos al desesperado intento del protagonista por salir de un error cometiendo otro más grande. Cada vez. Eso hace que la narración se torne ágil y las apenas 300 páginas que ocupan la historia parezcan desvanecerse delante de nosotros. Arango en su primera novela coge el típico triángulo y lo retuerce consiguiendo que pasemos por alto muertes y embustes ante la socarronería de la voz narrativa y nos sonriamos. De hecho, es difícil no cogerle un cierto cariño al propio Henry, posiblemente influenciados por un narrador que en ningún momento intenta ser imparcial y al que le notamos sus filias y sus fobias con el resto de personajes.
      Un libro francamente divertido que os hará pasar un buen rato intentando descubrir qué hará su protagonista para salir indemne. Si es que lo consigue, claro.

     Gracias.

sábado, 4 de octubre de 2014

Entrevista a Nieves Abarca

A nivel personal no puedo evitar pensar en la dificultad de escribir un libro a cuatro manos y dos cabezas. Siempre me resulta llamativa la capacidad de unión que tienen que tener sus autores para logar una historia compacta. Justo como en el título que os comentaba ayer. Por eso me pareció particularmente interesante acercarme a sus autores y preguntarles sobre el tema. Así que conozcamos mejor a Nieves Abarca, coautora de El hombre de la máscara de espejos.
     Nieves Abarca, estudió Historia del Arte en la Universidad de Santiago de Compostela y obtuvo un máster en Periodismo por la UOC. También posee estudios de anatomía patológica y medicina legal, especializándose en perfiles criminales. Colaboradora habitual de revistas y medios de divulgación cultural, es funcionaria de carrera y ha pasado más de diez años destinada en un cuartel de la policía.

     Ha publicado junto a Vicente Garrido las novelas Crímenes exquisitos y Martyrium.


     - La primera pregunta es sencilla; ¿cómo surge el proyecto de comenzar a escribir juntos?,¿os dividís las partes del libro? Me resulta muy llamativo que no se noten saltos, no se percibe la existencia de cuatro manos.
     - Vicente tenía muchas ganas de escribir una novela. Yo tenía muchas ganas de escribir una novela. Lo comentamos, comenzó como un juego, pero pronto nos dimos cuenta de que aquello se nos iba de las manos. Nos dividimos partes, aunque lo reescribimos todo una y otra vez para imitarnos el uno al otro, en cierto modo es como si fuéramos nuestros propios negros.
      - ¿Es difícil poner en común una trama tan compleja como puede ser la vuestra y no rozar? cotilleando un poco... ¿hay alguno que sea un poco más discutidor que el otro?
     - Casi no discutimos, aunque suelo ser yo la más "rabuda" en las discusiones. Al final Vicente saca a relucir sus mañas psicológicas y suele ganar siempre.
     - Cambio de editorial a una mayor, enhorabuena: ¿cómo se enfrenta uno a un cambio de editorial cuando ve la luz el primer título en el nuevo sello?¿Realmente hay más nervios o más confianza en números y promociones?
     - Yo siempre lo comparo con el jugador de fútbol que empieza en un equipo pequeño y es fichado por un equipo grande. Muchos nervios, mucha ilusión y responsabilidad (parezco realmente futbolista) y la posibilidad de llegar a mucha más gente.
     - ¿Existe el miedo a "estar a la altura"?
     - Creo que en nuestro caso no, porque Vicente ya ha escrito muchos libros, está acostumbrado a la exigencia, y yo tengo una enorme confianza en nuestras historias. Con sinceridad, creo que lo están.
    - La novela es estupenda, una tercera parte de una saga que para muchos será la primera porque, ¿se puede leer de forma independiente?
     - Por completo. Es una saga, los personajes viven una aventura distinta cada vez, y en este libro la aventura es nueva. Es cierto que hay detalles de los otros libros, pero es inevitable: la historia de los personajes labra su personalidad actual. Pero hemos sido cuidadosos para que se pueda leer de forma independiente y sin spoilers de los libros anteriores.
     - Llama la atención el cuidado de los perfiles, de los escenarios, de las actitudes, ¿cuánto hay de lo que pueden haber visto los autores en sus profesiones?
     - Una función del género negro es, precisamente, hacernos reflexionar sobre la violencia que puede surgir en diversas situaciones, a cargo de personas inesperadas. Por su trabajo, está claro que Vicente ha tenido acceso de primera mano a auténticos monstruos, y así se entiende que nos apoyemos en unas experiencias reales que otros escritores sólo pueden imaginar. Y creemos que eso se nota.
     - Viendo los prismas que tienen todos los personajes, el cuidado de poner las sombras en su justa medida a cada uno y la enorme cantidad de guiños que hay en vuestra novela, cualquier lector se pregunta el trabajo que hay detrás, ¿cuánto tiempo lleva perfilar una novela como El hombre de la máscara de espejos?
     - En realidad nos tomó un año el escribirlo, pero mucho de ese tiempo se invirtió en documentarnos, aunque también se trataba de encajar en la historia algunas de nuestras grandes aficiones, como el cine expresionista y la literatura gótica, que siempre nos acompañó en nuestra formación como lectores.
     - ¿Puedes dar alguna pista de obras o autores que los lectores podemos buscar en sus páginas?
     - Borges, Friz Lang, Valdés Leal, Cocteau, Orson Welles, Murnau, Argento, Poe... mucho cine y mucho arte acompañan a Valentina y a Sanjuán en su periplo negro.
     - ¿Cuánto hay de los autorees en Valentina Negro y Javier Sanjuán?
     - En realidad son dos personajes literarios, pero sin duda hay aficiones y actitudes de ambos que están en estos personajes. Nosotros lo dejaríamos ahí.
     - ¿Cómo los describirías en una sola frase?
     - Valentina es valiente y esforzada, con un profundo sentido del deber, insegura en realidad porque su nivel de exigencia es muy alto; tampoco le resulta fácil compatibilizar su vida profesional con la personal.
     Sanjuán ama su trabajo, pero al mismo tiempo tiene una empatía muy destacada, por lo que no es un fan de las historias truculentas. Como Valentina, en cierto sentido está solo, y le cuesta abrirse por completo a las relaciones amorosas que supongan un compromiso pleno.
     - Y la última pregunta es un clásico, más para mi que para el resto de lectores lo reconozco. ¿Qué estás leyendo?
     - Estoy con Nos vemos allá arriba de Lemaitre, Crónicas romanas de D Annunzio y la biografía de Jim Thompson Arte Salvaje.
     - Muchísimas gracias por tu tiempo.

     Tengo que dar las gracias a Nieves, una mujer estupenda de verdad y, como no, a todos los que os pasáis por aquí a diario a leer o comentar las publicaciones.

     Bibliografía:
     - Crímenes exquisitos
     - Martyrium
     - El hombre de la máscara de espejos

     PD. Os recuerdo que sólo queda una semana para apuntaros al sorteo de la galerada firmada Secretos del Arenal. Podéis tener más información pinchando aquí.

viernes, 3 de octubre de 2014

El hombre de la máscara de espejos. Vicente Garrido y Nieves Abarca




     "Andrea salió de su escondrijo detrás del enorme hórreo de piedra, caminó hasta la verja y movió con cuidado la puerta. Apenas miró hacia atrás, temerosa de que alguna profesora o incluso la portera del colegio estuviese mirando en aquel justo momento. Con rapidez, casi con pánico a que su huida fuese descubierta y sin atreverse a cerrar la verja, corrió unos metros camino abajo, apretando los libros contra su abrigo azul marino."

      Tras leer Crímenes exquisitos y Martyrium me picó la curiosidad por leer al dúo de autores que se habían unido en las novelas, así que decidí picotear un poco por separados con algún relato o libro escrito de forma individual. Lo que si tenía claro es que si se volvían a unir para escribir otro título, no podía faltarme. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, El hombre de la máscara de espejos.

     La inspectora Valentina Negro no descansa, tras un caso que casi le cuesta la vida está inmersa en la caza de un terrible pederasta llamado el Peluquero. Será durante su captura cuando amenace con perder el control de sus emociones y también este momento en el que comiencen a aparecer cadáveres. Mutilaciones, simbolismos, chicas desaparecidas y películas snuff serán la marca del nuevo caso en el que Valentina Negro y Javier Sanjuán tendrán que colaborar estrechamente.

     Como siempre, aclarar en primer lugar que, si bien lo ideal es leer las novelas en orden, este título o cualquiera de los otros dos pueden ser leídos de forma independiente ya que son autoconclusivos. Si soléis pasar por aquí sabréis que para mi es algo importante, puesto que no siempre estamos dispuestos a volver atrás cuando lo que nos ha llamado la atención es la última publicación. Aunque tras leerla hayamos caído rendidos y decidido empezar por el principio.

     Explicado esto, me he encontrado una vez más con una novela francamente ambiciosa. En ella, y aprovechando cada página de su extensión, los autores tratan temas como la violencia, el poder o el sexo mostrándonos ambientes tan llamativos como espeluznantes. Busca y creo que logra, no caer en los viejos clichés de la novela negra, ya desgastados desde su punto de partida, y nos deja una pareja protagonista perfectamente dibujada, a la que imprime un carácter propio. En este caso, tanto Valentina como Javier se antojan cercanos al lector, bastante lejos de la imagen del detective acartonado que juega con su pose de maldito. Se trata en cambio de una pareja joven, con sus filias y sus fobias y también las muescas que les va dejando una trayectoria unida al crimen, por la que es fácil sentir una cierta simpatía sin que para eso nos tengan que relatar sus vidas privadas. La atmósfera es otro de los puntos cuidados al detalle. Tanto es así, que si tuviera que decir un rasgo sobresaliente en este libro sería el realismo que destilan sus páginas. Juega, y mantiene un notable equilibrio, a hacernos partícipes visualmente de aquello con lo que se encuentran sus personajes. Para ello usa descripciones frontales en las que tampoco se extienden demasiado, pero que recogen los datos más llamativos perfilando el resto. De este modo, pese a lo terrible de algunas de las situaciones: mutilaciones, asesinatos, determinado tipo de prácticas sexuales, no tenemos la sensación de que los autores se regodeen en el horror. Se limitan a mostrarnos lo que sucede sabiendo que van a provocar en el lector reacciones similares a las que leemos desencadenan en algunos de sus personajes al ser testigos de ello.
     La trama es compleja, no puede ser de otro modo para conseguir llenar más de 500 páginas sin que decaiga el ritmo, y hayamos guiños y referencias directas a la pintura, literatura o el cine. Eso convierte el libro en una entretenidísima historia que nos arrastra de ciudad en ciudad por sus páginas sin apenas darnos cuenta, hasta un final más que satisfactorio en el que procuran no dejar huecos en el tremendo puzzle que han ido presentando y que a mi me duró, tengo que confesarlo, dos tardes.

     Un título que demuestra que para encontrarnos novelas negras no necesitamos salir de nuestras fronteras. Si aún no habéis leído nada de este dúo, os recomiendo que no esperéis más, El hombre de la máscara de espejos es una fantástica opción.

     Lo cierto es que la novela negra es un género en franca expansión al que tarde o temprano nos acercamos todos los lectores. Y vosotros, ¿sois lectores de novela negra?

     Gracias


jueves, 2 de octubre de 2014

Así empieza lo malo. Javier Marías




     "No hace demasiado tiempo que ocurrió aquella historia -menos de lo que suele durar una vida, y qué poco es una vida, una vez terminada y cuando ya se puede contar en unas cuantas frases y sólo deja en la memoria cenizas que se desprenden a la menor sacudida y vuelan a la menos ráfaga-, y sin embargo hoy sería imposible. Me refiero sobre todo a lo que les pasó a ellos, a Eduardo Muriel y su mujer, Beatriz Noguera, cuando eran jóvenes, y no tanto a lo que me pasó a mí con ellos cuando yo era el joven y su matrimonio una larga en indisoluble desdicha."

     Javier Marías es uno de esos autores que se reconocen a la primera frase. Tanto en prensa como en sus libros somos capaces de reconocerlo al vuelo, y es precisamente este motivo el que provoca que tenga tantos lectores fieles como hastiados. Pertenezco a los primeros. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Así empieza lo malo.

     Conocemos al joven De Vere, cuando ya no es tan joven pero está rememorando como narrador los años ochenta en los que contaba con poco más de veinte. Trabaja en ese momento para el director de cine Eduardo Muriel y su esposa, Beatriz Noguera, y pasa la mayor parte de las noches en su casa.  Con la distancia y la madurez otorgados por los años nos hace un retrato de la época, de la familia para la que trabaja  y la terriblemente deteriorada relación entre este matrimonio debido a algo imperdonable ya sucedido. Y también nos cuenta el curioso encargo recibido por su entonces jefe: vigilar al doctor Van Vechten, amigo de la familia, para descubrir sus conductas más personales.

     Con esta excusa, Marías recupera su voz narrativa habitual, su primera persona reflexiva, para hablarnos de los cambios de una época, retratando una sociedad que hacía tiempo los demandaba sin saberlo. Nos hablará de las consecuencias de una guerra, de quienes sufrieron abusos, del rencor, el perdón... Ya lo ha dicho el autor en alguna entrevista, el perdón en uno de los temas recurrentes de esta novela. Algo ha sucedido que Muriel no perdona, mientras se debate sobre si sería bueno saber más sobre un amigo de la familia pensando ya en perdonarlo en caso de necesidad. Y pasea a De Veré por las calles y la noche madrileña, se convierte en testigo, detective, pero no en juez de causa, asume su condición a tiempo ya pasado, de joven "a medio hacer" que observa todo lo que le rodea intentando encajarlo.

     Con sus frases largas y esos párrafos que tanto gustan al aficionado a su prosa en los que se disfruta de la reflexión privada mientras la acción de la novela se mantiene en suspenso, el autor nos habla también de verdades y secretos; de decisiones. Toca lo que ya vienen siendo temas recurrentes en una historia de ficción por la que se pasean hechos y personajes reales junto a alguno ya casi habitual. Si el perdón es la duda, la verdad, la mentira y la necesidad y las consecuencias de saber son los detonantes de una historia que tiene mucho de íntimo. Tanto, que comprendo la elección del cuadro de Balthus para ilustrar la cubierta.
Se extiende Javier, quizás incluso más de la cuenta, pero también es cierto que encontramos más movimiento que en su anterior obra, más acción, incluso sexo. Y, por supuesto, nos encontramos con un tono y unas formas habituales que reconfortan a quienes gustan de sus letras.

     He disfrutado con la lectura de Así empieza lo malo, me han gustado sus personajes a quienes creo que puedo afirmar, he llegado a conocer hasta sus rincones más privados.

     Y vosotros, ¿hay autores que os gustan además de por sus historias, por el modo en que se expresan en sus libros?

     Gracias