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lunes, 19 de septiembre de 2011
Viaje sin retorno. Antonio Lagares
"_Yo disfrutaría del mes de vacaciones para luego regresarotra vez aquí- le dijo el Profeta-. No sé por qué, pero me parece que como intentes escapar, el viaje terminará en tragedia. Es absurdo jugarte el pellejo cuando te queda poco tiempo de condena".
Ya puse Obsesión de este mismo autor hace un tiempo y, como dije, estaba pendiente de la salida de Viaje sin retorno, que luego he sumado al sorteo de libros. Bien, pues fue dicho y hecho, salir y leerlo.
Si ayer hablaba de libros extensos y, como para gustos los sabores, hoy traigo uno que no llega a las 150 páginas. Es decir, que se lee en una tarde tranquila.
Viaje sin retorno es la historia de un taxista forzado a llevar a un pasajero que no quiere....
No, es la historia de un interno conflictivo, menor de edad, al que trasladan de una forma poco común sin saber el destino...
Tampoco, en realidad es la historia de una posibilidad de fuga durante un trayecto....
Veamos....
Viaje sin retorno es una historia aparentemente sencilla, un viaje y la relación entre el conductor y su peligroso pasajero a través del sur de una España franquista. Uno, ve una posibilidad de fuga que pasa por poner a prueba el aguante del conductor, el otro ve la posibilidad de ganar dinero, mucho, de una forma aparentemente sencilla y entre ambos se irá creando una tensa relación llena de dudas y juegos mentales aderezada con curiosos compañeros de viaje.
Nos lleva el autor a conocer un dudoso proyecto de investigación para presentarnos a una serie de personajes marginales, de clases bajas y sin escrúpulo alguno, donde no hay hueco para la belleza salvo acaso para la del amor de diez minutos que se paga y nos permite ver una única sombra inocente. Sus personajes, apenas un puñado, nos muestran sus lados más oscuros tal y como el autor nos va acostumbrando, hasta resultarnos inquietantes. Entramos de lleno en unos paisajes que se nos antojan difíciles de la mano de sus protagonistas. Hasta el coche es viejo en este libro en el que veremos reformatorios, bares de carretera y, sobre todo, juegos. Esos que hacen perder el control de la situación a determinado tipo de personas si las empujas a ello, y también a los que se jactan de ser siempre los que dominan. Es un libro para leer despacio, que habla de sindicatos, falanges y picoletos desde las opiniones de sus personajes asomándose a esa España de los años setenta cercana al cambio. Que consigue meternos en ese taxi de atmósfera a ratos asfixiante porque resuenan los pensamientos de sus ocupantes.
Un buen libro para leer, como dije al comienzo de esta entrada, en una tarde tranquila.
Gracias
PD. Esta tarde os acercaré al autor.
Etiquetas:
Antonio Lagares,
Obsesión,
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