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jueves, 1 de diciembre de 2011
El halcón maltés. Dashiell Hammett
“No importa quién quiere a quién; no pienso hacer el bobo por ti. No voy a seguir los pasos de Thursby y de sabe Dios quién más. Asesinaste a Miles y vas a pagar por ello. Yo podría haberte ayudado dejando que se fueran los otros y manteniendo a distancia a la poli con alguna argucia. Es tarde para eso: ya no puedo ayudarte. Y aunque pudiera, no lo haría”,
A muchos amantes del cine negro este título les recuerda a Bogart, inmediatamente, ahí le pusimos cara a Sam Spade. Así lo conocí yo, por el cine. Me gustó tanto que decidí salir en su búsqueda entre hojas de papel, y por eso traigo a mi estantería virtual El halcón maltés, un hito del cine negro que no debemos perdernos sobre el papel.
En 1.530 los caballeros de la Orden de Malta regalaron una estatuilla en forma de halcón, repleta de piedras preciosas, al emperador Carlos V. Fue objeto de robos y desapariciones y reapariciones durante más de cuatro siglos, hasta hoy. En pleno siglo XX reaparece en San Francisco, codiciada por su valor y buscada por Sam Spade, quien a partir del asesinato de su socio, se ve envuelto en dicha búsqueda en una maraña de acontecimientos y acompañado de una clienta muy especial.
Sam Spade vive a través de la obra de Hammett, de toda su obra en realidad, que son tan sólo cuatro títulos; Demasiados han vivido, Sólo pueden colgarte una vez, Un tal Sam Spade y El halcón maltés. De hecho RBA ha sacado una compilación con el acertado título Todos los casos de Sam Spade no hace mucho. Pero ¿Quién es Sam Spade?
Sam es un tipo duro, cerca de la cuarentena, es un hombre de la calle. Nos olvidamos de los robos refinados y los detectives impolutos y entramos en los comienzos del detective que hoy sigue estando de moda. Es terco y, cuando menos falta hace, saca la ironía y, desde luego, no se caracteriza por su tacto. Lleva una vida más o menos desordenada, tuvo una aventura con la mujer de su socio, que ya terminó. Y entorna los ojos para retar las mentes ajenas. No tiene problemas en colaborar con la policía, siempre que no le pidan tener tacto porque eso no es lo suyo, protege a quien cree que lo necesita, pero si se trata de sacar la verdad a la luz... todo vale. Un diablo rubio, dijo su autor para describirlo, pero Sam Spade es sin duda alguna mucho más que eso. Es un comienzo para la novela negra contemporánea.
Hammett no se queda en mostrar un detective brillante, eso sería lo fácil. Lo verdaderamente deslumbrante de su obra es la complejidad de la trama, no nos lo parece hasta que no terminamos el libro y tratamos de resumirlo. No se complica la vida ni nos la complica a nosotros y por eso su forma de escribir es seca, pasa del diálogo a la acción, el resto sobra. Tal vez sea eso lo que hace que veamos a Spade como aún más duro. Es una novela callejera y en la calle todo vale, pero sobre todo el dinero. No nos cuesta trabajo adivinar entre sus letras al Hammett detective de Pinkerton, recorriendo calles a la carrera.
Nos enfrentamos a todos los clásicos del género, hay malos vengativos, malísimos, guardaespaldas torpes y empresarios venidos a menos salpicados con agentes casi entrañables y mujeres fatales. Gente, en definitiva, movida por su propio interés y, lo mejor de todo en este mundo de detectives impolutos y marcados por vete tu a saber que experiencia traumática, en este caso, nadie nos intenta convencer de que el mismo Spade sea demasiado diferente de cualquiera de ellos.
Un libro que me cautivó y me llevó al resto de la obra de Hammett y que me sirve para recordar que, ni toda la novela negra es nórdica, ni hay que temer estos libros que a priori nos pueden parecer pasados de moda. Sino todo lo contrario.
Gracias
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martes, 9 de agosto de 2011
Detectives de novela negra (I)
"Soy un investigador privado con licencia y llevo algún tiempo en este trabajo. Tengo algo de lobo solitario, no estoy casado, ya no soy un jovencito y carezco de dinero. He estado en la cárcel más de una vez y no me ocupo de casos de divorcio. Me gustan el whisky y las mujeres, el ajedrez y algunas cosas más. Los policías no me aprecian demasiado, pero hay un par con los que me llevo bien. Soy de California, nacido en Santa Rosa, padres muertos, ni hermanos ni hermanas y cuando acaben conmigo en un callejón oscuro, si es que sucede, como le puede ocurrir a cualquiera en mi oficio, y a otras muchas personas en cualquier oficio, o en ninguno, en los días que corren, nadie tendrá la sensación de que a su vida le falta de pronto el suelo".
Philip Marlowe
El problema muchas veces, es hacer una buena reseña de una novela negra. ¿Cómo hablo de una novela perteneciente a una saga formada por tres o diez libros sin hacer referencia a los anteriores o siguientes? y, lo que es más complicado aún.. ¿alguien que no lo conozca empezaría a leer una historia que sepa son diez volúmenes? Para muchos la disyuntiva es complicada: si me gusta me enfrento a nueve volúmenes más, y me da pereza, y si no me gusta.. para eso mejor no empezar.
Así que, antes de entrar a ningún título concreto, he preferido dedicarme a sus protagonistas, los detectives. O al menos a algunos de ellos. A fin de cuentas, son los que nos van a acompañar.
En primer lugar os presento a Maigret, ¿quien no conoce al comisario Maigret? Nos lo trajo Simenon, allá por los años treinta. Tal vez hoy lo veamos un poco trasnochado, pero aún así sigue bien dibujado. Es un hombre gris, elegante, meticuloso, monógamo y sesudo que se va a alejar del prototipo norteamericano tan proclive a la violencia. Se acerca más al hombre de pueblo astuto que hace uso de su cerebro y su paciencia para cazar al malo. Lo acompañamos por sus andaduras desde su puesto de ayudante de comisaría de barrio y aún nos seguimos acordando de él. Se acercó a la crítica social o, al menos, a mostrarnos esa parte de la sociedad que a nadie gusta ver y que ha tenido su continuación hasta hoy.
Digno heredero suyo, aunque alejado geográficamente, es Martin Beck, comisario de la Brigada Nacional de Homicidios de Estocolmo. Está casado y separado, con dos hijos, fumador de esos eternos cigarrillos Florida, pesimista y tristón que arrastra una carencia en sus relaciones familiares que terminamos achacando a su trabajo. Es, por tanto, el prototipo de policía cansado y descreído de todo y de todos que sobrevive entre compañeros.
Y ya que empezamos con protagonistas desencantados, le toca el turno a Marlowe. Y empezamos con los detectives. Marlowe llegó al tiempo que Maigret, sólo que en San Angelo. Lo vimos mudarse a Los Ángeles y heredar el mundo de Sam Spade, de Hammett, es bebedor, pensador, desencantado y tiene un toque idealista. Trabajó durante un tiempo en la oficina del fiscal, pero no era para él. No puede evitar rebelarse siguiendo sus principios, lo que le lleva a seleccionar sus casos bajo un criterio un tanto dudoso. Va siempre acompañado de su botella de whisky y de un puñado de dólares, sólo por si los necesita. Ah, odia la violencia.. salvo si le resulta imprescindible. Y siempre consigue que las mujeres le encuentren el lado tierno.
Y en Europa, Wallander, sentimental, depresivo, con un problema de alimentación y, posiblemente de autoestima. Tampoco tiene una vida feliz y, tras una adolescencia complicada, acaba en la policía. Se despidió de nosotros hace poco, el mismo día que se despide de su apartamento entre recuerdos de su vida y su carrera y mirando, esta vez con temor, a la enfermedad y la muerte.
¿Y qué me decís de Bosch? hijo de una prostituta pasó su infancia entre familias de acogida, sin saber nada de su padre hasta que lo enviaron a Vietnam. Conoce a su padre a la vuelta y decide entrar en la policía, pero nosotros lo conocemos cuando pasa al departamento de Robos y Homicidios, se encarga de investigaciones complicadas. Es un hombre honesto, rudo a veces, que siguiendo sus principios, convicciones y, en muchas ocasiones, sus propios métodos, no tiene inconveniente en enfrentarse con sus superiores. Él es así, un tipo duro que se mete en líos y que, poco a poco, le vamos viendo enfrentarse a sus propios prejuicios y demonios para aprender a vivir de una forma más "peligrosa".
¿Y Charlie Parker? Hijo de un policía que acabó por suicidarse, se va con su madre y su abuelo a vivir hasta que, alejándose de lo que paree una tradición familiar, se dispone a estudiar Literatura Inglesa. Parker termina igualmente en robos y Homicidios de Nueva York. Tal vez el más castigado, sufre la pérdida de su mujer y su hija mientras está bebiendo en un bar. También muere una parte de nuestro protagonista esa noche y termina por abandonar la policía para buscar al asesino de su familia. Pasa de ser un policía objetivo e impecable, sin una sola muerte a sus espaldas, a vivir atormentado por una suerte de visiones de aquellos que necesitan ayuda. Siente el dolor ajeno y ahora mata si lo considera necesario, también miente y es amargo. Y sabe cuando lo que hace está mal, aunque se dice a sí mismo que tiene que hacerlo para ayudar a quien lo necesita.
Me dejo a Flanagan, un adolescente que se enfrenta a camellos, pederastas, chantajistas.. al que vemos crecer despacio, creando un estilo más refinado. Al comisario Bordelli en Florencia, a Fandorin con su corsé Lord Byron..
En definitiva, me dejo a tantos que iré mirando con cuidado con quién me encuentro al pasar la página para ir volviendo regularmente a presentároslos. Todos ellos merecen la pena y muchos tienen la culpa de esa leyenda que dice que a la mujeres les gustan los hombres malos. Aunque, claro, también está el contrapunto (y con él me despido por hoy), que no es otro que Myron Bolitar. Nada en él hacía pensar que iba a meterse en problemas, es más, esta mañana no hubiera imaginado donde iba a estar al caer la tarde. Bolitar, que lleva su nombre con resignación, se hizo un nombre en el baloncesto pero, al fichar por un equipo de primera, una lesión de rótula termina con su carrera antes de despegar. Así que se dedica a estudiar Derecho y probar suerte en el FBI.
Para cuando lo conocemos es representante de deportistas, modesto, nada de grandes agencias ni grandes firmas, lo suyo es estar ahí y prepararlos por si les sucede lo mismo que a él. Es sensible, sesudo y tiene tendencia a abrir la boca cuando menos le conviene. Por eso tiene a Win, para ayudarlo a salir de sus líos, es su socio sin escrúpulos. Mientras Win se encarga de todo podemos encontrarnos a Myron tomando uno de sus batidos de cholocate. Él es así.
Y, por todos ellos, merece la pena empezar las sagas. Porque hay novelas que son mucho más que los casos que nos presentan. También son la historia de sus ciudades, sus víctimas, su entorno y, como no, de sus detectives.
Gracias
PD. Por si buscáis la casa de quienes he hablado:
- Jules Maigret: Georges Simenon: 78 novelas; El parador de Alsacia, El pasajero del Polarlys..
- Martin Beck: Sjöwall y Wahlöö : 10 títulos; Roseana, Asesinato en el Savoy...
- Philip Marlowe: Raymond Chandler: 13 títulos; El sueño eterno, La dama del lago..
- Sam Spade: Dashiell Hammett; 4 títulos; El halcón Maltés, Demasiados han vivido..
- Kurt Wallander: Henning Mankell; 10 títulos; La pirámide, El hombre inquieto..
- Harry Bosch: Michael Connelly: 13 títulos; El eco negro, Nueve dragones..
- Charlie Parker: John Connolly: 9 títulos; Todo lo que muere, Voces que susurran...
- Flanagan: Andreu Martín y Jaume Ribera: 12 títulos; No pidas sardina fuera de temporada, Flanagan Flashback
- Comisario Bordelli: Marco Vichi: 4 títulos; Muerte en Florencia...
- Erast Fandorin: Boris Akunin: 12 títulos (la mayoría sin traducir); El ángel caído, El gambito turco...
- Myron Bolitar: Harlan Coben: 10 títulos; Motivo de ruptura, Alta tensión..
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