viernes, 10 de agosto de 2012

Un clásico de las olimpiadas. Mortadelo y Filemón.




     Hace ya tiempo que confesé haber leído novelas de Estefanía, hoy me toca hacer otra confesión. No tengo claro si aprendí a leer con ellos, lo que si os puedo asegurar es que estos personajes me acompañaron durante el proceso de aprendizaje. De todas sus historietas, si me preguntan por alguna y tengo que decir la que primero llega a mi mente, son sin ninguna duda las de los Juegos olímpicos. Por eso aprovecho las fechas para traer a mi estantería virtual a Mortadelo y Filemón.

     Concebidos hace cincuenta años como una parodia de Sherlock y Watson, forman una de las parejas más conocidas en España en el mundo del cómic. Nacen en 1958, un momento en que las rimas debían de estar de moda a juzgar por el título, Mortadelo y Filemón, Agencia de Información. Ibañez había desembarcado en Bruguera y por fín dejaban que diera rienda suelta a sus propios personajes. Así vinieron Mortadelo acompañado de su paraguas y sus eternos disfraces, y Filemón, ambos con sombrero dicho sea de paso. Si otros tenían a Abbot y Costello, nosotros conocíamos a este par de detectives que, para sortear la censura, jamás se veían acompañados de mujeres. Los siguientes diez años los vieron crecer, dejaron pipas y paraguas y nos enseñaron su trabajo, había nacido la T.I.A., y me niego a explicar a quien parodia estas siglas, y con ella el Super, Bacterio y los buenos y malos a los que estamos acostumbrados hoy en día.

     Pero como ya he dicho, son los Juegos Olímpicos los que hacen que me acuerde de ellos, y estos mismos fueron los que les hicieron realmente famosos. La T.I,A, comenzó a encargarles misiones en Mundiales de fútbol y olimpiadas en Argentina y Moscú respectivamente... menudo tino tuvieron para elegir Olimpiadas en las que desembarcar. A partir de aquí los coge ediciones B y su salida al mercado es un éxito consolidado, saliendo al mercado casi tres veces más cómics que Asterix, y obligándonos a reír en los momentos más insospechados con sus disparatadas aventuras, sus chichones gigantes y esos cepos que aparecen de la nada para romper el último disfraz de nuestro amigo Mortadelo. Porque pasados estos años, todos sabemos quienes son, que viven en la pensión El Calvario, tal vez porque vieron venir que no era momento para hipotecarse, y sabemos que, posiblemente, tendrán que tomar una poción del doctor Bacterio bajo amenazas del Super, que les llevará a ser burros, flores o, con un poco de suerte, árboles parlantes en su siguiente aventura.



    Hoy he sacado el bocata de Nocilla, las natillas Danone y mis recuerdos de Naranjito para hablar de unas historias clásicas porque a fin de cuentas, ¿Quién no conoce a Mortadelo y Filemón? ¿A quién leíais vosotros en cómic durante la infancia?

     Gracias

jueves, 9 de agosto de 2012

Criadas y señoras. Kathryn Stockett



     "Mae Mobley nació una mañana de domingo en agosto de 1960. Un bebé de misa, como los llamamos nosotros. Me dedico a cuidar bebés de familias blancas, además de a cocinar y limpiar sus casas. A lo largo de mi vida, he criado diecisiete niños. Se cómo conseguir que se duerman, que dejen de llorar y que se sienten en el orinal antes de que sus madres se levanten de la cama. 
Sin embargo, nunca antes había visto a un bebé berrear tanto como a Mae Mobley Leefolt. El primer día que entré en esa casa allí estaba, colorada como un tomate y aullando debido a un cólico, luchando por quitarse de encima el biberón que le ofrecía su madre como si le estuvieran intentando meter en la boca un rábano podrido."

     Hoy traigo un libro que ha recorrido mil manos y librerías, una de las lecturas que todo el mundo conocía y muchos fueron al cine a ver. Como es mi costumbre, he preferido esperar al paso de la euforia para dedicarme a él. Hoy traigo a mi estantería virtual, Criadas y señoras.

     Conocemos a Skeeter, acaba de volver de la universidad a Jackson, pero le queda por cumplir la ilusión de su madre, verla casada. Conocemos también a Aibileen, una mujer que ha criado a muchos niños blancos y que está ahora criando a una niña como si fuera propia aún sabiendo que no lo es y que serán separadas en el momento preciso, y junto a ella a Minny, gran cocinera pero poco diplomática.
     Estas mujeres se embarcarán juntas en una historia inolvidable, la de contar un testimonio.

     De las cosas que más me sorprendieron del libro fue leer que la autora se había inspirado en Demetrie, su sirvienta negra a la que consideraba de la familia y cuya situación real tardó muchos años en ver. Desconozco a lo que se puede referir exactamente, pero ella siempre ha dicho que su libro trata del punto de vista de las criadas negras en la época de la lucha por los derechos humanos. A juzgar por las ventas, en apenas un par de semanas estaba en las grandes listas de ventas, lo hizo bien. Situándose en un momento en que las criadas negras eran quienes se encargaban de lo más valioso de las casas, los niños, pero de las que luego no se fiaban para las cosas materiales, busca su autora transmitir emociones apenas contenidas entre textos que claman por la igualdad en un momento en que la segregación es un hecho. Un momento en el que se observan unos a otros.

     Situado justo después de la abolición de la esclavitud, nos enseña que tras este momento hubo un duro camino hasta conseguir la igualdad. Aún hay una separación entre las señoras blancas que viven sus vidas tranquilas y fáciles mientras sus criadas negras hacen el trabajo duro.  Y ahí es donde aparece Skeeter con su idea de escribir un libro en el que varias sirvientas negras cuenten sus vidas como criadas, una tarea en extremo compleja porque se trata de hablar con personas acostumbradas a callar y vivir con miedo.
     Con un ritmo ágil y una prosa amable nos muestra personajes de ambos lados de la línea imaginaria de la igualdad para contarnos una historia dura pero amable. Vemos los dos lados y como la tensión se apodera de algunos personajes. Los sentimos cercanos, acompañamos el proyecto del libro y las reacciones que se viven a través de los ojos de muchos de sus personajes gracias a las completas descripciones personales que nos vamos encontrando y pronto nos sentimos totalmente involucrados en la trama.

     Una lectura de verano y una película también de verano, que se nos escurrirá de entre las manos y, sobre todo, una prosa amable de leer.

     Una duda, ¿vosotros leéis los libros en pleno boom o preferís esperar cuando hay mucho bombardeo para así disfrutar sus letras de una forma menos mediatizada?

     Gracias

miércoles, 8 de agosto de 2012

Alcazaba. Jesús Sánchez Adalid



     "¡Ay de Mérida! La ciudad rebelde que yergue su arrogante cabeza contra el destino."

     La novela histórica es un tipo de literatura para disfrutar con calma, paladeando cada línea. Me gusta, por tanto, dejarlo para momentos en que dispongo de tiempo y son los títulos que voy anotando a lo largo del año. El que hoy traigo de repente tomó posición en las mesas de novedades y en las listas de ventas y, puesto que ya conocía al autor por El mozárabe, lo dejé apuntado para las vacaciones. Hoy traigo a mi estantería virtual, Alcazaba.

     Nos vamos a Mérida, protagonista en esta historia en que se vive un tenso momento por la escasez de alimentos y subida de los impuestos de Abderramán II. Allí vive Judit, la Guapísima, que enviuda a la temprana edad de 25 años de un musulmán con el que tenía un matrimonio acordado. Le toca buscar nuevo marido, pero se ve rechazada por judíos y musulmanes.La rivalidad, la codicia y el miedo se entrecruzan en un momento que amenaza revueltas entre bereberes, judíos, cristianos y árabes.

     Alcazaba es una novela coral, contada a varias voces que nos representa perfectamente las calles de Mérida.  Unas calles en las que se mezclan culturas diferentes en un momento complicado. Estamos en pleno siglo IX y las cosas no van bien para la población, la lluvia arruina las cosechas en la misma medida que la ambición sube los impuestos y la población se siente sometida a un trato injusto. Pese que no es una novela apoyada únicamente en la descripción, recorremos las calles de la ciudad junto a los diferentes personajes que nos van contando su historia, vemos así distintos barrios y figuras que pasan por delante de nuestros ojos entre diálogos absorventes.

     Asistimos a una perfecta representación del mosaico cultural que coexistía en la ciudad sin tener la sensación de estar ante un tratado. Conocemos a sus jefes, sus creencias y costumbres y, poco a poco, vamos asistiendo a la unión provocada por la necesidad por encima de todas ellas. Sin embargo, este tipo de uniones no duran para siempre, dependen únicamente del motivo que las hizo aunar fuerzas.

     No me cabe duda del motivo de los primeros puestos. Es muy difícil escribir novela histórica. Y más aún bien redactada y documentada sin tender a justificar cada hora pasada entre libros para documentarnos. Y ahí lo consigue el autor, manteniendo el interés permanente del lector ya sea o no aficionado a este género. Sin despegarse del que no sabe y señalando a aquel lector que cree saber. Y elige para ello un momento desconocido, casi oscuro, invitándonos a seguir investigando sobre él una vez terminada la historia.
     Y para mí eso es muy importante en una novela histórica. Sentir que has contagiado al lector del espíritu e interés con el que el autor decide la fecha es señal de triunfo, de disfrute y, sobre todo, de haber tenido un lector implicado. Y justo eso es lo que me pasó a mi con esta novela merecedora de los primeros puestos en las listas de ventas que ha tenido.

     ¿No os ha pasado a vosotros que tras leer sobre un momento histórico habéis sentido la necesidad de saber más? O en otro ámbito, ¿quién no ha querido visitar el país que nos describen en el libro que tenemos entre manos sólo para comprobar si las vistas son tan maravillosas como se le antojan a nuestra mente?

     Gracias

martes, 7 de agosto de 2012

Concurso El otro pecado de Adán.



     Innovalibros lanza un título nuevo al mercado, El otro pecado de Adán, de José Antonio Villalobos Sarria.

     Mi pecado dejó de ser pecado para convertirse en una historia que debía contar día a día, durante el ritmo del tiempo que impone la vida, abriendo las puertas de mi corazón. Me alarmaba la idea de que en confesar mi pecado pudiese tardar todo lo que dura una vida, sin concluir y ser absuelto, pero fue la vida misma la que me dio las pautas y el tiempo. Esta historia que alguna vez fue considerada como pecado se cuenta desde la mañana, desde el despertar, desde cada uno de mis sentidos, desde el alma.

     Este libro, nos cuenta el crecimiento personal de Adán, no será fácil y encontrará fantasmas en el camino. Una temática arriesgada que hace tiempo que no toco pero que puede resultar interesante. Ya os iré contando porque espero leerlo en poco tiempo. 

     Ahora os comento el concurso, y es que Innovalibros tira la casa por la ventana y regala un e-reader miBuk Delta 7.0 al ganador del concurso nacional. Facilito esta vez, sólo hace falta ser creativo y tener un poco de intuición.

     Los requisitos son fáciles:
1. Dar "Me gusta" en la página de Facebook del libro El otro pecado (aquí)
2. Dar "Me gusta" en la página de Facebook de Entre montones de libros (aquí)
3. Comentar la foto que Innovalibros ha colgado en su muro para la ocasión, (aquí). Y, ¿cómo comentarla para tener más posibilidades?
Pues lo único que hay que contestar es ¿Cuál es el pecado oculto?¿Cuál sería para tí el "otro" pecado de Adán?

     El premio se sorteará entre las respuestas más originales. 

     Y... nada más, mucha suerte a todos.

     ¿Os animáis a intentar conseguir el lector?

     

lunes, 6 de agosto de 2012

El crimen del padre Amaro. Jose María Eça de Queirós



     "En el domingo de Pascua fue cuando se supo en Leiria que el párroco de la catedral, José Miguéis, había muerto en la madrugada de una apoplegía. Era un hombre sanguíneo y grueso, conocido entre el clero diocesano como el "comilón de comilones". Se contaban historias singulares de su voracidad. Carlos, el de la botica, quien lo detestaba, acostumbraba a decir, siempre que lo veía salir después de la siesta, con la cara encendida en sangre y muy hinchado:
     - Ahí va la boa a hacer la digestión. ¡Un día va a reventar!"

     Este año me he propuesto descubrir la literatura lusa un poco más allá de lo que la conocía gracias a Offuscatio. Pronto me topé con esta obra que Queirós, uno de los grandes novelistas del país vecino, y descubrí una forma de contar historias precisa, cercana al naturalismo que reflejaba a la perfección la sociedad y, sobre todo, el carácter humano. Por eso hoy traigo a mi estantería virtual, El crimen del padre Amaro.

     Conocemos al padre Amaro Vieira, protegido de la marquesa de Alegros y destinado a una parroquia de Leiria. Allí se hospedará en casa de Joaneira y conocerá a su hija Amelia, que se enamora de él. Seducida por el joven párroco comenzará una relación clandestina con él que será expuesta a los ojos de todos por un pretendiente. Sin embargo, una vez hecho público, el pretendiente será el gran perjudicado al sufrir la ira del clero que lo convertirá en "el malo" ante los ojos de la población. A partir de ese momento la manipulación sufrida por la joven no irá sino en aumento.

     Un libro complicado el de hoy. Contando una historia simple, similar en cierto modo a la que nos contara Clarín en La Regenta, se sitúa en la misma época de cambio. Un momento en que la sociedad comenzaba a liberarse de tradiciones frente a la ciencia y los avances sociales. En este momento es en el que nos aparece un anticlericalismo flagrante del autor que posiblemente no tenga nada que ver con las creencias religiosas. Porque no está criticando ni poniendo en tela de juicio ningún motivo religioso. La crítica feroz que se lanza en este libro es a la hipocresía y el cinismo. Nos presenta un clero con un poder que mantener amparado en el pueblo, al que dirigen sin miramientos sus ideas señalando "lo bueno y lo malo" y solapando sus propios vicios, ocultos bajo el manto protector de la iglesia como institución. Una institución sólida y caracterizada por sus valores que no dudaba en influir en las vidas de aquellos que iban a las misas o acudían a sus confesiones dando consejos convertidos en órdenes y opiniones que eran leyes para quienes las escuchaban.
     Es importante por tanto recordar que no es anticlericalismo hecho literatura sino una crítica a la sociedad que se niega a abrir los ojos a los nuevos tiempos.

     Sus personajes son representados a la perfección ante el lector: el padre Amaro es la hipocresía, la mentira, el engaño y la manipulación. Un hombre carente de escrúpulos en una sociedad que se lo permitía. Un hombre que ve en Amalia una meta que conseguir, pero no sólo una meta para la pasión sino también para la ambición privada. Veremos como cae en las más bajas pasiones y, lejos de levantarse del charco se enfanga cada vez más ante nuestra atenta mirada carente de cualquier rastro de simpatía por el protagonista de la historia. Amalia por el contrario es una mujer de la época, hermosa y temerosa de Dios que se ve arrastrada a las pasiones del párroco ante las que no puede oponer resistencia. No nos cuenta todo, pero nos sugiere el infierno que tuvo que suponer todo por lo que pasó y como lo fue aceptando. Y nos  uniremos a ella en ese camino que no sabemos bien cómo va a terminar. Buscamos su arrepentimiento, su reacción a través de las páginas de Queirós que nos conducen con mano firme por los infortunios de esta mujer.

     Un libro polémico en su publicación y que hoy en día lo sigue siendo para muchas personas. Un autor imprescindible en las letras lusas, y eso es justamente lo que os pregunto hoy, ¿me podéis recomendar autores portugueses más allá de Saramago y Pessoa?
 
     Gracias

sábado, 4 de agosto de 2012

Los autores y sus mujeres



"Esposa, musa, agente" Tumba de Vera Nabokov
     Vivimos en un mundo en el que si me pusiera a contar de autores que se casan cuando empiezan a escribir, que poco a poco ascienden acompañados de una mujer que se sienta a su lado en presentaciones, en cenas en las que lo acompaña cuando no gana, criticando al ganador de camino a casa. y que luego aprieta la mano al finalmente premiado y triunfante marido que se encumbra y olvida de donde vino, y a quien tiene a su lado... a nadie le extrañaría. Pero no, no es esa la historia que quiero contar, porque esa ya llena páginas de color amarillo en la actualidad y ha llenado otras que han quedado de color amarillento en el pasado. Hoy quiero hablar de otras, esas que esperaban en casa la vuelta del marido, que hacían sus correcciones y leían una y otra vez sus manuscritos, animando al autor a presentarlo una vez más, "porque esta es la buena". Y no, no soy una persona romántica, pero viendo y hablando e investigando autores que me gustan, me voy dando cuenta de que es algo más que habitual. Cuando abrimos un libro y vemos que está dedicado a su pareja, no sólo es fruto del amor incondicional que hace que le entregue de forma simbólica ese libro, sino también de la parte que recibió cada día.

     Por poner un ejemplo vayamos hacia los autores rusos. Esos que tanto me apasionan y cuyos títulos voy dejando caer despacito, tanto por si os hace daño si os cae en un pie un libro de tantas páginas, como por si asusta su simple nombre. Os presento así a Anna Giriegorievna, que sería la mujer de Dostoievski y su más ferviente admiradora. Estado este que demostró cuando el autor, ahogado por las deudas, se embarcó en Crimen y Castigo y El jugador de forma simultánea, alternando horarios.... y ella de mecanógrafa.
Tolstoi era un perfeccionista, como bien hubiera podido decir su esposa, Sofía, tras copiar por séptima vez Guerra y Paz que no terminaba de quedar a gusto de su amante esposo.
     De hecho, la mayor parte de las mujeres han sido críticas, correctoras e incluso traductoras de sus maridos, aunque alguno de ellos escribiera sobre maduritos seducidos por apenas adolescentes. Fue la mujer de Nabokov quien rescató a la joven Lolita de las llamas insistiendo en la importancia de ese libro, hoy vital para la historia de la literatura.

     Con esta entrada he querido homenajear a todas esas personas que están junto a un escritor, apoyándolo, leyendo su manuscrito, pasando horas llenas de historias protagonizadas por personajes que se pasean por sus vidas como si fueran reales y que no desesperan cuando deciden dejar de contar su historia. En este caso sus mujeres, pero pueden ser maridos, hijos, amigos...  Apenas he puesto un ejemplo, me encantaría conocer más, poner nombres a esas personas incondicionales y que alguien me contara sus historias.

     Porque a fin de cuentas, ¿qué somos sin el apoyo de esas personas especiales de nuestras vidas?

     Gracias

     Pd. Gracias a quien lee cada entrada horas antes de ser publicada. No me entendáis mal, no me comparo ni lo pretendo, pero todos tenemos a alguien que nos apoya de forma incondicional y esta entrada va para todas esas personas. Hoy abro yo con mi respuesta a la pregunta que cada día os pongo. Gracias señor Leo.


viernes, 3 de agosto de 2012

Cuando se vacían las playas. Eduardo Iglesias


     "Mi nombre es J. Solo. En mi ficha de detective de hace veinte años se especifica que soy de complexión atlética. Me curtí lo justo en los gimnasios, nadé lo imprescindible en las piscinas, y corrí lo necesario por las calles y espacios abovedados. Ahora mi cuerpo está castigado por los años que me han pasado como un bulldozer por encima.
     Cada vez que a un coche lo inunda el polvo, los neumáticos se han deshinchado, y las llantas tocan el suelo, me llaman para saber qué ha ocurrido. La misión: encontrar al ocupante del vehículo abandonado."

     Estas vacaciones he leído mucho. He pasado por libros de casi cualquier género porque, al tener más tiempo libre, me gustaba saltar de un tema a otro para no cansarme o que me resultaran previsibles. A este llegué buscando la novela negra que suponía encerraban sus letras, y me confundí. Me topé con uno de los libros que me sorprendieron. Por eso hoy traigo, Cuando se vacían las playas.

     Estamos en el año 2.036, J. Solo es detective en una ciudad amurallada de la que desaparece una joven, Lara Márquez. Solo es el encargado de buscarla en un parque, una zona abierta a la que acudió con permiso y en la que se le pierde la pista.

     Ya he comenzado diciendo que este es un libro de sorpresas. La primera es la fecha, el año 2.036 en que sucede la historia. Cuando uno empieza el libro descubre a su protagonista como narrador. Éste adopta un tono de cliché casi artificial con el que nos sumerge en un ambiente de novela negra años cincuenta. Casi podemos oler el tabaco, whisky o café, lo mismo nos da, pero el aliento de este detective tiene algo del Bogart maldito que tanto ha marcado la novela detectivesca. Y sin embargo es futuro.
    Una vez emprendemos la búsqueda nos damos cuenta de que no estamos ante un brutal asesinato resuelto por un detective que demuestra su olfato infalible, nada más lejos de la realidad. A lo que asistimos es a el desarrollo personal del protagonista a través de la búsqueda de esta joven, a la que no tarda en encontrar y que le provocará sentimientos encontrados sobre la sociedad en la que vive y, por qué no, sobre su propia vida, descubriendo que sus antiguos deseos de libertad siguen intactos.

     En el mejor estilo distópico, nos muestra una sociedad que ha ido evolucionando hacia el control y el orden que, poco a poco asfixia a aquellos ciudadanos a los que les quedan inquietudes, transformando su vida en algo gris. Cualquier cosa puede ser el detonante para despertar sentimientos aletargados, en el caso de nuestro protagonista lo serán los cuadernos que escribe la joven fugitiva y, sin abandonar el tono detectivesco, ni su vocabulario cuidando caer en algún tópico anticuado que nos haga sonreír, reinventará el concepto de detective justo delante de nosotros.
     Esta vez el viaje no es por polvorientos caminos, ni visitando bajos fondos, el viaje es interior, mucho más complejo. La elección es vuestra.

     Y a vosotros, ¿os gustan los detectives en blanco y negro detrás de una mesa con un vaso a medio vaciar y parapetados por una columna de humo, o hay que reinventarlos?

     Gracias