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viernes, 25 de mayo de 2012
Yo, Claudio. Robert Graves
"Augusto gobernaba el mundo, pero Livia gobernaba a Augusto."
La novela histórica es un género que, poco a poco, va ganando adeptos. Lo que antes eran unas pocas novelas normalmente extensísimas ha ido tomando su espacio en las librerías hasta ir ocupando mesas enteras con sus novedades llenas de antiguos emperadores, mayas y pirámides egipcias. Hoy traigo un libro que no puede faltar cuando se habla de novela histórica, Se trata de Yo, Claudio.
Claudio fue un niño con muchos problemas, de hecho su tartamudeo, su cojera... hacían que pareciese retrasado. Así que vivió alejado de la vida pública, inmerso en su familia, convirtiéndose poco a poco en el superviviente que llegó a ser emperador a los 49 años.
Estamos, como ya he comentado, ante uno de esos títulos básicos que nos muestran la historia de Roma y sus emperadores. Nos sitúa perfectamente en un contexto real sin aburrirnos, va bastante rápido y ni siquiera las batallas llenan páginas y páginas como suele suceder con este tipo de novelas.
Si pensamos en sus personajes éstos van ganando definición a medida que avanzamos, al tiempo que nos encariñamos con un Claudio entrañable al que vamos viendo poco a poco crecer como persona. Claudio, tildado de tonto por sus taras, llegaría a ser uno de los emperadores que brillaron con luz propia, y el autor sabe dibujarnos este complejo personaje haciéndolo verosímil. Sin dejarnos la más mínima duda sobre lo que estamos leyendo, por raro que nos pueda parecer vamos asintiendo convencidos de la verosimilitud de lo que allí se nos relata.
Es una novela divertida, bañada por un sentido del humor muy fino que nos pillará desprevenidos con una sonrisa de medio lado en los labios y que se presta a disfrutarla mientras nos enseña lugares y costumbres. Repleto de personajes y con una impresionante documentación, Graves sabe recrear un momento y un ambiente en el que nos vemos sumergidos con sumo placer. Un libro extenso, ágil y que huye de enterrarnos en datos, no es su fin aleccionarnos.
Termino diciendo que se puede leer de forma independiente a su segunda parte Claudio el Dios y su esposa Mesalina y que, si aún así lo leéis... no llega a la calidad literaria del primero.
Una historia que merece la pena descubráis si sois amantes de la novela histórica. Porque... ¿os gusta?
Besos
PD. Sí, es el de la serie de hace tantos años como para que a muchos de los que estamos por aquí no nos la permitieran ver en casa.
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