lunes, 19 de octubre de 2015
El silencio del pantano. Juanjo Braulio
"Se encendió el quinto Marlboro de la mañana y miró el reloj: las diez menos cuarto. Comprobó con desagrado que solo le quedaban dos cigarrillos en el interior de la cajetilla. Su mirada de adicto a la nicotina realizó una rápida inspección de la zona mientras repasaba mentalmente la hora y media larga que había pasado desde que llegó. No. No había visto fumar a nadie entre la docena de personas que andaban por allí, lo que significaba que tenía que racionar los pitillos que le quedaban, pues no podía pedir más."
Hay novelas que, o bien se leen al principio, o es mejor dejarlas reposar. En este caso, y si bien confieso que la leí justo en los primeros momentos y comenté alguna cosa suelta en las redes, he esperado un poco a que pase el boom para traerla aquí. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, El silencio del pantano.
Conocemos a Q, un escritor de novelas negras que se encuentra inmerso en el proceso de creación de su tercera novela. Vive en Valencia, una ciudad en la que el poder, la prostitución y las drogas, se dejan ver y hacen asomar la peor naturaleza de las personas, incluido Q. Y conocemos a David Grau, un guardia civil tímido y retraído que se enfrenta a un cadáver muy peculiar, ya que ha aparecido en un saco junto a varios animales y con marcas de haber sido azotado. Ya con esa presentación, Grau tuvo clara una cosa: no iba a ser fácil.
Lo que no he dicho en la sinopsis es que Grau es el protagonista de la saga que escribe Q. Es una segunda historia que, lejos de estar subordinada a la primera, forma parte del juego metaliterario que el autor establece en esta entretenida novela. El silencio del pantano es la tercera novela que escribe Juanjo, y nosotros asistimos al macabro proceso de creación de la tercera novela de Q, lo cual, teniendo en cuenta la naturaleza de Q, me ha parecido un guiño divertido por parte del autor. De hecho me lo imagino sonriendo mientras ponía este dato, conocedor de la facilidad que tienen los lectores para preguntar por alter egos y sabiendo también que en este caso nadie iba a tener la más mínima duda de que no había similitud alguna entre protagonista y creador.Y, bromas a un lado, es un protagonista francamente interesante. Un hombre meticuloso y calculador con una inteligencia a ojos vista privilegiada, que disfruta con la sensación de poder. El poder de quien elige su vida, de quien decide cada día y también, por qué no, el poder del escritor que crea un mundo a su antojo en el que nada escapa a su voluntad. Y precisamente ejerciendo este último poder, emerge el segundo hilo de la novela y su protagonista Grau. Ambas historias se mezclan a lo largo de la novela, de hecho en un primer momento necesitamos que alguien hable para poder decantarnos hacia una u otra. Y ambas historias apestan a muerte y a poder. Poco a poco entramos en una trama en la que la corrupción está muy presente, como casi en cada periódico de actualidad, y buscamos la resolución de unos crímenes cuya relación se nos plantea desde las primeras páginas. Una relación que me ha parecido, no sólo original, sino una buena forma de equilibrar el interés del lector por ambos hilos.
Ambientada en Valencia, bebe más de la novela negra convencional que de la crítica de Chirbes, pese a que también nos la encontramos presente, y aporta algunas curiosidades como la naturaleza fluvial de la ciudad, que pocos conocen. Rodea además a sus protagonistas de un buen ramillete de personajes secundarios, entre los que destacaría al jefe de Grau, un hombre llano que consigue sacar la sonrisa del lector, la Puri, una mujer muy especial y el enigmático Mentor.
Al leer este título me he encontrado una novela francamente entretenida que mantiene el ritmo e interés en sus dos hilos. Con una resolución a la altura de la trama, es fácil que si veo otro libro del autor, le de una oportunidad. Si os animáis, preparaos para pasar una o dos tardes sin levantar la vista del libro: dudo mucho que os dure más.
Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?
Gracias
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jueves, 15 de octubre de 2015
Pureza. Jonathan Franzen
"- Ay, preciosa, cuánto me alegro de oír tu voz -dijo la madre de la chica por teléfono-. Me está traicionando el cuerpo otra vez. A veces creo que mi vida no es más que un largo proceso de traiciones corporales.
- Como todas las vidas, ¿no? -dijo Pip.
Había adoptado la costumbre de llamar a su madre desde Renewable Solutions durante la pausa de la comida. Esto mitigaba en parte su sensación de no valer para ese trabajo, de tener un trabajo para el que nadie podía valer, o de ser una persona que en realidad no valía para ningún trabajo; y además, al cabo de veinte minutos, podía decir con sinceridad que tenía que seguir trabajando."
Hay nombres que resuenan desde el mismo día en que se anuncia libro y uno de los que lo hizo más fuerte con la rentrée ha sido Franzen y su nueva obra. El eterno aspirante a escritor de la gran novela americana, saca libro. Hoy traigo a mi estantería virtual, Pureza.
Conocemos a Pip, Pureza, una mujer joven con una madre depresiva que se ha dedicado a ocultar la identidad de su padre. Ahora Pip necesita dinero para pagar un crédito de estudios, e intenta sonsacar a su madre el nombre, algo que parece imposible. Viviendo como está en una casa que confirma su pobreza, Pip decide aceptar una curiosa beca que la lleva a trabajar bajo el mando de Wolf, en Bolivia, en una empresa que se dedica a destapar información. Ese será el comienzo de un viaje para Pip que pasará también por Dénver, y que llevará la sombra de su padre planeando sobre su cabeza.
Sintetizar el argumento de una novela de Franzen suele ser una tarea complicada. Se despliega abarcando tantos temas que acaba siendo inabarcable, y cada lector tiende a quedarse a la hora de hablar del libro, con las partes que más le han llamado la atención. Sin embargo, si que podemos encontrar algunos rasgos comunes, como la presencia de personajes que han sufrido alguna marca a lo largo de sus vidas. En el caso de Pureza, tenemos a una protagonista que vive buscando su sitio, tan llena de inseguridades como la borrosa imagen de la cubierta del libro.Ella será el principal hilo conductor de la novela. La acompañan su neurótica madre que parece empeñada en borrar toda su existencia hasta el nacimiento de Pip, Wolf, que aparece representado como una suerte de Assange, empeñado en desvelar secretos que serán beneficiosos al mundo mientras oculta los suyos propios, una joven periodista que busca su gran noticia y un escritor que aportará el toque metaliterario a la obra. Porque como él mismo nos indica, por si no nos habíamos dado cuenta, la protagonista lleva ese nombre por Dickens, y no será esta la única referencia a otras obras en una novela en la que uno de sus personajes celebra su "no cumpleaños".
Franzen nos descubre a su protagonista a través de sus actos y pensamientos, basándose en su entorno y en quienes la rodean y lo hace con un ramo de secundarios francamente interesantes en una historia que se mueve geográficamente desde Berlín del Este en una historia sobre la Stasi que involucra al defensor de la información Wolf, hasta Dénver en la actualidad. A lo largo de siete bloques, la novela desgrana uno a uno sus temas y vuelve de forma recurrente al mismo interrogante: la necesidad de información frente a la necesidad de la intimidad. El mundo moderno, la tecnología, la circulación de la información de una forma casi libre y el derecho que tenemos a tener nuestros secretos. Para ello entra también en robos de archivos en Berlín y de ojivas nucleares en América haciendo un ejercicio de prestidigitación en el que, mediante alguna coincidencia sobre la que incluso los personajes llegan a preguntarse, une todas las tramas. Y mientras, mantiene al lector observando en silencio para no perderse ni uno solo de los secretos que se van desvelando, porque queremos saber, necesitamos saber... y recibimos el eco de la palabra intimidad. Ese es el verdadero poder de la información, el punto en el que ambos términos se tocan y la distancia a la que lo hacen de cada uno de sus extremos.
Con todo, y pese a lo que pueda parecer, Pureza me ha parecido más asequible que obras anteriores del autor, más divertida incluso, con un punto mucho más contemporáneo. He disfrutado acompañando a Pip mientras busca su identidad más allá de su lugar o a su padre, mientras intenta conocerse y conocer presa de una curiosidad a ratos introspectiva. Ha sido un placer volver a Franzen. Sin etiquetas. Y disfrutar.
Y vosotros, de todas las novedades que van saliendo al mercado, ¿cuál es vuestra estrella?
Gracias
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miércoles, 14 de octubre de 2015
El sustituto. Brenna Yovanoff
"No me acuerdo de los fragmentos más importantes, pero muchas noches tengo el mismo sueño. Todo está frío y unas ramas arañan la mosquitera de la ventana. Árboles gigantescos que golpetean y susurran con sus hojas. El canalón que recoge la lluvia de color blanco: la cortina que ondea."
Ahora que nos estamos modernizando y a la fiesta de Todos los Santos la llamamos Halloween, me pareció un buen momento para intentar acercarme a una novela de terror, género que me gusta pero del que cada vez me cuesta más encontrar buenas historias. Así que sin mirar más que la cubierta, me llevé a casa este libro, que hoy traigo a mi estantería virtual. Se trata de El sustituto.
Gentry es un pueblo lluvioso en el que la vida transcurre apaciblemente. Al menos en la superficie, porque en este pueblo, las muertes de niños pequeños parecen algo que se ha asimilado a la vida diaria, como si fueran capaces de ocultar bajo una superficie de normalidad todos sus secretos. Y eso es precisamente lo que le han enseñado a Mackie sus padres: a aparentar normalidad cuando está claro que él no es como el resto de las personas. La gente teme aquello que no es normal, lo señala y, con el tiempo, puede dañarlo. Y así vive Mackie, un adolescente que intenta por todos los medios disimular que algo le sucede, como si llevara algo sobre la piel que rechaza su condición desde la primera de sus fobias: la sangre. Sin embargo, cuando muere la hermana de Tate, compañera de instituto de Mackie, la joven no se resigna y busca ayuda en este chico para descubrir qué es lo que sucede. Aunque eso les lleve a descubrir otras naturalezas que se esconden en las entrañas de Gentry.
Esta novela juvenil, mezcla de terror y aventuras, me sorprendió por su temática desde las primeras páginas. Había que reconocerle una cosa: originalidad. No hay vampiros, ni hombres lobo, ni criaturas que se pasean entre humanos buscando enamorarlos. Esta vez se trata de un pueblo y sus secretos vistos por un puñado de adolescentes de instituto que tienen también sus filias y sus fobias entre ellos. La autora no dedica demasiado tiempo a describir ni a profundizar en los personajes, porque está más pendiente de la acción. De este modo el lector se siente transportado de capítulo en capítulo por los distintos rincones del pueblo en los que se desarrolla la historia, mientras va descubriendo leyendas y secretos en torno a las misteriosas muertes infantiles que llevan años sucediendo. Mackie se convertirá de este modo, en una suerte de detective encargado de ayudar a Tate, con la que no se había llevado nunca muy bien, mientras lucha con sus instintos adolescentes, lo que provoca situaciones que van de lo estresante, incluso irritante, a lo divertido.
Brenna evita centrar su novela en la típica historia de amor que parece poco a poco acaparar la mayor parte de las novelas juveniles, y las aventuras y algunas escenas muy light de terror van tomando posesión del hilo completo. De este modo, se libra de la etiqueta romántico con mucha soltura, cosa que agradecerán quienes quieran comenzar a adentrarse en este género sin necesidad de "relaciones entre especies diferentes".
La historia se desarrolla dentro de la previsibilidad que se le supone, ya que no hay demasiada intención de sorprender salvo en el planteamiento general. Lo importante en este caso, no será el final en sí y lo que sucede exactamente en las últimas páginas, sino la galería de personajes que Yovanoff es capaz de sacarse del tintero y que van desde auténticos hombres del saco, hasta niños terroríficos.
El sustituto es una novela entretenida dirigida a un público joven en la que la fantasía y el terror van cediendo paso a una historia de aventuras sin demasiados sobresaltos.
Y vosotros, ¿os acercáis alguna vez a la novela juvenil?
Gracias
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martes, 13 de octubre de 2015
Cocodrilo: varado en un puerto de narcos. David Vann
"Los faros eran de tamaño completo pero estaban hechos de yeso y malla de alambre. Arrodilladas, unas mujeres frotaban con escombros la pasarela nueva de ladrillo para que pareciese vieja y gastada, y la draga trabajaba durante toda la noche para retirar desperdicios de varias décadas, poniendo a punto un nuevo paraíso mexicano para guatemaltecos. Las barcas de pesca locales, conocidas como pangas, pasaban con estruendo en actividades de narcotráfico."
Leer a David Vann hasta ahora suponía seguir una línea fija en temática y registro, por eso me sorprendió el argumento de su nueva novela, y por eso decidí que tenía que leerlo. Hoy traigo a mi estantería virtual, Cocodrilo: varado en un puerto de narcos.
En este libro Vann relata un suceso de su propia vida. Antes de la literatura, Vann tenía un velero con el que hacía viajes organizados. En 1997, durante esa época, recibió la llamada de teléfono de una mujer a la que había contratado como capitana de su velero para que hiciera un traslado del barco, diciéndole que había habido un problema durante la travesía. El problema había provocado que tuviera que dirigirse al puerto más cercano, que resultó ser Puerto Madero. En la llamada, le informa además de que ha dejado el barco allí y se ha cogido un avión a Estados Unidos, dejando atónito a un David Vann que, tras intentar contratar a alguien para que se encargue de su velero, no tiene más opción que viajar hasta allí y hacerlo él mismo. Lo que no sabe es que Puerto Madero dista mucho de ser un lugar común, se trata de un agujero lleno de prostitutas, matones y droga.
Esta vez el autor se desmarca completamente de su línea argumental anterior para relatarnos un episodio de sus memorias, algo que le sucedió. Manteniendo el estilo pausado que le caracteriza, en ningún momento sentimos la más mínima tentación de utilizar la palabra trepidante, el autor nos presenta uno de los episodios más inolvidables de su vida. Estoy segura de ello. Tras una mínima introducción, la historia comienza cuando recuerda la llamada telefónica de su entonces capitana. Saber que su barco está solo y en otro país le indigna y tras intentar solucionarlo, decide ir a recuperarlo. Poco sabía en ese momento lo que se iba a encontrar en el camino. Comienza entonces el relato de una aventura con tintes casi pesadillescos en la que incluso el Gordo al que has contratado para protegerte, puede ser el causante de tu muerte. Vann se encuentra de repente en un lugar que parece no dejar que se marche, un puerto pequeñito e infecto en el que la vida no vale nada cuando lo dice el capo local.
La narración, provista de un realismo tremendo aunque a veces nos obligue a pensar que no pudo ser tan "valiente" en un lugar así, y que nosotros, los lectores, hubiéramos salido corriendo sin mirar dos veces el barco, nos descubre un mundo real que parece salido de una novela de ficción. Y es que, en un lugar así, se paga por todo y mucha suerte se tiene si no se acaba pagando con la vida. Otros lo harán delante mismo de las narices del ahora escritor. De este modo parece querer recordarnos que, junto a esos lugares paradisíacos llenos de turistas, existen estos otros, lugares negros a los que no miramos en los que levantar la vista en el momento equivocado puede costar caro. Vann lo descubre, pero no ceja en su empeño por salir de allí vivo y con velero. Y lo hace mientras se pregunta una y otra vez cómo es posible o si fue elegido por algún motivo para terminar en Puerto Madero. Y los lectores lo haremos con él. La vida de na persona puede cambiar en un instante, incluso de valor si aterriza en el lugar equivocado.
Me ha gustado el cambio, me ha gustado descubrir Puerto Madero. Eso sí, desde la seguridad que supone la distancia de hacerlo a través de las páginas de un libro. Pero Puerto Madero existe.
Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?
Gracias
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viernes, 9 de octubre de 2015
Matar y guardar la ropa. Carlos Salem
"Los espejos del ascensor nos repiten, creando a partir de los cuatro pasajeros una multitud de clones. es un ascensor moderno, como el edificio, y hace un momento, cuando subimos el hombre del traje azul y yo, en la planta número catorce, se me antojó un truco de feria, un truco cruel, porque en lugar de deformarnos, la óptima calidad óptica de los espejos nos mostraba con precisión. Y eso duele."
Tenía, lo confieso, curiosidad por leer algo más de Carlos Salem, por eso aproveché el día que me tropecé con este título para traérmelo a casa. Y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Matar y guardar la ropa.
Conocemos a Juanito Pérez Pérez, un tipo común con un nombre común. Es representante de productos sanitarios, por lo que viaja mucho y está divorciado de una mujer ambiciosa que se decepcionó al ver que su marido se conformaba demasiado pronto quedándose con sus dos hijos. Y conocemos a Número Tres, un asesino despiadado que lleva por nombre su categoría en el escalafón de la empresa para la que trabaja. Su último encargo le llega en vacaciones, que pensaba pasar junto a sus hijos, y los lleva a un camping nudista para ejecutar su siguiente encargo. Lo que no espera es que en la parcela contigua se encuentre su ex junto a su nueva pareja. Por cierto, el verdadero nombre de Número Tres es Juanito Pérez Pérez.
Es casi imposible no conocer a Carlos Salem, sus obras, poemas y comentarios. Realmente imposible, o casi, porque siempre hay quien no lo conoce y no sabe muy bien lo que se va a encontrar en su obra ni por dónde comenzar. Bien, lo primero que hay que decir es que Salem se caracteriza por tener una lengua afilada y un lápiz igualmente afilado. De hecho Matar y guardar la ropa es buena muestra de ello.
En esta novela y sirviéndose de la etiqueta "negra" nos proporciona una lectura amena y divertida en torno a las peripecias de un hombre con dos caras muy singulares. El entorno es un camping nudista de Murcia en el que se juntan, el asesino/pobre hombre, su ex, su hija calculadora, su hijo invisible, el nuevo novio de su ex (un hombre importante), otro asesino, un policía, una animadora, un socorrista, un amigo tuerto de la infancia con una novia fría como un témpano y un anciano escritor. Con este abanico de personajes la novela es un relato largo que corre como la pólvora mientras nos intentamos recuperar de cada escena. El protagonista nos cae simpático desde el primer momento, tiene esa mezcla de chulería y patosidad que resulta simpática y nos cuesta muy poco reconocer que está en un entorno hostil, de hecho y como él mismo dice, a veces lo más hostil son las preguntas que puede formularte una hija adolescente.
Salem nos deja una novela original que de vez en cuando nos sorprende con algún momento para reír a gusto. Hoy os dejo una novela negra con aire de comedia de enredo que sirve, perfectamente, para pasar una tarde más que entretenida en la compañía de Juanito, o de Número Trece. Todo es elegir.
Y vosotros, ¿os cuesta más reír o llorar con un buen libro?
Gracias
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miércoles, 7 de octubre de 2015
Como de la familia. Paolo Giordano
"El día en que cumplí treinta y cinco años, la señora A. renunció de repente a la terquedad que, en mi opinión,. la definía más que cualquier otra característica y, tendida en una cama que parecía exagerada para su cuerpo, abandonó por fin el mundo que conocemos."
Tras un debut sonado con La soledad de los números primos, me había quedado con la curiosidad de seguir leyendo a Giordano. Así que decidí seguirle la pista que hoy me hace traer a mi estantería virtual, Como de la familia.
Conocemos al narrador y a su esposa, Nora, tras haber sufrido una pérdida. Descubrimos así a un matrimonio con un hijo cuya vida ha terminado apoyándose en la existencia de la "señora A", Babette que les gusta decir a ellos. Esta mujer entró en su casa a trabajar para echarles una mano mientras Nora estaba embarazada, y terminó siendo la niñera, cocinera y amiga. Les hizo sentirse adoptados bajo sus alas, seguros. Y todo eso quedó herido de forma mortal el día que aparece la palabra cáncer en la vida de esta mujer.
Todas las familias tienen una base, una persona que se encarga de que todo esté en su sitio, tan imperceptible como imprescindible, una persona que se valora por su ausencia porque su presencia es algo tan seguro como respirar. Precisamente de eso trata la novela de Giordano, lo que sucede con estas ausencias y presencias. Y Giordano toma la voz de un narrador que jamás se coloca a si mismo como padre de familia, un hombre normal y corriente, con sus inseguridades y virtudes, que se ve herido al quedarse huérfano de quien no fue su madre, y que hace un repaso de el tiempo transcurrido junto a esta mujer.
Si algo destaca en Como de la familia, es el ambiente de normalidad: una familia cualquiera, con un hijo cualquiera, desayunos y cenas familiares, colegios, antojos... nada que se salga de lo corriente. Salvo la señora A. Un personaje que se nos antoja espectacular tal vez por recordarnos a esas abuelas que conseguían que una casa funcionara con su presencia, aunque no fuera nuestra casa, ni nuestra abuela, el personaje se gana pronto la simpatía del lector: lo reconocemos.Opta así por hacer un repaso del tiempo que compartió esta gran mujer con su familia, teñido en todo momento de ese tono nostálgico que se utiliza para hablar de tiempos mejores, de cariño por los pequeños detalles que quedaron grabados a fuego en la memoria del narrador. Con un punto muy claro: sin sentimentalismos. No son necesarios, y Giordano lo sabe. Tampoco los echamos de menos. Comprendemos la posición del narrador que no sabe muy bien como reaccionar ante la gran C, como el mismo recuerda haber denominado a la enfermedad. Un hombre que se siente perdido, como si supiera que le corresponde hacer algo y no tuviera muy claro el qué, provocando que se sienta capitán de un barco sin rumbo y con muchas papeletas para hundirse. Se expone y nos muestra como ve a su familia y también a su hijo, criado por esta mujer pero con una edad tan temprana como para tal vez olvidar la mayor parte de los momentos compartidos con ella. Y mira a su mujer, viéndola insegura, como él.
Paolo Giordano nos deja una novela en la que despoja de paredes un hogar cualquiera para mostrarnos su interior. Y tras hacerlo lo agita, provocando un terremoto al hacerlo, y convirtiéndonos en espectadores extraordinarios de una novela que rezuma realismo y en la que rinde un homenaje a esas personas que permanecen detrás de los focos, pero que son el sostén diario otras tantas casas. Recomendable, aunque al terminarla tal vez os encontréis echando de menos a vuestra propia Babette.
Y vosotros, ¿preferís las novelas realistas en las que podéis reconoceros u os sentís más cómodos enfundándoos en la piel de, por ejemplo, un detective de homicidios?
Gracias
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martes, 6 de octubre de 2015
La letra con sangre. Saul Black
"En el instante en que Rowena Cooper salió de su acogedora cocina impregnada del olor a galletas y vio a los dos hombres en el patio trasero de la casa, con la nieve que caía derretida de los bordes de sus botas, supo exactamente lo que significaba aquello: era por su culpa Años de no cerrar con llave puertas y ventanas, de dejar las llaves en el encendido del coche, de no pensar que algo como eso podía suceder en alguna ocasión, años de sentirse a salvo... Todo había sido una mentira que había sido lo bastante estúpida para contársela a sí misma."
Sin llamarme particularmente la atención su diseño, este libro sí que tenía una sinopsis atractiva, por eso me fijé en él. Conocer todos los datos de un thriller desde las primeras páginas el algo tan poco habitual como para pararse un momento ante un título. Por eso, finalmente me lo llevé a mi casa, y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, La letra con sangre.
Dividido en tres tramas principales, conocemos en un primer momento a Nell, una niña que llega a su casa mientras su familia está sufriendo un brutal asalto, no la queda otra opción que correr internándose en el bosque para intentar salvar su vida. En un segundo hilo seguimos los pasos de Xander y Paulie, dos brutales asesinos que no dudan en mostrar toda su crueldad en sus actos ni tampoco sus pensamientos ante el lector. Y, finalmente, acompañamos a Valerie y su equipo durante la investigación para capturar a un asesino en serie que se ha cobrado ya la vida de varias mujeres jóvenes.
Con estos tres hilos fuertemente conectados entre sí, Black se adentra en un libro con un fuerte componente psicológico en el que maneja con pulso firme las sensaciones que quiere transmitir al lector. Desde el coraje y la lucha de Nell, hasta la insistencia de Valerie pasando por el desequilibrio de los asesinos, pronto nos damos cuenta de la profundidad con la que se han perfilado los personajes. Se toma su tiempo en ir mostrando las debilidades de Valerie, una mujer demasiado implicada en el caso que vive temiendo que aparezca otra víctima mientras se tambalea en el límite de sus fuerzas físicas y psicológicas, movida por el único impulso de descubrir una pista sobre el asesino. Tiene, además, la peculiaridad de desvelarnos la identidad de los asesinos cuando la policía ni siquiera sabe que son más de uno, y nos permite asomarnos a su cabeza y buscar motivos (no justificaciones).
El autor estructura la novela en capítulos cortos, cortísimos, en los que, pese a la alternancia de historias, no nos perdemos en ningún momento y consigue que mientras avanzamos en una, tengamos la mente puesta en las otras dos, seguros desde las primeras líneas de la conexión entre ellas. Todas ellas, aunque quizá en este punto sobresale el hilo que protagoniza Nell, son angustiosas, incluso rozan la desesperación en algunos momentos, y eso provoca que sigamos leyendo sin prestar atención al número de páginas que tiene el libro, deseando avanzar un poco más. Y eso, en un libro en el que todas las cartas están descubiertas desde el principio y la identidad de los asesinos no es ningún secreto, a veces se vuelve complicado. Conseguir que el lector no se mueva por la intriga final, sino por la necesidad de saber más, supone un sobreesfuerzo que se deja sentir en las últimas páginas que, aunque están a la altura, acusan esa necesidad impostada por redondear la historia.
La letra con sangre es un libro muy entretenido y dinámico en el que el autor se apoya en la psicología de cada personaje para llevarnos por un pequeño infierno en el que las lágrimas y la sangre son algo habitual. Con alguna escena de esas que nos dan la sensación de que si cerráramos el libro gotearía el suelo, consigue que nos espante más lo que representa que las formas en que lo narra, provocando así una angustia creciente. Una buena opción para una tarde otoñal.
Y vosotros, ¿sois de los que perdéis el interés una vez descubiertos los secretos de una trama?, ¿preferís que se desvelen sólo al final?
Gracias
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