viernes, 29 de noviembre de 2019

Fruitlands, Louisa May Alcott


     "Este Edén del futuro consistía, de momento, en una vieja casa de labranza de color roja, un establo desvencijado, muchos acres de pradera y un bosquecillo. Por ahora, diez manzanos antiquísimos constituían la única fuente de “castas vituallas” que el paraje podía proveer".

     Quien me conoce sabe que reniego de aquellos escritores ya asentados en la enciclopedia de la literatura universal que solo son conocidos por una novela. Tiendo a pensar que hay más detrás, y por eso, cuando encuentro cualquier cosa que hayan firmado, no puedo ni quiero evitar leerlo. Hoy traigo a mi estantería virtual, Fruitlands.

     Cuando la autora de Mujercitas contaba con diez años, sus padres decidieron embarcarse en la búsqueda de la perfecta forma de vida.  Así nació Fruitlands, un lugar en el que los alimentos los proveía la tierra y las tareas las realizaban las personas bajo el único criterio de idoneidad para ellas. Un año después la experiencia había terminado y treinta más pasaron antes de que May Alcott plasmase esta experiencia por escrito.

     Fruitland es un librito que no constituye por extensión una novela y tampoco en realidad por contenido. Por precio en cambio, sí. Con unas notas del diario de la autora, que parece tuvo a bien conservar, y dos textos escritos a modo de prefacio y posfacio junto a una edición muy bonita uno puede caer en la tentación de leer esta experiencia vital que terminó, como algunas guerras, con la llegada del invierno. Aunque esta vez no hubo de ser un invierno crudo en Rusia, no hacía falta tanto.
La autora, con un tono dado por los años y la distancia, nos deja una muestra de cómo sucedió esta aventura pacifico-vegana en la que la embarcaron sus padres en una búsqueda de vivir en comunión con la naturaleza. Y la forma en que fracasaron, por supuesto.
     Reconozco aquí que me divertí por la forma en que May Alcott se expresa y que las ampollas en manos de trabajadores ahora de la tierra pero poco curtidos en estos temas me parecieron, hasta cierto punto, más propias de acomodados aburridos que de verdaderos creyentes en aquello que se embarcaban. Una aventura, a mi modo de ver, promovida por unos teóricos que terminan estrellándose contra la dura realidad y en la que, como hoy mismo sucede, los que impartían más clases sobre qué hacer y "lo adecuado" eran quienes, lejos de las cuestiones prácticas, se dedicaban a pensar.

     Fruitlands es una curiosidad, una anécdota más que un libro, sobre una persona conocida por todos gracias a la inmortal Mujercitas que, como todos sabemos hoy en día, no provocó en su momento que la autora nadase en la abundancia. Recomendar algo así es arriesgado y es que, siendo sincera y tras haber realizado la lectura, me parece más algo para ser contado que leído, si es que entendéis lo que quiero decir. Me ha parecido que, literariamente, estamos ante, como mucho, una idea.

     Y vosotros, ¿buscáis libros desconocidos de quienes firmaron una obra que les encumbrara?

     Gracias.

10 comentarios:

AMALIA dijo... [Responder]

Seguro que me gustará.
Tomo nota.
Besos

CHARO dijo... [Responder]

Me encantó Mujercitas aparte de ller el libro también he visto la película varias veces.Besicos

Atrapada dijo... [Responder]

Interesante lo que planteas con esta lectura, antes si que quería leer libros de autores que me gustasen o fuesen conocidos por algo pero al final eran demasiado altas mis expectativas y no disfrutaba en la mayoría de casos, ahora no me obsesiono tanto con leer todo de alguien, leo lo que me apetece en el momento.

Besos =)

buhoevanescente dijo... [Responder]

Adoro estas curiosidades.estas pequeñas joyas con mucha historia y que hablan tanto de autores famosos cuando aún no lo eran.Te comparto!!

Goizeder Lamariano Martín dijo... [Responder]

Este no me atrae. No he leído nada de la autora. Pero si un autor me gusta, sí que suelo leer casi todo lo que ha publicado, como en el caso de Dolores Redondo, que me sorprendió muchísimo su primera novela, Los privilegios del ángel. Besos.

Mónica-serendipia dijo... [Responder]

Muy de acuerdo, es una anécdota, casi, pero porque se han perdido gran parte de los diarios de la autora. Me encantó leer "Fruitlands", pero me pareció algo osado por parte de la editorial publicar tan poco contenido original (lo complementa con una intro, un prólogo y una semblanza de vida, pero...). Pero sí que sirve para ver otra faceta de la autora de "Mujercitas" y, por cierto, una faceta más cercana y auténtica porque me da que "Mujercitas" lo escribió para ser aceptado y ganar dinero, pero no tiene mucho de sus ideas y educación.
Sí que me gusta leer obras menos conocidas de autores encumbrados por un solo título. A menudo me gustan más las obras menos conocidas. Besos.

Alejandra (Acabo de Leer) dijo... [Responder]

Cuando dices que es más que una idea, más que un libro, te entiendo perfectamente. Las editoriales saben lo que hacen y me da la sensación, leyéndote, que aquí ha cogido cuatro papeles de la autora, han sacado un libro y han cobrado 20 pavos y, te confieso, eso me pone de mala leche. Mentiría si no dijera que me llama la curiosidad todo la cuestión esa del proyecto vegano y demás, pero mi curiosidad no es tanta como para pagar por ello. Un saludo!

amparo puig dijo... [Responder]

No conocía este libro. Supongo que estará bien escrito porque ella escribía muy bien. Y supongo que ya no tendrá derechos de autor, ergo hago una bonita edición, muy cuidada. y el dinero que saque, pues a la saca. Igual estoy equivocada, eh?

buscandomiequilibrio dijo... [Responder]

Lo dejo pasar totalmente. No me dice nada y con todo lo que tengo para leer, prefiero irme a otro tipo de relato.
Lo del precio es para hablarlo aparte, porque es brutal lo que cobran algunas editoriales por novelas cortas; Impedimenta, entre otros.

Bs.

Narayani dijo... [Responder]

Hace poco leí Mujercitas, pero me faltó Aquellas Mujercitas, así que prefiero remediar primero eso y luego ya veré si me animo con esta... (Aunque no creo que por el momento me vaya a animar porque no me termina de convencer)

Besos!