lunes, 18 de marzo de 2013

El ladrón de céntimos. Christophe Paul




     "Mientras el agua se deslizaba suavemente sobre la superficie de su cuerpo para luego escaparse sin prisa en un remolino enjabonado por el desagüe de la ducha, Henri Pinchon contemplaba desde el pequeño tragaluz del cuarto de baño, los tejados de Montmartre que libraban su último combate con las sombras de la noche.
    Las campanas de Saint Jean de Montmartre lo sacaron de sus ensueños.
    Las siete de la mañana, hora de volver a la realidad."

     Conocí a este autor con Mapamundi, una historia escrita a ritmo de Bestseller que, de haber tenido el soporte y la publicidad adecuados, no dudo que hoy sería conocida por todos. Ya he comentado alguna vez que es un tipo de lecturas que me gusta reservar para las vacaciones, y así hice con su siguiente historia. Por eso hoy traigo a mi estantería virtual, El ladrón de céntimos.

     Conocemos a Henri Pinchon desayunando en un café francés, poco se imagina que un accidente lo dejará en coma durante apenas unos días. Un niño en bici y una chica con prisa serán suficientes para cambiar la vida de Henri, cuyo robo maestro será descubierto por el marido de quien fuera su primer amor. Y quien sabe, tal vez lo siga siendo.

     Cuando abres este libro y te cuentan la posibilidad de realizar un robo perfecto, te sorprende ver lo fácil que resulta. Las redes informáticas, los redondeos, los céntimos.. conceptos con los que vivimos cada día y que alguna vez tiramos de ellos pensando en las posibilidades que ofrecen. Christophe también las baraja y, no sólo eso, sino que nos las coloca delante explicándonos la estafa perfecta, delante del mundo y detrás de todos. Así son los genios y así es Henri, un hombre sin fisuras al que lo único que se le escapa es el destino. A partir de esta idea nos va tejiendo una trama en la que lo personal juega un papel directo, su jefe, el director, es el padre de la que fuera su primer amor y ésta está casada con quien lo sustituye... Como podéis ver es casi un enredo en el que los hilos se mantienen perfectamente diferenciados para trenzarse con las investigaciones, las sospechas y lo asesinatos. Porque también se guarda el autor un par de ases en la manga, de esos que nos hacen seguir leyendo pese a que se nos echa el tiempo encima.

     La historia nos la cuenta con un lenguaje fácil, sin perderse en terminologías informáticas ni tampoco bancarias, cosa que se agradece. Y la salpica con algunos detalles de París, breves apuntes y descripciones que nos hacen rememorar escenas como si se tratara de postales. Se trata, en definitiva, de un libro concebido para hacer pasar un rato entretenido al lector con la particularidad de partir de una trama que, inicialmente, nos resulta creíble a todos, logrando así engancharnos a una historia cuyo ritmo va en aumento hasta sus últimas páginas.

     Y vosotros, ¿con qué lectura comenzáis la semana?

     Gracias

sábado, 16 de marzo de 2013

Entrevista a Blanca Busquets.


http://www.blancabusquets.cat/
La vida de Blanca Busquets está marcada por las letras, ya que pronto supo qué era lo que quería hacer en su vida. Trabaja como periodista radiofónica realizando programas como El Club de la Bona Lletra  y Lletres d'Or y ha sido redactora de televisión durante siete años. Con su novela La nevada del cuco obtuvo el premio Llibreter 2011 y recientemente ha publicado en catalán y castellano La casa del silencio. Hoy conocemos un poco mas a Blanca Busquets.

     - La casa del silencio es un libro especial que cuenta una historia muy especial también, ¿nos puedes explicar cómo surge esta historia?
     - Esta historia surge de la idea de crear un paralelismo de ficción entre lo que parece una persecución de los dos violines solistas del primer movimiento del doble concierto de Bach y las dos mujeres que lo interpretan y que son amantes del director de orquesta. También surge de las ganas que tenía de poner música en una novela mía, después de tantos libros. Y también, una vez más, de hablar de los sentimientos humanos y de las relaciones entre personas que tienen una vida que no es fácil
     - De algún modo parece inevitable pensar que la autora siente un nexo especial con la música al leer el libro, ¿es así?
     - Sí. Es así. Cuando tenía tres años, mi padre me enseñó a leer una partitura y, a partir de ahí todo fue música: piano, armonía, coros, una orquesta... Hasta hice unos cursos de violoncelo. He vivido siempre relacionada con músicos y yo misma pensé que iba a ser músico durante un tiempo, aunque al final me dí cuenta de que realmente era escritora.
     - Es una novela de personajes fuertes, donde la música une y protagoniza. Y de una casa silenciosa en la que siempre hay música y de una criada con la que me quedo sin lugar a dudas porque tiene un toque especial, ¿de dónde sale un personaje así?
     - De mis ganas de pasármelo bien. De mis ganas de introducirme en un personaje que lo controla todo aunque parece que, por su procedencia, realmente no tendría que controlar nada. Del deseo de crear un personaje con una inteligencia y una sensibilidad naturales que la ayudan a convertir su inocencia inicial en un camino seguro hacia una felicidad que ella sí que consigue tener.
     - Siguiendo con este personaje, si miro atrás me ha recordado hasta cierto punto a Dolores, esa mujer que todo lo ve en El jersey. ¿Están sus historias marcadas por mujeres?
     - Efectivamente  María tiene mucho de Dolores de El jersey. Es el mismo tipo de personaje. Y sí, mis historias están marcadas por algunas mujeres que lo ven todo. Aunque a veces hablo desde el punto de vista de un hombre, siempre acabo centrándolo todo en alguna mujer. Eso es inconsciente, naturalmente, pero me doy cuenta de que me sale así.
    - Y sin embargo no son libros "para mujeres" un concepto que dicho sea de paso no me gusta demasiado, sino que llegan a un público cada vez más ámplio, ¿hay un secreto para contar historias como tu lo haces con ese toque que no necesita llenarse de diálogos para que los personajes nos hablen?
     - No hay ningún secreto. La verdad es simplemente que no se escribir de otra manera. Si que sé escribir artículos, guiones o trabajos académicos de manera más "normal", con guiones para los diálogos y todo eso. Pero las novelas son para mí una terapia y las escribo de corrido y así, con todo metido dentro de los párrafos. No se hacerlo de otro modo.
     - Háblanos de tus comienzos, ¿en qué momento empiezas a escribir y por qué?
     - Yo leía muchísimo cuando era una niña. A los nueve años ya quería ser escritora, y a los doce, ya no tenía bastante con lo que leía. Tenía que escribir. Y lo hice. Empecé a esa edad con un cuento dedicado a las matemáticas- que no comprendía en absoluto- y continué escribiendo ya siempre.
     - Y los comienzos a la hora de publicar, ¿es tan difícil como parece?, ¿Cómo empezaste tú?
     - Yo no pude publicar hasta los cuarenta y dos años. Toda la vida escribiendo y, ya ves... Era mi sueño pero no creía que escribiera nada que se pudiera publicar, no sé, creía que no era lo suficientemente bueno. Me presenté a concursos de narración corta y gané algunos... A partir de los treinta, escribí tres o cuatro novelas que nadie quiso publicarme por suerte para mí, porque ahora me doy cuenta de que no eran lo suficientemente maduras. Sí, publicar es muy difícil, pero si tú estas seguro de que lo que has escrito tiene suficiente calidad como para ser publicado, tienes que estar muy, pero muy seguro de que lo que has escrito tiene calidad. Yo no lo estaba, por eso guardé las novelas que no me publicaron y no pensé más en ellas.
     - ¿Qué le recomendarías a la gente que está empezando ahora?
     - Que escriban siempre, que vivan para adquirir experiencia, que lean muchísimo (indispensable) y que no se olviden de estudiar la técnica más y más. El resto... lo pone el alma.
     - Un lector nunca deja de leer, y me gusta pensar que un autor nunca deja de escribir. ¿Ya tienes alguna historia en mente o hace alta despedirse antes de pensar en más?
     - Un autor tampoco deja de leer, sólo faltaría. Y en cuanto a la historia en mente, tengo alguna idea, pero ahora estoy colapsada con trabajo y promoción... ¡Hablaremos de eso en verano!
     - Por último me gustaría saber qué estas leyendo ahora. Tus gustos literarios.
     - No hay que olvidar nunca los clásicos, y eso es lo que yo estoy haciendo ahora leyendo Drácula, de Bran Stocker. También estoy leyendo un libro de Mendoza. Leo de Todo y, con preferencia, los clásicos, historia y biografías
     - Muchas gracias por acercarte un poco más al responder a nuestras preguntas, somos muchos los lectores que buscamos al autor entre las letras de sus libros y ha sido toda una oportunidad para mí el traspasarlas.
     - Muchas gracias a tí y a vosotros! Un placer, de verdad.

     Y, como siempre, gracias a todos los que os pasáis por aquí dejando vuestros pareceres. O simplemente leyendo.

     Bibliografía:
     -Tren a Puigcerdá
     - A saber dónde está el cielo
     - La nevada del cuco
     - El jersey
     - La casa del silencio


viernes, 15 de marzo de 2013

La casa del silencio. Blanca Busquets




     "Encontré mi primer violín en un vertedero. Y era un violín buenísimo, aunque, claro, yo todavía no lo sabía. Lo que sabía era que se trataba de un violín mágico. De eso me di cuenta enseguida, con solo mirarlo, porque, aunque casi había anochecido, brillaba, y lo que brilla normalmente es mágico. No me lo invento, no. Mi madre y yo nos dedicábamos a menudo a rebuscar en el vertedero a ver qué encontrábamos para vender. Si ahora se lo contara a algunos de los que están aquí conmigo, se quedarían estupefactos."

     Conocí a esta autora con El jersey, un libro en el que me enamoró la forma de contar las cosas y cuya protagonista me pareció toda una mujer. Así que era inevitable que repitiera con ella. Y más con este título, y con esta portada tan hermosa. Por eso hoy traigo a mi estantería virtual, La casa del silencio.

     Karl ha muerto hace diez años y se va a dar un concierto en su Alemania natal en el que se juntan las personas que le fueron más cercanas en vida. Ellas son las que nos cuentan la historia de este hombre que vivía en una casa en la que reinaba el silencio, pero que rebosaba música. Así conocemos a Teresa, una joven que pone el alma en las notas, a María, esa mujer que lo acompaña de criada en casa durante cuarenta años y que es el alma de la casa, a Mark, un hijo al que conoce ya adulto y a Anna, la virtuosa violinista que carece de corazón para interpretar la música, o tal vez la vida. Todos ellos se conocen, todos se relacionan y todas sus vidas giran en torno a unas notas musicales, y a un violín, el Stainer.

     Lo primero que llama la atención de esta novela coral es la sencillez con la que está escrito. Es un libro principalmente hermoso en el que nos cuentan una historia coral, con capítulos que alternan las vivencias y recuerdos de cada una de estas personas. Comienza en la sala de concierto aún vacía y siguiendo los sentimientos que les despierta estar allí, vamos viajando por sus recuerdos encadenados que construyen toda una vida dedicada a las notas musicales. Principalmente a Bach. Me ha parecido un libro hermoso, creo que es la mejor forma de definirlo. Y cargado de sentimientos que se van entrelazando formando una tela que envuelve al lector con sabor a ese chocolate que come María en la cocina mezclado con nata. Blanca habla mucho de la soledad y la compañía, de los sentimientos que nos guardamos por miedo a compartirlos, o tal vez por no tener con quien.
     Podría deciros que es la historia de un violín heredado que se perdió y apareció en un vertedero despertando la vocación de su nueva propietaria y su pasión por la música: pero me quedaría corta. También podría hablaros de una mujer blindada por sus miedos que un día fue una niña que buscaba en una bofetada la única posibilidad de contacto físico con su madre: pero también me quedaría corta. Incluso os podría hablar de una mujer que llegó a trabajar a una casa y descubrió una pasión. Pero lo cierto es que La casa del silencio esconde mucho más como sólo pueden hacerlo esos tonos íntimos que nos desvelan confidencias a media voz.

     Hoy traigo una historia de pasiones, de música y sobre todo, una historia de personas unidas y separadas por una misma canción y cuya vida viene firmada por una S, la misma letra que aparecía grabada en el violín Stainer con el que arranca la narración. Una historia reposada que, pese a serlo, me duró tan solo unas horas. Y vosotros, ¿os animáis de vez en cuando con este tipo de historias más íntimas?

     Gracias

     PD. En La casa del silencio suena El concierto para dos violines de Bach que podéis escuchar aquí. Blogger no me ha dejado subirlo, así que me conformaré con enseñaros un Stainer. Y mañana, entrevistamos a su autora.


jueves, 14 de marzo de 2013

Viaje al centro de la Tierra. Julio Verne




     "No era la luz del sol con sus haces brillantes y la espléndida irradiación de sus rayos ni la claridad vaga y pálida del astro de la noche, que es sólo una reflexión sin color. No. El poder iluminador de aquella luz, su difusión temblorosa, su blancura clara y seca, la escasa elevación de su temperatura, su brillo superior en realidad al de la luna, acusaban evidentemente un origen puramente eléctrico. Era una especia de aurora boreal, un fenómeno cósmico continuo que alumbraba aquella caverna capaz de albergar en su interior un océano."

     Si ayer hablaba de modas y literatura Young Adult, hoy habló de literatura juvenil de esa de toda la vida. La que lleva años enganchando a la lectura a jóvenes de cualquier lugar del mundo. Y para eso, nada mejor que recurrir a Julio Verne. Por eso hoy traigo a mi estantería virtual, Viaje al centro de la Tierra.

     Conocemos a Axel, éste nos cuenta como su tío, el profesor Otto Lindenbrock, compra un libro en la tienda de un judío y descubre en su interior un pergamino de un hombre que afirma haber viajado hasta el centro de la tierra. El profesor decide seguir sus pasos acompañado por su sobrino y un guía llamado Hans, así que se internan en un volcán hacia el interior del globo terráqueo entre infinidad de descubrimientos, ingenio y aventuras.

     Hablar de Verne es comenzar a explicar que fue un hombre visionario, que sus libros son casi tratados de ciencia muchas veces combinando lógica e imaginación y que aún hoy nos impresiona que hablase con tanta exactitud de cosas que aún no existían. Es cierto también que muchos de sus libros se llenan de terminologías, pero Viaje al centro de la Tierra es quizás uno de loss más fantásticos. Tal vez por eso me gustó tanto... o porque fue el primero, el que me hizo conocer a este autor hace ya unos cuantos años (ya sabéis, cuando la vida era en blanco y negro).

     Nos encontramos ante un libro de aventuras en el que los protagonistas se embarcan en un imaginativo viaje al centro del planeta entrando por un volcán. Es sorprendente como Verne no tiene que luchar contra el escepticismo del lector ya que nos embauca desde el primer momento para creerlo mirando la sombra de dicho volcán. El libro, acompañado de descripciones que provocan que caminemos por grutas en esta expedición, nos da cuenta del viaje mientras nos muestra mundos interiores, peligros, sed, problemas y soluciones salpicadas de datos sobre minerales y geología, que van provocando esa credibilidad tan necesaria en las historias de ciencia ficción. Incluso años después, al recuperar el libro y comenzarlo con una sonrisa al leer la palabra locura, ha conseguido que me sumerja en el viaje y me pierda entre brújulas que marcan lo que les place y pasadizos por los que, tal vez, suenan aguas subterráneas. Pese al tiempo que ha pasado no se hace difícil de leer, y tampoco es de los que sentimos más atrasados en sus ideas, de hecho pasados los primeros capítulos ni reparamos en esos detalles, estamos mucho más pendientes del entorno que nos presenta y de los tres personajes que participan en la expedición. Y, por cierto, tampoco nos parece que sean pocos. De hecho os confieso que Axel siempre tendrá un hueco en mi corazón por ese tono casi cariñoso, y por invitarme a este viaje.

     Hoy os invito a soñar un poco, a ser un poco más niños y a pensar, ¿por qué no?. Dicen que todos tenemos un poco de niño en nuestro interior, y de ser así os aseguro que el mío sigue disfrutando con las historias de Verne; con su facilidad de palabra, con sus personajes que se tornan amigos improvisados, con sus historias. Es un autor que todos nosotros conocemos y con el que muchos tenemos una deuda de lectura. Por eso os pregunto: ¿Habéis leído algo de Verne? y siendo así, ¿cuál es vuestra obra favorita?

     Gracias

     PD. Una de las características de este autor es hacer dudar sobre lo imposible. Hoy no os dejo un book tráiler, os dejo algo muchísimo mejor. La puerta a la aventura, el volcán Sneffels.

Fuente: http://www.waynewilliamsstudio.com/


miércoles, 13 de marzo de 2013

Maravilloso desastre. Jamie McGuire




     "Todo en la sala proclamaba a gritos que yo no pintaba nada allí. Las escaleras se caían a pedazos; los ruidosos asistentes estaban muy juntos, codo con codo, en un ambiente que era mezcla de sudor, sangre y moho. Sus voces se confundían mientras gritaban números y nombres una y otra vez, y movían los brazos en el aire, intercambiando dinero y gestos para comunicarse en medio del estruendo."

     Cada cosa hay que valorarla en su justa medida, y las sombras han vendido. Es cierto que no me gustaron, pero hay que reconocer que han hecho leer a un montón de gente (mujeres en su mayoría). Y si ayer nos íbamos con un clásico hoy toca libro de consumo. Hoy traigo a mi estantería virtual, Maravilloso desastre.

     Conocemos a Abby y Travis, dos jóvenes universitarios con un carácter opuesto que parecen condenados a estar juntos entre peleas de estudiantes, peleas entre ambos y pasados que intentan ocultar.

     La historia en sí es bastante sencilla, y es que el mérito de este tipo de libros es precisamente ese. Su sencillez. Una trama simple con algún giro, una prosa cercana, más de amiga que de autora, y escenarios relativamente comunes, al menos para los que vimos determinado tipo de series americanas en algún momento lejanísimo ya. Ahora que hay una etiqueta para casi cualquier libro, este se encuadra en lo que han dado por llamar Young Adult, es decir un poco más que juvenil, supongo que aproximadamente serían veinteañeros los destinatarios principales de la novela. A diferencia de las sombras, no hablamos de una novela de contenido erótico relevante, sino de una historia romántica contada con un punto de picardía en la que priman las peleas típicas de la edad de los protagonistas, las indecisiones y los dramas personales que muchas veces no son tan serios, y otras si que nos sorprenden.

     Para los que soléis pasar por aquí resulta evidente que no es mi tipo de literatura, pero también es cierto que me gusta ir probando y, puesto que esperaba una serie de libros siguiendo la estela del señor Grey, tengo que decir que me ha gustado que haya sido este precisamente el que me he topado, porque no le sigue. Hoy traigo un libro entretenido que bien puede leerse en un par de tardes en lugar de pegarnos al televisor a ver las mencionadas series. Y, además, hay que añadir que cualquier tipo de libro que acerque a personas a la literatura, merece un punto de respeto por mi parte. Los lectores nos vamos puliendo con el tiempo, vamos tomando el timón y decidiendo qué puertos nos gustan y cuales nos dejan indiferentes. En este caso no se trata de una novela para recordar, pero si que puede ser una puerta para que a determinadas edades, muchos jóvenes se acerquen a las letras impresas.

     Y vosotros, sin entrar en si os han gustado esos libros, ¿qué opinión os merece un libro que ha pasado tanto tiempo en la cabeza de los más vendidos?, ¿y si ese libro son las 50 sombras de Grey?

     Gracias

martes, 12 de marzo de 2013

Por el camino de Swann. Marcel Proust



   
     "Mucho tiempo he estado acostándome temprano. A veces, apenas había apagado la bujía, cerrábanse mis ojos tan presto, que ni tiempo tenía para decirme: Ya me duermo. Y media hora después despertábame la idea de que ya era hora de ir a buscar el sueño; quería dejar el libro que me figuraba tener aún entre las manos, y agarrar de un soplo la luz; durante mi sueño no había cesado de reflexionar sobre lo recién leído, pero era muy particular el tono que tomaban esas reflexiones, porque me parecía que yo pasaba a convertirme en el tema de la obra, en una iglesia, en un cuarteto, en la rivalidad de Francisco I y Carlos V."

     Hubo un momento en que me dio por lo que yo llamo literatura magna. Es decir,  las series de libros que se antojan inmensas y con nombres rimbombantes. Así que los fui leyendo espacio, intercalados para disfrutarlos. Empecé por las Greguerías que me enseñaron por ejemplo que Las bellotas nacen con huevera, pasó por los Episodios Nacionales, y ahora por En busca del tiempo perdido, que aún no he terminado pero lo haré. Precisamente por eso hoy traigo a mi estantería virtual, Por el camino de Swann.

     Por el camino de Swann es el primer volumen de un total de siete que forman En busca del tiempo perdido, convirtiéndose en una especie de introducción con un Marcel niño y joven que evoca recuerdos del pasado. Con tres partes marcadas comienza por su infancia y su vida en Combray para pasar a conocer a Swann en la segunda parte, un hombre digno de conocer sin lugar a duda, y terminamos con Marcel y su primera pasión, la hija del señor Swann.

     Proust es un autor que describe como quien hace un informe, nos lo cuenta todo, evoca cada detalle en frases largas que hacen que sea una obra lenta. Sin embargo se aprovecha de lo que muchos pueden considerar un problema para convertirlo en un sello característico, y pronto nos damos cuenta que estamos ante un libro que nos llevará tiempo porque es mejor leerlo a sorbitos que nos permitan disfrutar. Si no se hace os pasará como a mi, que me costó engancharme porque me había empeñado en leerlo prácticamente del tirón y se me antojaba que este camino era cuesta arriba. Y entonces llegué a la famosa magdalena de Proust, y me quedé parada, primero disfrutando de la conexión que existe en el cerebro de una persona cuando un detalle hace que de repente algo encaje y afloren recuerdos, y luego sonriendo por entender eso que tantas veces había oído de "es la parte en la que conectas" y casi lamentando mi falta de originalidad a la vez que admirándome por encontrar un párrafo que ha sido llamativo para miles de lectores. El mismo párrafo que os dejo consciente de que extraerlo puede hacer que pierda encanto:

     "En el mismo instante en que ese sorbo de té mezclando con sabor a pastel tocó mi paladar... el recuerdo se hizo presente. Era el mismo sabor de aquella magdalena que mi tía me daba los sábados por la mañana. Tan pronto reconocí los sabores de aquella magdalena... apareció la casa gris y su fachada, y con la casa la ciudad, la plaza a la que se me enviaba antes del mediodía, sus calles..."

     No me cabe duda de una cosa, el camino a Swann es interior, es un viaje del protagonista a lo largo de su vida recordando cada detalle, hablándonos de su infinito amor hacia una madre que no lo besa antes de acostarse y retratando un entorno de forma casi perfecta. Tiene un punto de ternura perfectamente reconocible en cualquier niño, sobre todo cuando nos habla de su tía, o de las personas de su casa. Pese a se la parte más lenta, echamos de menos al narrador cuando conocemos a Swann y su relación con Odette, pero se hacía necesario conocerlo y posiblemente establecer una opinión no demasiado positiva sobre él. Porque este es un libro que habla de relaciones, como lo hacen todos se diga lo que se diga. Relaciones entre personas, entre recuerdos, entre experiencias y consecuencias...

     Me gustó leer a Proust y descubrir esa gran obra que su autor no llegó a ver publicada en su totalidad, ya que pasaron cinco años de su muerte hasta que estuvo completa su publicación. Leer esta obra es comenzar con eso que llaman la gran novela francesa, y yo disfruté de su lectura, pero recomendarlo es complicado. Hay que saber perfectamente en el viaje que se está embarcando el lector o, en otro caso, es mejor dejarlo para un poco más adelante. A fin de cuentas es un libro, nos va a seguir esperando. Y no sólo eso, sino que pertenece a uno de esos títulos imprescidibles y magníficos que tienden a hacer que nos pongamos en guardia.

     Hoy, pese a que espero haber animado al menos a una persona a su lectura, lo que me gustaría saber es de todos estos grandes títulos: Swann, El Quijote, Los Episodios Nacionales... siempre hay alguno que ya "sabemos" que no vamos a leer por muy "imprescindible" que sea. Normalmente por pereza o por hartura, o por tener preconcebido el tedio entre sus páginas. ¿Cuál es el vuestro?

     Gracias

lunes, 11 de marzo de 2013

El maestro del Prado. Javier Sierra




     "Este relato comienza con los primeros fríos de diciembre de 1990. He dudado mucho, muchísimo, sobre la conveniencia de publicarlo, sobre todo porque se trata de una aventura de fuertes connotaciones personales. Es, en definitiva, la pequeña historia de cómo un aprendiz de escritor fue enseñado a mirar un cuadro."

     Cuando abrí el libro que os traigo lo hice al azar, es una costumbre. Esta vez el libro viene no sólo con ilustraciones, sino también con láminas de cuadros a color en brillo. Precisamente la fiel reproducción de una de esas láminas hizo que se abriera justamente en ella, El jardín de las delicias, uno de mis cuadros favoritos. En ese momento supe que el autor ya tenía media partida ganada conmigo. Hoy traigo a mi estantería virtual, El maestro del Prado.

     Un jovencísimo Javier Sierra aún estudiante se pasea por el Prado admirando cuadros. Ya tiene las inquietudes que hoy lo han hecho famoso y un carácter inquisitivo. Parado delante de un cuadro junto a un hombre, escucha como su acompañante le dice: "¿Conoces esa frase que dice que el buen maestro llega sólo cuando el discípulo está preparado?". Esa frase será el comienzo de una aventura hacia el significado de las imágenes estáticas que muestran los cuadros de mano de ese improvisado maestro. Sin embargo, la curiosidad de Javier también se dirigirá hacia la identidad de su improvisado mentor.

     Esta vez Javier Sierra no pretende que corramos detrás de un misterio, no se trata de eso. Tampoco hay perseguidores y perseguidos portadores de un secreto que vaya a cambiar el mundo, no. Esta vez no. En El maestro del Prado Javier juega con el lector hasta convertirlo en protagonista de sus historias. Nos invita a compartir una pasión por las historias que se esconden detrás de los libros y, en este caso, los cuadros. A través de las palabras de Luis Fovel conoceremos los secretos que se esconden entre las paredes del museo, lo que no vemos de los cuadros, las miradas perdidas de las figuras que nos resultan esquivas al ponernos delante. Y sus significados. Nos dice Javier que es una historia real, que le sucedió a él hace años; y nos lo creemos. Y nos enseña autorretratos escondidos, gemelos en lugar de un niño en las Sagradas Familias, y nos habla de campanas y elegidos en las escrituras que también son representados. Y nos lo argumenta de tal forma que también nos lo creemos. Y nos pregunta si queremos creer, si queremos saber... porque él mismo sabe el juego que nos está proponiendo y sabe que estamos deseosos de sumergirnos en él.

     Como ya he dicho no se trata de una trama trepidante. Hay un verdadero alud de datos y un misterio en torno a la figura del maestro que Javier quiere resolver, pero sin dejar de aprender los secretos del museo, descubrir sus "arcanos". Es un libro que desvela una pasión que va más allá por la pintura, y es la pasión por saber, por no quedarse en lo habitual sino en buscar más allá. Escrito de una forma ágil, sin vocabulario complejo ni tecnicismos nos permite seguir perfectamente el curso de su investigación en este libro que es más Javier Sierra que nunca mientras nos vamos preguntando cuánto puede haber de cierto en estas letras.

     Un libro de pasiones, que no son todas sentimentales. Yo dibujo, me ha gustado siempre la pintura y de hecho comparto un momento con el protagonista del libro, que es el momento en que te muestran el exterior cerrado de El jardín de las delicias consiguiendo que tu visión del cuadro cambie radicalmente.Y vosotros, ¿cuáles son vuestras "otras" pasiones?

     Gracias

      PD. Os invito al museo, el book tráiler