lunes, 20 de mayo de 2024

El Museo. Owen King




     "La ciudad, apodada «la Más Bella» por poetas y procuradores municipales en honor a su río, el caudaloso Bello, sobresalía del territorio como un padrastro de su pulgar"

     A veces el placer que ha provocado la lectura de los títulos de un escritor nos lleva a seguir su estela hasta extremos insospechados, por ejemplo, leer a sus hijos. Así es como llego a Owen King y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, El museo.

     Conocemos a Dora, cuya vida ha sido dura. Creció en un orfanato ya que su familia falleció debido al cólera y ella, sin ser capaz jamás de olvidar a su hermano ni sus últimas palabras, ha trabajado últimamente en el servicio doméstico de la Universidad. En un mundo convulso, Nora tiene una relación con Robert, al que convence para que la ayude colocándola en la Universidad para la Investigación Psíquica, un instituto ocultista en el que él trabajó. Un lugar en ruinas en una ciudad en ruinas que la llevan a centrarse en la periferia y, poco a poco, ir profundizando en los misterios que recorren la ciudad como almas perdidas.

     Tengo que decir que mi experiencia con esta novela ha sido, cuanto menos, complicada. Me costó entrar en ella varios intentos. No tenía claro si era la prosa, la historia, D que no me encajaba, su amante... me parecía... aburrida. Sin embargo, siempre digo que no abandono los libros sin haberlos terminado, así que, tras dejarlo apartado unos cuantos días, decidí retomar. Descubrí entonces un lugar sin nombre en un tiempo pretérito en el que había sucedido algo que dio al traste con el orden tal y como lo habían conocido. En este lugar, en el que en un momento determinado incluso deambulan almas perdidas, las clases altas se han ido y las bajas intentan hacer lo que pueden bajo un orden tambaleante que amenaza con desplomarse. Y es que es una novela en la que la trama parece lo más importante, dejando descuidados el resto de los elementos para que el lector decida lo que tiene que hacer. La novela tiene carencias en cuanto a personajes, que no terminan de quedar definidos para que el lector se implique con ellos; pero la más importante es en el ritmo. King quiere conectarlo todo pero lo hace del mismo modo que aquellos profesores que pensaban que su asignatura era la única durante los años de estudio. Exige tanta atención que agota al lector, sin recompensarle lo suficiente al proporcionarle una novela que falla en el ritmo, tal y como se percibía ya en las primeras páginas. Un ritmo que cambia pero al que, superado el primer tercio, se le empieza a ver que le falta continuidad.

     El autor busca recursos utilizados para sobresalir, comparaciones llamativas, metáforas visuales; usa todo, y quizás no era necesario. La comparación con Dickens la entiendo aunque siendo sincera no la veo más allá de la propia cita del autor que parece haber preparado todo para obtenerla, incluída la cita del principio. Y yo he echado en falta la libertad. Owen King más que un libro ha presentado un ejercicio y eso hace que la lectura se resienta dejando espacio para que el lector se de cuenta de que quizás, el tiempo, el oficio y la confianza, nos dejen ver lo que hay ahí. A fin de cuentas no debe de ser fácil ser un King si tu padre se llama Stephen o tu hermano es Joe Hill.

     El Museo es una novela desigual de difícil recomendación. 

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

miércoles, 15 de mayo de 2024

Por el pasado llorarás. Chester Himes

 


     Soy consciente de que mucha gente se deja guiar por la cubierta de un libro como primer punto de atracción. De hecho me ha pasado. Pero, si soy sincera, lo que me atrae es es título. Hoy traigo a mi estantería virtual, Por el pasado llorarás.

     Conocemos a Jimmy Monroe. Su vida es, cuanto menos, complicada. Padre predicador, hermano al que.. bueno, eso lo leéis, especialista en juergas, expulsiones, robos y alcantarillas, no es de extrañar que acabe en prisión alguna que otra vez. Veinte años, le dicen. Y hasta esa prisión en los años 30 viajamos con él para ser testigos de su inocencia, siempre hay alguien que tiene más calle que tú, un entorno peor, compañeros con una vida más jodida... Veremos la violencia, la depresión, las revueltas y la corrupción de los micropoderes con la tiranía a pequeña escala y su ascenso. Y también el espacio para el amor cuando aparece Rico, la soledad cuando llegan las noches. Veremos todo. En eso consiste esta novela.

     Esta novela fue escrita por su autor justo después de haber pasado por prisión para cumplir condena por robo a mano armada. Yo ya conocía este hecho, no es mi primer acercamiento al autor, pero no me había tropezado aún con este libro cuyo título me llamó la atención desde el primer momento. Y he encontrado una novela cruda y descriptiva con paisajes que son puro éxtasis de sensaciones, ya sean ruidos o el marcar la ausencia de silencio, o sentimientos, porque hay mucho que sentir en una prisión, ya lo sabemos, no es la primera ni la última novela que se centra en ese entorno. Sin embargo sí que diré que me ha sorprendido y mucho encontrarme una novela de esta caladura escrita en los años 30. Hoy está claro que se escribiría sobre los sentimientos, la masculinidad o el amor entre hombres sin problemas. Escritores como Jean Genet han abierto mucho camino en ese sentido siendo incluso hoy poco conocidos por el gran público lector. Pero Himes ya estuvo allí. Bunker escribió sobre la prisión, pero Himes también estuvo allí. Y no solo eso, Himes además se apoya en la propia prosa para dar forma al carácter de su personaje y la forma en que se adapta como puede a su nuevo concepto de lo que es tener una vida. Con un comienzo que se desliga, como si estuviera buscando su sitio, el autor avanza hasta llegar a una suerte de escena de renacimiento casi al final de la historia que deja ver incluso sus consecuencias, porque en la vida hay cosas que se ven llegar. Aunque no miremos.

    Himes baja al barro y no busca escribir su propia historia ni convertir a Jimmy en una suerte de antihéroe. Lo explica, lo desnuda, lo llegas a entender incluso, pero eso no significa que te parezca bien ni que maquille sus actos. Lo que si provoca es que viajes con él a la oscuridad y te plantees si las voces son propias o ajenas cuando hay un sentimiento colectivo que se expresa en la negrura de la vida. Y es que como dije la novela es oscura y cruel, y por eso sorprenden los momentos de risas y luminosidad.

     Por el pasado llorarás ha sido un gran descubrimiento. Yo no diría que la he leído tanto como que la he vivido.

     Y vosotros, ¿los títulos de los libros os impulsan a su lectura?

     Gracias.

lunes, 13 de mayo de 2024

Suisen, el gato de Gorô. Aki Shimazaki

 


     Tenía muchas ganas de leer este libro ya que me gusta como Shimazaki se adentra en la psicología de sus personajes. Hoy traigo a mi estantería virtual, Suisen, el gato de Gorô.

     Estamos ante la tercera entrega de una serie que, al contrario de lo que viene siendo habitual, no se trata de la continuidad lineal de un hilo argumental. Aquí el protagonista es Gorô, hasta ahora secundario. Es un hombre de mediana edad, con un buen cargo y una familia formada por su esposa y dos hijos. Su principal preocupación es la imagen que proyecta, el éxito en todos los sentidos que incluye el hecho de tener dos amantes además de una red de contactos.

     Lo primero que me ha sorprendido es la animadversión directa que sentí con Gorô desde las primeras páginas. Un hombre misógino, egocéntrico y terrible cuyas gafas nos ponemos de mano de la autora que, fiel a su costumbre, sintetiza todo lo posible aquello que quiere expresar. Esta tarea no ha tenido que ser fácil ya que no solo muestra lo que Gorô pretende ser y es en su vida, también muestra las partes ocultas que ni él mismo quiere mirar. Sin pretender justificarlo nos enseña su infancia en la que fue permanentemente comparado con su hermana, sus miedos a la soledad e incluso a la soledad del silencio que hace que uno se quede consigo mismo arriesgándose a mirar dentr, ver los complejos propios proyectados en el comportamiento y, por lo tanto, arriesgarse a reconocer los defectos. Esta es la parte principal de la novela, que va decapando al protagonista tras quitarle todo lo que le daba seguridad en un ejercicio obligado de quedarse consigo mismo sabiendo ya en este momento el lector, que lo pondrá ante su mayor infierno. 

     A partir de un hombre aborrecible la autora juega con el lector al hacer que se ponga bajo la piel del protagonista, y no para absolverlo, si no simplemente para comprender su forma de actuar. Cuando esto sucede y se trata de un personaje al que uno odiaba al comienzo, el libro se puede considerar un éxito ya que, si de algo trata la literatura, es de trasladar al lector a otros lugares y otras pieles. Y todo ello lo hace de una forma sencilla, basada en detalles, en lo cotidiano. No es la primera novela que leo de Shimazaki, de hecho es la tercera entrega de una pentalogía que, ya os aseguro, voy a completar.

     Suisen es una historia que sorprende y que, os aseguro, no deja a nadie indiferente.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

     PD: Disfrute usted del gato, señor Gorô.

lunes, 6 de mayo de 2024

In Memoriam. Alice Winn

 


     "Podía hacer lo que quisiera".

     Cuando me regalaron esta novela no sabía nada de ella. Hoy traigo a mi estantería virtual, In memoriam.

     Conocemos a Henry y Sidney. Estamos en 1914 y la I Guerra Mundial es una realidad para todos, aunque quizás para algunos jóvenes privilegiados parezca más un relato de ficción que la realidad que viven miles de personas a diario. Ellos son demasiado jóvenes, pero no dudan en ofrecerse voluntarios para ser héroes, aunque cada uno con un detonante. Uno se alista para demostrar que no es un cobarde, el otro para seguir al primero.

     Esta es una de esas novelas que vale más explicada que contada la sinopsis. Quizás por llevar la contraria al propio autor cuando pone en boca de uno de sus protagonistas que los chicos pueden hacer lo que quieran siempre que sea en la oscuridad y quede allí. Coloca en este mundo a dos chicos enamorados que no están preparados para estar enamorados. Les resulta más fácil incluso ir a la guerra que reconocer lo que sienten y tienen. Y en la guerra de Win los hombres necesitan consuelo y refugio porque pocas cosas dan tanto miedo como estar en el frente. O quizás si haya cosas que asustan tanto y por eso uno prefiere verse privado de lo que es la simple compañía o el consuelo. Ahora ni siquiera estoy hablando de amor. Y es que de alguna manera la autora establece un paralelismo constante entre el amor homosexual y la guerra: con las luchas, los caídos y los enfrentamientos incluso entre hermanos. Jóvenes que perdieron en la vida o en el amor cuando aún no tenían edad si quiera de saber muy bien por qué luchaban o tal vez lo hacían precisamente desde el lado contrario, creyendo que lo sabían todo con el enardecimiento de la juventud. Hay candor en uno de sus protagonistas nervioso por poder elegir, hay sangre y brutalidad en la guerra como lo hay en la vida. Y es que la novela de Win sabe ser delicada en la prosa pero salvaje en el contenido. Sus dos ejes protagonistas, Henry y Sidney son tan opuestos como atractivos o irritantes, dependiendo del motivo. No escapan al escrutinio de un lector maduro e informado que no dudará en juzgar sus actos creyendo que, por estar en una sociedad que ha avanzado mucho, su mirada es superior. Esto sucede porque la novela tiene un break en el que los estudiantes pelean y crecen y se alistan y en ese momento su mirada cambia, el tono y el alma de la novela se modifica y el lector busca una historia más profunda que no siempre está ahí. La guerra es brutal, hemos leído y visto mucho sobre ella (uno enciende el televisor y siempre parece haber una acechando en las noticias en el mundo que nos ha tocado vivir), pero eso no debería de hacer que la novela decaiga precisamente en esos momentos. Los personajes son divertidos y la historia está ahí, sin embargo, no llega a sentirse tan buena como debería. O quizás sea yo. A veces el problema es el lector.

     In Memoriam es una historia de amor y guerra. Entretenida. Buscaré más de la autora.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.


lunes, 29 de abril de 2024

Sinsonte. Walter Tevis

 


     "Mientras recorre a pie la Quinta Avenida a medianoche, Spofforth arranca a silbar. Desconoce el título de la melodía y tampoco le interesa; es compleja, la silba a menudo cuando está solo. Lleva el torso desnudo y los pies descalzos, solo viste unos pantalones caquis; siente el pavimento viejo y deteriorado bajo los pies. Camina por el centro de la ancha avenida; hay parches de hierba y maleza alta a ambos costados, donde las aceras se agrietaron y luego se deshicieron hace ya mucho tiempo, y así continúan, a la espera de unas reparaciones que no llegarán nunca. En los parches de vegetación, Spofforth oye un variopinto coro de chasquidos y del roce de las alas de los insectos. El sonido lo inquieta, como siempre en esa época del año: la primavera. Hunde sus grandes manos en los bolsillos. De inmediato, incómodo, las vuelve a sacar y comienza un trote largo, ligero, atlético, en dirección a la enorme silueta del Empire State".

     También conocida como El pájaro burlón, hoy traigo a mie stantería virtual uno de esos títulos de los que uno oye hablar durante mucho tiempo y tarda tiempo en cruzárselo en su país. Se trata de Sinsonte.

    Viajamos al futuro para encontrarnos un mundo bastante deprimente. La gente ha perdido el interés en relacionarse, los programas que les empujaban a ello han funcionado y ahora Paul y Mary Lou son posiblemente los dos últimos niños que quedan. Atrás quedaron las familias, los hacinamientos, las responsabilidades personales y todas esas cosas que un día formaron parte de la sociedad y los robots realizan tareas para acomodar la vida de las personas. El problema es que las personas viven drogadas, y el mundo se cae a pedazos casi literalmente porque parece que todo en absoluto ha dejado de importar. Incluso los robots se suicidan, salvo Robert, que no puede hacerlo y parece querer crear una ilusión pasada de convivencia y hogar.  Y en este mundo Paul y Mari Lou se conocen en un zoo. Paul ve que Mary es muy inteligente, incluso demasiado para haber logrado seguir viva, pero ni siquiera sabe leer. Escapó y acabó viviendo con un hombre mayor y junto con el adoctrinamiento, ha perdido alguna que otra ventaja, y ahora él será el encargado de enseñarle, algo que no hace ninguna gracia al robot que no duda en denunciarles.
     El libro es por supuesto bastante más complicado ya que quien denuncia es quien precisamente busca a la única persona que parece saber leer, la lectura incluye los interludios del cine mudo (algo que confieso me pareció romántico como idea) y la forma y el carácter del robot son dignos de ser descubiertos poco a poco.
     Lo cierto es que Tevis realiza un bonito recorrido no solo por el cine mudo, también hay referencias literarias durante el tiempo de aprendizaje que no se refiere solamente a la enseñanza, ya que Paul aprende sobre sentimientos a lo largo de toda la novela. Situada en el lado contrario para decir lo mismo que títulos como Farenhait 451, Tevis considera la literatura un valor esencial en la educación e impulso hacia un pensamiento libre y, en lugar de quemar los libros, presenta un futuro con una población reducida a unos millones de personas que, en su inmensa mayoría, no saben leer y escribir y viven adormecidos una realidad que se cae a pedazos. La sensación de un mundo moribundo trasciende pese a que el lector no tiene contacto con la población a la que el autor alude, ya que se centra en este pequeño grupo para narrar su historia. Y lo que sabemos es que en el futuro, pese a que el ser humano solo busca vivir sin preocupaciones y que se lo den todo, se han perdido las ganas de vivir.

     Sinsonte es una novela que desarrolla muchos de los básicos de la ciencia ficción. Un libro entretenido que se ha convertido en un clásico para amantes del género pero ha pasado desapercibido para la población general. Y, si me preguntan a mi, es el guión perfecto para una buena película.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?
 
     Gracias.

lunes, 22 de abril de 2024

Día del Libro

 


     Mañana es un día importante para todos los que tienen algún tipo de relación con el mundo literario. No voy a explicar qué día es ni de dónde viene y, aunque sé que el algoritmo de google adora las entradas que incluyen cosas como "los diez..." tampoco voy a recomendar títulos hoy. Hablamos de libros aquí o en las otras redes durante todo el año. Mañana simplemente dedicaos a disfrutar del día.

     ¡Feliz Día del Libro! 

      Y recordad: no solo de un día viven las librerías.


miércoles, 17 de abril de 2024

Saltonautas. Hao Jingfang

 


     "Los proyectiles explosivos agitaron las luces del bar".

     Tengo que decir que algunas de las lecturas que recuerdo como más divertidas e interesantes son sci-fi. Un género al que poco a poco parece que se le va perdiendo el miedo por parte de los lectores no habituales y que, con ayuda de plataformas y grandes producciones, se va abriendo hueco entre casi cualquier tipo de lector. Hoy traigo a mi estantería virtual, Saltonautas.

     Conocemos a Yun Fan, una arqueóloga que cree que hubo, y volverán, extraterrestre. De algún modo pide ayuda a un chico que se dedica a la criptomoneda y viene de buena familia. Y además se encuentra con su ex y acaba yendo con él y cn otro hombre a reunirse con ellos. Hay que decir, además, que en el momento en que se desarrolla la novela, hay una guerra.

     He puesto en último lugar el conflicto porque si empiezo diciendo que la novela parte de un mundo dividido en dos grandes potencias en conflicto y que hay un contacto con una especie alienígena, corría el riesgo de quedarme en la parte más superficial de la historia. Es cierto que es importante pero también que la autora muestra más interés en la historia, la política e incluso el clásico dos chicos se sienten atraídos por la misma chica que por ese punto en concreto del contexto de la novela. Con personajes trabajados y obligados a ser la vía y boca por la que la autora da muestras de sus intereses acaban resultando tanto o más interesantes que la propia parte de ciencia ficción y es que, si bien es cierto que tiene una parte que se asemeja más a una novela de aventuras, parece que uno de los puntos importantes de la historia es dejar clara la importancia de la colaboración en lugar del enfrentamiento. Jingfang parece construir en la novela un mundo dispuesto a ser reutilizado, algo que se deduce también del ritmo con una primera parte más tranquila y arquitectónica frente a una segunda más llena de acción en la que la novela crece para aprovechar todo su potencial. Es ahí donde conocemos mejor a los personajes y cuando la novela mira realmente al frente avanzando tras haber perdido esa necesidad de dar información para situar al lector tanto como para prepararlo para luego avanzar.

     De un tiempo a esta parte los libros ambientados en China o Japón están siendo traducidos y son evidentemente más leídos, desconozco si se pusieron de moda y empezaron a llegar o que su llegada provocara que se pusieran de moda, pero es interesante el uso que hace de la tradición china la novela de sci-fi logrando en este caso una mezcla entre pasado y futuro que funciona y que representa en cierto modo que las mezclas pueden sobrevivir unidas, otra base de las ideas de la historia. Y es que para el mundo que la autora nos presenta, los alienígenas son hostiles, aunque no todos piensen eso. De hecho tal vez han estado en contacto con nosotros tanto tiempo como para que tengamos costumbres firmemente arraigadas en puntos de partida que ni siquiera sospechamos.

     Sé que apenas he hablado de la parte más llamativa para algunos, los alienígenas. Pero es que entrar en ello directamente sería quedarme con lo clásico que todos esperamos de un título como este. Solo diré que hay alienígenas, que se entra en el concepto clásico de alienígenas antiguos y que, por supuesto, se realizan viajes espaciales, solo que esta parte la dejo para que la descubráis añadiendo que, si bien quedan hilos abiertos que se cerrarán más adelante, la novela se puede leer de forma autoconclusiva perfectamente. 

     Saltonautas es una novela que va claramente de menos a más que aporta una visión mucho más compleja que la de un simple contacto con una especie alienígena.

     Y vosotros, ¿sois lectores de sci-fi?

     Gracias.

     PD. Soy una superficial, me encanta la cubierta.