"En el centro de la pieza, sobre un caballete recto, descansaba el retrato de cuerpo entero de un joven de extraordinaria belleza; y, delante, a cierta distancia, estaba sentado el artista en persona, el Basil Hallward cuya repentina desaparición, hace algunos años, tanto conmoviera a la sociedad y diera origen a tan extrañas suposiciones.
Al contemplar la figura apuesta y elegante que con tanta habilidad había reflejado gracias a su arte, una sonrisa de satisfacción, que quizá hubiera podido prolongarse, iluminó su rostro".Oscar Wilde es otro clásico ineludible. Otro tesoro en cualquier biblioteca que merece un lugar destacado. Al menos en la mía lo tiene. Este título podía darme pie a disertar sobre bellezas interiores y exteriores para introducirlo pero.. hoy no, hoy simplemente digo que es un gran placer leer El retrato de Dorian Gray.
Nos cuenta la historia de Dorian, un joven hermoso y heredero de una fortuna. Entre sus amigos se halla el pintor Basil, que decide pintarlo en un extraño cuadro que recogerá los años y experiencias de Dorian mientras este se mantiene joven. Además entra en escena Henry Wotton, un curioso personaje que cambiará la forma de ver la vida del joven Dorian..
El libro si que trata sobre belleza y poder, está ambientado en Londres en el siglo XIX y hace una radigrafía perfecta de una hipocresía social que bien podríamos aplicar a la sociedad actual. Nos muestra el proceso de corrupción moral, la maldad, el daño y, como no, el paso del tiempo. Pero para mí es destacable la forma que tiene de escarbar en el alma humana buscando esos rincones que se sienten tentados por el lado oscuro, por el egoísmo y la ambición, no siempre económica.
Vemos como Wotton irrumpe en el libro convirtiéndose en un personaje memorable, ingenioso y sarcástico que se siente rápidamente atraído por la ingenuidad de Dorian y lo corrompe llevándonos despacio por el camino de la fealdad, mostrada perfectamente en el proceso degenerativo que sufre la imagen del cuadro a semejanza del alma de nuestro protagonista, cada vez más obsesionado con lo banal, más hedonista, convirtiéndose en un nuevo Fausto que pacta con el diablo. Vamos perdiendo poco a poco la esperanza de una redención de Dorian a medida que asistimos a su decadencia, que se acelera como una piedra rodando por una ladera. Nuestro personaje no tiene alma, porque es su conciencia la plasmada.
Como ya he dicho, un libro magnífico de leer. Si no lo conocéis o sólo habéis sido testigos de sus versiones cinematográficas, os recomiendo que os deis un paseo por el interior de Dorian Gray y que, tal vez, os paréis a mirar el cuadro detenidamente.
Gracias
