"Sé que puede que este no sea el mejor momento para sacar el tema, doctor Seligman, pero me acabo de acordar de que una vez soñé que era Hitler. Aún hoy me avergüenza hablar de ello, pero era de verdad él, con una fanática masa de incondicionales a mis pies, y daba un discurso desde un balcón. Llevaba el uniforme ese de las perneras raras, abombadas, me notaba el bigotito en el labio superior, y mi mano derecha volaba por los aires mientras yo hipnotizaba a todos y todas con mi voz. No recuerdo exactamente de qué hablaba –creo que tenía algo que ver con Mussolini y algún sueño absurdo de expansión–, pero da igual. ¿Qué es el fascismo, además, sino una ideología por la ideología?"
Va la cosa de cubiertas llamativas, y reconozco que Anagrama últimamente se está luciendo. A mi, que soy una superficial, me llaman la atención todas aquellas cubiertas que se salgan de lo habitual. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, La cita.
Y así conocemos a la protagonista, una alemana que acude a la consulta del Dr. Seligman destinatario del monólogo confesional que vamos a ir leyendo y que es, a la postre, judío.
Si la cubierta de este libro es irreverente el discurso de la protagonista también lo es. Ya empieza diciendo que ha soñado con Hitler en un libro cuyo discurso viene a decirnos que los alemanes no hablan de la IIGM (y algo de eso tiene que haber cuando la autora es alemana y no ha encontrado una editorial para este título en su propio país). Con un sentido del humor hiriente que a ratos parece entremezclarse con la mala leche de quien está enfadado, la autora no deja títere con cabeza a la hora de criticar un mundo al que se ha llegado a fuerza de resolver conflictos incluso con la propia identidad sexual. Sabremos poco a poco datos de la narradora, como que no es su primera terapia, que tiene un ex llamado K y algo sobre una herencia familiar. Sin embargo la novela no va a tratar de nada de eso, para la autora lo importante parece ser la propia identidad, ya sea la propia o la de su país. Y para ello, Volckmer busca provocar sin fin incluso con las palabras elegidas más allá del mensaje de su obra, y eso acaba pasando factura con un poso de superficialidad (si es que es posible expresarlo así) que no se despega del lector ni siquiera con la revelación final. Peo más allá de eso es una novela corta interesante que la autora estructura como una suerte de juego de secretos a media voz que son revelados poco a poco. Vaya por delante, por eso de echar una mano, que Seligman no es psicoanalista. Supongo que a estas alturas muchos de vosotros ya habías dado por hecho que lo era, pero no es así y si lo digo claramente es porque no tardamos demasiado en descubrir que estamos ante un ginecólogo en una suerte de retorcido uso de aquella frase que decía "me ve hasta el alma". Y es que la autora no nos permite dar demasiadas cosas por sentado. Exactamente igual que advierte que no podemos pensar que porque el tiempo ha transcurrido las heridas de la IIGM están cicatrizadas y se habla de ello con normalidad, tampoco podemos dar por segura la identidad sexual de la protagonista. A fin de cuentas, eso es algo que ella puede "elegir".
La cita es una novela confesional que se viste de provocación e irreverencia para dejar un interesante experimento con un mensaje no apto para todos los lectores. Supongo que es de esos libros que los entendidos llamarán artefacto literario y que los lectores miraremos pensando: un libro es un libro. A mi me ha gustado, me ha demostrado una vez más que no está todo escrito.
Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?
Gracias.