Antonio Garrido nació en Linares, Jaén, en 1963. Desde niño sintió pasión por la literatura empujado por sus lecturas de Julio Verne, aunque la vida le llevó por el camino de la ingeniería, su profesión actual. Sus publicaciones se limitarían a lo técnico hasta que publicara La Escribá, El lector de cadáveres y, su último libro, El último Paraíso. Ha obtenido premios como el Prix des Lecteurs Sélection 2010, el Premio Internacional de Novela Histórica Ciudad de Zaragoza, fue finalista del Prix Fullbert de Chartres y, finalmente, el Premio de Novela Fernando Lara. En la actualidad compagina su profesión como docente en la Universidad con la de escritor, habiendo sido traducidos sus libros a más de 15 idiomas.
- Con tu segunda novela, El lector de cadáveres, ya conociste el éxito. Pero aún así, ¿recuerdas lo que sentiste al enterarte del Premio Fernando Lara?
- Claro que lo recuerdo. De hecho, no creo que lo olvide nunca. Me encontraba sentado junto a mi mujer en un entorno maravilloso como es el patio de la Montería de los Reales Alcázares de Sevilla, incapaz de probar un bocado por los nervios mientras el jurado iba desgranando lentamente los títulos eliminados. Por último, cuando tras quedar solo dos finalistas dijeron mi nombre, me levanté emocionado y me dirigí hacia el estrado donde se iba a proceder a la entrega, casi sonámbulo. Escuchaba aplausos lejanos y destellos de flashes y yo solo pensaba en si sería capaz de agradecer apropiadamente al jurado, al público y a mis seres queridos.
- La Gran Depresión es una época relativamente frecuente en la literatura, sin embargo, la parte de la historia que nos relatas en El último paraíso, es desconocida para una gran parte de la gente. ¿Cómo llegas a ella?
- En efecto, es una historia tan escondida que ni siquiera los propios norteamericanos la conocen. Nadie podría imaginar que en los momentos más duros de la gran depresión, con millones de personas sin nada que llevarse a la boca, el New York Times publicara una noticia en la que se ofrecía trabajo y felicidad para quienes se atrevieran a embarcar hacia la Unión Soviética. Yo tuve la fortuna de conocerla mientras ojeaba un ensayo en una vieja librería de Broooklyn y enseguida advertí la dramática epopeya que se escondía tras aquellos miles de americanos que creyeron en aquel anuncio y lo dejaron todo para buscar el paraíso en la Unión Soviética, sin imaginar que se dirigían hacia su propia perdición.
- ¿Ha sido muy difícil documentarse para esta novela? ¿Cuánto tiempo te ha llevado?
- Ha sido trabajoso a la par que difícil. Cuando comencé a recopilar información encontré el tremendo sesgo que la teñía en función de su procedencia americana o soviética. Afortunadamente durante el proceso de investigación tuve el privilegio de contar con la ayuda del Dr. Boris Shpotov, miembro de la Real Academia de las Ciencias Rusas de Moscú y de la Dra. Graham Deham de la Universidad de Brighampton en Nueva York y responsable del departamento de Estudios Orientales. Ambos me asesoraron sobre los archivos secretos soviéticos y sobre la realidad de las familias que emigraron a Rusia, y de las que muy pocos miembros lograron regresar. En total, empleé un año y medio en recopilar, analizar y extraer la información precisa que me permitió abordar con confianza el proceso de escritura.
- Hablando de documentación, tuve la suerte de asistir durante una de tus presentaciones a un momento que, a la fuerza, debes de recordar. Cuéntanos cómo fue ver que un asistente se levantaba en Santander, y te comentaba que podría haber sido un descendiente de uno de tus personajes.
- No podía creerlo. Había buscado durante años a algún descendiente de aquellos americanos que emigraron a la Unión Soviética de forma infructuosa, y de repente, en aquella presentación un hombre de pelo canoso y acento extranjero me hizo un par de preguntas curiosas sobre aquella gente. Fue verdaderamente emocionante averiguar que aquel hombre era nieto de uno de aquellos hombres que pagaron con su vida las masacres estalinistas.
- Los personajes yo creo que son el punto realmente fuerte de la novela, los llevas hasta el extremo una y otra vez consiguiendo que sean seres complejos, vivos, ¿es difícil explorar y exponer de ese modo a tus protagonistas hasta conseguir esa sensación de realidad para el lector?
- Sí que es difícil. Quizá sea la parte más compleja, pero es la que proporciona vida y realidad a una novela, la que transforma a meros personajes en seres humanos cercanos, a los que podremos admirar, amar u odiar, de los que aprenderemos o nos compadeceremos. Esa es la parte más mágica de la escritura, y también, la más complicada, porque te obliga a alejarte de estereotipos y profundizar con sensibilidad en el interior de cada uno de los hombres y mujeres que protagonizan esa historia.
- Jack, el protagonista, es un hombre obligado una mil veces a superarse, un superviviente nato podría decirse, ¿cómo es Jack para ti?
- Jack es un joven ambicioso y trabajador, un luchador que equivocadamente cree que si se esfuerza lo suficiente conseguirá encontrar la felicidad a través del éxito profesional sin comprender que el verdadero paraíso se encuentra dentro de cada uno de nosotros, y que para descubrirlo, es preciso afrontar situaciones que pongan a prueba el verdadero carácter del individuo, Jack, a través de sus confrontaciones con otros personajes, deberá valorar qué es lo que realmente importa en la vida y tomar decisiones vitales que le encaminarán hacia la redención o hacia la destrucción.
- ¿Podrías, para quien aún no se ha acercado a tu novela, dar una pequeña pista de lo que se van a encontrar en El último paraíso?
- Yo creo que el lector encontrará una novela llena de emociones, de situaciones desconocidas pero a la vez cercanas que le harán viajar hasta las vidas de unos personajes que lucharon desesperadamente por encontrar la felicidad. Creo que se contagiará de la fuerza y la honestidad de Jack, que se turbarán con las historias de amor que se sucederán y que se inquietará ante la despiadada acción de los hombres que pusieron por delante sus ideas sin importarles el destino de millones de personas. Creo que su corazón se encogerá y realmente disfrutará más que con una historia auténtica, con una auténtica historia.
- No me gustan nada las etiquetas: tu novela por ejemplo, es histórica, de misterio, tiene amor... ¿serías capaz de clasificarla?
- A mi tampoco me agradan las etiquetas. Casi te diría que las odio por su capacidad para encorsetar y limitar. ¿Cómo clasificarías una vida? ¿Y miles de vidas? Porque de eso se trata. Es cierto que El último paraíso se enclava en un periodo histórico trascendental, pero también lo fueron quienes hubieron de vivirlo y contribuir con sus vidas al legado que posteriormente hemos recibido. Y en esas vidas hubo amores y traiciones, hubo mentiras, suspense, odios y sorpresas. Hubo egoísmo y bondad. Todo eso está en esta novela, a la espera de que el lector lo descubra y lo disfrute.
- El final, del que no voy a hablar en absoluto, creo que tiene una "lección de vida" para el lector medianamente avezado. ¿Eres de los que piensan que siempre se aprende algo en los libros?
- Los libros son maravillosos porque, además de entretener, a veces nos ofrecen algo más. A veces ocultan en su interior esa pequeña chispa que te anima a reflexionar y a preguntarte cosas importantes y me gustaría pensar que esta novela esconde ese punto de profundidad que te pellizca el corazón, que no te deja indiferente. Porque para tocar el corazón del lector, no basta con contar algo. Es preciso tener algo que contar.
- Entiendo que ahora estás sin apenas tiempo para nada, pero dime, ¿te ronda ya alguna historia la cabeza?
- Muchísimas historias. Mi mayor problema ahora consiste en hacer la mejor elección, y en ello espero emplear mi tiempo los próximos meses.
- Por último, como no podía ser de otro modo, me gustaría saber qué estas leyendo en este momento
- En estos momentos estoy terminando Hombres fuera de serie de Brett Martin, un ensayo sobre las series de televisión norteamericanas más apasionantes.
- Muchas gracias por tu amabilidad, aprovecho además para recomendar a quien tenga la ocasión de acudir a la presentación de El último paraíso que no se lo piense.
- Gracias a ti por brindarme la oportunidad de responder a tus preguntas y por tu asistencia a la presentación de Santander. Entonces y ahora, ha sido un auténtico placer.
Bibliografía:
- El último paraíso
- El lector de cadáveres
- La escriba
sábado, 12 de septiembre de 2015
viernes, 11 de septiembre de 2015
Cuando Kafka hacía furor. Anatole Broyard
"Mi vida, o mi carrera, en Greenwich Village comenzaron cuando Sheri Donatti me invitó a vivir con ella. Invitar no es la palabra exacta, pero no sé describirlo de otro modo. Yo acababa de abandonar el ejército y estaba buscando un alojamiento al alcance de mis potabilidades cuando conocí a Sheri en una fiesta. Sheri me dijo que tenía dos apartamentos y, si entendí bien su manera de hablar, me insinuó que podía ir a ver uno de los dos."
Ese libro me llamó la atención desde el primer momento, esa estética en la cubierta acompañada del sugerente título lo hacían irresistible. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Cuando Kafka hacía furor.
Conocemos a Anatole Broyard de su puño y letra, el después crítico más que reconocido y editor de renombre, nos relata en este libro lo que sucedió a su llegada a Nueva York finalizada la Segunda Guerra Mundial. Lo acompañamos en su búsqueda de vivienda, su relación con una mujer a la que no llegó a comprender pero que le marcó toda una época, la muerte de un amigo y un permanente aprendizaje.
Es curioso como todo el mundo recuerda el París bohemio de los años 30 y parece olvidar que en Nueva York, hubo un tiempo en el que sus calles eran pisadas por Fitzgerald o Hemnigway. Y si uno quería verlos, debía de pasearse por Greenwich Village.
Broyard se traslada a este barrio de la ciudad cuando es un joven lleno de inquietudes ansioso de conocer, comprender y vivir todo ese movimiento cultural que parecía otorgar un tipo especial de libertad a quienes formaban parte de él. Y eso es justo lo que nos relata en un libro en el que se percibe la ingenuidad aún intacta de un joven de pueblo que aterriza en un mundo que le resulta tan atractivo como intimidante. Prueba de ello es la relación que mantiene con Sheri, una mujer a la que parece llegar a idolatrar y a la que jamás comprendió ya que vivía en una nube cambiante. Pero no sólo se enfrenta a el amor y el sexo con esta mujer, sino también a la muerte de un amigo, de leucemia, que hará que se replanteé la dirección de su vida. Esta es la vorágine en la que se mueve nuestro protagonista, entre fiestas y charlas universitarias, en un entorno cambiante que hace que se sientan los reyes del mundo, los modernos, supone el lector, de aquellos años.
Quizás la parte del libro que más nos recuerda a unas memorias estrictamente hablando es el epílogo escrito por el propio autor, que nos habla de nostalgia: de unos años, y de una época, y que nos invita a lanzarnos a ese viaje en el tiempo a una de las épocas más atractivas de la gran ciudad. En todo caso, lo atractivo del libro, es ese atractivo viaje en el tiempo que nos propone a una interesantísima época. Porque eso es en realidad este librito, un viaje en el que las ventanas son los ojos del autor, ya que si lo tuviéramos que valorar como unas memorias estrictamente sería demasiado ligero. Habla únicamente de ese momento en la vida de Broyard y las referencias a su vida anterior o posterior brillan por su ausencia. Pero como retrato de época, es paseo delicioso.
El libro se completa, además, con el relato Retrato del hipster, escrito por el mismo autor en 1948, y que estoy segura de que logrará sacaros una sonrisa.
Y vosotros, ¿hay alguna época socialmente interesante sobre la que os gusta leer?
Gracias
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miércoles, 9 de septiembre de 2015
Las lecciones peligrosas. Alissa Nutting
"La noche anterior a mi primer día de trabajo como profesora no pegué ojo."
Esta vez dejo una primera frase, apenas insinuante, anodina incluso, pero inolvidable una vez se termina el libro. Hoy traigo a mi estantería virtual, Las lecciones peligrosas.
Conocemos a Celeste Price, una joven y bellísima mujer, cuando se encuentra en su casa, nerviosa porque al día siguiente comienza su trabajo como profesora de instituto. Está casada con Ford, un también joven policía tan guapo como ella formando ambos el matrimonio perfecto. Pero volvamos a Celeste y sus nervios. Ella está nerviosa por su trabajo, no por temor a hacerlo bien o mal, lo que sucede es que trabajará con adolescentes. Y a Celeste, le gustan los jóvenes adolescentes.
Hay muchos motivos para leer este libro. Alissa Nutting ha escrito un best seller con los derechos vendidos a catorce países que tiene todos los ingredientes para serlo, y también para ser justo lo contrario. Nos ha regalado una historia incómoda basada en un caso leído en la prensa, pero que no es simplemente un caso, sino algo que sabemos ha sucedido más de una vez en nuestra sociedad. Nos lo ha puesto delante con una prosa magistral y, no contenta con eso, lo ha hecho en primera persona. Y además, ha conseguido que partamos de la lectura con una pregunta que ya nos hemos respondido antes de llegar a la mitad del libro. ¿Comentamos del mismo modo determinado tipo de actos si vienen de mano de un hombre que de una mujer?, ¿qué pasa cuando es la mujer la que se acerca a un adolescente?, ¿y si además es terriblemente hermosa? "Cabeza de ratón, libido de león. Y no esperará que gane el ratón." Dice en un momento dado uno de los personajes del libro para hablar de los adolescentes. Y no, si os lo estáis preguntando, no lo justifica. Pero sí pone de manifiesto que hay comentarios que no se harían en sentido inverso sin necesidad de decirlo abiertamente.
Conocemos a Celeste desde el interior de su cabeza, y eso nos permite tener una idea perfecta del tipo de persona ante el que nos encontramos. Como si fuera Patrick Bateman, aquel protagonista de American Psycho que tanto revuelo causó, Celeste es casi perfecta por fuera y un perfecto monstruo por dentro. Cada frase, cada preparativo, el perfecto conocimiento de lo que quiere y ese ansia depredador para satisfacer al animal que lleva dentro, nos hace conscientes de ello. Utiliza al mundo y a su entorno y además, los juzga y trata de manera implacable. No es un personaje cómodo, no nos cae bien, y nos queda claro que a ella eso no le importaría en caso de saberlo. Ella lo único que quiere es satisfacerse, recorrer con la mirada el aula buscando la piel perfecta de la presa perfecta: provocar, deslumbrar, atacar. Porque Nutting en este libro decide tomar la palabra hasta las últimas consecuencias y, si el tema ya era peliagudo, no esquiva el sexo en absoluto. No podría con una voz tan directa como la de la protagonista, y opta por no hacerlo manteniéndose en el difícil equilibrio entre relatar lo hecho con palabras directas y no caer en la pornografía. El sexo literario es difícil, el tema es difícil, y llamar a las cosas por su nombre también. La frase del comienzo viene seguida en el libro por la explicación de boca de la protagonista de su rutina esa noche. Se ha masturbado en silencio para no despertar a su marido, y lo hizo pensando en el día siguiente. No sólo eso, te vistió para la ocasión debajo de su atuendo habitual. Y lo dice en la página uno dejándonos ahí el resumen perfecto de quien protagoniza la historia. Su contrapunto es la presa, el joven adolescente que queda retratado en una perfecta mezcla de timidez y hormonas, un retrato de quien aún no se ha formado como adulto de boca de quien busca esa vulnerabilidad para satisfacer sus propios deseos. Por eso no lo victimiza. No podría.
Las lecciones peligrosas es un libro magistralmente incómodo que cruza la barrera de lo correcto al franquear la física del deseo. La caída es inevitable, y nos preguntamos cuándo será y si habrá alguna reacción en la voz narrativa. Pero Nutting es capaz de no desviarse en su propósito y llega hasta el final para mostrarnos que hay monstruos, que existen, y para experimentar con nuestras reacciones al conocerlos. No os relataré el final, quizás recordéis algo del caso real, con eso basta.
Me ha gustado, es un libro sin tramas secundarias que nos despisten, que no hace una crítica social al uso en un tema como este, que no busca sensiblerías. Es más un derechazo, de esos que dejan sin aire al lector obligándolo a doblarse en dos, apoyándo las manos en las rodillas para mantener el equilibrio. Y una cicatriz, Celeste, de esas que uno se mira de vez en cuando recordando una lectura. Porque eso hacen las buenas lecturas, cicatrices en el alma del lector.
Y vosotros, ¿cuál fue el último libro que os dejó huella?
Gracias
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martes, 8 de septiembre de 2015
Puerto Escondido. María Oruña
"El paisaje lo iba sumergiendo de forma progresiva e inexorable, en un suave aire veraniego, en esa resuelta alegría estival que se respira de forma ligera y sin pretensiones.
Casi podía sentir ya el bullicio del pueblo, marinero y vital, que renacía cada verano, cuando regresaban a él las pequeñas masas humanas de las ciudades interiores, desplegando barreras de olvido temporal hacia sus trabajos y hacia sus otras rutinas, no bañadas por el mar ni por el sol con sabor a salitre."
Entre las novedades de la famosa rentrée esta me llamó la atención desde el primer momento. Una ópera prima con un argumento atractivo y una cubierta francamente bonita. Hoy sale a la venta, y hoy traigo, a mi estantería virtual, Puerto escondido.
Conocemos a Oliver, un joven inglés con ascendencia española, cuando regresa a Suances. Está reformando una casa, y al parecer también su vida, con la intención de convertirla en un hotel y establecerse en esta villa costera. Sin embargo, la aparición en el sótano de un pequeño cadáver embalsamado por el paso de los años, paralizará las obras mientras dura una investigación capitaneada pos Valentina. Este macabro hallazgo será una puerta que una presente y pasado amenazando con descubrir los secretos que todos llevamos dentro.
Con un comienzo rápido, la autora no duda en colocarnos el cadáver en las primeras páginas para que tengamos claro el detonante de la novela. De este modo, ya deja claro desde las primeras páginas su intención: agilidad a la hora de narrar la historia. Nos presenta, a partir de este punto, a los personajes principales que, poco a poco, se convertirán en nuestros acompañantes en esta novela narrada a dos tiempos y marcada por los secretos que se ocultan hasta creer que nunca llegarán a salir a la luz. Porque si algo marca esta novela, son los secretos. Cada personaje vive vigilando los suyos, mirando al frente y procurando no volver la vista atrás convirtiendo cada vidas en una novela negra propia que la autora ha sabido manejar y cuyos hilos entreteje con sumo cuidado a lo largo de poco más de cuatrocientas páginas. Conoceremos así a niños marcados por una época difícil que se convierten en personas luchadoras empujadas por las circunstancias y a adultos que hoy viven ajenos a lo sucedido en su país no hace tanto tiempo. De este modo, y a medida que avanzamos, casi a ciegas al principio pero con más seguridad a medida que vamos conociendo a cada personaje, la historia gana en tensión y atmósfera hasta conseguir mantener al lector atento a cada palabra, buscando el momento de avanzar un poco más en la lectura.
Oruña tiene mucho cuidado a la hora de perfilar los personajes, dejando siempre un espacio la duda en cada uno de ellos. Llega un momento en el que dudamos de todos; Oliver y su eterna buena disposición, su amabilidad, la joven de la Sección de Investigación de la Guardia Civil con esa curiosa mirada tan llamativa, los habitantes de los pueblos que van recorriendo y que parecen portar, cada uno de ellos, la llave de un misterio que va dejando un reguero de muertes en el presente que comenzó con aquel niño que todo el mundo parece haber olvidado. Se despliega de este modo una gran tela de araña de la que nadie parece poder escapar, y en la que se aprecia el cuidado que ha tenido la autora a la hora de colocar cada palabra. Nada es casual cuando se trata de Puerto escondido, cada descripción, cada palabra, cada momento, puede encerrar una pista que nos conduzca a un final que provoca que todo encaje, haciendo funcionar la historia como si se tratara de la maquinaria de un reloj, cada pieza recogida en el camino tiene su lugar.
Y eso es algo que valoro mucho a la hora de leer una novela. El momento en que, cierras el libro y vas pensando en los detalles, en cada subtrama, para descubrir que no sólo la novela no tiene flecos, sino que éste o aquel comentario estaban ahí con un motivo concreto. De este modo, lo que consigue es que el lector se deje llevar y tener una lectura rápida, de evasión, de esas que no le permiten fijarse en detalles que podrían estropear la impresión final de la novela o incluso el camino. Encadenar sucesos le confiere esa indulgencia lectora de quien se fija más en el qué que en el cómo, y de eso se trata precisamente este libro.
Puerto escondido es una novela marcada por los secretos, las pasiones y la supervivencia. Una historia en la que es fácil sumergirse y que mezcla hábilmente géneros para llevar al lector por un viaje lleno de idílicos escenarios y personajes que me encantaría poder recuperar en siguientes libros. Estaré pendiente de María Oruña.
Y vosotros, ¿ya tenéis libros apuntados de está rentrée?
Gracias
PD. Os dejo el book tráiler
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lunes, 7 de septiembre de 2015
Lo que no te mata te hace más fuerte. David Lagercrantz
"Esta historia empieza con un sueño, un sueño no especialmente extraño, la verdad. En él hay una mano que golpea un colchón rítmica y constantemente en aquella vieja habitación de Lundagatan.
Aún así, el sueño hace que Lisbeth Salander se levante de la cama de madrugada. Y que luego se siente ante el ordenador y empiece la caza."
Se estima que hay unos 80 millones de copias vendidos de la trilogía Millennium. Su autor, tristemente fallecido incluso antes de ver publicada su obra, no podría dar a los fans una continuación de Blomkvist y Salander, pero ya se había especulado sobre ello. No sería la primera vez que un autor toma la pluma de otro, y esta no iba a ser la excepción, añadiendo, además, que en este caso Lagercrantz no ha tenido acceso a los famosos escritos del ordenador del fallecido Larsson, así que toda la historia, con sus méritos y fallos, es mérito suyo tras haber leído la trilogía original. Finalmente, y pasados unos meses de intriga y espera, hoy traigo a mi estantería virtual, Lo que no te mata te hace más fuerte.
Con una Salander casi desaparecida en plena jugada personal atacando una web y Mikael sufriendo la entrada en Millenium de un nuevo capital que pide reestructuraciones, comienza la historia. Frans Balder, un genio intratable, investigador de IA, se pone en contacto con Mikael en mitad de la noche para quedar con él y compartir una información vital, sin embargo, cuando el periodista llega, Balder ha sido asesinado y queda, como único testigo, su hijo autista de ocho años. Con la intuición de estar ante la historia que salve Millenium, Mikael se embarcará en una aventura que provocará que su camino y el de Salander vuelvan a encontrarse.
Hablar de un boom cuya continuación ha sido provocada por un relevo requiere encarar los temas de frente. Extactamente igual que tuvo que hacer el autor a la hora de continuar la historia. Lagercrantz tenía que resucitar a Mikael Blomkvist y Lisbeth Salander. Y ha pasado el tiempo justo como para que el fenómeno fan los haya magnificado; tenemos los libros, películas y nuestras propias ideas, conversaciones y expectativas. Y Lagercrantz decide hacer una presentación a dos tiempos. B sigue siendo un periodista íntegro, molesto para muchos, encargado de la revista Millennium. Le gustan las mujeres, la verdad y parece querer empeñarse en permanecer ajeno a su propia importancia. Nos gusta, es nuestro Mikael, lo reconocemos. Pero lo cierto es que todos estamos esperando ver a Salander. Ella, lo tenemos claro, es un antihéroe vestido de cuero, con una estética punk bastante agresiva, y tal vez, por qué no decirlo, esté un poco trastornada. Pero nos gusta, nos han mostrado su dolor y su lucha y no hemos dudado en ponernos a su lado. Y aquí, Lagercrantz decide hacerse desear, llevando al lector a través de páginas en las que se insinúa, se recuerda, se la ve sola, se habla... hasta que finalmente hace su aparición. El resultado es una pareja que sobrevive a la transición sin apenas daños y que conforman una novela que quizás, al igual que la trilogía, se apoya más en ellos mismos que en la propia trama, en este caso solvente y ágil. Seguimos recogiendo pistas del pasado de Salander con la avidez del lector que necesita saber y nos encontramos con denuncias y personajes secundarios magníficos como es el caso de August, un niño autista de 8 años que es testigo del asesinato de su padre y que tal vez pueda, o no, ser capaz de dar alguna pista sobre aquello que presenció.
Lagercrantz se ha enfrentado a todo un reto y ha salido prácticamente sin heridas demostrando, además, que tiene un excelente sentido del humor. En otro caso no sería posible que nos encontrásemos una novela como Cementerio de animales, citada en la obra. Y una, que tal vez sea mal pensada, se sonríe asumiendo que es un guiño a la tarea de resucitador que se ha impuesto aquel que escribe la novela.
Al final nos encontramos con una novela que lleva una trama ágil y rápida que conecta la tecnología e internet con la mafia y los intereses creados a su alrededor. Es posible que tenga alguna fisura, pero el autor ha sabido llevar un ritmo que convierte al lector en un protagonista más y le permite olvidarse de esas asperezas que podemos hallar durante la lectura. Deja, además, abierta la posibilidad a que no sea la última vez que vayamos a encontrarnos con la pareja protagonista, lo que alegrará a los lectores incondicionales. Una novela que se perfila como un superventas antes de salir y que demuestra que puede serlo una vez leída. Francamente entretenida.
Hay muchos motivos para que un libro merezca nuestro tiempo. Bien por la calidad, la crítica o la repercusión, hay ocasiones en las que, lo mejor, es tener una opinión propia. Este es uno de esos libros, por eso os pregunto, ¿os animaréis a leerlo?
Gracias
PD. La que escribe estas líneas no es una fan de la trilogía original, tal vez eso haya provocado una lectura más alejada de prejuicios.
Además, he olvidado comentar que, siguiendo la tradición, las traducciones de este título son tan dispares como puede comprobarse al citar la inglesa The girl in the spider's web.
jueves, 3 de septiembre de 2015
La golondrina negra. Sissel-Jo Gazan
"Era jueves 18 de marzo de 2010 y la calle Skovvej de Hulebaek continuaba sumida en la oscuridad. Soren Marhauge, jefe superior adjunto de policía, se despertó. Anna, su pareja, le estaba diciendo algo. Vestida de pies a cabeza aguardaba sentada al borde de la cama, con el bolso colgado en bandolera y el cabello, corto y oscuro, en un húmedo desorden, como si acabase de salir de la ducha."
Tras leer Las alas del dinosaurio, y pese a que no requería seguir con la saga, tuve curiosidad al ver la segunda entrega de la saga policíaca dedicada al detective Soren Marhauge, por eso no me pude resistir a este libro. Hoy traigo a mi estantería virtual, La golondrina negra.
Kristian Storm un apreciado profesor que estaba inmerso en un estudio sobre el efecto negativo de una vacuna en la población infantil de Guinea Bissau aparece ahorcado en su despacho. Todo apunta a un suicidio, pero su asistente Marie Skov parece convencida de lo contrario. Sin embargo, la policía inicialmente da por buena la teoría del suicidio mientras que Soren, que ha decidido apartarse de la policía, comienza a intuir que la joven tiene razón. Será finalmente Soren, haciendo malabares con su situación familiar, quien acabe encargándose de un caso que parece tener ramificaciones mucho más personales de lo que jamás pudo imaginar.
Si comenzaba diciendo que este libro es la segunda entrega de una saga, justo es decir que puede ser leído de forma independiente. Su autora parece haber llegado con paso firme a la novela negra, como demuestran la multitud de premios que ha recibido este título, así que es una buena oportunidad de darle una oportunidad, sobre todo si uno es aficionado a la novela negra combinada con tramas científicas.
La golondrina negra es una novela que mezcla valientemente una investigación científica con la trama criminal. Y digo valientemente, porque dedica muchas páginas a ambas cosas, aunque es cierto que resulta francamente interesante toda la trama de las vacunas dadas a niños y las reacciones que provocan. El libro tiene dos vertientes principales en la historia que se ramificarán mezclando tramas personales y profesionales. Por un lado tenemos a Soren, un hombre cuya seguridad laboral parece desvanecerse en el terreno personal, que tiene una relación tan pasional como tormentosa con una mujer que apareció por sorpresa en su vida en la primera entrega de la saga y que le convirtió en padrastro de una niña encantadora. Soren es meticuloso e intuitivo, muy alejado del estereotipo del detective acodado en una barra, sigue las pistas hasta su última consecuencia. Y por otro lado tenemos a Marie, una interesante mujer cuya situación personal y familiar parece una caída sin frenos que demostrará no sólo su fortaleza, sino también la importancia de sus convicciones. Entre ambas visiones, una intuitiva y otra mucho más cerebral, se moverá esta rama ramificándose una y otra vez para encontrar apoyos cruzados que consigan mantener interesado al lector. Hay que añadir, además, que las tramas personales tienen una fuerza inusitada en este libro, muy por encima de ser un simple relleno para mantenernos entretenidos. De hecho consiguen despertar el mismo interés en el lector que la parte policíaca.
Al final, y pese a que a este libro le sucede lo que a muchos últimamente o yo estoy perdiendo la paciencia, Gazan nos deja una historia entretenida, con alguna sorpresa menor pero que no busca dar grandes giros, sino mantener un tono y un ritmo cómodos. El resultado es un libro bien escrito, con una trama interesante y un final solvente que recomiendo, sobre todo, a quienes disfruten con esa mezcla que comenzaba comentando al principio. Una novela que va ganando en intensidad a medida que el lector avanza.
Y vosotros, ¿sois seguidores fieles de alguna saga?
Gracias
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miércoles, 2 de septiembre de 2015
Expo 58. Jonathan Coe
"En una nota fechada el 3 de junio de 1954, el embajador belga en Londres hizo llegar una invitación al gobierno de Su Majestad la Reina de Gran Bretaña; una invitación para tomar parte en la nueva Exposición Universal que los belgas llamaban "Exposition Universelle et Internationale de Bruxelles 1958".
Regreso con un libro que me llamó la atención desde el primer momento, por lo conciso del momento elegido para armar una historia. He aprovechado estos días para leer un poco y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Expo 58.
En el año 1958 se celebró la Expo en Bruselas. Fue, por si alguien no lo sabe, la Expo del Atomium, de la modernidad, del avance, en un momento en el que aún se recordaba la Segunda Guerra Mundial. Los belgas decidieron en ese momento colocar los pabellones de norteamericanos y rusos uno junto a otro, tal vez con un retorcido sentido del humor. Y allí, en el recinto, se encuentra también el anodino pabellón de Gran Bretaña. De hecho, lo más conocido del pabellón británico fue su pub, el Britannia. Y así conocemos a Thomas Foley, un inglés que bordea la treintena, atractivo y bastante anodino, que trabaja como funcionario menor en la Oficina Central de Información (COI). Precisamente será esta oficina la que lo nombre encargado del pub, enviándolo 6 meses a Bélgica lejos de su mujer, Sylvia, y su recién nacida hija.
Con este punto de partida es cierto que uno puede esperarse cualquier cosa. Y lo que Coe nos deja es una deliciosa historia en la que va enmarañando una trama alrededor del citado protagonista, Foley. Este hombre, que se ve liberado de las molestias que ocasiona tener un bebé en casa, se ve trasladado a su nuevo trabajo sin tener muy clara su misión, pero dándose importancia por estar allí, mientras deja sola a una joven esposa que, tal vez, empiece a relacionarse demasiado con un vecino para mitigar su soledad y aburrimiento. Foley sin embargo, estará en el centro del huracán (sí, lo suyo era simplemente un pub), y se irá sintiendo importante mientras comienza a fijarse en una joven azafata. Y aquí tira de clichés sin miedo el autor para relacionar a un esquivo soviético que parece tener mucho que ocultar con una joven actriz norteamericana, a todas luces menos tonta de lo que quiere parecer. Y como si esto fuese poco, entran dos curiosos personajes en la vida de Foyle, Radford y Wayne, que harán mucho más interesante su existencia. Entre misteriosos encuentros y preguntas apenas formuladas, se desarrollarán unas curiosas conversaciones que finalizan con el trillado "Esta conversación no ha tenido lugar". Y así cambia la vida del protagonista que se ve empujado al espionaje entre vasos de vodka y paquetes de patatas fritas jamás vistos hasta ese momento.
La novela es divertida, no pierde jamás el tono supuestamente serio para caer en la broma fácil, exactamente igual que no pierde la compostura ni la raya del peinado su protagonista, pese a que su imaginación despega haciéndolo sentirse casi un James Bond. Cruzar ese género de espionaje, con la ligereza de la comedia, es francamente difícil, y el autor consigue salir airoso en una historia en la que se busca la modernidad sin perder prejuicios, la aventura sin dejar de lado la seguridad del hogar. Y todo ello, en un recinto al que acudieron los países mostrando sus mejores galas... o su mejor pub. A nosotros nos tocará descubrir, entre un embrollo y otro, qué pinta Foyle en todo este entuerto. Y os aseguro que el camino será con una sonrisa en la boca.
Expo 58 es, sobre todo, una historia divertida. El autor además tiene el acierto de ambientarla en un momento de cambio, en el que realmente se produjo no sólo esa Expo, sino también esa distribución tan particular de los pabellones, y da rienda suelta a su pluma para dejarnos una novela absolutamente deliciosa.
Sé que es miércoles, pero para mi la semana comienza hoy. Así que os pregunto, ¿con qué libro estáis?
Gracias
PD. Y gracias al becario.
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