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jueves, 16 de julio de 2020

La sangre manda. Stephen King


          "Si los fantasmas existen, seguro que no todos son santos".

     Los libros de Stephen King son como los cumpleaños: te gusten o no van a llegar una vez al año sin que puedas evitarlo. A mi me gustan, y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, "La sangre manda".

     Leer un libro de relatos es fácil. Contarlo ya... uno se debate entre la necesidad de hablar de cada relato, el cuidado de no contarlos todos, hablar solo de uno y dejar el resto para ser descubiertos o hacer una lista con una suerte de puntuación.

     En este caso hablaremos de los relatos y los voy a separar diferenciando aquellos que leeremos con nostalgia. Es el caso del primero de los relatos, El teléfono del señor Harrigan, en el que King se mueve en el terreno familiar del adolescente y lo paranormal. No faltan las alusiones a los problemas adolescentes y los enamoramientos, y tampoco la tutela y esa duda sobre si hay una puerta a otra realidad que aterroriza e intriga y que tan bien ha sabido el autor aprovechar a lo largo de los años. La rata, el último, es otro ejemplo de placer nostálgico ya que su protagonista, un escritor que no tiene el éxito ni los problemas de Paul Sheldon, pero si con manías y que habla con una rata que le plantea extraños dilemas. Tengo que decir que, si bien mi lengua acarició la palabra pastiche, también es cierto que lo leí con placer.
    "La vida de Chuck" es el que más disfruté y es que, cuando uno lleva tantos años leyendo la misma pluma, agradece las novedades. Y en este relato King nos plantea una suerte de juego en el que será el lector quien conecte lo que nos está contando. Y a mi siempre me han gustado este tipo de juegos, aunque no sé si al protagonista le gustaría, si es que alguien se hubiera tomado la molestia de preguntarle y es que no se priva de nada el hombre.
Me dejo para el final el tercero, que da nombre al libro y ocupa la sinopsis de la contracubierta, ya que King rescata a Holly Gibney, heredera de Hodges reconocible por los lectores de los últimos tiempos del llamado maestro del terror pero que ha mezclado con la novela negra a este grupo de personajes en varios títulos.

     Y, en resumen, eso es lo que nos vamos a encontrar en "La sangre manda", un libro de relatos para todos los públicos en el que, lejos de buscar la homogeneidad habitual en estos libros, el autor parece haberse decantado por un "a gusto de cada lector". Es cierto que hay un relato beneficiado claramente y que se posiciona en la línea de los últimos tiempos del autor, pero yo he disfrutado mucho de la extravagancia de Chuck. Quizás por eso me ha gustado este último libro de King, me hace estar segura de que las opiniones sobre el favorito van a ser absolutamente dispares. Y si algo no soporto en un libro, es que provoque indiferencia.

     Y vosotros, ¿os gustan los relatos?

     Gracias.

lunes, 15 de mayo de 2017

La mala hierba. Agustín Martínez


     "Quiero recordarte descansando sobre mi pecho, exhausta después de hacer el amor, y no como el barco que se hunde en un charco de sangre a mis pies.
     Lo intento con todas mis fuerzas; juro que lo intento."

     Leí Monteperdido hace casi dos años y me encantó. Tenía ganas de leer algo más del autor, por eso al ver este título tuve claro que no iba a tardar en leerlo. Hoy traigo a mi estantería virtual, La mala hierba.

    Estamos en Portocarrero, un pueblo perdido en el desierto de Almería. Allí conocemos a Jacobo, su esposa Irene y su hija adolescente, Miriam. La crisis ha sacudido a esta familia hasta el punto de obligarles a terminar en una desvencijada casa en mitad de la nada, junto a la familia de Irene, viviendo o malviviendo lejos de las comodidades y amigos a los que se habían acostumbrado. Ahora la vida es dura y Miriam lo acusa particularmente, como se hace con la rebeldía de quien entra en la adolescencia. Una noche en la que Miriam está fuera, unos intrusos irrumpen en la casa de Jacobo e Irene, armados y disparan al matrimonio. La mujer fallece y Jacobo casi, enfrenta´ndose a una durísima recuperación al despertar. Sin embargo, lo más duro de esa recuperación, será descubrir que todas las miradas se han vuelto hacia su hija Miriam, señalándola como responsable.

     Y todo esto que os cuento sucede en las primeras páginas, y será la forma de entrar en una claustrofóbica novela en la que la búsqueda de los responsable de lo sucedido esa noche, llegará a ser una obsesión. Es curioso hablar de claustrofobia cuando la novela se desarrolla en un paraje abierto y, sin embargo, es así. Los personajes están atrapados en mitad de la nada, con sus miserias y sus nuevos viejos vecinos que tienen unas vidas con años a las espaldas de amistades y rencores entre ellos. De ahí la claustrofobia de un lugar sin paredes que les atrapa como una tela de araña, ya que además el autor consigue convertir ese pueblo inventado en un personaje más de la historia, señalado una y mi l veces como responsable del carácter y las desgracias de los residentes. Y el lector lo cree, y descubre la hostilidad de Portocarrero en la mirada de cada uno de los residentes, en la forma que tiene de enseñar las uñas a los recién llegados y también al lector: esto será conocido como El crimen de Portocarrero, dice uno de los personajes en un momento dado en la novela. Y el lector asiente, porque es justo lo que estaba pensando.

     Agustín hace un trabajo fantástico a la hora de perfilar al puñado de personajes que componen la historia. Pronto los conocemos a todos y vamos descubriendo sus secretos, mientras aparece la abogada, Nora, como agente externo y mirada nueva que no tarda en descubrirse ante el lector como no tan nueva en estas lides. Todos áridos, como el desierto en el que viven, como Portocarrero. Como el fuego que arde para quemar una plaga. Como la forma de narrar del autor, que no tiene piedad ni cariño hacia sus personajes. Y nosotros, tampoco.
     De esta forma avanzamos en una narración que da pequeños saltos en el tiempo dejando piezas sueltas con las que componer un puzzle escalofriante sobre un suceso que tenemos presente en cada página. El padre angustiado, la niña señalada, los vecinos recelosos, la madre muerta... todos ellos parecen mirarnos mientras sus verdades se rebelan esperando que otorguemos el veredicto descubriendo qué sucedió realmente aquella noche. Y eso hacemos, giro tras giro, sin sorpresas sacadas de la chistera de un mago, con los pies en el suelo, pero sin dejarnos indiferentes, descubriendo flecos hasta cerrar la trama de una manera sólida.

     La mala hierba me ha gustado. Mucho en realidad. Iba sin conocer demasiado, apenas la sinopsis, y con el buen recuerdo de Monteperdido. Son novelas diferentes aunque tengan muchos puntos comunes. El principal es el buen hacer de su autor. Dicen que un escritor se la juega en su segunda novela, que es en la que demuestra si la primera fue suerte. Bien, en ese caso Agustín Martínez deja claro que tiene mucho que contar. Y yo espero que así sea.

     Y vosotros, ¿Con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

miércoles, 27 de julio de 2016

Black Rabbit Hall. Eve Chase


     "Me siento segura en el borde del acantilado, más segura que en la casa. A poca distancia del sendero de la costa, un arduo trecho de veinte minutos desde el límite de la finca y bastante alejado de las indiscretas ventanas de Black Rabbit Hall. hay un lugar secreto. Me asomo al precipicio un momento, con el vestido azotándome las piernas por el ciento y un cosquilleo en la planta de los pies, y desciendo con cuidado, agarrándome a la hierba, con el rugido del mar de fondo."

     Desde que Manderley marcara un antes y un después en la literatura y el cine... ¡qué digo! Desde siempre la fascinación por las casas señoriales ha marcado la literatura con un toque de misterio de grandes o pequeñas familias con secretos que esconder en los armarios más profundos. Por eso no es raro que, de tanto en tanto, sigan apareciendo este tipo de historias. Hoy traigo a mi estantería virtual, Black Rabbit Hall.

     Conocemos Black Rabbit Hall de la mano de dos hilos temporales y dos historias. La primera, en los años sesenta, nos lleva a descubrir a la familia Alton, propietaria de este caserón de Cornualles en el que pasaba las vacaciones. Un matrimonio muy unido y sus cuatro hijos que verán como la desgracia sacude sus vidas, íntimamente ligadas a esta casa en la que jamás funcionan bien los relojes.
     El segundo hilo comienza tres décadas después cuando Lorna Smith está buscando el lugar perfecto para su boda. Lorna se ve atraída por este viejo caserón casi en ruinas sin conseguir que nadie entienda qué tipo de hechizo ha provocado en ella.

     Estamos ante una novela familiar con secreto incluido que, pese a articularse en dos historias, no deja duda de que en algún momento habrá un punto de unión entre ambas. La autora se apoya para ello en los clichés típicos de este tipo de libros. Parte de la historia antigua, con la hija mayor como protagonista, para dejarnos correr por las habitaciones y exterior de la casa descubriéndonos una clase alta con menos lustre que nombre, que vive despreocupada antes de cernirse sobre ellos la tragedia familiar. A partir de ahí y uniendo esta historia con la contemporánea, veremos los estragos provocados por el tiempo en las paredes mientras que, al igual que Lorna, intentamos encontrar sentido a la historia que se nos va desgranando. Lo bueno de esta dualidad es que nos permite absorber la desgracia mucho antes que a Lorna, comprendiendo además que la decrepitud del lugar tal vez tenga que ver con ese tipo de marcas que va dejando la vida en las almas igual que lo hace en los cimientos de la casa. Logra que las dos historias mantengan interés sin que una prime sobre otra, pese que tengo la sensación de que la primera tiene más páginas, lo cual es poco común en las novelas con dos hilos: tendemos a sentirnos más interesados por uno que por el otro.

     Eve Chase no busca deslumbrar al lector, pero si consigue que su casa se convierta en un protagonista más de la novela, darle identidad propia con sus goteras y desconchones, su bosquecillo, el acantilado y la playa... y que sintamos que incluso la casa es capaz de rechazar a quien considera intruso. Siguiendo la estela de Daphne du Marier o Kate Morton, y sin desvelaros nada más sobre esta casa, la autora nos deja una historia entretenida para pasar unas cuantas tardes. Sin más pretensiónes, Black Rabbit Hall es un novelón o más exactamente, es casi un folletín.

     Y vosotros, ¿os acercáis alguna vez a estas intrigas y secretos familiares?

     Gracias.