viernes, 17 de octubre de 2014

Arte antiestrés. Láminas para colorear

     - 100 Láminas vintage para colorear.
     - 100 Láminas para colorear

     Ahora que empieza el mal tiempo, voy a proponer una opción diferente a las habituales. Todos recordamos las horas interminables que pasábamos de niños entre papeles y cajas de lápices. Y aquellos que tienen niños cerca, alguna vez se acercan una vez más a este tipo de libros.

     Instrucciones para pasar una tarde relajada disfrutando como niños.

     1. Buscar algo que hacer. La televisión siempre acaba por darnos alguna noticia que nos amargue, y no siempre tenemos un libro para leer. Así que busquemos una opción que nos sirva para muchas tardes. Los sudokus están pasados de moda, así que cojamos un libro de colorear. Sí, he dicho colorear.
     Importante: no olvidar los lápices de colores.


2. Elegimos una lámina. En esto se tarda. Y en saber de qué color la queremos poner. Creo que me quedo con las flores y, mirando por la ventana, echaba de menos el color azul del cielo (estaba de un tono gris marengo muy poco favorecedor para una rosa). Empezamos casi con miedo escénico, hemos perdido la costumbre y ya se sabe, que la costumbre es muy importante. Azul. Miro las siguientes rosas y me sonrío pensando que hoy no voy a terminar la lámina y que nadie me va a decir nada por empezar una lámina nueva sin haber terminado de colorear esta. Pero de momento no se me ocurrían más colores para pintar tanta rosa (a día de hoy ya está terminado, mamá).

3. Escogemos una más sencilla. Si con media docena de flores se nos complica. Buscamos una sola flor, grande además, para no salirnos por los bordes. Y en este caso, como no quería complicarme... pues las rosas son rojas que decía aquel poema. A nuestro gusto, si la mía es conservadora, la vuestra puede ser amarilla, naranja, violeta o negra. incluso la podéis hacer tricolor.      La creatividad es libre y el libro es vuestro.


4. Sin complejos. Si hoy no nos sentimos creativos tampoco pasa nada. Hay días así. En los que ves rombos y lazos y piensas en el papel de la pared de la sala de estar de tu tía abuela. ¿Adivináis? El de la mía era verde. Sin nada más. De hecho hasta los sofás que había en esa habitación eran de color verde botella. Y tenía un cuadro que me daba bastante miedo cuando era pequeña. Vaya, si que da de sí esto de colorear, incluso trae recuerdos.
     Y ahora que me fijo, tampoco ha quedado tan mal mi papel pintado. Para casa no lo veo, pero así en el libro queda bastante bien.  De hecho creo que ya puedo ponerme a intentar algo un poco más complicado a ver qué pasa.

5. Confianza.
Superadas las primeras láminas ya empiezo a ver el libro con los colores que debería tener. Me pongo a ello, los colores parecen surgir de la página y no de mis lápices y, por supuesto, hace mucho rato que me he olvidado del reloj.
Tengo que reconocer una cosa: lo estoy disfrutando y mucho. Tanto es así que me sale un lado infantil que no recordaba y siento la necesidad de exponer mi dibujo en la nevera de casa. Pero ya no tengo edad... así que... bueno, así que decido subirlo a las redes sociales. Y cual es mi sorpresa cuando alguna persona me responde enseñándome justo cómo le quedó tal o cual lámina.

     Mi propuesta de hoy pasa por divertirse, relajarse y ser original. Tengo que resaltar la calidad de los dibujos y también del papel, bastante grueso. En cuanto a los dibujos los hay de todo tipo: animales, flores, estampados imposibles, otros más abstractos para que interpretemos a nuestro gusto. Una delicia, para usar y regalar.

      Y vosotros, ¿os veis coloreando o nunca habéis dejado de hacerlo aunque sea en los bordes de las servilletas?

     Gracias

jueves, 16 de octubre de 2014

El misterio de Gramercy Park. Anna Katherine Green




     "No soy una mujer curiosa, pero cuando en mitad de una calurosa noche de septiembre oí maniobrar un coche de punto en la casa de al lado, y detenerse, no pude resistir la tentación de saltar de la cama y echar un vistazo a través de las cortinas de mi ventana.
     En primer lugar porque la casa estaba vacía, o eso se suponía, pues la familia que la habitaba aún permanecía -tenía todas las razones para creerlo- en Europa. Y en segundo lugar, porque, al no ser curiosa, a menudo me pierdo aquello que sería realmente interesante y provechoso para mí conocer de la vida.
     Por suerte, no cometí tal error aquella noche."

     Ya he comentado alguna vez que me gusta Agatha Christie. Por eso, cuando me enteré que su querida Miss Marple tuvo como precursora, presumiblemente, a la mujer que protagoniza esta historia, se me antojó del todo irresistible. Y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, El misterio de Gramercy Park.

     Conocemos a Amelia Butterworth, una solterona un tanto entrometida que una noche se asoma a su ventana y ve dos figuras entrando en la casa de al lado. Al salir una solamente, Amelia piensa en lo peor, y se pone en marcha. Dentro de la casa aparece una mujer muerta, con un aparador encima. Comienza una investigación que parece enfocarse hacia los propietarios de la casa, y más concretamente hacia uno de los hijos, puesto que la víctima se parece a su esposa. El joven hijo niega que sea ella y el detective Gryce tendrá que ponerse a investigar el caso, con la sombra y ayuda de la señorita Amelia.

     La novela, narrada en primera persona, recurre al estereotipo de mujer solterona a finales del siglo XIX. Es la propia Amelia quien nos cuenta lo sucedido y, por sus palabras podemos ver el trato y las miradas que caían en esa sociedad a este tipo de mujeres. Pronto nos hace notar su agilidad mental y capacidades deductivas y, efectivamente, es fácil pensar en Miss Marple, aunque prefiero quedarme con las diferencias y así disfrutar de cada historia por separado.
     Articulada en capítulos cortos, la narración es ágil y el lector pronto se ve atrapado por la historia que se empeña en girar consiguiendo que nos involucremos para buscar al "malo". De hecho, recuerdo un detalle de las primeras páginas que me hizo sentir sagaz y observadora y que me desmontaron un poquito más adelante... Cuando eso pasa ya en el comienzo, el libro promete ser cuanto menos, entretenido. Además la acción comienza en la primera página y Green no tiene inconveniente en darle cuantos giros sean necesarios para que las páginas vuelen en nuestras manos.

     Pero volviendo a la señorita Butterworth, me ha parecido un personaje tan irritante como divertido. Es cierto que no podía evitar verla como una señora entrometida, pero también que me sacaba la sonrisa con sus respuestas y su sagacidad. Una mujer con mucho carácter, y si no que se lo pregunten al detective que le toca investigar este caso, y al que ayuda a resolverlo, en parte por su empecinamiento en ser parte involucrada. Me ha gustado conocerla y ver todas y cada una de sus reacciones.

     Soy aficionada a la novela victoriana, me gusta la sociedad que presenta, la importancia para la población femenina de los detalles y las normas sociales que les regían. Y en el caso de las novelas de misterio es aún más interesante. En el título que hoy os traigo, Green juega al gato y al ratón con un lector que se ve arrastrado por la historia de una protagonista que, a fin de cuentas, tiene la última palabra, y tengo que decir que el misterio es resulto de una forma más que satisfactoria.

     Mención especial, como suele pasar con esta editorial, al magnífico trabajo de edición con unas preciosas ilustraciones que nos complementan perfectamente la historia. Viene además acompañada de un prólogo igualmente cuidado que da muestra del mimo y el especial trato que se sigue otorgando a los libros por algunas editoriales.

     Una novela ágil, entretenida y divertida que no puedo dejar de recomendaros. Ha sido, no cabe duda, todo un descubrimiento y un placer volver a las novelas clásicas de misterio.
 
     Y vosotros, ¿os gustan las novelas de misterio?

     Gracias

miércoles, 15 de octubre de 2014

Disjecta Membra. Alberto Hontoria Maceín


     "Me gustaría decir que pasó todo tan deprisa que no me enteré de nada. Que perdí el conocimiento. Que las hormonas secretadas por las glándulas de mi cuerpo me suministraron una anestesia infalible e inmediata. Pero no fue así. Fui bien consciente de la colisión. Percibí el impacto con los cinco sentidos."

     Uno de los mayores placeres cuando se descubre un libro es encontrar una temática nueva, un nuevo enfoque, un cambio. Sé que cada historia es diferente, pero hay temporadas en las que tengo la sensación de leer más de lo mismo una y otra vez, por eso me fijé en este libro, tenía claro que iba a ser una apuesta diferente. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Disjecta membra.

     Conocemos a Amelia, una joven que pierde las piernas en un accidente, a Seth, que nace sin un brazo y a Jack, un hombre que se queda ciego por una enfermedad en la retina. Todos ellos son personas con una discapacidad que les marca su relación con la sociedad, y todos ellos se ven unidos por la aparición del millonario Russell Cotard. Cotard tiene un plan y los medios para ponerlo en marcha: convertir a estas personas en miembros valoradas por la sociedad: en héroes.

     Disjecta membra significa miembros dispersos, y un poco sobre ese punto se articula la historia. Sobre miembros físicos perdidos, las marcas que dejan en las personas y como a su vez esas personas se convierten en una suerte de miembros perdidos, o casi, de la sociedad. Un tema complicado para una novela que tantea el límite entre lo humano y lo creado al que la sociedad se va acercando: la ingeniería como extensión de la vida o la vida extendida por la ciencia. En este caso el autor habla de prótesis, algo que ya está presente en nuestra sociedad y cada vez de una forma más depurada. Y de héroes urbanos que van "armados" con ellas.
     No busca escribir una novela de superhéroes que, como Daredevil, tengan una discapacidad y luego salven el mundo. Nuestros protagonistas no tienen una doble identidad y una máscara que les oculte la cara, ni un traje ajustado de colores llamativos. Ellos son personas que demuestran su valía cuando la vida les da la oportunidad de hacerlo. Y ahí el autor nos invita a una reflexión sobre la heroicidad real, la de cada uno, la resistencia, el valor, la lucha, las circunstancias... el carácter. Hay personas que lo tienen desde siempre y otras que, por mucha ayuda que se les preste jamás llegarán a brillar.

     Invierte Alberto más tiempo en la presentación que en las hazañas de los protagonistas ya adaptados a las prótesis que les proporciona el millonario. De hecho, la novela tiene una interesante primera parte en la que los capítulos se dividen en dos voces: comienzan en primera persona, dando voz a los tres protagonistas, y continúan en tercera persona con la introducción de Cotard. Es aquí donde les conocemos, vemos su interior y también sus estigmas, mucho más marcados los interiores que los exteriores; y también la parte en que descubrimos poco a poco el proyecto de Cotard. De hecho me ha parecido un personaje interesante, el millonario que presta su tiempo y dinero a conseguir un fin que ya nos será relatado en tercera persona. Un fin al que nos vamos acercando ya inmersos en la acción, y que nos conduce al broche final del libro que, tengo que reconocer, me ha encantado. No se ha perdido buscando la sorpresa y ha sabido dirigir la historia a un final más que adecuado y que, pese a que este será el primer libro de una trilogía, nos permite interrumpir la lectura sin necesitar saber más.

     Hoy vengo con una apuesta diferente que me ha gustado descubrir y dejo una invitación para que vosotros también lo hagáis. Personalmente, la he disfrutado.

     Y vosotros, ¿sois lectores conservadores o de vez en cuando os gusta lanzaros a la aventura literaria con títulos que se alejan de vuestras líneas habituales?

     Gracias

   

martes, 14 de octubre de 2014

El niño que sabía hablar el idioma de los perros. Joanna Gruda



     "Primavera de 1902. Varsovia. María Demke está embarazada. Tiene ya tres hijas: Anna, Trizia y Karolka. La menor tiene catorce años. Después de nacer Karolka, el vientre de Maria no quiso volver a redondearse. Hasta hace muy poco, cuando, a los cuarenta y un años, María descubre que una nueva vida se le ha acurrucado dentro."

     Lo cierto es que el título ya me pareció llamativo, pero cuando vi que además hablaba de un niño y la guerra, no tuve más remedio que fijarme un poquito más: "una historia real" fue ya lo que terminó por decantar la balanza. Así que hoy traigo a mi estantería virtual, El niño que sabía hablar el idioma de los perros.

     Julek es un hijo de la política. Nace en Polonia, en 1929 de unos padres pertenecientes a un movimiento comunista activo. De hecho su nacimiento es consecuencia de una votación dentro del grupo que, pese a permitir a su madre seguir adelante con el embarazo, no le permiten criarlo, con lo que aterriza en su primera casa de acogida. De este modo comienza su vida, marcada por los cambios de casa, la política, los viajes y la guerra.

     Siempre he afirmado que es difícil tomar la voz de un niño sin que quede marcada por las reflexiones del adulto que escribe hasta el punto de convertir al protagonista en un personaje de cartón. Quizá ese sea el rasgo más sobresaliente en esta obra; la credibilidad de ese niño y su visión de la vida que le ha tocado. La frescura con la que se expresa, los ideales que van y vienen a su alrededor y van formando sus pensamientos y su manera de enfrentar la vida, llegan con facilidad al corazón del lector. Pasaremos junto a él por distintos hogares, orfanatos, colonias, casas de tíos, apartamentos, zonas rurales... y todo ello lo haremos sin dramatismo alguno, incluso con una sonrisa viendo los sentimientos encontrados que le podían causar a este niño.

     Joanna escribe desde la cercanía que otorga hablar de la propia familia y, tal vez por eso, traslada esa cercanía al lector. La mirada de Julek es limpia, inocente incluso, y cargada de esa lógica infantil ante la que uno es incapaz de reprimir una sonrisa. Se aleja mucho de otros libros que, utilizando una historia infantil, cargan sus líneas de un dramatismo incluso forzado para conmovernos y nos deja en cambio una novela ágil y amable pese a lo que nos relata. Porque no conocemos un protagonista de cara sucia y maleta ajada. Julek es un niño relativamente feliz que experimenta y ve la guerra como un peligro excitante, y a sus compañeros de orfanato como a grandes amigos. Sus huidas vienen marcadas por reflexiones sobre si podrá hacerse una foto en la Torre Eiffel y se verá entera con lo grande que es, o esos objetivos basados en la lógica que otorga los pocos años y que, tas conocer la Primera Guerra Mundial en la escuela, le otorga la rápida reflexión de que "si las guerras mundiales suelen durar cuatro años, tendré aproximadamente trece años cuando la próxima termine. Así que tengo que sobrevivir hasta la edad de trece años y después, la cosa debería ir a mejor." De hecho ya el mismo título del libro es un claro indicativo del tono que nos podemos encontrar. Un título que, si bien se me antojó tan atractivo como extraño, tiene su justificación en una anécdota deliciosa que no pienso revelaros. Porque el libro también es eso, o es sobre todo eso: un anecdotario de viajes, países, muecas, aventuras y cambios de nombre.

      El niño que sabía hablar el idioma de los perros se ha revelado como una lectura de esas que gusta recomendar. Un lenguaje sencillo y un protagonista inquieto tanto en cuerpo como en espíritu que está deseando participar de todo cuanto le rodea sin reflexionar demasiado sobre las consecuencias de su comportamiento, son los ingredientes de esta novela que nos habla de una realidad que sabíamos, pero de la que nos faltaba conocer su testimonio más fresco. No dejéis de echarle un vistazo.

    Y vosotros, ¿con qué título habéis comenzado esta semana?

     Gracias

lunes, 13 de octubre de 2014

Resultado del sorteo "Secretos del Arenal"



     Estaba yo buscando una mano inocente que sacara el número premiado cuando me di cuenta de la importancia que tenía el sorteo. Oye, que mejor fecha para un sorteo literario que colocarse justo entre la entrega del Nobel y del Premio Planeta (lo sé, a veces me puede la modestia). Que ya lo sé, que no es igual, pero pensando, pensando... se me fue el santo al cielo y no encontré una forma original para sacar un número (porque seamos sinceros; lo de encontrar una mano inocente cada vez lleva más tiempo).
     Total, que falta de ideas, tuve que recurrir a RANDOM. Y esto es lo que dijo:


     El señor porlomenix residente de Bourbon Street , una calle en la que, a juzgar por lo que leo en su blog, hay muchas librerías, es el afortunado ganador (momento Mayra Gómez Kemp. Si alguien no sabe quién es... que no lo diga en los comentarios; ya sé que tengo una edad).
     Si por favor puedes enviarme un mail con tus datos a entremontonesdelibros@gmail.com te lo agradeceré mucho. Si no lo haces pasaré por tu blog a tirarte de la oreja.

     Muchas gracias a todos por apuntaros. Lo cierto es que el título merece la pena. Pero eso ya os lo contaré cuando haga la reseña.


     Gracias

sábado, 11 de octubre de 2014

Lista de participantes en el sorteo



     Si os soy sincera cada vez que organizo un sorteo, pocas lo sé, me entra un miedo escénico terrible a que nadie se apunte. Supongo que porque procuro hacer sorteos de cosas que a mi me han gustado mucho y eso añade un componente más personal, pero el caso es que.... sois estupendos. Miro la lista y poco más puedo decir salvo gracias. Me ha quedado clara una cosa: hay ganas de leer Secretos del Arenal, y no me extraña nada, os va a encantar.

     Bueno, pues aquí está la lista de participantes, que me enrollo. Puede que os encontréis con algún punto más y en casi todos los casos se trata del punto por apuntarse al sorteo; sólo por eso ya teníais el primero. He repasado la lista y yo creo que está bien, pero hasta el lunes que publique el ganador me podéis rectificar (sois muchos y cada vez que me ponía a actualizar la lista acababa soñando con partidas de bingo en las que salían todos los números al tiempo). ¿He dicho ya que me enrollo?

     La lista:
   
Mi Álter Ego que nos habla de anuncios, gatos, viajes y demás tiene  1-2-3-4-5 y Forlán el 6
Inés Mármol y sus 941 páginas 7-8
Laura con sus brownie, cosas y muuchos libros 9-10-11-12
Esther que es tímida y no nos dice si tiene zona virtual 13-14
Mivida Enblog con un blog muy personal 15-16-17-18-19-20
Capy87 también se apunta con el 21
Angeles Fernandez que nos sale tímida pero lo quiere leer tiene  22-23-24-25-26
Shorby que dice estar loca por incordiar, será por los libros que me hace comprar, lleva  27-28
Capitan Smith se anima en este puerto con 29-30
Elena Padrones Torres se apunta porque se le pasa por la cabeza con 31-32
Yossi Barzilai con libros, cd y películas bien seleccionado todo en sus estantes tiene 33-34-35
Luis J. del Castillo sale de su baúl para apuntarse 36-37
Sara llega seria, literariamente hablando, se apunta con 38-39-40-41
loslibrosalsol otra gran biblioteca que quiere sumar este título 42-43-44-45-115
La estantería de Nuria también lo quiere en su sala de lectura y tiene 46-47
De Lector a Lector entre libros, encuentros y recomendaciones tiene 48-49-50-51-52
Ana Blasfuemia de la que sabemos que si lo lee, nos lo cuenta, tiene 53-54
tecla 55
Joaquín Galán y sus maravillosos poemas que no podéis dejar de leer tiene 56-57-58-59-60-61
Rober quiere llevarse el libro al desván, y lo intenta con 62-63-64-65
Mona Lisa que quiere tener este título entre sus manos 66-67-68-69
Fesaro en cambio lleva sus lecturas en el petate (tendré que preguntarle cuánto pesa) 70-71-72-73-74 y hace bonus con una foto digna de un anuncio en el AMPA 75
Sonia Aguirre Duque y sus heroínas díscolas que leen unos títulos que me encantan tiene 76-77
Lola tiene 78
Citu vive enamorada de unas letras que comparte con todos y participa con 79-80-81
Mar Iago también se anima y tiene 82-83-84
Cristina_Roes llega desde su mar de letras con los números 85-86-87-88-89-90-139 por creativa, original y divertida
Irunesa tiene un amanecer de ficción y allí se lleva 91-92-93-94-95-96-97
Lesincele, acostumbrada a viajar gracias a los libros hace una parada para coger el 98-99-100
Mónica-Serendipia cuyo nombre esconde a una escritora y lectora tiene 101-102-103-104
Andrés que es tímido y no deja dirección tiene 105-106-107 estos últimos por un mail con anuncios originalísimos cuya fotos he puesto en twitter
Mela, escritora constante de la saga Palacios, regresa con 108-109-110-111 no son 5, lo sé
Saramaga que incluso a tientas encuentra grandes lecturas tiene 112-113-114
Eva, que nos enseña su Cor de letras llega con 116-117-118-119
Merck Alba con un gran sentido del humor y a la que felicito con retraso lleva el  120-121
Enzo, que entre cafés nos sugiere buenas lecturas, se lleva el 122-123-124-125-126
Rocío no duda en apuntarse a la lectura, y si gana nos la contará 127-128-129-130-131
WonderWall se lleva 132-133
Roli se lleva a su espacio 134-135
noly que tiene una biblioteca llamada Pecoras & Cía participa con 136-137-138
Francis llega desde Narradores de sueños... literarios y tiene 140-141-142-143
Tamara López es una chica sombra que se lleva 144-145
Sarah Degel, toda una bibliófila, tiene  146-147
Fany, que ha repartido anuncios por media galaxia se lleva 148-149-150-151
Agnieszka tiene un problema, si no lee desespera, y lo intenta con 152-153-154-155-156
AMALIA nos habla de Lo que el viento se llevó y ella se lleva 157-158-159-160
Ana Mª García también lo quiere leer y se lleva 161-162-163
Carlos del B. Iglesias y sus medias mentiras, y medios enlaces, me has hecho buscar... 164-165-166-167
charo prado romo se lleva 168-169
Donde habiten los libros... y no es una pregunta porque muchos lo hacen justo aquí y se lleva 170-171-172-173-174
Enrique se lleva con muchísimas ganas 175
Marlii acosta, para la que siempre existe más romance tiene 176-177-178-179-180-181
Tizire se apunta desde el lado frío de su almohada con 182-183-184
Candy se apunta románticamente 185-186-187
Carax se apunta desde su Asteroide y tiene 188-189-190-191-192-193-194 por original y divertida
Diego Marcapáginas pone su marca en este sorteo 195-196
María Lujan nos explica loq ue no se va en lágrimas y tiene 197-198-199-200-201

viernes, 10 de octubre de 2014

El patio inglés. Gonzalo Garrido



      "tres pisos son muchos pisos incluso para un ser tan leve como tú, lleno de ilusiones nunca compartidas, sólo contigo, tal vez con tus amigos, no lo sé, pero existentes estoy seguro, aunque sea por intuición, ya que tu mundo me resulta extraño, quizá ajeno, pues nunca me has dejado entrar en él -¿o no he querido entrar en él?-, y muchas cosas han cambiado entre tu generación y la mía, las suficientes como para que me sienta desorientado y en alguna medida cobarde para afrontar lo que me espera"

     En la primera obra de este autor, Las flores de Baudelaire, me llamó la atención el uso del lenguaje con una precisión casi quirúrgica. Eso hizo que me fijase en él y también que me anticipara pensando en su siguiente novela. Dos años después traigo a mi estantería virtual, El patio inglés.

     Conocemos a Pablo a través de su diario. Es un joven que comienza derecho en los años 80, en Bilbao. Se enfrenta a ese periodo de formación hacia la madurez tan repleto de altibajos y decepciones en el que la distancia y la apatía van dejando huella en las relaciones de los jóvenes con su entorno, mientras ellos van abriendo los ojos realmente al mundo de adultos que les rodea. Pablo salta a un patio inglés, el patio que está tres pisos más abajo de su casa. Y es en este momento que conocemos a su padre: nos metemos en la cabeza de un hombre de familia media que ve como su hijo se ha jugado la vida en un salto al vacío, y deja fluir sus pensamientos  en un diálogo que jamás existió con él.

     Si Gonzalo comenzó su andadura literaria con una novela negra, ahora da un giro para adentrarse en el tono íntimo de los demonios personales. En poco más de ciento cincuenta páginas establece un diálogo imposible entre ambos protagonistas alternando diario y reflexiones. Marca de este modo esa brecha comunicativa que existe de forma habitual entre padres e hijos llegada una determinada edad. Un hijo que se aisla de su casa, sin saber muy bien hacia dónde dirigir su vida, que sale y se emborracha y piensa en sexo y amor mientras duda sobre su futuro. Un hombre que comienza a ser plenamente consciente de los problemas sociales que le rodean y que comienza a mirar a sus padres como a iguales sin poder evitar decepcionarse al ver como caen de los pedestales en los que los tenemos todos en nuestra infancia. Ese es el hijo perdido que nos presenta y que llegamos a conocer tanto como le hubiera gustado hacerlo a su padre.
Y un padre roto por la incomprensión que nos abre su mente en un discurso atropellado en el que, acertadamente, el autor no incluye puntos dejándonos saltar de asociación en asociación. Nos deja la sensación de un hombre al que le hubiera gustado decir muchas cosas a su hijo, que se esfuerza por comprender lo que le ha pasado, el problema, el fallo, el error cometido que termina en un terrible salto. Y ese es el camino que recorremos como lectores.

     El autor una vez más utiliza el lenguaje como ambientación, haciéndonos notar las diferencias entre padre e hijo en sus expresiones, sus ideas, incluso en sus formas en la presentación de los textos. Porque hay una brecha, una desunión que ha provocado el interés de muchos autores hasta la fecha, a los que Garrido se une con El patio inglés. Y ese es el verdadero tema central de la novela. El abismo que parece abrirse entre un padre y un hijo; la falta de comunicación y también el reproche. El autor opta por ser honrado e incluso en la situación extrema que les coloca, existe el reproche: del hijo al padre que no lo entiende o escucha y del padre que piensa que ha conseguido que su hijo tenga las cosas más fáciles que él y no entiende que no baste con su esfuerzo. Conversaciones mudas sobre problemas que no se resolverán y que nos llevarán a conocer como se sienten sus protagonistas. Como comentaba al comienzo de esta entrada, es una historia privada, pero no sólo por lo que cuenta, sino porque de un modo u otro, todos los lectores sabemos de lo que nos está hablando.

     Me ha gustado. Gonzalo Garrido se mete en un patio complicado (si me permitís el juego de palabras) y logra salir airoso con un libro muy diferente a su primera novela. Si aún no os habéis acercado a sus letras, tiene dos opciones muy recomendables para que lo hagáis.

     Hoy la pregunta va a ser muy poco original. ¿Qué pensáis del Nobel de literatura Patrick Modiano? ¿lo habéis leído o vais a leerlo?

     Gracias