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miércoles, 7 de diciembre de 2011

Romeo y Julieta. William Shakespeare


ROMEO
¡Ah, es mi dama, es mi amor!
¡Ojalá lo supiera!
Mueve los labios, mas no habla. No importa:
hablan sus ojos; voy a responderles.
¡Qué presuntuoso! No me habla a mí.
Dos de las estrellas más hermosas del cielo
tenían que ausentarse y han rogado a sus ojos
que brillen en su puesto hasta que vuelvan.
¿Y si ojos se cambiasen con estrellas?
El fulgor de su mejilla les haría avergonzarse,
como la luz del día a una lámpara; y sus ojos
lucirían en el cielo tan brillantes
que, al no haber noche, cantarían las aves.
¡Ved cómo apoya la mejilla en la mano!
¡Ah, quién fuera el guante de esa mano
por tocarle la mejilla!



     El de hoy es un libro fácil de explicar. ¿Quién no conoce esta obra? Bien sea por cine, televisión, teatro, comentarios... todos conocemos la historia que encierran las paginas de este libro y, sin embargo, tardé bastante de abrirlo de verdad. Hoy traigo un clásico de los verdaderamente imprescindibles para la literatura, una gran obra de teatro, Romeo y Julieta.


     Conocemos a los Montesco y los Capuleto, dos familias enfrentadas de la Italia del siglo XIV, su enfrentamiento ya dura años y es conocido por todos. Sin embargo ahora Romeo Montesco y Julieta Capuleto se han enamorado. No sólo eso, sino que, pese a a oposición familiar se juran un amor eterno que les acompañará hasta la muerte.

     En esta obra repleta de lírica Shakespeare se hace valer de la leyenda de la rivalidad entre familiar para presentarnos el amor juvenil. No sólo eso sino que se convierte en una tragedia. No se contenta con presentarnos una oposición familiar, que para los adolescentes enardecidos ya sería una tragedia en sí, sino que lleva su respuesta pasional hasta el último extremo. Transmite esa pasión juvenil que se pierde con los años, ese amor irrefrenables que cuando somos adultos consideramos irracional, ya que no sopesa consecuencias en sus actos. Nos lo acerca de una forma que no podemos menos que compartirlo, transmite los sentimientos de los jóvenes con tanta fuerza que llevan siglos cayendo a sus pies lectores, compositores, guionistas y, en realidad, casi cualquier público que se acerque a esta obra.

     No se nos olvide tampoco que Shakespeare gustaba de representar en sus obras a la clase alta, con preocupaciones de estado o, como en Romeo y Julieta, acercando a las clases medias y bajas, la situación de  ricos que tenían tiempo para tragedias que otras clases sociales no podían permitirse.

    La primera versión de esta obra apareció en 1597, extraída a partir de los propios actores que tuvieron que memorizarla y tardaría 25 años en recogerse en la primera edición de las Obras Completas de Shakespeare. Pero ¿de dónde procede la historia? Shakespeare conoce la historia a través del poema La trágica historia de Romeo y Julieta, de Arthur Brooke y también de Rhomeo y Julietta, de William Panter. Se puede decir, pues, que no fue muy original. En realidad la historia dataría del año 1530, con la obra Giulietta e Romeo, escrita por Luigi da Porto en una versión que no sólo nombra a los protagonistas, sino que los sitúa ya en Verona. Pero tuvo que llegar Shakespeare para dar con el tono adecuado a la obra, las discusiones sobre si la obra es original o no y los mil motivos que exponen unos y rebaten otros para opinar si se basa en una obra  otra de las expuestas, se lo dejo a los historiadores. Yo me quedo con la obra.

     Si tuviera que decantarme por las bases de la historia no creo que dijese el amor hasta el tercer o cuarto lugar. El odio es el verdadero motor, el odio entre familias que separa a los jóvenes y el odio de ellos a las reglas sociales que les impiden estar juntos. La inocencia también, la pureza de espíritu que los lleva a un enfrentamiento en el que la muerte es la única forma de estar juntos, en otra vida. y el poder de la palabra, ese del que Julieta llega a recelar afirmando que una rosa con otro nombre olería exactamente igual. Tal vez eso acelere el final de la historia incluso. Y, ahora sí, el amor, puro infinito e inconcebible para muchos, pero que nos lo muestra de un modo que no deja indiferente a nadie. Tal vez por eso hemos asistido a sus mil y un versiones y asistiremos a las que nos resten aún, no me cabe duda que serán unas cuantas.

     Y vosotros, ¿qué opináis de la historia y sus múltiples versiones? ¿Con cuál os quedaríais?

     Gracias