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miércoles, 16 de octubre de 2024

Einstein. Walter Isaacson

 


     Tenía este libro pendiente de leer y han sido estos días cuando me ha apetecido acercarme a la biografía de uno de los nombres más conocidos de la historia contemporánea. Hoy traigo a mi estantería virtual, Einstein. Su vida y su universo.

     En general creo que las biografías con como las setas, proliferan ante determinado tipo de condiciones: nombres conocidos, trascendencia del personaje, peculiaridades y logros. Einstein tiene por eso mismo todas las papeletas para ser uno de los nombres que han llenado páginas, y las que quedarán, de este tipo de libros. Sin embargo, me decidí por esta ya que fue en su momento de las más famosas, aparecida hace ya unos años y que se convirtió en un éxito de ventas pero a la que aún no me había acercado.

     Einstein fue un genio, un personaje excéntrico que vivió las dos grandes guerras que atravesaron el mundo, fue controvertido por su ciencia y sus creencias, fusionadas en una suerte de filosofía propia tan aclamada como no entendida; se hizo famoso por el contexto político, por las implicaciones de sus descubrimientos y también por la dificultad para comprender lo que había descubierto. Eso sin contar su azarosa vida personal. Tenía, pues, todas las condiciones para trascender en el espacio y el tiempo y convertirse en un nombre conocido por todos sin importar el tiempo que hubiera pasado desde su muerte. Y así ha sido. Lo difícil en este caso es relatar su vida intentando aunar lo formal, lo científico y lo social y que de lugar a un libro legible y además entretenido. Einstein está rodeado de anécdotas; desde las escolares hasta sus normas personales incluso a su primera esposa a la que, según cuentan, ofreció para separarse de ella la cuantía del Nobel que no había ganado a modo de indemnización. Fue, en definitiva, un genio además de todo un personaje. Isaacson parece saberlo y, si bien es cierto que no escribe desde la imparcialidad (ni lo pretende hacer creer) convierte la vida del genio en una novela amena en la que la ciencia, los descubrimientos y la dificultad para demostrar y entender conceptos que hasta ese momento no existían, tienen su protagonismo pero no son el grueso de la historia. A fin de cuentas, 1905 fue solo un año en la vida de un hombre que vivió más de 70 años. Lo sitúa como el primero de los científicos que se hicieron famosos gracias a su ciencia, un hombre que disfrutó con ello tanto como manteniendo a la prensa al margen de lo que estaba haciendo. na mente inquieta interesada en cuestiones de fé y en cómo podía o no relacionarlas con una ciencia que dominaba y no esquiva, algo que he agradecido, el espinoso tema de la IIGM.

     He descubierto que, más allá del genio, hubo una persona con problemas para encajar y relacionarse; que la inteligencia por encima de la media no garantiza ni siquiera el éxito y que la curiosidad es el motor del mundo. Además de a una persona francamente interesante. He disfrutado de la lectura y os invito a darle una oportunidad. Puede que las primeras páginas sean un poco densas pero luego el libro coge ritmo y se convierte en una lectura de lo más interesante.

     Y vosotros, ¿sois lectores de biografías?

     Gracias.


lunes, 16 de mayo de 2022

Philip Roth. Blake Bailey

 


     ¿Cómo decir que un escritor te resulta fascinante sin decir que un escritor te resulta fascinante? Hoy traigo a mi estantería virtual un libro que sale a la venta el jueves en nuestro país y que yo me leí impaciente apenas salió a la venta en EEUU. Se trata de La biografía de Philip Roth escrita por Blake Bailey.

     Roth estuvo escribiendo durante más de medio siglo, nos dejó más de treinta libros (31 juraría), y fue polémico en ellos y fuera de ellos. Dio nombre a un trastorno gracias a una novela hilarante, habló de historia en clave de distopía aliando a los Estados Unidos con los nazis, habló de sexo, de muertes, de judíos un poco como Allen pero sin tener nada que ver con él. Era un tipo raro, deslenguado, inteligente y no se le ponía nada por delante para decir a la prensa que otros mucho peores que él se habían llevado el Nobel, por lo que a él ya no le parecía que tuviera gracia obtenerlo. Lo hemos leído en sus libros como Philip Roth, como Zuckerman, o Kepesche y lo hemos leído también en un libro sacado hace no mucho por una antigua relación que tuvo. Y aún así, muchos somos los lectores que queremos saber más sobre él, y otros tantos que no lo han leído también encontrarán interesante esta biografía de un hombre que estuvo permanentemente respondiendo a la pregunta "y si..." en sus novelas y que experimento las distintas formas de darle respuesta.

      No hace ni cinco años que Roth murió y aparece su biografía autorizada en forma de cuasi ladrillo dando con ello muestra de todo lo que se puede contar sobre él. Ya sea literatura, familia, divorcios o política, Roth fue una mente inquieta que Bailey, experimentado en esto de contar la vida de otros y ahora también perseguido por la polémica, nos desnuda en su último libro. Hasta donde yo sé Bailey se presentó ante Roth en 2012 y salió sorprendentemente bien parado de la entrevista en la que le expuso su propuesta ya que tuvo acceso a sus documentos y gran parte de su vida. Y su vida empieza, por supuesto, en Newark en los años cuarenta, hijo de judíos con pasiones varias entre las que se encontraban las chicas y el béisbol para estar marcada, poco después, por el dolor físico. No tarda en empezar a alzar la voz en cuentos levantando ríos de pólvora con su irreverencia, que cristalizaría sin tardar en El lamento de Portnoy convirtiendo al autor en alguien famoso de la noche a la mañana. De alguna manera su vida se ve marcada por ello tanto como por la provocación y nos enseña el autor que no solo se trata de retratar la sociedad americana vista o temida en sus novelas, también se trata de vivir de algún modo sin atender a esas mismas reglas sociales. Por eso es un libro que no elude el sexo, porque parece ser que era una parte importante para Roth (nada extraordinario a botepronto). Bailey nos muestra a un hombre marcado por las contradicciones, un hombre que reflexiona sobre ser judío sin tolerar que otros lo hagan, que no cree en psiconadas pero se psicoanaliza y que tiene rarezas como para llenar, al menos, el doble de páginas de las que ha rellenado su biógrafo. Incluye, por supuesto, mucha literatura. nos cuenta cómo escribe y cómo no lo hace, la forma en que busca los argumentos y en la que desempodera las críticas por importantes que sean (cuando uno debuta con Portnoy supongo que hace una suerte de bautizo de fuego frente a cualquier crítica literaria futura), era bueno y malo, egoísta y desprendido y más amante que amado pese a que su vida estuvo marcada por sus dos matrimonios.

      Todo esto y un montón de cosas más es lo que nos cuenta Bailey en su magna biografía de un hombre al que no duda en marcar por el sexo y del que uno cierra su vida pensando que ahora, por fin, dejará de sentir deseo. Y aunque esto pueda parecer a priori uno de los puntos más importantes del libro, tengo que decir que yo me quedo con la forma en que coloca a sus otros "yo", los literarios cuyos nombres conocemos, y los dibuja diciendo que son la peor versión del escritor. Como si fuera posible que uno se dibujara mal o descentrado, o como si no hiciera falta ser un genio para realizar un trabajo semejante y defenderlo diciendo que la literatura no es un concurso de belleza moral. Y es que Bailey cuenta, en definitiva, la vida de un genio literario. Y si alguien cree que esta afirmación es fruto de la pasión no tiene más que recorrer brevemente varios de sus títulos y echar un vistazo a las sinopsis.

    La biografía de Philip Roth es un libro agudo que descubre al autor que muchos ya conocemos pero que deja un buen puñado de frases brillantes que todos podemos anotar. Y más de una enseñanza. Y si no os gustan las biografías, coged uno de sus títulos. Bien merece una buena lectura.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

    Gracias.

     Con vuestro permiso...  "Que entre el repelente" (Bienvenido Alexander, estás en tu casa).

lunes, 26 de julio de 2021

Sapiens. Yuval Noah Harari

 


     "Tres revoluciones importantes conformaron el curso de la  historia: la revolución cognitiva marcó el inicio de la historia hace unos 70.000 años. La revolución agrícola la aceleró hace unos 12.000 años. La revolución científica, que se puso en marcha hace solo 500 años, bien pudiera poner fin a la historia e iniciar algo completamente diferente. Este libro cuenta cómo estas tres revoluciones afectaron a los humanos y a los organismos que los acompañan".

     Los lectores solemos decantarnos por la novela antes que por otros géneros literarios como el teatro, la poesía o el ensayo. Sin embargo viene siendo costumbre que haya un ensayo sobre la mesa de las librerías que se convierta en un éxito y, en algunos casos como este, se mantenga a lo largo del tiempo. Hoy traigo a mi estantería virtual, Sapiens.

     Publicado en hebreo y exportado al mundo con la ayuda de Mark Zuckerberg, Sapiens realiza un recorrido por la historia de la humanidad de forma rápida y amena para cualquiera. Así pues, comienza con la aparición del hombre para señalar al lector que hubo antes hombre que historia y que hace apenas un fragmento de tiempo en la inmensidad de la existencia que el Sapiens no convive con otras especies de su mismo género. Somos, pues, producto del privilegio de un gran cerebro y unas mejores habilidades que potenciaron la selección natural de forma rápida tanto como el meteórico ascenso en la cadena alimentaria que nos han llevado hasta donde nos encontramos hoy. Habla del impacto medioambiental, de las épocas de luces y sombras, de la imaginación, las creencias y de prácticamente todo lo que uno pueda imaginar que sucede en una especie durante más de 13.000 años. Hay, por supuesto, más revoluciones que las expuestas al comienzo del libro. No se puede hablar del ser humano sin revolución tecnológica o biotecnológica o cualquiera de las que ahora mismo tenéis en mente y que parecen irse acelerando a medida que pasan los años. Y es que el libro de Harari mira más al presente y al pasado cercano, que al remoto. Personalmente creo que es más fácil escribir un libro sobre lo que hay más datos fáciles que realizar un ensayo exhaustivo  sobre un pasado que requiere una investigación brutal para poder aportar algo más allá de lo corriente. Y quizás sea por no hacer esto por lo que esa parte remota, desde que reduce la aparición de la agricultura a unas cuantas ideas superficiales, que el libro no termina de convencerme. No ya porque al autor la agricultura no le emocione, como si las ventajas de la agricultura se redujeran solo a comer y no supiéramos que trajo otras como los mayores asentamientos y que el ser humano en grupos "inventa" mejor o, más exactamente, se inspira.

     Harari habla de comunicarse para pensar, de pensar e inventar, de dinero, capitales, comercio, religión y felicidad. Y lo hace de una forma amena para todos, relajando el concepto de ensayo hasta convertirlo en un tema de conversación dejando patentes opiniones sesgadas en muchos de los casos que a mi, y esto es una apreciación personal de una mente cazadora/recolectora (sic) bastante reduccionista. Y es que lo que comienza de forma prometedora va cayendo en una suerte de sensacionalismo fácil que pretende sorprender al lector con datos que en ocasiones se contradicen para seguir dando su propia idea, un tanto machacona, sobre la felicidad y el pasado. Cuanto más se aproxima al presente más errores contiene, más exagera, más infelices y equivocados nos muestra. Y entonces yo me pregunto si sigo estando ante un ensayo o tal vez intentan convencerme de algo. Y me aburro. Supongo que antes de comprar el libro debí de fijarme en que el autor se define como filósofo y eso me hubiera dado una idea del tipo de texto ante el que me iba a encontrar, pero si uno mirase todo sobre los libros que se compra, es más que probable que se vendieran incluso menos.

     Sapiens es un ensayo que vende al lector la idea de que con leer cuatrocientas páginas va a saber mucho de la historia de la humanidad y, como un buen vendedor, Harari mete humo, diversión y fuegos de artificio que mezcla de forma maestra con datos de eventos más o menos conocidos que nos hacen, en definitiva, cerrarlo sintiéndonos más listos. Y está muy bien, a fin de cuentas se llevan muchos años realizando circuitos de tres días por cinco ciudades en los que la gente saca un montón de fotos y luego cuando lo cuentan parece que han vivido en ellas. Aunque en una de las ciudades solo parasen para ir al servicio. Ya me entendéis.

     Sapiens es ameno y entretenido, porque no está reñido lo que expongo con el hecho de que se lee prácticamente del tirón, pero no he encontrado la forma de disfrutarlo como debería. Aunque, como siempre digo, esta es solo la opinión de un lector.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

miércoles, 21 de agosto de 2019

Espía y traidor. Ben Macintyre


     "Oleg Gordievski nació en el KGB; fue modelado por él, amado por él, retorcido por él y casi destruido por él. Llevaba al servicio de espionaje soviético en el corazón y en la sangre. Su padre había trabajado para él toda su vida y llevaba el uniforme del KGB a diario, fines de semana incluidos. Los Gordievski vivían con la fraternidad de espías en un bloque de pisos reservado para ellos, se alimentaban con comida especial para los altos mandos y pasaban su tiempo libre con otras familias de espías. Gordievski era hijo de la organización".

     Siempre me han gustado las historias de espías. Sin embargo de un tiempo a esta  parte escasean, así que si veo una en la librería, me la traigo a casa cual tesoro. Hoy traigo a mi estantería virtual, Espía y traidor.

     Esta es la historia real de Oleg Gordievski. Tras más de cien horas de entrevistas aprobadas por el MI6, Mcintyre nos trae la historia real de un espía del KGB que se pasó al bando británico. De hecho se pasó once años engañando a sus colegas de la KGB y trabajando para el MI6. Cuando los rusos sospecharon de él y lo trasladaron de Londres a Moscú fueron los británicos quienes le ayudaron a escapar. Como en una película. Solo que esto es real y cada personaje, al que el autor ha cambiado el nombre, existió.

     Saber que se lee una historia real es un arma de doble filo. Uno teme encontrarse con un libro lento y cargado de testimonios, o tal vez con los juicios ya emitidos sobre su protagonista. Sin embargo Macintyre ha sabido evitar esto al construir su libro como una novela de ficción. El tono, el ritmo, los personajes, se mueven constantemente haciendo uso de esa máxima que dice que la realidad supera a la ficción y por eso no se molestan en intentar que sus actos sean verosímiles. No por nada, simplemente porque las cosas sucedieron así. De hecho, hay una escena al final del libro que, precisamente por lo increíble, ha de ser real. El lector niega con la cabeza mientras lo lee, es increíble, piensa... y sin embargo, a esas alturas de lo único que no duda, es de su veracidad.

     El personaje de Gordievski, aún vivo y a buen seguro escondido, es apasionante. Desde muy joven comenzó a leer la prensa occidental, aprende alemán y es enviado a Berlín occidental en un momento en el que el muro de Berlín estaba en plena construcción. Desconocedor del hecho de que una mujer había dado su nombre al MI6 junto al de otros compañeros, recibió a su contacto durante un partido de badminton con asombrosa tranquilidad. El MI6 intentaba hacer que se pasara a su bando, Gordievski, absolutamente decepcionado con los suyos, ya había decidido hacerlo. A partir de ahí la historia se pone interesante: reuniones mensuales, ya sin pan, convicciones, nombres en clave y finalmente un interrogatorio en Moscú con drogas incluidas al que Gordievski sobrevive. Apasionante todo, como no podía ser de otro modo. Él advierte antes de empezar a trabajar para el MI&: sin grabaciones, sin daños, sin dinero. Gordievski era un idealista con convicciones férreas y una inteligencia fuera de lo común; proporcionó información sobre nombres, planes y financiación del KGB. Y el Gobierno británico se lo agradeció manteniendo un plan permanente para ayudarlo en cualquier momento; un plan de fuga que fue ejecutado después. También se nos dice el nombre del agente que le delata, una sorpresa para mi. Y uno se pregunta qué importancia y qué repercusión tiene un espía finalizada ya la Guerra Fría, y también esa pregunta obtiene respuestas de la mano de la historia del nombrado como "mr Collins" por la propia Margareth Thatcher. Pero esa parte de la historia la tendréis que descubrir. También el final. Merece la pena.

     Espía y traidor es una novela escrita a ritmo de ficción pero que no lo es. Una historia de espionaje con ritmo ágil y todos los ingredientes para hacer las delicias de aficionados y no aficionados al género. Por mi parte y en nombre de todos los aficionados solo tengo una cosa que decir: queremos más.

     Y vosotros, ¿os gustan las novelas de espías?

     Gracias.