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viernes, 24 de febrero de 2012

Cuentos. Hans Christian Andersen



     Os voy a contar una historia.
      Érase una vez es un buen comienzo, así que "Érase una vez un niño relativamente feliz. Este niño, era hijo de un zapatero y una lavandera y su familia, era una familia pobre. Tanto es así que por el día mendigaba y muchas noches, las tenía que pasar durmiendo debajo de algún puente. Hijo de una madre alcohólica y supersticiosa se quedó huérfano de padre a la temprana edad de 9 años, perdiendo con ello su oportunidad de asistir a la escuela. Se tuvo que hacer mayor, y comenzó a leer libros a escondidas. Con el tiempo, sus sueños crecieron, o sus ganas de irse de esa casa, y decidió que quería ser cantante de ópera, así que se fue a la gran ciudad, donde lo tomaron por loco y perdió las escasas posesiones que tenía. Sin embargo, este joven, empezó a practicar la danza y, al poco tiempo, incluso un rey se interesó por él y le pagó sus estudios. Su vida cambió, llegó a la universidad y se hizo un aficionado a los viajes. Pero siempre recordó su infancia y su familia, y se dedicó a escribir cuentos para otros niños. Cuentos como los que él se imaginaba las frías noches junto a sus padres, acurrucado debajo del puente. Y esos cuentos nos han llegado hasta hoy, de muchas formas y en múltiples versiones, incluídas las almibaradas de Disney, pero bien merece una mención especial Hans Christian Andersen y sus Cuentos.

     Hoy recuerdo los cuentos, los que nos contaban a todos de niños, nuestros padres o abuelos, que veíamos en películas y que marcaron cuando nos empezamos a hacer mayores. Fueron realmente nuestro primer acercamiento a ese mundo que abre la literatura y que solemos dejar olvidados, hasta que un niño nos lo recuerda antes de ir a dormir. Por eso traigo hoy este libro, porque es bueno que no nos olvidemos de aquellas cosas que disfrutamos.

     A través de Ándersen descubrimos que los niños no necesitan fingir que ven trajes nuevos de emperadores inseguros, que las sirenitas se mueren de pena cuando su príncipe se va en un barco que tal vez se cruce con otro de papel tripulado por un soldadito de plomo  muy especial. Y llegará a una tierra en la que existe un Jardín del paraíso, cuidado por un jardinero y su señor, en el que, bajo una margarita, vive Pulgarcita. Y veremos un abeto que crece soñando con que llegue la Navidad, una época fría en la que empiezan a aparecer cerilleras, seguiremos senderos buscando princesas y guisantes, o el cerro de los elfos, donde dicen que plantaron la rosa más bella del mundo, lo hizo un ángel. Y si nos cansamos o nos vemos mayores para tanta aventura, o los zapatos rojos nuevos nos aprietan los pies....siempre podemos quedarnos con el cuento de el patito feo que nos contaba nuestra abuelita. Pero si estáis leyendo a Andersen no olvidéis recordar una cosa..
     "Y esto seguro que es así, porque me lo contó alguien que estuvo allí".

     ¿Recordáis los cuentos que os contaron o aquellos que os toca contar?


     Gracias

jueves, 15 de septiembre de 2011

El entierro de las ratas y otros cuentos. Bram Stoker




      "Si abandona París por la carretera de Orleans, cruce la Enceinte y, si gira a la derecha, se encontrará en un distrito algo salvaje y en absoluto placentero. A derecha e izquierda, delante y detrás, por todos lados se alzan grandes montones debasura  otros residuos acumulados por los procesos del tiempo.
     París tiene su vida nocturna además de la diurna, y el viajero que penetra en su hotel de la Rue de Rivoli o la Rue St. Honoré a última hora de la noche o lo abandona a primera hora de la mañana puede adivinar, al llegar cerca de Montrouge -si no lo ha hecho ya antes- la finalidad de esos grandes carros que parecen como calderas sobre ruedas y que puede hallar pase por donde pase".

      Muchas veces un autor pasa a la fama por un único libro y asumimos por ello que no ha escrito nada más, un claro ejemplo es El perfume, cuyo autor es conocido por todos sólo asociado a ese libro. Otro claro ejemplo lo tenemos con Bram Stoker.

     Cuando recordé a los vampiros comenté la curiosa forma en que comenzó a gestarse la idea de escribir sobre ellos y en lo que termino convirtiéndose, Drácula, así que ahora tengo que añadir que este autor debía de tener una especie de radar para hacer del nacimiento de sus libros, una anécdota fácil de recordar.
     El entierro de las ratas surge en 1878, durante la luna de miel del autor en la ciudad de París, que no sale muy bien parada en la obra, y esta vez y sin que sirva de precedente, no voy a comentar nada al respecto. No vería su publicación hasta 1891 y, realmente, nunca alcanzó una gran notoriedad salvo para los fanáticos de Stoker.  Éste ve en París una ciudad macabra, casi cruel con su protagonista, un joven que viaja por Europa esperando que transcurra el año que le han impuesto que ha de superar lejos de su amada. Cuando lo conocemos llega a París y, la fascinación habitual de la ciudad, no le hace mella y decide buscar el lado oculto, conociendo a los traperos. Así es como llega a adentrarse en su comunidad y descubrimos una ciudad nauseabunda, repleta de personas feas y malolientes aguas estancadas, en la que seremos testigos de una persecución digna de nuestras peores pesadillas.

     Yo he decidido quedarme con este relato, aunque en el libro encontramos tres más que no intentan sorprendernos sino todo lo contrario. Están escritos con la sobriedad que se les supone al ser el fruto de un autor reconocido. Incluso, me atrevería a decir que si comprásemos el libro en una librería cualquiera, viene ya con los bordes amarilleados para que no desentone con lo que representa. Su mayor atractivo es la ambientación victoriana y la mirada a lo clásicos, al gótico de toda la vida, además de la rareza que supone tener dos libros escritos por el autor de Drácula.

     Gracias

     Contenido de El entierro de las ratas y otros relatos:
     - El entierro de las ratas
     - Las arenas de Crooken
     - El secreto del oro creciente
     - La boca del río Watter