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lunes, 10 de junio de 2024

Qué clase de madre. Clay McLeod Chapman

 


     "Brandywine, Virginia 
      La patrulla guardacostas de Virginia busca a un pescador local en la bahía de Chesapeake tras descubrirse su barca abandonada en la orilla sur de la isla de Gwynn. 
     Henry McCabe, de 35 años, es el dueño de la cangrejera matrícula 1974 Chesapeake. Un transeúnte encontró la barca varada y con indicios de haber estado ocupada, entre ellos comida y ropa infantil. Por el momento no se ha localizado a McCabe. 
     Sally Campbell, portavoz de la patrulla guardacostas, informó que: «No se recibieron peticiones de ayuda, y la situación meteorológica no era adversa. No se aprecian indicios de violencia».

     La maternidad es un tema que ha dado mucho juego al terror desde siempre y, un poco por eso, me gusta acercarme cuando veo que publican algo así. Hoy traigo a mi estantería virtual, Qué clase de madre.

     Conocemos a Madi, una mujer que, como tantas, no lo ha tenido fácil. Hace tiempo se tuvo que marchar de su ciudad natal y comenzar una vida nueva junto a su hija, aunque ahora ha tenido que regresar. Qué no hace una madre por su hija. Allí Madi sobrevive como puede en un mal motel y leyendo la mano a la gente y al lector, obviamente, le cae bien. Se reencuentra entonces con Henry McCabe, viejo amor y sospechoso de la desaparición de su hijo Skyler hace años. Niño que, por cierto, había tenido con la chica por la que abandonó a Madi y que se suicidó tras perder a su bebé.
   
     Bien, así a grandes rasgos ya sabéis lo suficiente de una novela que puede parecer negra en sus primeras páginas, ya que debuta con la historia de la desaparición del bebé que poco a poco gira al terror de tal forma que el lector presiente el cambio pero no se inmuniza frente a él. Para cuando el cambio sucede, estamos entregados a esta novela a doble voz que no ha convertido a Madi en heroína, pero ha hecho que nos gane el corazón. De todos modos, estamos ante un libro que va a dividir a los lectores entre los que disfruten con la primera parte y los que lo hagan con la segunda. Personalmente disfruté mucho con el giro que el autor decide dar a la historia sacando al lector de una zona de confort que fácilmente podía haber derivado a una trama convencional y dejarlo adentrarse en monstruos internos y no tan internos vestidos de dolor y culpa. Una parte de la novela que me ha parecido un delirio como pocos, que se disfruta con la mente abierta y dejándose engullir hasta perderse. Porque así uno descubre que, las sensaciones, sirven mucho más que buscar el significado exacto a las palabras.
No voy a decir mucho más, porque creo que llegar en blanco es la mejor forma y, los que lo hayan leído, posiblemente piensen que he dejado demasiadas pistas.

     Qué clase de madre ha sido una lectura que he disfrutado mucho y, de verdad, no voy a comer nécoras en una temporada.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

miércoles, 29 de septiembre de 2021

La casa al final de Needless Street. Catriona Ward

 


     "Hoy es el aniversario de La Niña del Helado. Fue junto al lago, hace once años,. La niña estaba allí y de repente ya no estaba. Siempre es mal día cuando descubro que hay un asesino entre nosotros".

     Siempre me han gustado las novelas de terror. Eso hace que me acerque a ellas con regularidad y precisamente por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, La casa al final de Needless Street.

     Conocemos a Ted Bannerman en el aniversario de la desaparición de la Chica Del Helado. Todo el mundo lo recuerda, si la prensa lo hace, lo hace todo el mundo, pero sobre todo Ted ya que fue interrogado en su día y señalado por los vecinos. Es difícil cuando te ves involucrado de esa manera que no te señalen y murmuren. Ahora Ted vive aislado en su casa. Una casa de ventanas tapiadas que comparte con su gata Olivia y en la que recibe las periódicas visitas de su hija Lauren, una niña temperamental cuyo carácter se vuelve cada vez más ingobernable. Pero así es su vida, tranquila y ordenada.

     Hablar de esta novela sin hacer el mayor spoiler de la historia es bastante complicado. Sobre todo para conseguir transmitir lo que uno se puede encontrar al leerla. Pero, ¿quién dijo miedo? (Ward, sí, ella lo dijo).

     Estamos ante una novela coral que más que terror aporta un suspense opresivo con un fuerte componente psicológico que se basa en el uso de narradores poco fiables dando su versión de lo que sucede. Y, esta es fácil, si la novela tiene pocos personajes, darles voz es la mejor forma de que el lector se involucre con ellos. Y... bueno, yo me quedo con el gato. Así veremos como una grabadora vieja será testigo de historias que pasan por recetas, visitas traumáticas de Lauren a su padre y la preocupación de éste por ella, y también la atronadora voz del gato guardián. Guardián porque su dueño le salvó de correr el mismo destino que sus hermanos, que todo hay que explicarlo de puntillas en esta historia. Nos adentramos así en la historia descubriendo con calma qué sucede tras las ventanas tapiadas y jugando a hacernos los sorprendidos cuando tras un rento arranque y un pequeño rodaje, se nos van desvelando las sorpresas.

     La novela tiene a su favor lo original de la narración y una soberbia ambientación psicológica en la que consigue, al no describir a los personajes hasta bien avanzada la historia, que el lector gire su percepción varias veces convirtiéndose en cómplice. Esta base es importante ya que, una vez finalizada, pensar en todas las pistas que vimos sin mirar se convierte en lo mejor de la historia.

     La casa al final de Needless Street es una novela de terror psicológico que reúne muchos rasgos habituales del género pero que se antoja lenta en sus comienzos y correcta en su finalización. Leeré más de la autora.

     Y vosotros, ¿sois lectores de terror?

     Gracias.