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martes, 27 de septiembre de 2011
El quijote (El ingenioso hidalgo Don quijote de la mancha). Miguel de Cervantes
"En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón de las más noches, duelos y quebrantos los sábados lentejas, los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda.. "
Voy a ver si hoy que dispongo de más tiempo soy capaz de finalizar una entrada que llevo pensando desde el mismo momento en que comencé a escribir este blog. Hablar de El Quijote, ese libro magno que nos persigue a todos desde nuestra infancia, que leemos normalmente por obligación y del cual la mayoría hacemos bromas sobre si es largo o aburrido que pudieran parecer despectivas cuando, normalmente, son sin doble fondo.
Por todos los motivos anteriores es necesario recordar que El quijote puede ser leído, ya que normalmente pensamos que este libro es una suerte de fósil que pervive en las bibliotecas públicas y lo comparamos con cantares de gesta por desconocimento. Cierto es que hay que superar los cuatrocientos años que han pasado, pero también es cierto que la mayoría conocemos algunos de sus pasajes por su comicidad.
Alonso ha perdido el juicio, como hoy dicen de los que juegan a rol y compran catanas, de tanto leer novelas de caballerías. Así que prepara las armas de sus bisabuelos y sale por la Mancha a impartir justicia. Se hace armar caballero en una venta y va en busca de aventuras volviendo a casa apaleado. Sale nuevamente acompañado de un vecino, Sancho, que será su escudero y con el que forma un dúo cómico que se complementa a la perfección. Esta vez, tras sus aventuras, será el cura el encargado de hacerle volver a la aldea.
La segunda parte del libro, cuenta la tercera y última salida, donde hay una obra dentro de la obra, al aparecer unos duques que conocen a nuestro querido Alonso por haber leído la primera parte. Consigue Alonso incluso un reto con otro caballero, cuyo final deberéis descubrir en el libro. Pero sólo si sois tan valientes o insensatos como Alonso y os embarcáis en semejante lectura.
Es una novela magna, pastoril, caballeresca, de aventuras que juega con la ironía y los dobles sentidos y cuyos capítulos cómicos han recorrido páginas y televisiones. Todos conocemos episodios con ovejas y molinos, incluso mi favorito en una venta con una asturiana.
No recomendaré, si no lo hacéis convencidos, una lectura completa de este complejo libro, pero si una lectura pausada, fragmentada, de un libro referente de la creación literaria de nuestro país y que, tomado en pequeñas dosis repartidas en el tiempo, doy fe de que es recomendable. Yo incluso me atrevía disfrutar de su lectura, y os aseguro que era la primera en aludir al "tostón" que debía de ser. Desde aquí admito el error y os animo a que no juzguéis un libro por el título, la portada o el grosor. Porque al final, un día cae en vuestras manos y os encontráis divertidos frente al título que tanto habíais criticado.
Gracias
Pd. No he olvidado a Dulcinea, pero sólo porque a esa ya la conocéis todos.
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