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domingo, 25 de septiembre de 2011

El hombre del corazón negro. Ángela Vallvey



     "- Rondaría los mil dólares al mes.
¡Mil dólares! El corazón de Polina, que se había parado durante un segundo, volvió a ponerse en marcha con la fuerza del de un cachorro de tigre.
     Tomó nota de la dirección en una esquina del periódico con un lápiz mordisqueado del colegio, y se despidió hasta el día siguiente dándole a la mujer las gracias una docena de veces.
     Aquella noche no pudo pegar ojo.
     Por fin el futuro había llamado a su puerta.
     Se iba a comer el mundo bocado a bocado"

     Parece que durante el verano salen noticias más crueles de desapariciones y raptos que pasan al olvido en pocos días, meses, años si se tiene buena memoria. Para mí este verano fue el verano de Polina y su historia. Una de tantas que salen en las noticias y que hoy me he decidido a compartir con vosotros. Si por algo me ha costado es porque al terminar el libro, sentía la historia pegada a mí, real y tangible como sus protagonistas.

     En El hombre del corazón negro, Ángela nos da cifras espeluznantes, 70.000 mujeres son engañadas en Europa para acabar sometidas a cualquier tipo de esclavitud sexual. Después coge esa cifra y la concentra en una sola chica, Polina, que parte de Moldavia con ilusiones y la encontramos en Estambul, en un sótano.
Desde ahí nos lleva a las afueras de Madrid donde la desaparición de unos gatos llevarán a Sigrid Azadoras a investigar al barrio, esta policía cuya carrera ha frenado en seco, se tropezará con sospechas de vecinos y, al investigar, entrará en el peligroso mundo de las mafias rusas y su complicado entramado que se extiende por Europa hasta llegar a nuestro país. Nos presenta también a Misha, que se dedica al blanqueo de dinero y a Marcos Drabina, un juez dispuesto a ayudar a Sigrid y, como no, a Feruza, del que prefiero no hablar pero que, sin querer, nos acerca a los liquidadores de Chernobyl recordándonos a los que hacían esa misma labor hace apenas unas semanas.

    Me encontré con una novela sólida, documentada con tal minuciosidad que no dejaba un resquicio por el cual se nos escapase la historia. Una historia dura, en la que su autora no intenta esconder nada de lo que descubrió durante su investigación. Me sentó cerca de las niñas traídas y maltratadas tanto en sus ilusiones como en sus carnes, y también junto a la policía, autentica protagonista del libro que nos conduce por este mundo. Atravesamos Europa por su lado más feo en una novela trepidante que nos lleva capítulo tras capítulo, entre historias, conteniendo el aliento por lo que sabemos ocurre detrás de muchas puertas. Las historias se alternan pero no nos dan tregua ante la realidad que presentan.

     Tengo que reconocer que me enganché desde el primer capítulo, viendo una historia a saltos, contada entre páginas que describían con total nitidez los lugares y personas que las poblaban. No es que no haya unidad sino que la historia se va escribiendo para ir encajando, dándonos momentos para intentar tomar aire mientras nos aproximamos al último capítulo que yo, empecé a temer. Es complicado encontrar un buen final en determinado tipo de historias. Supongo que sabéis a lo que me refiero. Bien, Ángela no decepciona ahí, cierra una novela magnífica que encierra, como dije al principio, una historia que es la de demasiadas personas sin nombre. Esta mujer eligió uno, Polina.

     Gracias.

     Pd. Esta tarde os acercaré a su autora.