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lunes, 8 de abril de 2013
Rayuela. Julio Cortázar
"Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mi para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se agrandan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mi como una luna en el agua."
Hoy traigo el que considero uno de los besos más hermosos de la literatura. Por eso ha sido más largo el fragmento, por no interrumpir, por disfrutar mirando. Siempre me ha gustado mirar las cosas que me hacen sentir, las cosas hermosas. Y este año se cumplen 50 años de la publicación de uno de los libros más importantes de la literatura del siglo XX, eso bien valía pararse a mirar un momento. Hoy traigo a mi estantería virtual este libro. Se trata de Rayuela.
Conocemos en este libro a Horacio Oliveira, un argentino que nos cuenta sus aventuras y la relación que mantiene con la Maga, primero Del lado de allá, París, y luego Del lado de acá , regresa a Buenos Aires y sigue con sus amigos y amores. finalmente, también lo vemos De otros lados, en una colección de textos, libros, citas.. que complementan la historia.
Este libro tiene dos posibles lecturas. Eso me resultó sorprendente en su momento. De un lado lo podemos leer de la forma habitual, empezando por la primera página y terminando con mayor o menor fortuna, en la que dice fin. Sin embargo dispone de la posibilidad de seguir una guía que nos saltea la lectura siguiendo un orden que se considera el correcto de una novela que se ha considerado muchas veces antinovela.
Lo cierto es que tiene pasajes inolvidables, otros divertidos y alguno un tanto parado. Pero si algo puede decirse de este libro es que entre glíglicos, reflexiones y cíclopes improvisados encontramos una lectura diferente que, hasta el día de hoy ha cosechado pocas indiferencias. Los lectores se colocan del lado entusiasta de Cortázar o se aburren mortalmente en determinadas partes y el resto les resulta absurdo. Pero no hay términos medios, no admite medias tintas esta obra, y eso ya me parece todo un logro, casi un motivo de curiosidad el saber de qué parte te vas a posicionar. A mi me costó a ratos y este año planeo hacer una relectura. Pero hay fragmentos, como este que os he dejado, que permanecen fijos a fuego en mi memoria. Me lo tomaré con calma, es una lectura que quiero disfrutar, y que os invito a compartir aprovechando sus bodas de oro.
Y vosotros, ¿qué estáis leyendo en este lunes?
Gracias
martes, 4 de diciembre de 2012
Historias de cronopios y de famas. Julio Cortázar
"Instrucciones para dar cuerda al reloj.
Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperemos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan -no lo saben, lo terrible es que o lo saben-, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca.
Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj."
Ayer hablaba de un detective diferente a otros de novela negra del norte. Hoy traigo un libro diferente, una pequeña genialidad o una gran genialidad, dependiendo de a quien se le pregunte. Me costó mucho decidirme a leerlo, es de relatos, de muchos relatos... y al final los disfruté tanto que no me quedó otro remedio que unirme a las voces que afirman que ha sido uno de los grandes nombres de la literatura. Hoy traigo a mi estantería virtual, Historias de cronopios y famas.
Cuenta Cortázar que estando en Francia en el teatro des Champs Elysées, estaba solo en la parte más alta y económica del teatro y, en el entreacto que todo el mundo aprovecha para fumar se quedó solo. En ese momento vió o tuvo la ilusión de ver una suerte de globos o sapitos verdes, flotando. Ya en ese momento supo que eran cronopios. O tal vez, añado yo, le dio el nombre la misma musa que se los había dibujado.
Desconozco como fue realmente la aparición de estos Cronopios, famas y esperanzas. Tres grupos que interaccionan en su realidad entre ellos mostrando a los buenos, artistas, burgueses e indecisos. Años lleva la crítica intentando definir a qué se refería o a quien para ser más exactos, el autor al perfilarlos. Y vuelve el autor a tomar la palabra y explicar que no pensaba en grupos concretos sino que fueron sus propias creaciones las que decidieron ir mostrando sus características, no siendo entonces deliberada la crítica que muchos ven en ellos.
Al final lo que nos llega es un libro de relatos, muchos, sesenta y cuatro, que nos hacen sonreír y pensar con sus mágicas palabras repletas de una fina ironía y un derroche de creatividad. No pueden entenderse como relatos comunes, porque no lo son. Ya al entrar en la primera parte del libro y encontrarnos con Manual de instrucciones, vemos como situaciones comunes se pliegan y despliegan ante nosotros hasta sorprendernos por la complicación de lo simple. Y nos adentramos pensando en esas instrucciones, muchas de las cuales como las Instrucciones para subir una escalera, pasarán a la historia, en Ocupaciones raras. Aquí conocemos a una familia de raros, por comunes, por carentes de originalidad, que nos obligan una vez más a sonreir y a identificar conductas habituales. Después nos adentramos en su Material plástico para llevarnos finalmente a conocer a unos seres "verdes y húmedos": los Cronopios. Es aquí cuando disfrutamos realmente de Cortázar viendo a los Famas, que gustan de presumir ante todos, sobre todo ante los Cronopios que son capaces de disfrutar con lo insignificante y los Esperanzas, que viven alegremente sin demasiadas preocupaciones. Aquí la ironía se desborda y también las interpretaciones que queramos hacer, conscientes de que estamos leyendo un cuento, tal vez una fábula. Y como todos hemos sido niños alguna vez (en mi caso eso fue hace aproximadamente... bueno, cuando la vida era en blanco y negro) no podemos resistirnos a buscar la moraleja.
Hoy traigo un libro que se aleja de lo común, un libro para disfrutar y recordar que se ha hecho imprescindible en mi biblioteca. Un descubrimiento este Cortázar que usa de una prosa simple para desarrollar un humor inteligente y que nos sorprende con toques de ternura. Pero, sobre todo, un libro para disfrutar de un ingenio y una capacidad creativa arrolladoras.
Y sí, son relatos, cuentos... pero ¿os consideráis demasiado mayores para leer un cuento?, ¿hay una edad a a que se dejan de leer?
Gracias
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