martes, 14 de marzo de 2017

Todos deberíamos ser feministas. Chimamanda Ngozi Adichie


     "Me miró y dijo: Sabes, eres una feminista."

     Con este tema y esta autora, además de este precio, es difícil resistirse a echar un vistazo a lo que tiene que decir Ngozi. Y así, hoy traigo a mi estantería virtual, Todos deberíamos ser feministas.

     Vaya por delante que no estoy pensando en hacer una entrada sobre machismos y feminismos, porque no es este el lugar. Y si aviso esto, es porque a veces resulta complicado explicarse ante determinados temas.

    En este librito de unas cincuenta páginas, Mondadori recoge el discurso escrito por Ngozi cuando contaba con 39 años, y no era ni la sombra de lo que es hoy, que sería presentado por ella en una charla TED. En él, la autora habla de situaciones propias o que le son cercanas, para, de una forma coloquial, acercar lo que es la vida en la sociedad de una mujer, en este caso escritora.

     Temas a un lado, no cabe duda que estamos ante una obra menor de Ngozi, algo simple en su contenido y sus formas basadas en la anécdota, pero el mensaje queda igualmente claro: nos queda mucho camino por recorrer. Además, al estar construido sobre anécdotas, alguna de ellas lejana como las que nos hablan de la sociedad nigeriana, y otras no tanto, como son la parte sucedida en Estados Unidos, aporta al lector una visión diferente de dos sociedades en muchas formas opuestas.

     Entra además, en ese pantanoso terreno que supone el propio término de feminismo, que enfrenta muchas veces a unos y otros provocando curiosas declaraciones. Y es que no hay que confundir los usos que unos pocos dan a una palabra, con el significado de la palabra en sí. O como dice la propia autora:

     Y cuando hace tantos años busqué la palabra en el diccionario, me encontré con que ponía: 
"Feminista: Persona que cree en la igualdad social, política y económica de los sexos."

     En resumen, y si esto es posible ante un libro tan corto, Todos deberíamos ser feministas es una obra que, si bien no es representativa de la autora, si que lo es de sus ideas, y de la sociedad en la que vivimos. Un conjunto de reflexiones que van calando en el lector por lo cercano, y que dan unas guías mínimas para quienes no se hayan adentrado aún en la temática. Pero, siendo honestos, se queda en la superficie, lo que puede provocar que para algunos sea insuficiente. Así que mejor tomarlo como lo que es, y disfrutar de su lectura. Merece la pena y... sigue siendo necesaria.

      El impronunciable nombre de Ngozi se ha acercado al gran público lector con mucha rapidez, ganando lectores a una velocidad insospechada. Así que decidme, ¿ya os habéis acercado a sus letras?

     Gracias.

     PD: Os dejo el vídeo de su discurso:


lunes, 13 de marzo de 2017

Recursos inhumanos. Pierre Lemaitre


     "Nunca he sido un hombre violento. No me viene a la memoria ningún momento en el que haya querido matar a nadie. Sí que he tenido ataques de ira de vez en cuando, pero nunca la voluntad real de hacer daño. De destruir. Así que, claro, estoy sorprendido. La violencia es como el sexo: no se trata de un fenómeno, es un proceso."

      Tengo mis roces con Lemaitre, es inevitable. Por eso me intriga y por eso precisamente le sigo leyendo, me cuesta definir un libro suyo con un simple bueno o malo, siempre hay peros. Por eso al ver este último título me lo traje a casa. Y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Recursos inhumanos.

     Conocemos a Alain Delambre, cincuenta y todos, cuatro años en paro. Ante fue director de Recursos Humanos de una gran empresa, pero los cambios, fusiones... hicieron que utilizara sus trajes para ir a la oficina de empleo. Y a cualquier empleo de los que le fueron saliendo; precarios, terribles. Alain tiene la suerte de tener a dos hijas adultas y emancipadas que se quedan al margen de su situación, pero no su mujer, Nicole. Ella está con él, a su lado... y cae por el mismo precipicio de precariedad que él, juntos. Cuando pierde su último empleo y parece que nada podría ser peor, una importante empresa le comunica que ha pasado la primera parte de un proceso de selección. Con el agua al cuello, Alain se agarra a esta noticia, conseguir ese empleo se convierte en algo vital, único, y parece dispuesto a todo. Pero, ¿y la empresa?

     Lemaitre comienza este libro con una situación que no es extraña, el desempleo. La desesperanza del desempleado que no encuentra manera de volver al mercado laboral, que ya ni se plantea siguiera hacerlo en el puesto para el que está capacitado y acepta cualquier cosa. Y ni así. Ese es el retrato que nos hace de Alain, su protagonista, en un comienzo relativamente lento que pretende que lector y protagonista se conozcan para el momento de comenzar la novela, el movimiento. Lo conocemos todo, la economía familiar, la que anima (Nicole), el que se desespera (él), las que permanecen a su lado disimulando como si no se dieran cuenta (las hijas). Y empezamos, Lemaitre calienta, fuerza las cosas en casa, el desánimo, la tensión: desesperación. Ese es el detonante antes de comenzar la lucha por el empleo, y ahí queda la pregunta que nos formula. Hasta dónde llegaría una persona por salir a flote, por un empleo, por revivir mejores momentos que no hizo nada para perder. Y la novela acelera, y su autor empieza a tensar el hilo de las situaciones, de la credibilidad. Nunca ha tenido problemas para sacrificar en cierta medida la credibilidad, cuando Lemaitre quiere, sabemos que exagera, es la parte de él que gusta o disgusta, la que le proporciona lectores fieles en realidad. Lemaitre nos mete en una situación rocambolesca, que podríamos quizás aplicar como fábula a otras cotidianas. Las empresas, los recursos humanos, la importancia del empleado para quien preside. Porque dentro de la marabunta de mentiras, uzis, gritos y desconfianzas, ese es el verdadero tema de la novela. La ira, la gota que colma el vaso de quien se ve abandonado por todos, de quien se convierte en nadie.

     Lemaitre nos deja una novela llena de giros y cambios de ritmo que se articula en torno a una prueba para conseguir un empleo. Dicho así puede parecer aburrido, pero nada más lejos, ni imagináis en qué consiste la prueba ni tampoco a dónde nos va a llevar el autor. El resultado es una novela muy entretenida, diferente, con la que, como esperaba he tenido mis roces. El primero ha sido el protagonista, nada importante, no hace falta que un protagonista me caiga bien, solo necesito que me transmita algo, aunque sean ganas de pegarle una patada en el culo, como ha sido el caso. Por cierto, gracias Lemaitre (quien lo lea, lo entenderá). Sin embargo, lo que si me ha costado ha sido mantener mi fe en lo que me iba relatando, y ahí se ha resentido la lectura. Irremediablemente. Una fractura que, lejos de curar, se fue agrandando dejando la novela en una historia entretenida, sin más. O con todo lo demás que ya os he contado y que siempre acompaña a Lemaitre, los matices.
 
      No me parece un mal libro para comenzar con el autor, es menos sangriento que su saga sobre Verhoeven, aunque mantiene ese realismo doloroso en algunas escenas que puede poner los pelos de punta al lector más sensible.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

viernes, 10 de marzo de 2017

Historia de la literatura alemana contada en una hora. Klabund


      "Esta pequeña historia de la literatura no persigue ni propósitos filosóficos ni folológicos. Es nada má que un intento de presentación breve, genérica y ágil de las letras alemanas. La literatura de un pueblo se basa en lo más característico que éste puede tener: su lengua. En este sentido, la literatura será y debe ser siempre "popular"."

     Muchas veces, cuando busco el divertimento en un libro, también lo hago a través del conocimiento, de la anécdota, y me asomo tímidamente a títulos ensayísticos, con cuidado no se me atraganten. Hoy traigo a mi estantería virtual una de mis últimas incursiones, se trata de Historia de la literatura alemana contada en una hora.

     Conocemos a Klabund, cuyo verdadero nombre era Alfred Henschke, autor del libro. Y lo hacemos gracias al estupendo prólogo. Y, a través de las palabras de Klabund, hacemos un recorrido rápido, escrito con total parcialidad, por la literatura alemana en un librito que, como bien nos dice el título, podemos leer en apenas una hora.

     Lo primero que me llamó la atención fue descubrir que el autor de este libro, bien hubiera podido ser una suerte de héroe o antihéroe intelectual de una novela de ficción. y es que Klabund, cuyo nombre viene del matrimonio entre las palabras "duende de embarcaciones del Báltico" y "vagabundo", fue diagnosticado de tuberculosis en su adolescencia, en una época en la que ese diagnóstico equivalía a una sentencia de muerte prematura, falleció antes de los 40 dejando atrás una obra propia con más de 70 títulos, y alternó cabarets y sanatorios en los que otros autores alemanes se basaron para grandes obras, como La montaña mágica. Pero Klabund era, y lo digo tras haber disfrutado de sus letras en uno de los géneros menos resultones para ellos, sobre todo poeta. Y eso es perceptible en sus descripciones de miseras del alma, pasiones desatadas en forma de protagonistas literarios, la poesía que se desangra y calcina en manos de otro autor, poeta, o los paisajes de montañas que no dejan ver el cielo en la vida de un tercero que se dedicó también a la literatura. Y es precisamente este estilo tan personal, el que aleja a la obra de una relación de nombres y estilos y convierte el ensayo en placer, en fuente de curiosidades, opiniones y alguna anécdota en la que no faltan nombres desconocidos, sin que por ello el lector deje de disfrutar de lo relatado.

     Desde la Oración de Wessobrunn, del año 800 a la época en que se publica este libro, 1920, encontramos reunidos no solo unos nombres, sino también una época que se vuelve más detallada a medida que el autor se aproxima a sus años de vida. Y es que, si la literatura ha sido un fiel reflejo de la vida, por mucha ficción que se cuente en ella, es fácil ver los diferentes estadíos por los que ha pasado un país, una sociedad, e incluso establecer un paralelismo con la historia de cualquier otro país, a partir de las palabras de Klabund.Y también lo es dejarse llevar por filias, fobias y enardecimientos y cerrar el libro pensando que, aunque le falten los últimos años, ahora es más fácil acceder a escritores de otros países, y que en realidad, al abrir este libro, hemos abierto una puerta, o mejor una ventana, y disfrutado de un magnífico viaje que demuestra que hay que quitar el miedo a los ensayos. Porque muchos son tanto o más placenteros en su lectura, que una novela.
Por si no se nota, me ha encantado.

     Y vosotros, ¿sois de los que no os acercáis demasiado a los ensayos literarios?

     Gracias.

jueves, 9 de marzo de 2017

sylvia. Celso Castro


     "si nunca has suplicado de rodillas que no te abandonen, si no te has arrastrado a los pies de la persona que amas y no la has seguido babeando hasta el ascensor y por favor, por favor, y que harás lo que quiera, pero por favor... si no te has desgarrado en la soledad de tu casa, ni has besado su fotografía con una ternura que desconocías, ni has apretado su camiseta contra tu cara y las has olido y la has empapado de tus lágrimas, entonces es mejor que me dejes en paz y te vayas por ahí, porque no entenderás ni una palabra de lo que quiero contarte, ni una sola palabra."

     Conocí a Celso Castro con "entre culebras y extraños" y me tocó hacer ese ejercicio que realiza el lector cuando descubre un libro diferente, que le llama la atención. Me tocó investigar y recorrer la obra ya publicada, y también esperar a siguientes publicaciones. Hoy traigo a mi estantería virtual, sylvia.

     Conocemos al protagonistas, también narrador de esta novela, a través de sus propias palabras. Un hombre joven, enfermizo, con crisis nerviosas y una vida que le ha ido dejando cicatrices. Un hombre con los sentimientos exaltados y un nombre en el centro de su obsesión; Sylvia, una editora de revista a la que conocemos a través de sus palabras y que comparte con él una relación en la que los sentimientos de uno y otro no alcanzan a encontrar un punto intermedio.

     Vuelve Celso Castro al público con un libro sin mayúsculas, para quien solo se fije en eso. Con una novela corta en apariencia, pero densa en sentimientos y que puede sorprender al lector, incluso al más avezado, porque no la terminará tan rápido como hubiera pensado. No porque entrañe dificultad alguna, en absoluto, pero sí porque le mantenga absorto en las palabras apenas recién leídas, cautivo en ellas, con la mirada fija, releyéndolas otra vez. Y vuelve también con un protagonista masculino que recrea en una suerte de monólogo a nadie, a todos en realidad pero con esa intimidad que separa el monólogo del discurso, y que muestra esa enorme sensibilidad de sentimientos disparados. Como si su alma fuera una piel quemada por el sol y cualquier vivencia una brisa, y el amor, un huracán que golpea el alma llevando en su viento arenas que marcan esa piel a fuego.
   
    De todos los sentimientos que puede tener una persona, dicen que el amor es uno de los más intensos. Y entonces yo me pregunto, ¿cómo será entonces el desamor? Y así entramos en esta historia de un hombre, poeta, que vive enamorado de esa mujer, Sylvia, mayor que él. Una mujer a la que no duda entregarse, con todas sus inseguridades, a la que pregunta una y otra vez si le corresponde. Una mujer que no le ama como él a ella, que sufre y es verdugo del sufrimiento de él. La novela avanza y el sentimiento crece, y sylvia va y viene y tampoco es nunca ella misma, lo vemos en pequeños gestos que nos deja desperdigados y que recogemos para terminar con una historia íntima entre manos.

     Decir a estas alturas que Celso Castro tiene un estilo definido y personal, es quedarse corto. Reconocible en las formas, pero también en el fondo de las historias que nos deja. Historias de búsqueda, privadas, personales. En sylvia buscamos el amor, el cariño, la felicidad, el lugar que suponemos tenemos todos reservado en el mundo para estar bien. Y cerramos el libro, apenas terminado, sin saber que esa historia seguirá creciendo dentro de nosotros, porque ya es nuestra.

      He disfrutado mucho con esta historia. Echadle un ojo y conoced a sylvia.

     Gracias.

martes, 7 de marzo de 2017

El gigante enterrado. Kazuo Ishiguro


     "Podríais haber pasado un buen rato tratando de localizar esos serpenteantes caminos o tranquilos prados por los que posteriormente Inglaterra sería célebre. En lugar de eso, lo que había entonces eran millas de tierra desolada y sin cultivar: aquí y allá toscos senderos sobre escarpadas colinas o yermos páramos. La mayoría de las vías que dejaron los romanos ya estaban en aquel entonces destrozadas o en mal estado, en muchos casos devoradas por la naturaleza. Sobre los ríos y ciénagas se posaban neblinas heladas, que eran propicias a los ogros que en aquel entonces todavía poblaban esas tierras."

     Me gusta leer a Kazuo Ishiguro con sus juegos entre narrador y lector y sus tramas que se salen de lo común. Por eso tuve bastante claro que leería su nuevo libro. Y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, El gigante enterrado.

     Estamos en Inglaterra, en la época inmediatamente posterior al Rey Arturo. Británicos y sajones, en guerra, dominan este y oeste del país; un país en el que habitan ogros y dragones y en el que la población se dispersa en aldeas y la memoria se pierde en la niebla. Así conocemos a Axl y Beatrice, una pareja de ancianos que se quieren y cuidan. Y ya nos advierten que tal vez ese no sea el nombre exacto, igual que ellos tampoco recuerdan las cosas exactamente; pero saben que se quieren, y que tienen un hijo al que abandonaron y deciden salir a buscarle. Un viaje al que se incorporará Wistan, un guerrero que ha salvado a un chico llamado Edwin que porta una extraña cicatriz. Y también a sir Gawain. Todos ellos serán compañeros de viaje.

     Decir a estas alturas que Kazuo Ishiguro escribe bonito, no es descubrir nada al lector. Ese ritmo pausado, con palabras escogidas y una musicalidad latente en cada párrafo termina por afectar al lector que no puede evitar notar que está leyendo una prosa atípica. Y esta vez, Ishiguro se mete de lleno en una historia atípica, una trama de fantasía épica que gira hasta hacerla "a su modo". Con una narración marcada por la nebulosa que roba los recuerdos, nos transporta a una época de luchas y secretos en la que cada uno de los personajes será portador de su historia no olvidada. Algo que puede parecer imposible en un lugar en el que el olvido parece ser la nota común. Y pronto nos preguntamos qué somos si nos quitan nuestros recuerdos, qué recuerdos nos podrían quedar y en qué modo nos aferraríamos a ellos, como hacen esta pareja de ancianos que lo único que parecen saber es el amor que se profesan y el objetivo de su viaje.
     Ishiguro esconde muchos ases en la manga, de boca de su narrador. La novela se convierte en un viaje iniciático, una contienda de espadas, alianzas sin palabras y criaturas mágicas, pero de una forma sencilla, que no resulta agresiva ni chocante para el lector menos acostumbrado al género. Y es que, donde muchos parecen seguir empeñados en hablar de género menor, Ishiguro deja una novela que crece con el paso de los días tras su lectura. Una historia en la que nos descubrimos pensando mezclada con lo que sabemos del barquero y el Hades, princesas prometidas y leyendas Artúricas.

     Es fácil decir que la prosa de Ishiguro te sumerge en la historia, y no por ello es mentira. Y El gigante enterrado se convierte de ese modo en un libro que apenas nos dura en las manos, y permanece bastante más tiempo en nuestra cabeza. Una historia con la que, no sé si recomendaría empezar con este escritor, pero que si uno ya está familiarizado con él, se convierte en una deliciosa lectura. Un libro sobre la importancia de los recuerdos, el valor del olvido y, por qué no, un libro de amor.

     A veces, cuando nos hablan de literatura de género, nos ponemos en guardia y es que todos tenemos un género al que acudimos con mayor frecuencia y otro al que nos acercamos poco o casi nunca. Y vosotros, ¿a qué genero es al que os evitáis acercar?

     Gracias.

lunes, 6 de marzo de 2017

Los últimos años de la magia. Jose Antonio Fideu Martínez


     "Érase una vez... No cabría otra manera de comenzar este relato.
Érase una vez una ciudad envuelta en nieblas que comenzaba a convertirse en la capital del mundo moderno. Érase una vez, en esa ciudad, un teatro antiguo, y cerca de él, una taberna, y en la taberna, un muchacho de corazón luminoso que soñaba con mantener la luz en su interior cuando el tiempo viniera a señalarlo como adulto."

     Este año casi se me pasa el Premio Minotauro, pero finalmente ha llegado a mi estantería virtual. Hoy traigo, Los últimos años de la magia.

     Conocemos a Aurelius Willt, un joven acogido por una familia que vive ayudando a su padre en el mesón. Siendo muy joven descubre su pasión por la magia cuando llega a su ciudad, Londres, el gran Houdin, un mago al que muchos consideran un farsante pero que cautiva a Aurelius con la posibilidad de la magia verdadera. Años después regresa y promete tomar al joven como aprendiz, sin embargo algo se interpone en el camino, y Aurelius amanece en lo que parece ser una realidad diferente a la que el recuerda. Pero aurelius sabe que la magia existe, y no piensa olvidarlo.

     Con un tono que se acerca al cuento, Jose Antonio nos propone una historia de aventuras con un toque que recuerda al steampunk en el que la fantasía es el hilo conductor, y, más concretamente, la magia. No tenía muy claro qué esperar de la novela, que comencé sin haber leído la sinopsis, ya que cuando unimos magia y literatura puede pasar de todo. En esta ocasión, y tras la primera sonrisa al toparme con un mago de sombrero de copa y capa como Houdin, el autor optó por darle un toque de realidad a sus trucos, hablando de la magia real y las hadas, usando realidades alternativas y también revisando algún cuento infantil de esos que todos conocemos.
     Escrita de una forma dinámica, es fácil perderse un par de horas en esta novela llena de giros y revelaciones, con amigos fiables y otros que despertarán nuestras sospechas, con enemigos ocultos y otros declarados y con ilusión. Porque eso es lo que desprenden también las primeras páginas del libro, la ilusión que todos sentimos una vez y que provoca la simpatía del lector hacia el protagonista. Un protagonista que no nos dará tregua hasta el final del libro, pero que mantendrá en nosotros la simpatía de quienes una vez quisimos creer que un truco de magia era real.

     Los últimos años de la magia es una novela con un argumento diferente que puede hacernos pensar que estamos ante un libro juvenil, cuando sería quedarse muy cortos pensar eso. En realidad es una novela para todos los públicos con la que cambiar un poco nuestras lecturas habituales sin temor a equivocarnos. El autor nos lo pone fácil con su forma de escribir, algo que siempre he considerado complicado. Y nunca viene mal salir un poco de nuestra zona de confort lector.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

miércoles, 1 de marzo de 2017

Mi novia preferida fue un bulldog francés. Legna Rodríguez Iglesias


     "Morí seis meses después de haber cumplido noventa años. De meningoencefalitis. En un Hospital Militar situado muy cerca del Casco Histórico, a un kilómetro del Zoológico y del Casino Campestre. Dejé una esposa, tres hijos, cinco nietos y dos bisnietos. Luego nacerán otros bisnietos, morirá mi esposa, envejecerán mis hijos. Todo a su paso. En orden natural y cronológico."

     Esta vez fue el título lo que me llamó la atención. Me dejó descolocada y no sabía si encontrarme una de esas novelas amables de corte chick lit o un tratado sobre la soledad. No tenía ni idea. Pero el título estaba ahí y me seguía pareciendo atractivo. Hoy traigo a mi estantería virtual, Mi novia preferida fue un bulldog francés.

     Estamos ante un libro compuesto por quince relatos en primera persona que contiene además unas frases cortas en letra más grande, a modo de transición entre ellos. Como pequeños mensajes a caballo entre el dardo reflexivo y la ironía, que bien pudieran ser un estado de esos que la gente pone en una red social. Y mientras leemos y pensamos eso, descubrimos que su bulldog piensa lo mismo de dichas frases.

     Cada relato una voz, todas impactantes, aunque unas más que otras. El fragmento con el que se abre la entrada pertenece al primer relato del libro. La muerte, los preparativos para el duelo, las visitas póstumas, la familia, los deseos... Hay muchos sentimientos encerrados en los cuentos de este libro. Se habla de amor, de miedos, de viajes, de echar de menos y también de violencia de género. Se tratan temas serios y se dan pequeños bocados a una Cuba cambiante. Una Cuba que ya ha cambiado. Y dentro de ella sentimientos imperecederos como el temor. Y la autora lo hace usando siempre la primera persona, acercándose al lector para que sienta, por ejemplo, la vergüenza de una protagonista con una enfermedad, tal vez de transmisión sexual, le dicen. Y ella no lo comprende, pero da igual, el temor está ahí.
     Es muy difícil escribir un libro de relatos y mantener al lector en una intensidad constante, y sin embargo Legna lo consigue. Quizás por el tema cambiante frente al estilo mantenido. Quizás porque son temas conocidos, hay personas que quieren salir, hay otras que buscan... hay vida. Y también, aunque no nos demos cuenta, un entorno en todos ellos, un telón de fondo, que es la sociedad cubana en la que viven y que nos va marcando la posición de los ciudadanos allí, la de las mujeres...

     Me ha gustado. He disfrutado de los relatos y, si tuviera que quedarme con uno, me quedo con Mala. El número catorce. Con una protagonista con una fuerza tremenda que me ha hecho reflexionar. y un estilo más poético que el resto, aunque ese vestigio de musicalidad ya se había percibido, o visto claramente, en algún otro. Y me gusta el último, en el que al fin toma la palabra ese bulldog francés, alias pez o sapollina, y que cierra el libro con un retrato privado. Una suerte de pequeño juego metaliterario respondiendo a preguntas no formuladas por el lector, o de retrato en cueros, ya que habla también de eso.

     "La idea inicial de este libro, según su autora, que no soy yo, yo soy solo su mascota y su instrumento de inspiración, era escribir quince cuentos en primera persona para que el lector se sintiera más cercano al texto. Y todo alrededor de mi. Sobre mi."

     Me ha gustado, lo he disfrutado más de lo esperado y me quedo con el estilo propio que demuestra su autora. Legna Rodríguez ha saltado de género a género, del cuento al poema y del poema al teatro pasando por la novela. Ha merecido varios premios y los ha obtenido, y era uno de los nombres sonados para este año que yo desconocía. Como digo, me ha gustado mucho en sus formas, en sus letras. Repetiré.

     Y hablando de libros o autores esperados para este año, ¿hay algún libro que esperéis especialmente?

     Gracias.