Mostrando entradas con la etiqueta Canción del pirata. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Canción del pirata. Mostrar todas las entradas

jueves, 22 de marzo de 2012

Canción del pirata. José de Espronceda



Con diez cañones por banda,
viento en popa, a toda vela,
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín.
Bajel pirata que llaman,
por su bravura, El Temido,
en todo mar conocido
del uno al otro confín.


La luna en el mar riela
en la lona gime el viento,
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul;
y va el capitán pirata,
cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, al otro Europa,
y allá a su frente Estambul:


Navega, velero mío
sin temor,
que ni enemigo navío
ni tormenta, ni bonanza
tu rumbo a torcer alcanza,
ni a sujetar tu valor.


     Ayer fue el Día Internacional de la Poesía. Suelo escribir las entradas el día antes por la noche, ya lo he comentado alguna vez, por eso no caigo en las fechas y  voy con un día de retraso. Aún así cualquier excusa es buena para hablar de poesía. Y, aunque todos pensamos en golondrinas, en miradas con pupilas azules que se pasean por campos castellanos, en violetas, coplas por muertes y demás, es cierto que el comienzo que hoy os traje es internacionalmente conocido. Quien no ha jugado a recitarlo engolando la voz en algún momento. Por eso hoy traigo a mi estantería virtual, La canción del pirata.


     José de Espronceda fue un hombre con una vida digna de ser recitada. Intelectual, independiente y activo, fue desterrado por sus actividades intelectuales a un monasterio de Guadalajara en el año 1.825. Viajó mucho como exiliado, recorrió Alemania, Bélgica, Francia, los Países Bajos e Inglaterra, lugar en el que se enamoraría de Teresa Mancha. Fue un revolucionario activo y cuando Teresa se casó no cejó en su empeño tampoco en conseguirla (dicen las malas lenguas que de entrada la raptó), regresando con ella a España tras declararse la amnistía por la muerte de Fernando VII. Como podéis ver, una vida activa e imparable, sobre todo para morir a los 34 años.

     Os cuento esto porque parte de su vida e ideas queda reflejado en el poema que hoy os traigo, un canto a la libertad. Un velero pirata perseguido pero libre, con un capitán feliz cuyo máximo ideal es la libertad, nadie lo puede detener porque se refugia en el mar. El temido hará estragos entre los poderosos de la tierra, su fuerza es su fe inquebrantable en esa libertad por la que lucha con gran valor. Hay una protesta social contra las costumbres y las estructuras rígidas en que se sustenta. Precisamente lo mismo contra lo que se rebeló su autor.

     Es una canción con un ritmo casi marcial, para eso no hace falta saber de métrica, sólo leyéndolo en voz alta nosotros mismos vamos adquiriendo el tono sin darnos cuenta. De este modo vemos al pirata de forma presente, en movimiento, lo que produce una exaltación al ser leído. Libertad e individualismo en esta gran composición que hoy traigo, con cierto retraso, para compartir con vosotros ese día. Un día que es para poetas y que disfrutamos los lectores, sobre todo aquellos que, como yo, carecemos de esa capacidad.
Es algo de lo que me he ido dando cuenta más profundamente desde que empecé a moverme por internet. He ido conociendo rincones con bellísimas composiciones, con manicomios en los que van desgranando historias sobre aquellos que no están tan locos, tabernas que componen diciendo más de lo que se lee a simple vista, haikus compartidos, palabras que van al aire, sonetos magníficos, serpientes ásperas, palabras con cuadros, abuelas, jardines, damas dulces... tantos y tantos sitios que se me quedarían mil en el tintero por mucho que intentara lo contrario.
     Vaya mi agradecimiento, aunque sea con retraso.

     Y me despido con La canción del pirata, la primera que me vino a la cabeza. Si os pregunto a vosotros:
- ¡Un poema!, ¿Cuál es el primero que os viene a la mente?

     Gracias