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jueves, 12 de enero de 2017
Jaque al Rey. Michael Dobbs
"Era el día de su ejecución.
Lo guiaron a través del parque, flanqueado por dos compañías de infantería. Había una gran multitud y él había pasado gran parte de la noche preguntándose cómo reaccionaría la gente cuando lo viera. ¿Con lágrimas? ¿Con abucheos? ¿Tratarían de ponerlo a salvo o le escupirían con desprecio? Dependía de quién les hubiese pagado más. Pero no hubo estallido alguno; permanecían en silencio, abatidos, intimidados, todavía incapaces de creer lo que estaba a punto de suceder en su nombre."
Hablar a estas alturas de House of Cards es casi extraño ya que todo el mundo conoce la famosa serie de Kevin Spacey, pero si tiramos del hilo, descubriremos que hay una serie anterior en la BBC, que data de los años 90 y que estuvo basada en la Trilogía de Francis Urquhart, publicada por Michael Dobbs. Hoy traigo a mi estantería virtual, su segunda entrega, Jaque al Rey.
Retomamos a Francis Urquhart justo donde lo dejamos, va a ser nombrado Primer Ministro. Un hombre que subió al poder a costa de todos gracias a su inteligencia y maquinaciones, apoyado por su mujer, y con una muerte a sus espaldas, que ahora se encuentra con un monarca recién subido al trono que parece demasiado preocupado por desfavorecidos y medio ambiente. Un hombre, Francis, que sigue confiando en su inteligencia y que es capaz de ver que todo lo hecho para llegar a dónde está le puede pasar factura y estallarle en la cara, y se prepara para salir ileso en una nueva campaña acompañado por un ayudante y rodeado de un magnate que quiere cobrarse sus ayudas, una población maleable y una mujer periodista que no tenemos claro, en un principio, si es tan lista como se cree. La intriga, está servida.
Francis Urquhart es uno de los protagonistas más potentes que me he tropezado en los últimos tiempos. Máxime cuando estamos en unos libros de intriga política que, en un primer momento, pueden tener apariencia tediosa para los no aficionados al tema. Sin embargo, y pese a que es todo menos una buena persona, no tarda en meterse al lector en el bolsillo y acabamos deseando que gane más de lo que deberíamos, ya que siempre somos conscientes de su maquiavélico carácter. La primera entrega cerraba con broche de oro, haciendo totalmente innecesaria la continuación de la historia. Quizás por eso es fácil percibirla como novela independiente más que como una continuación. Esta vez no tenemos una intriga sobre la campaña electoral, ya estamos dentro. Y Dobbs nos lleva por una novela llena de intrigas, trampas y adulterios para conseguir despertar el interés del lector en la primera mitad y que, de este modo, sea incapaz de levantar la vista durante la segunda hasta llegar al final del libro.
Está claro que la política proporciona historias más que suficientes para llenar páginas y páginas de libros que no tengamos claro si son realidad o ficción y, en este caso y pese a que el organigrama en UK no es como en nuestro país, podemos identificar situaciones con bastante rapidez. Me ha llamado además la atención que el tiempo ha respetado bastante una historia en la que las tecnologías han tomado rápidamente el control en la vida real, cosa que por razones evidentes no sucede en la novela. Sin embargo, ni lo uno ni lo otro supone un problema a la hora de afrontar la lectura. Esto es así debido a que las situaciones son claramente identificables a otras que vemos a diario en las noticias, y eso genera un interés extra en una historia ya de por sí muy entretenida.
Sin embargo, porque siempre parece haber un pero, he notado un pequeño bajón en su protagonista. Urquhart ha pasado de ser un protagonista extraordinario a quedarse en simplemente bueno, a ratos brillantes. He echado en falta todas aquellas citas y reflexiones fantásticas en primera persona que poblaban la primera novela, capaces de infundir un respeto del lector hacia quien las enunciaba. Y eso ha provocado una cierta decepción, ya que esa era la parte que diferenciaba más claramente al libro de otras novelas del género. no obstante, sigue siendo un gran personaje, que no quepa duda. Esto es una apreciación personal y, si os animáis a leerlo, encontraréis reflexiones, pero no con esa fuerza que os comento.
Jaque al Rey es una novela francamente entretenida que recomiendo para pasar estas tardes de invierno ya seáis o no aficionados a la serie o al género.
Parece que últimamente cuando hablamos de novelas para entretener y evadir, de rápida lectura, la mente vuela de forma inmediata al género negro cuando hay otras muchas opciones. Así que decidme, ¿qué tipo de novelas son las que buscáis para evadiros?
Gracias.
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lunes, 10 de agosto de 2015
House of Cards. Michael Dobbs
"Nada dura para siempre. Ni la risa, ni la lujuria, ni siquiera la vida en sí. Para siempre, no. Por eso le sacamos el máximo jugo a lo que tenemos.
¿Por qué desperdiciar la vida buscando un epitafio? "Te recordamos con cariño." ¿Quién salvo un idiota quiere algo así cincelado sobre su cabeza? No es más que incontinencia sentimental. Enfrentémonos a los hechos: la vida es un juego que suma cero y es mediante la política como decidimos quién gana y quién pierde. Y, nos guste o no, todos somos jugadores.
"Respetado por cuantos le conocían." Otro lloriqueo monumental. No quiero eso en mi lápida. No es el respeto, sino el miedo lo que motiva a un hombre; así se construyen imperios y se ponen en marcha revoluciones. Ése es el secreto de los grandes hombres. Cuando un hombre tiene miedo de que lo aplastes, de que lo destruyas por completo, su respeto siempre vendrá detrás. El temor más elemental siempre es embriagador, abrumador, liberador. Siempre es más intenso que el respeto.
Siempre."
A veces, conocemos una novela siguiendo la estela de su éxito en el cine o la televisión. A veces, suponemos que haber visto esa adaptación, va a provocar que no disfrutemos igual del libro. Y, a veces, nos equivocamos al creerlo. Hoy traigo a mi estantería virtual, House of Cards.
Conocemos a Francis Urqhart, whip del partido Conservador inglés. Su trabajo como whip consiste en asegurar la disciplina entre los diputados del propio partido, lo que en la práctica suele significar conocer sus secretos. La reelección como Primer Ministro de Collingridge parece su gran oportunidad para conseguir un puesto relevante en el partido, cuenta con la promesa del propio Collingrigde. Sin embargo, éste se ampara en los pocos votos conseguidos en lo que ha sido una victoria con tintes de réquiem para faltar a su palabra. Francis se siente engañado, ultrajado, desposeído de un puesto que no llegó a disfrutar, y tiene una cosa clara; merece dejar de estar en un segundo plano. Se lo deben. La ambición y el poder que le proporciona su puesto serán sus armas para conseguir su propósito. Sólo tiene que comenzar el juego que mejor domina; los secretos políticos.
Esta novela aparece originalmente en 1989 con un éxito más que considerable. De hecho, poco tardó en ver la luz una adaptación en forma de miniserie para la BBC que se vio recompensada con varios premios. Hace poco, esta vez desde Estados Unidos, ha llegado una nueva adaptación del libro protagonizada por Kevin Spacey. Una cosa estaba clara, la historia es buena. Como no voy a hacer de esta reseña una comparación entre adaptación y libro, me limitaré a decir que sería una pena perderse el texto escrito por haber visto la serie. Tiene muchas diferencias. Las suficientes.
La novela es un thriller político llevado con un pulso magistral por un protagonista como pocas veces me he encontrado. Francis es sencillamente maestro, uno de esos personajes difíciles de olvidar que cruza la línea de lo maquiavélico a lo malvado y aún así consigue poner de su parte a un lector que es plenamente consciente de la naturaleza de sus acciones. Cuajado de frases a modo de reflexiones del propio protagonista, pronto nos descubrimos sonriendo ante la mordacidad de las flechas que lanza sobre un mundo político que reconocemos perfectamente como nuestro. Comenzamos el libro con cautela, temerosos de perdernos en la maraña de cargos que van quedando despejados y colocados con una eficacia milimétrica para ahorrarnos el camino, y vamos descubriendo las flaquezas de cada uno. Francis es malo, sí, pero no un malo cualquiera... es malo de verdad, de esos que serán capaces de lo que haga falta por conseguir su propósito: un tiburón en un mundo de tiburones. Y nos enseña los dientes mientras comenzamos a dudar de si queremos que triunfe realmente el bien, porque a fin de cuentas ¿qué es el bien dentro de ese mundo podrido?, ¿quién no haría lo mismo ante una traición?
La historia crece a un ritmo endiablado mientras comenzamos a temer que se desmorone ese castillo de naipes que nos anunciaban en los títulos, aunque en realidad ya no lo tememos, lo deseamos. Una trama que nos hipnotiza, llena de letras magnéticas que nos obligan a avanzar un poco más. Francis estará además acompañado por Mattie, una mujer que comienza en el mundo del periodismo y que lucha con otro tipo de ambición por abrirse paso en un difícil mundo de hombres. Dispuesta a todo, como él, dispuesta a llegar a él, nos llevará a preguntarnos quién usa a quién. Pero no nos confundamos buscando buenos... porque posiblemente nuestra búsqueda será en vano.
El juego a comenzado, y como decía un famoso locutor: si parpadeas te lo pierdes.
House of Cards es una novela que no puedo dejar de recomendaros. Olvidad las series, olvidad lo que habéis visto, porque os sorprenderá igualmente. No hay que dejarla pasar.
Y vosotros, ¿os resulta difícil acudir a un libro si antes habéis visto su adaptación a la pequeña o gran pantalla?
Gracias
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