jueves, 13 de octubre de 2011

Agencias literarias




     Cuando empecé a informarme sobre agentes literarios lo primero que hice fue intentar desentrañar qué es exactamente una agencia literaria y cual es su función. Después de haber hablado con escritores que me dijeran que eran de vital importancia los agentes y con editoriales que afirmaban justo lo contrario, me encontré en mitad de ninguna parte y decidí buscar información antes de dirigirme directamente a ellos.
     Si acudimos a las definiciones tenemos que una agencia literaria es una organización especializada en la gestión de los derechos de la propiedad intelectual; la editorial es quien difunde la obra de la que ha adquirido los derechos invirtiendo en producción, distribución y promoción y el autor es el que escribe la obra y se lleva el royalty.

     Lo beneficioso hasta donde yo he visto de tener una agencia son los conocimientos y contactos que aportan. Ellos ya saben las editoriales y las colecciones y, por tanto, dirigen mejor los manuscritos hacia aquellos editores que pueden tener un interés de base. Pero antes de dejar la obra en una agencia deberíamos conocer una serie de datos como por ejemplo quién llevará nuestra obra, si desestiman ellos ofertas sin consultarnos, la forma de contacto que mantendrán con nosotros, las comisiones tanto en lengua Española como extranjera, las condiciones de rescisión, el formato electrónico y la negociación de los derechos televisivos. Todo esto, claro está, tras aceptarnos y antes de firmar, no podemos llegar haciendo mil y un preguntas a todo el mundo.
     Una vez que la tenemos, no sólo nos sirve para publicar sino que se encargan del seguimiento de la promoción y venta de nuestra obra, revisan números y negocian todas las ventas de la obra literaria. Además, muchas tienen asesores sobre modas literarias y correctores de estilo.

     A la hora de buscar una agencia lo mejor es recurrir a internet para que nos diga las formas de contacto y si están buscando autores nuevos. En todo caso casi ninguna admite manuscritos que no haya solicitado, será más que suficiente un currículum y un resumen de la obra y no pecar de impaciente, no enviar a todas las agencias al tiempo sino dar un margen de tiempo entre ellas. Si la respuesta es positiva, suelen preguntar si lo enviamos a varias agencias al tiempo y un sí a esa pregunta no creo que sea demasiado positivo.
     Al final, serán ellos quienes nos pidan el manuscrito en caso de que pueda interesarles y nos pondrán muchas veces las condiciones de letra, espacio, numeración de páginas y tipo de correo. Y, una vez hecho eso, toca esperar otra vez. La parte más difícil supongo.. ah no, esa fue escribir el libro.

     Después de todo lo dicho, seguiré poniéndome en contacto con agencias, editoriales.. y trasladando las preguntas que me hagáis llegar.
Espero que la información os resulte útil.

     Gracias

Fuente: las propias agencias y http://www.asociacionadal.org/default.asp

Wicked. Memorias de una bruja mala. Gregory Maguire




     "La niña es verde –susurró Nana confidencialmente-. Quizá no lo hayas notado, atraída por su calidez y su encanto. Sabemos muy bien que la buena gente de Rush Margins jamás se fijaría en un detalle como ése. Pero como es verde, la niña es tímida. Mírala. Parece una tortuguita asustada en primavera. Necesitamos sacarla al exterior y alegrarle la vida, pero no sabemos cómo hacerlo"


    Se ven ultimamente en las librerías, en la sección infantil, una serie de libros Disney que se titulan "Mi versión de la historia" donde las malvadas de los cuentos clásicos dan justamente eso, su versión. Bien, pues yo hoy traigo la versión de uno de los personajes más famosos de la historia, la Bruja mala de Oeste de El Mago de Oz. Ya sabemos todos quien es Dorothy, de el león, el espantapájaros, los caminos con baldosas... pero .. y la bruja? Pues yo ahora os invito a conocer su historia, relatada de forma impecable en Wicked. Memorias de una bruja mala. Os sitúo:

     Munchkinland es un pueblo de pescadores, una zona independiente de Oz donde nace la primera hija de Melena y Frex. Frex no puede asistir al parto ya que, como párroco, está obligado a defender su parroquia de los espectáculos del Reloj del Dragón del Tiempo.
Y así nace Elphaba, una niña de piel verde y dientes de tiburón que irá creciendo demostrando que, aunque es irritable, también es ingeniosa y luchadora, ya que su vida no ha sido fácil. Poco a poco la iremos comprendiendo y al final, tal vez todo no sea como parecía en la primera versión..

     La historia de Wicked tiene como base el relato de L. Frank Baum, es decir, el que todos conocemos por sus versiones cinematográficas y algunos incluso lo hemos leído. Coge el cuento infantil y lo gira hasta transformarlo en una historia juvenil, incluso diría que para adultos, todo depende según el autor del cristal con que se mira. Así que olvidemos los buenos buenísimos y los malos malísimos porque muchos de ellos escondían un as en la manga. Empieza la historia antes de Dorothy, pero ella tampoco escapa a la pluma del autor y llegó un punto en el que estaba deseando ver su nombre impreso. La impaciencia me podía para ver qué había sido de aquella inocente jovencita que aterrizó sin quererlo donde no debía. A esas alturas ya sabía yo que poco iba a quedar de esa inocencia.
     Maguire presenta una tierra de Oz mucho más interesante, con dictadores, intrigas políticas, sexo y dudas, muchas dudas. Nos enseña que todos las tenemos y actuamos bien o mal según la circunstancia y también según a quien le pidamos la opinión. El personaje de Elphaba es interesantísimo, luchadora, atormentada, imperfecta, marcada sin haberlo pedido. Una mujer protagonista de su historia que logra engancharnos para descubrirnos que los cuentos de hadas esconden realidades complejas y que si son de hadas es porque dependen de la pluma que los escribió.

     Ahora, cuando pienso en El mago de Oz.. no puedo evitar ver a todos sus personajes con otros ojos. Os recomiendo la "otra versión de la historia", engancha.

     Gracias

     Pd. Hoy os dejo una versión de una de sus canciones más famosas

miércoles, 12 de octubre de 2011

Seda. Alessandro Baricco




     "Hervé Joncour tenía treinta y dos años.
Compraba y vendía.
Gusanos de seda."



     Hace no mucho presté este libro. Cuando me lo devolvieron la pregunta fue bastante directa, ¿por qué me prestaste precisamente este libro?
     Las respuestas a esa pregunta son, como siempre, múltiples. Un libro se presta por mil motivos y seguramente este encaje en un par de ellos o tres, pero son lo suficientemente poderosos como para prestarlo una y otra vez y que nadie me haya dicho que no le gustara.

     Seda es la historia de un comerciante de gusanos de seda que tiene que viajar a Japón para conseguir huevos de calidad. Allí descubre una misteriosa mujer de rasgos occidentales que le cambia la vida mientras en Francia le esperan tanto su mujer como sus responsabilidades.

     ¿Y qué tiene Seda entonces de especial para haberse convertido en todo un clásico a la velocidad de la luz?
     Es un relato largo, o libro corto, como queráis decirlo, que nos descubre una historia sencilla en apariencia,  nos presenta a Joncour, el comerciante, su mujer, un personaje construído magnificamente, la mujer misteriosa, la madame que le traduce las cartas... y todos ellos, nos introducen en un mundo que se nos antoja tan musical y fantástico como nos suena la profesión del propio protagonista. Porque tiene un halo de romanticismo dedicarse a comerciar con seda. Es una historia de amor y de deseo, descubrimos quien ama y quien desea y cómo se hace para unirlo.
     Para descubrirlo nos encontramos casi con una poesía de fácil lectura. En poco más de cien páginas el autor nos deja más de sesenta capítulos, alguno de ellos de apenas un párrafo, que nos obligan a pararnos al terminar para paladear lo que nos está contando e intentar vislumbrar el camino de Joncour. Un camino que recorreremos con él, a veces pisando con seguridad, otras no tanto, pero que al terminar el libro nos deja un buen sabor de boca.

     Es, en definitiva una historia diferente, hermosa e interesante contada de una forma especial, simple incluso, pero que encierra en sus páginas el secreto de un libro íntimo que parece que ha sido escrito para quien lo tiene entre sus manos. Y eso sucede con cada lector.

     Gracias

martes, 11 de octubre de 2011

No matéis al gorrión. Antonio Medina Guevara




     "La tierra... ¿Qué es la tierra..?
    Alguien me dijo una vez que la tierra es el espacio donde se plantan las almas... Yo entonces no lo entendía.
     También me dijo que todas las tierras parecen iguales, pero que todas son diferentes.
     Comenzaré por decir que la mía es una tierra seca, fuerte; con acequias que son las venas por donde el agua transmite la vida a su paso; que a su vez vienen de unos sitios donde laten muchos corazones enterrados: sus fuentes. A veces es tan gris, tan clara, que se confunde con las nubes del cielo; a veces tan roja, que parece que sangre..., ¡y fuerte!.
     Tiene que serlo".

     Me encanta la portada de este libro. Campos al atardecer, luces anaranjadas y cielo cubierto y, de repente, una zona blanca que reza "No matéis al gorrión", cualquiera diría que estamos ante una novela negra, verdad?
Sin embargo hoy lo que os traigo es una historia de amor. De esas historias que nacen en la niñez y crecen junto con las ilusiones de una vida mejor.

     Estamos en la dura España rural de la postguerra. Es dura la tierra en los pueblos pequeños, es duro el hambre, y más duros los recuerdos que no se han enfriado lo suficiente como para ser sólo recuerdos.
Allí está Antonio, un niño que crece como tantos otros en una zona rural que le permite sentirse libre, donde hay vecinos que son familia aunque no lleven apellido y donde las ilusiones pasan por las grandes ciudades, donde se estudia. Antonio se enamora, desde siempre que diría cualquiera a quien le preguntaran pasados los años, de Isabel una vecina que hace con él el difícil camino de la vida que les ha tocado.

     Dice Miguel Hernandez y el autor del libro así nos lo recuerda, que los gorriones son los niños del aire; así que ya tenemos al gorrión que alude el título. Sin embargo, pronto me olvidé de Miguel Hernández al adentrarme en este libro porque tenía un regusto conocido, a viejo, a clásico.
     Si habéis leído el fragmento que he puesto no me podéis negar que suena a El camino, a los pueblos de Cela, a historia bien contada, con pausa, escogiendo las palabras para que nos calen hondo. Yo cuando llegué a ese párrafo ya supe que había caído rendida a los pies del autor.  Y puedo asegurar que no es un fragmento único, el libro está lleno de párrafos memorables por su fuerza y su serenidad.

     Os invito a conocer una historia contada en muchas casas, en muchos pueblos, una historia de muchas personas que vivieron esta época tan complicada y que Antonio Medina nos acerca, porque no es sólo una historia de amor, sino que es la historia de una vida. De un niño que quiere volar y apenas es consciente de la situación económica, un joven que quiere progresar y de todo aquello que le rodea, no sólo su amada sino el cementerio con su "corralillo", Juan el de la huerta, Matías.. tantas personas son las que nos rodean y nos marcan que si no tuviéramos un cuaderno de la memoria no seríamos capaces de recordarlos a todos. Por suerte nuestro gorrión tiene uno, y nos permite leerlo.
   
     Y sí, también es una magnífica historia de amor.

     Gracias

lunes, 10 de octubre de 2011

Sinuhé el egipcio. Mika Waltari





     " Todo vuelve a empezar y nada hay nuevo bajo el sol; el hombre no cambia aun cuando cambien sus hábitos y las palabras de su lengua. Los hombres revolotean alrededor de la mentira como las moscas alrededor de un panal de miel, y las palabras del narrador embalsaman, como el incienso, pese a que esté en cuclillas sobre el estiércol en la esquina de la calle; pero los hombres rehuyen la verdad. Yo, Sinuhé, hijo de Senmut, en mis días de vejez y de decepción estoy hastiado de la mentira. Por esto escribo para mí solo lo que he visto con mis propios ojos o comprobado como verdad. En esto me diferencio de cuantos han vivido antes que yo o vivirán después de mí. Porque el hombre que escribe y, más aún, el que hace grabar su nombre y sus actos sobre la piedra, vive con la esperanza de que sus palabras serán leídas y que la posteridad glorificará sus actos y su cordura.Pero nada hay que elogiar en mis palabras; mis actos son indignos de elogio, mi ciencia es amarga para el corazón y no complace a nadie."


     Estaba yo pensando en las modas literarias que hacen que hoy leamos muchos sobre vampiros, ayer sobre templarios, hace un mes sobre conspiraciones no tengo claro si de masones, iglesias o científicos y hace un poco más sobre Egipto. Mirásemos donde mirásemos había libros cargados de pirámides, jeroglíficos y faraones. Creo que aprendí más nombres de faraones en esa época que durante todo mi periodo escolar. Christian Jacq estaba en la bolsa de la compra de todo el mundo y nadie dudaba de sus conocimientos sobre Egipto y sus costumbres; por cierto, ahora que lo pienso hace mucho que no veo libros de este señor en las listas de los mas vendidos. Investigaré.
     Pese a lo dicho no vengo con un libro de Jacq debajo del brazo sino con la novela que se ha ganado el título de representativa de este tema por derecho propio, Sinuhé el egipcio.

     La historia nos la cuenta el propio Sinuhé en la última etapa de su vida haciendo un ejercicio de reflexión de lo que ha sido. Su vida comienza en una cesta de cañas abandonada en el Nilo recogida por Kipa, la esposa de un médico, que decide criarlo como si fuera su hijo. Senmut, el médico con el que se cría, no es un médico común sino que se dedica a curar a gente pobre a cambio de lo que puedan darle y de esta forma empieza Sinuhé a adentrarse en el mundo de la medicina. Desde pequeño irá aprendiendo los secretos de su profesión y mejorará con viajes y experiencias muchas veces dramáticas que lo conducirán a palacio. Pero no sólo son curas de lo que sabe un médico, también hay trepanaciones y, como no, venenos.

     Cuando encontré este libro ya había oído hablar de él. En realidad tanto, que me daba un poco de miedo haberme cargado de expectativas. Me encontré con un libro que merece la pena ser leído, nos introduce en la cabeza y el corazón de su narrador, el cual nos describe minuciosamente todo lo que se va encontrando a su paso, ya sea un paisaje al atardecer que consigue trasladarnos a una calle poco transitada o un dilema moral que se le plantea y no encuentra darle una solución adecuada. Nos presenta el autor personajes muy marcados integrados en el final de la XVIII dinastía egipcia de una forma tan sólida, que terminamos dudando de si el libro sea realmente ficción. Encontramos buenos, malos, fieles.. todos sin confusión, perfectamente identificados para no distraernos de la trama general, salpicada de pequeñas gotas de humor que hacen que hagamos un gesto de cabeza mientras pasamos la página.
     Guardo un especial recuerdo de Akenatón, magnífico, y como curiosidad, ya sabéis lo que me gustan las anécdotas, realmente existió el protagonista de la novela. De hecho, durante los diez años que estuvo el autor documentándose es casi seguro que se tropezó con un texto egipcio conocido como la Historia de Sinuhé, obra representativa también, aunque escrita hace más de 4000 años y situada en la dinastía XII.

     Si aún no habéis descubierto Egipto, os invito a hacerlo a través de Sinuhé en una inolvidable novela histórica.

     Gracias

     PD. Os dejo un fragmento de la Historia de Sinuhé


domingo, 9 de octubre de 2011

Ada o el ardor. Vladimir Nabokov




     "«Todas las familias felices son más o menos diferentes; todas las familias desdichadas son más o menos parecidas», dice un gran escritor ruso al comienzo de una famosa novela (Anna Arkadievitch Karenina, transfigurada en inglés por R. G. Stonelower, editorial Mount Tabor Ltd., 1880). Tal aserto tiene muy escasa relación con la historia que aquí va a contarse, una crónica de familia, cuya primera parte sin duda queda más próxima a otra obra de Tolstoi, Detstvo Otrochestvo (Infancia y Patria, Ediciones Poncio, 1858)."


     Esta vez os usé de excusa. Conocía el libro y a su autor, leí Lolita y dejé a un lado a Nabokov por... supongo que porque no me gustó el libro, no me convenció de nada, ni me atrajo la idea, ni me sedujo nadie. No digo que estuviera mal escrito, lo leí con facilidad y rapidez pero la historia... supongo que no era para mí o, como dice alguien que conozco, "el autor aún no ha escrito el libro para tí". Esta persona afirma que hay clásicos que son escritos para ser leídos en un momento determinado y que llegar antes supone desaprovecharlos, así que hay que saber dar una segunda cita.
     Bien, pues digamos que ese fue mi problema con Lolita y cuando ví Ada o el ardor recomendado en el blog pensé, "¿y si es el momento de darle una segunda oportunidad?". Otra vez un libro rodeado de escándalos por un autor que fué considerado como un pervertido que se divertía contanto con todo lujo de detalles sus perversiones sexuales y que hoy es tratado como un genio.
     Y así fue como conocí a Van.

     Van y Ada, qué bien los llegamos a conocer cuando terminamos el libro. Nos cuentan su historia, rememorada por el noventa y siete cumpleaños de Van, con esa visión nostálgica y suave que dan los años. Y su historia es tortuosa, una historia de dos personas, inicialmente primos, que se enamoran apenas dejan sus juegos infantiles y no consiguen una relación normal. Para empezar no son primos, sino hermanos, lo cual lleva a esta historia a su punto más complejo, más cuando sus protagonistas no logran deshacerse del enamoramiento que padecen año tras año. Y pasan muchos años, y por sus vidas, como por las de cualquiera, van pasando personas y acontecimientos dejando pequeños estigmas.

     Como supondréis es una historia complicada. No ya por hablar de incesto, que además no escatima detalles sobre los encuentros de la pareja, sino porque no se presenta de la forma habitual. Se habla de amores, desgracias, sexo, deseo, convencionalismos, familias y, sobre todo, de la memoria como arma para darnos la felicidad. Casi pareciera la mejor manera de ver feliz a nuestro narrador, verlo contar su complicada historia acompañado por las acotaciones de su amada.
     Una vez más me cautiva la complejidad de la obra, la osadía del autor y la enorme telaraña que va tejiendo para sostener una visión que acabamos por aceptar. Me encuentro otra vez ante una novela fantástica cuyo argumento no termina de engancharme, y hay un choque entre ambas cosas, tal vez el no engancharme la historia de Van me permitió fijarme en la forma que lo contaba, no lo sé. Pero con Navokov  me encuentro en este extraño lugar.
     Supongo que siempre se puede hablar de terceras oportunidades.

     Gracias

sábado, 8 de octubre de 2011

Manhattan Transfer. John Dos Passos



" La primera cosa que oyeron fue el trémulo silbido de un vagoncito que humeaba al borde de la acera, frente a la entrada del ferry. Un chico se apartó del grupo de emigrantes que vagaba por el embarcadero y corrió el vagoncito.
- Es como una máquina de vapor y está llena de tornillos y tuercas -gritó al volverse.
- Padriac, vuelve aquí.
- Y aquí está la estación del elevado, South Ferry -continuó Tim Halloran, que había venido a buscarles-. Allá arriba está Battery Park y Bowling Street y Wall Street, el distrito bancario... Vamos, Padraic, el tío Timothy te va a llevar en el elevado de la Novena Avenida.
Quedaban sólo tres personas en el embarcadero, una vieja con un pañuelo azul a la cabeza, y una joven con un chal color magenta, en pie las dos, una a cada lado de un gran baúl claveteado con tachuelas de latón. Y un viejo con una perilla verdosa y una cara toda rayada y retorcida como la raíz de un roble muerto. La vieja gemía con lágrimas en los ojos: "Dove andiamo, Madonna mía, Madonna Mía!" La joven desdoblaba una carta y parpadeaba ante la floreada escritura. De repente se acercó al viejo: "Non posso leggere", y le alargó la carta. Él se restregó las manos, balanceó la cabeza y dijo algo que ella no pudo entender. La joven se encogió de hombros, sonrió y volvió a su baúl. Un siciliano con patillas hablaba con la vieja. Cogió el baúl con la cuerda y lo arrastró a un carro con un caballo blanco, que estaba parado en la acera de enfrente. Las dos mujeres siguieron al baúl. El siciliano tendió la mano a la joven. La vieja, sin dejar de murmurar y lloriquear, se subió trabajosamente a la trasera. Cuando el siciliano se inclinó para leer la carta, rozó a la joven con el hombro. Ella se puso tensa. "Awright", dijo. Luego, sacudiendo las riendas sobre la grupa del caballo, se volvió a la vieja y gritó: "Cinque le due... Awright".
"



     Esta vez traigo una novela que tiene miles de protagonistas, no hablan todos ni siquiera salen cuando estamos mirando, pero todos ellos se pasean por la indiscutible reina de su argumento, la ciudad de Nueva York. Lo leí hace años, no diré cuantos, en ese momento en el que pasamos de la literatura juvenil o el bestseller a un segundo tipo de libros, experimentando con generaciones perdidas, nocillas, autores malditos y demás grupos de los que antes no habíamos oído hablar y que, si los descubrimos y nos gustan nos sentimos como cazatesoros para luego ver que son autores de dominio público. Al menos espero que no me digáis que eso sólo me ha pasado a mí.

     Manhattan Transfer nos cuenta fragmentos de la vida de personas que se pasean por Nueva York en los años veinte. Ese es su único nexo de unión, pese a que algunos se tropiecen entre ellos. Bueno, ese y la ambición por conseguir dinero rápidamente y, a poder ser, sin demasiado esfuerzo. Pudiera parecer que esto nos quita variedad, no obstante encontramos camareros, prostitutas, abogados, estribadores... representando casi cualquier estrato social que pudiera existir así como todas las nacionalidades que hacen de Nueva York una ciudad tan variopinta.

      Podría decirse que el libro es un puzzle, con personajes interesantísimos como Buck y otros que tal vez no nos lo resulten tanto, poco a poco van encajando en el sitio que les corresponde estar, vemos sus bodas, divorcios, contratos. Muchas veces entre los propios personajes que se tropiezan en sitios tan insospechados como un ascensor haciendo de esta novela una mirilla por la que cotillear la ciudad entera. Se aleja de la idea de gran ciudad que ayuda a triunfar para ponernos en una escena infinitamente más realista que nos enseña una ciudad fría llena de personas que nos dificultan el camino simplemente por estar. Es un retrato lleno de egoístas, hipócritas y materialistas. No se molesta en crearnos un gran héroe o antihéroe que venga a darnos una gota de bondad y generosidad, nadie hace sombra a Nueva York, no nos da envidia ni siquiera el que llega a triunfar, pero todos ellos consiguen que veamos esta ciudad plagada de rascacielos, coches, vagabundos y luces de neón. Casi podemos pasear por sus calles sintiéndola el pulso de ese ser que se nutre de sus habitantes que son los que la ayudan a crecer, sin dejarlos huir, comprándolos con pequeños caramelos en este collage que perfectamente pudo ser dictado por uno de esos mendigos del metro que cada día asisten a cientos de retazos de vidas anónimas.

     De algún modo no puedo daros datos más concretos sobre el argumento porque tampoco os servirían, pero es una lectura que no se olvida fácilmente. Recomendable para cualquiera, sin ninguna duda.

     Gracias