jueves, 9 de mayo de 2013
Acantilados de Howth. David Pérez Vega
"Como entrenamos en el simulacro de noviembre, fuimos a juntarnos en el punto de encuentro para desalojos. Y no me refiero sólo a los empleados de nuestro edificio, sino a la multitud que llegaba desde cualquier parte. Todos los encargados de seguridad de las empresas del Campo de las Naciones habían escogido la misma placita para convertirla en su punto de encuentro, y el lugar se estaba abarrotando. Algunos no habían reparado en coger los abrigos y caminaban encogidos sobre sí mismos. Hacía una de esas engañosas mañanas de invierno en Madrid, pesadas y cortantes.
Este 9 de febrero de 2005 es el de mi treinta cumpleaños, he aparecido en la oficina con una caja de bombones. No llevábamos ni una hora en la silla cuando cerca de las diez nos han ordenado desalojar el edificio, sin explicaciones."
Últimamente leo muchos libros que hablan sobre épocas de la vida, sobre todo el paso de adolescencia a la vida adulta aunque también he tocado otras etapas. Libros que casi parecen confidencias o resúmenes a veces nostálgicos que se hacen al cerrar una etapa. Hoy traigo a mi estantería virtual uno de esos libros, se trata de Acantilados de Howth.
Conocemos a Ricardo el día de su treinta cumpleaños. Ha salido de casa dejando a su mujer para ir a trabajar sin saber que será un punto de inflexión en su vida. Hoy van a desalojar su empresa, cambia de década, y su mujer se va a ir de casa. Con este punto de partida asistimos a una revisión de los recuerdos de Ricardo por los que, con el tiempo, seguramente vaya a recordad como sus mejores años.
Si fuéramos a Dublin podríamos acercarnos a Howth, un pueblo pesquero. Desde este pueblo se ve una isla llamada Ireland's Eye que parece no perdernos jamás de vista. A medida que iba leyendo el libro me sentía un poco así, como ese ojo que no deja de posar su mirada sobre Howth, que todo lo ve.
Si algo tenemos claro mientras acompañamos a Ricardo en este libro, es que es un hombre normal, con una vida normal. Nos va contando su vida y sus historias de una forma sencilla que hacen que nos sintamos cercanos al protagonista, casi como si fuéramos uno de esos amigos de los que nos está hablando. Parte de un punto en el que su vida se tambalea para echar la vista atrás y recordar sus épocas de estudiante, su antiguos amigos y hacer una pequeña revisión. Su fin de estudios, su gusto por la literatura, su viaje a Irlanda, su concepto de la búsqueda de la mujer con la que iba a pasar el resto de su vida... se entremezclan entre saltos en el tiempo que descubrimos entre destellos de ironía y también de nostalgia. Pareciera que nos hablase de un momento que no supo disfrutar y ahora, reposado en su mente, volviera a ello de una forma distinta, apreciando más los detalles como si se tratase de una de esas lecturas de las que nos habla. Porque es un libro teñido de libros, con algunos momentos que sobresalen como aquel en el que nos habla de Emily Brönte.
Hoy traigo un libro que nos desgrana una vida, pero no una de esas grandes vidas de personas famosas o de las marcadas por grandes tragedias (aunque a muchos les pueda parecer que comenzar un día entre atentados y abandonos lo sea), sino una común, como la del propio lector.
Se trata de un libro en el que una persona avanza mirando atrás, como si pudiera utilizar sus recuerdos para colocar su presente y seguir adelante. Una novela sencilla, que se lee con la misma rapidez con la que parece habérsele escapado la juventud a su protagonista. Una historia, en definitiva, de las que no hubiera descubierto de no estar por estos mundos poblados de ceros y unos porque, como comentaba hace unos días en Facebook, aunque parezca que lo único que hago es hablar de libros y recomendarlos, os cojo muchísimas más lecturas de las que parece, en realidad... me paso el día "robándoos" títulos.
Y vosotros, ¿cuáles son vuestras fuentes principales para elegir próximas lecturas? como ya digo, la mía es la red.
Gracias
PD. Hoy es el último día para apuntaros al sorteo de La tumba compartida aquí.
miércoles, 8 de mayo de 2013
El coleccionista. Paul Cleave
"Emma Green espera que el anciano no esté muerto. Es uno de esos momentos que llegan en la vida en los que piensas una cosa y rezas para que pase otra. Lo que sin duda está muerto es la cafetería. Solo han entrado dos clientes en la última hora y ninguno de ellos ha pedido más que café, pero su jefe no es de los que dejan que sus empleados se marchen a casa temprano, ni siquiera en un lunes por la noche poco animado como ese, del mismo modo que tampoco es de los que se toman este tipo de situaciones con buen humor."
Hoy traigo un libro de esos que llaman la atención por la portada. Sabemos lo que nos está enseñando, huesos, y lo que nos dice, que habrá muchos. Es decir, que nos lo llevamos a casa conocedores de que vamos a tener que leer deprisa... si el libro es bueno. Hoy traigo a mi estantería virtual, El coleccionista.
Conocemos a Adrian Loeaner, un hombre obsesionado con asesinos en serie que colecciona cualquier cosa relacionada con ellos. Pero a su colección le falta una pieza, o le faltaba hasta hoy, ha secuestrado a Cooper Riley, profesor y experto en asesinos en serie. Un hombre que no sólo es una colección en si mismo por todo lo que sabe, sino que puede enseñar mucho a su secuestrador. Junto a este suceso una joven ha desaparecido, Emma.
Nos acercamos al verano y yo empiezo a recordar todos esos thriller que me dejaron sin respirar entre sus páginas, y hoy recuerdo este precisamente. Un libro que rápidamente consigue ganarse la curiosidad del lector con sus pequeños ases en la manga. Nos cuenta dos hilos que convergen en dos historias. La historia de la chica desaparecida y la del secuestro del profesor, la historia del coleccionista y la de su colección... y con ellas vamos haciendo cábalas para intentar adivinar qué sucede. Y así,entre conjeturas, es como vamos avanzando en un libro lleno de sorpresas que va encajando piezas cada veza mayor velocidad.
Esta novela a tres voces, la del policía encargado de encontrar a Emma, la de Adrian y la de Cooper, no dejó de sorprendernos en todo el libro. Empezamos descubriendo que vivimos en un mundo lleno de gente malvada y peligrosa simplemente porque sí,no se trata de enseñarnos una simple historia de un asesino,sino de todo lo que nos rodea y las personas que podemos encontrarnos, para luego, y sobre todo a partir del capítulo 20 ir entrando en una rápida espiral que no da tregua.
Se aleja un poco del concepto básico del Thriller, nos enumera asesinos como quien habla de marcas de colonia y da alguna pincelada un poco "grimosa"; nada que pueda asustar al lector. Lo que si nos asusta es la acuciante necesidad de saber como termina la historia de El coleccionista. Eso provoca que rasquemos horas al sueño simplemente con una palabra, una pista que nos dejé enganchadas y una reseña de esas que están llenas de tip ext por tener que borrar cuando se ha contado demasiado.
No puedo decir lo que sucede desde el momento en que empiezan a converger historias, pero si puedo aseguraros que a partir de ese punto... al libro le quedan horas contadas para que nos lo terminemos. No se lee, se bebe,
Y vosotros, ¿cuál ha sido el último libro que os ha quitado horas de sueño?
Gracias
martes, 7 de mayo de 2013
Las vírgenes suicidas. Jeffrey Eugenides
"Si bien seguíamos atraídos por las niñas Lisbon y continuábamos pensando en ellas, ya se estaban alejando de nosotros. Las imágenes que habíamos atesorado de ellas -en traje de baño, saltando sobre un aspersor de riego o huyendo de una manguera de jardín convertida en serpiente gigante por el arte la presión del agua - ya comenzaban a desdibujarse por muy religiosamente que siguiésemos meditando en ellas en nuestros momentos más íntimos, tumbados en la cama junto a dos almohadas atadas con un cinturón para simular el cuerpo humano. Ya no podíamos evocar el timbre ni la cadencia exacta de sus voces."
Por diferente, por provocador, porque resultó un título transgresor, por la película, por Eugenides... me sobraban motivos para acercarme con curiosidad a este libro. Hoy traigo a mi estantería virtual, Las vírgenes suicidas.
Conocemos a las hermanas Lisbon. Son cinco hermanas y sabemos una cosa segura, se van a suicidar. De hecho una lo hace al comienzo pero el resto nos irán mostrando su vida mientras las acompañamos en su aislamiento impuesto antes de que el título se convierta en una realidad.
Cinco hermanas y año y medio para suicidarse todas, con esa premisa parte el autor sabiendo que provocará que el lector sienta curiosidad y se quede enganchado a sus letras. Y se encuentra con una novela que huye de la tristeza y los sentimentalismos para hablar de adolescentes, amigos, familias represoras e incluso momentos de erotismo. Es un libro para leer con calma y hacerlo entre líneas. Un libro que habla de adolescencia y cambios, que describe olores de una casa que se desmorona por la tragedia que le viene encima, y también de incomprensión. A través de un narrador conocido que fue testigo de los hechos hace ya años y de testimonios que va recogiendo nos hacemos la imagen de estas hermanas Marchitas, sin ímpetu ni ilusión. Pero no hay un crimen, no hay delito, así que todo queda en conjeturas. Deja al lector pensando en la teoría mas factible para que se hayan decidido suicidar todas, y no puedes evitar ver a... a quien consideras culpable
Es curioso como llegamos sabiendo su final y observamos cada movimiento. Un puzle que no trata de asesinatos sino de mentes y opciones en un libro que nos cuenta más de lo que viene escrito, aunque también nos enseña que en esta vida, tal vez no todo tenga respuesta. Pero sólo tal vez.
Es un libro duro pero hermoso en el que los misterios se visten con nombre de mujer y que me ha servido para volver al autor de Middlesex. Y me encuentro disfrutando de sus formas en este entorno, porque Eugenides es un autor para ser disfrutado, y en Las vírgenes suicidas lo hace a partir de las observaciones de unos jóvenes, que son quienes pasan el testigo de lo que sucede al narrador.
Hoy un título que os sonará a muchos, a la mayoría de hecho. Con una versión cinematográfica con sofía Coppola mas que digna que me lleva a mi siguiente pregunta, ¿hay alguna película que os haya gustado más que su versión novelada?
Gracias
PD. el otro día hablaba de madres. La de este libro... inolvidable, merece subir a esa lista y me guardo el motivo.
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lunes, 6 de mayo de 2013
Emma. Jane Austen
"Emma Woodhouse, bella, inteligente y rica, con una familia acomodada y un buen carácter, parecía reunir en su persona los mejores dones de la existencia; y había vivido cerca de veintún años sin que casi nada la afligiera o la enojase. Era la menor de las dos hijas de un padre muy cariñoso e indulgente y, como consecuencia de la boda de su hermana, desde muy joven había tenido que hacer de ama de casa. Hacía ya demasiado tiempo que su madre había muerto para que ella conservase algo más que un confuso recuerdo de sus caricias, y había ocupado su lugar una institutriz, mujer de gran corazón, que se había hecho querer casi como una madre."
Es lunes, para muchos tras un puente, para otros como yo no, pero siempre viene bien encarar la semana con una sonrisa. Por eso hoy he decidido traer una comedia, que no es lo mismo que un libro cómico. Y una de las de antaño. Hoy traigo a mi estantería virtual, Emma.
Conozcamos a Emma, una mujer soltera cuyo mayor entretenimiento es hacer de Celestina. Y todos sabemos que eso puede ocasionar enredos y malos entendidos, pero ella no, ella asume que sabe lo que es mejor para cada uno de los que la rodean. Sin embargo, el destino le tiene preparada una sorpresa de nombre Sr Knightley.
Austen también escribe comedias y prueba de ello es esta que traigo hoy. Al igual que en el resto encontramos esa crítica encubierta en el reflejo social que nos presenta, ese aire de superioridad de unos y esa posición femenina encarada únicamente al matrimonio en determinadas clases. Pero ahora nos vamos a reir, porque Emma es una niña bien que necesita un entretenimiento, con un padre un tanto machacón, y que encuentra placer en meter la nariz en las vidas ajenas. No necesita coser o tocar el piano, ni tampoco tiene una madre buscando marido, así que es más divertido entretenerse con los demás. Si bien es un personaje que poco a poco evoluciona, vemos perfectamente esa superioridad entre clases reflejada en sus palabras y pensamientos, sobre todo cuando habla de posibles matrimonios. Es algo que Austen nos había enseñado en sus madres buscando esposo, pero tal vez en este lo ponga más de manifiesto. Vemos la forma que tiene de tratar a Harriet, vemos como evoluciona su conocimiento sobre Knightley y, para cuando nos queremos dar cuenta, somos los propios lectores los que nos sentimos Celestinas.
Esta vez empezamos con un libro divertido, sencillo y con el corte romántico al que Austen nos tiene acostumbrados a sus lectores. Pero sobre todo, con un personaje que no es capaz de dejarnos indiferentes y que nos va ganando terreno pese a ir con sus defectos al descubierto durante toda la acción. Porque este es uno de esos libros en los que siempre están enredándose y desenredándose. Puede que Emma se aburra, pero eso hará que el lector no tenga ni un instante para el tedio.
Un personaje difícil de olvidar Emma, llevada al cine de una forma bastante notable no hace demasiado tiempo. Yo tengo que reconocer que al final me llevé un buen recuerdo de esta mujer. Y si así empezamos la semana colocando este título en nuestra estantería virtual, ¿con qué libro habéis empezado la semana vosotros?
Gracias
sábado, 4 de mayo de 2013
Día de la Madre literariamente hablando
"Mi querida madre, si posees realmente un alma maternal y si todavía no estás harta, ven a París, ven a verme, e incluso ven por mí. Yo, por mil razones terribles, no puedo ir a Honfleur en busca de lo que tanto desearía, un poco de ánimo y unas caricias. A finales de marzo te escribía ¿Volveremos a vernos algún día? Me encontraba en una de esas crisis en que uno contempla la terrible verdad. No sé lo que daría por pasar unos días a tu lado, tú, el único ser de quien pende mi vida, ocho días, tres días, unas horas."
Carta a la madre. Charles Baudelaire
Este fragmento posiblemente refleje a la perfección lo que es una madre a lo largo de nuestra vida. Ese reducto al que recurrimos sin importarnos demasiado si ya no tenemos edad, la seguridad en una mirada, la sed del calor que emana aunque no nos toque, solo por estar, solo por ser. Tal vez por eso es una figura tan repetida en la literatura, la madre. Y aprovechando que mañana lo celebramos, es un buen momento para pensar en madres.
Hablemos de madres, tenemos poetas que hablaron de ellas, están Neruda, Lorca, Alberti, Mistral... todos ellos hablaron en sus versos sobre madres. Todos ellos y muchos más.
Porque son incontables las veces que encontramos madres dentro de los libros, madres buenas y malas, claro, tiene que haber de todo y a fin de cuenta crecemos entre madrastras de cuentos de hadas. Luego crecemos y vamos descubriendo otras madres: La madre de Gorki que daba todo por su hijo, la de ese libro entrañable, Mujercitas, que nos hizo vivir con sus hijas tantas aventuras... la longeva Úrsula de Cien años de soledad no podía faltar tampoco, que seguramente hubiera hecho buenas migas con Clara, residente en La casa de los espíritus. Aquí tuvimos, y tenemos, a esa recia Bernarda Alba, dueña de su casa y del destino de quienes moran en ella, aunque para ser justos, no es mala por ser de aquí, pensemos en Como agua para chocolate y su Mamá Elena... A propósito de Elenas, la madre que dibuja Andrés Neuman, a quien presenté hace unos días, en su obra Hablar solos es también memorable.Y hablando de mis últimas lecturas memorables, no puedo evitar recordar a la irritante señora Incandeza, supongo que @yossibarzilai me entiende, es... una Broma infinita. Y cómo no hablar de la madre de El mal de Portnoy, la presente ausente en todo momento. Porque sus ausencias marcan tanto como sus presencias, ¿Qué hubiera sido de Holden Caulfield si su madre no lo hubiera enviado a un internado? Tal vez no sería hoy El guardián entre el centeno. O la madre de Jean-Baptiste Grenouille, ¿imagináis qué hubiera sido de El perfume si esa mujer no da por muerto al hijo y lo cría en familia? Tampoco me olvido de esas otras que parece cayeran en desgracia como Ana Karenina o Madame Bobary, cuyo carácter difiere de casi cualquier otro con que me haya tropezado, pero todas ellas son madres que han marcado nuestro rumbo literario
Pero me gustan más las luchadoras, me gusta Fantine, aunque se quede en el camino, porque consigue salvar a su hija de un mundo que parece estar poblado por Los Miserables. Y me gustan las madres representadas a la perfección en la literatura victoriana que buscan casar a sus hijas de la mejor forma y ayudan a sus hijos a buscar la mejor esposa.
Y si hablamos de madres, hijos, esposas y hablamos de las nuestras, también hablamos del ánimo al escritor. Tal vez sea por eso por lo que tenemos un reflejo literario tan ámplio. Porque de alguna forma y puesto que a un autor le sobreviven sus palabras, han dejado un testigo en forma de letras recordando a quien les impulsó. Desde aquí felicito a todas las madres, las presentes, las ausentes, las jamás olvidadas y, como no, a la mía, que jamás se ha sentado a leer un blog.
Y vosotros, ¿tenéis alguna madre literaria favorita?
Gracias
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viernes, 3 de mayo de 2013
El pueblo en la guerra. Sofía Fedórchenko
"Cuando vino la guerra, se me cayó el mundo encima. Acababa de apañármelas con la casa: coloqué el suelo, la teché, poco a poco me hice con algo de pasta. "Bueno -me decía_, por fin me asentaré, viviré igual que los demás". ¡Y aquí viene eso! Primero quise entregarme a la bebida pero me aguanté: no es un mal que se remedia con el vodka."
Alguna vez he comentado ya que las dos Grandes Guerras son un tema que atrae mi atención. Lo que no se si he dicho es el motivo. Cuando un suceso se ficciona tanto, llega un momento que tengo la sensación de haber perdido pie con la realidad. Pareciera que entre letras y olor a celuloide se nos olvidara que son tragedias vividas por personas iguales que nosotros. Por eso hoy traigo a mi estantería virtual este libro. Se trata de El pueblo en la guerra.
Esta vez conocemos testimonios reales de una de las grandes tragedias de la historia contemporánea, la Primera guerra Mundial. Testimonios cuyos nombres individuales no importan y que fueron recogidos por una enfermera, Sofía Fedórchenko. Con ellos nos da una visión de historias individuales que tejen un conjunto alejado del que nos encontramos en los libros de historia o en las ficciones noveladas sobre esta Guerra. Lo que tenemos entre manos son vidas de personas que nacieron en el momento equivocado y en el lugar equivocado y se vieron participando en este conflicto bélico.
Sería relativamente fácil dar carpetazo a esta reseña hablando de la magnífica introducción que nos regala Canetti, usando las palabras de Thomas Mann o de Gorki y limitarme a recomendar su lectura, aunque lo que me ha gustado realmente han sido los testimonios por encima de toda la parte introductoria que se me hizo más lenta e impersonal. Pero merece avanzar un poco más, descubrir que estamos ante una guerra que cruzó Europa y utilizó armas de destrucción masiva en una masacre de de muerte que transformaría un continente entero. Y la mejor manera de verlo es con los testimonios de combatientes rusos que se vieron forzados a salir de sus casas, mayormente de ambientes rurales y alejados de un nivel cultural medio, para participar en una ruleta cuyo fin bien podía ser la muerte y cuyo legado sería una vida marcada para siempre por lo que vieron en ella. No hay ficción en las palabras que transcribe la enfermera, en los testimonios de hambre, miedo y soledad, ni tampoco en los de incomprensión, incluso desconocimiento de aquello en lo que se veían implicados. Y eso es lo realmente trágico, la capacidad que tiene de crear un sentimiento global que envuelve al lector y le hace consciente de que hay cosas que no podemos olvidar.
Siempre he pensado que hay que tener cuidado con eso del "borrón y cuenta nueva" no sea que borrar aquello que no nos guste de nuestra historia haga que olvidemos las causas que nos condujeron a ello. Por eso busco este tipo de libros de vez en cuando, para no olvidar las cosas que puede llegar a hacer el género humano. Por eso he visitado un campo de concentración hasta salir con el alma encogido y los ojos vidriosos, porque los testimonios son los que hacen tangibles las cosas que no hemos vivido, los que nos emocionan y nos ponen los pies en el suelo. Y con todo, tengo que decir que no es un libro triste, es duro, pero porque sabemos que lo que allí se nos relata ha sucedido de verdad porque viene contado por las voces de sus protagonistas.
Y vosotros qué me decís, ¿os adentráis alguna vez en estos temas?
Gracias
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jueves, 2 de mayo de 2013
Desgracia. J. M. Coetzee
"El disfruta con la alegría de ella, una alegría sin afectación. Le sorprende que una hora y media por semana en compañía de una mujer le baste para sentirse feliz, a él, que antes creía necesitar una esposa, un hogar, un matrimonio. A fin de cuentas, sus necesidades resultan ser muy sencillas, livianas y pasajeras, como las de una mariposa. No hay emociones, o no hay ninguna salvo las más difíciles de adivinar: un bajo continuo de satisfacción, como el runrún del tráfico que arrulla al habitante de la ciudad hasta que se adormece, o como el silencio de la noche para los habitantes del campo."
Creo que lo he comentado, pero lo repito. Me gusta descubrir autores que me fascinen y seguirlos la pista. Así me embarco con mayor o menor fortuna en títulos insospechados y muchas veces nombres impronunciables que pasan a formar parte de mis listas de éxitos o fracasos. Eso supone que de vez en cuando tengo que volver a una zona segura. Ese punto donde sabes que estás leyendo a un viejo conocido que sabes que no te defrauda. Mis fijos, los que hacen que disfrute de cada palabra. Por eso hoy traigo a mi estantería virtual esta obra, hoy traigo Desgracia.
Conocemos a David Lurie, un profesor varias veces divorciado que trabaja como profesor en una Universidad. Cuando se destapa su relación con una alumna opta por dejarlo todo e irse a una granja remota del Cabo junto a su hija Lucy. Lejos de ser un remanso de paz, sufren un ataque que les obligará a replantearse sus vidas mientras eligen la forma en la que sobrevivirán enfrentándose a la desgracia.
Si algo caracteriza a este autor es la capacidad que tiene para conectar con el lector. Como consigue que un hombre que de entrada no nos agrada acabe estando a nuestro lado y nos sintamos solidarios incluso con él. Va desgranando la caída de este profesor desde las primeras páginas en que cambia de vida, y como puede caer aún más ante el asalto que sufre junto a su hija. Y entonces el libro se desdobla convirtiendo esta historia aparentemente simple en una especie de prisma que, al pasar la luz por el, nos deja ver los cambios que sufren las personas. Cambios de estado, la madurez, la indefensión en un país que también está cambiando y el distanciamiento con los hijos que ya han dejado de serlo para convertirse en iguales. A través de esta historia asistimos a una situación social contada sin buscar politizar el libro, pero que nos deja una huella igual que a sus protagonistas, y luchamos con ellos frente a la vergüenza, buscamos el punto de entendimiento en esta historia que busca la reflexión de Laurie. A partir de una decisión precipitada se va a ver enfrentado a sus ideas, a sus formas, a los hechos, a ese análisis que ya conocemos suele practicar el autor de la mente de sus personajes.
Es una historia dura que se antoja real y que me obligó a quedarme pegada a las páginas del libro hasta haberlo terminado. Es imposible permanecer impasible ante lo que nos relata y también lo es no preguntarse qué está pasando allí realmente y que posición tomar. Un libro que tiene mucho de soledad y que deja flotar un olor a culpa, dos sentimientos que pesan a cualquiera. Un imprescindible en mi biblioteca y que os recomiendo si aún no lo conocéis. De mis autores fijos.
Como ya os he dicho, me gusta descubrir autores, así que hoy no os pregunto por títulos de libros sino por los autores a los que volvéis de forma periódica. Aquellos que ocupan un lugar de honor en vuestras listas de deseos o aquellos cuyas obras ya habéis exprimido y os dedicáis a releer.
Gracias
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