jueves, 28 de marzo de 2013

El abrigo de Proust. Lorenza Foschini












     "PREMISA
     Este no es un relato imaginario. todo lo que se consigna en él ocurrió en realidad. Los protagonistas de esta historia existieron de verdad, pero mientras reconstruía los pasajes, leía las cartas y conocía más de cerca a las personas que habían participado en ella, descubrí la importancia que revisten los detalles mínimos: los objetos sin valor, los muebles de gusto dudoso, hasta los viejos abrigos descosidos. Las cosas más comunes, de hecho, pueden revelar escenarios de inusitada pasión."

     Hace no mucho traje al blog Por el camino de Swann entre otros motivos porque este año se celebra su centenario. Y digo entre otros motivos porque Proust es un autor imprescindible al que muchos imaginamos en su sofá, tapado con mantas y con su abrigo gris/casi negro escribiendo en cuadernos lo que luego sería su gran obra En busca del tiempo perdido. Siguiendo un poco con Proust persona más que con su obra, hoy traigo a mi estantería virtual El abrigo de Proust.

     Conocemos a Jacques Guérin, perfumista, coleccionista, aficionado a la literatura y también a los literatos y, como no, apasionado de Proust. Su fijación con Proust le vino al conocer a su hermano, Robert, un médico parisino que le reveló poseer muchos objetos de su hermano. De este modo comienza la obsesión por una vida, por pequeños detalles y objetos que irá recopilando, primero a la muerte de Robert, luego siguiendo pistas colándose en su familia, acercándose sin prisa a un hombre que vamos conociendo a través de sus pequeños retazos recogidos por nuestro amigo Guérin con el que, poco a poco, vamos compartiendo esa obsesión por la persona que estuvo detrás de unas letras. Un abrigo, un bastón, una fotografía...

     No suelo hablar de editoriales, pero esta vez hay que destacar la edición que nos presenta Impedimenta, una edición cuidada que, al quitar la sobrecubierta nos descubre una ilustración bellísima de Proust con el abrigo puesto. Un abrigo que veremos en su caja, entre papeles de seda, apenas abramos el librito. Porque incluye fotografías, retratos con su hermano, de sus parientes... todo es poco para hacernos partícipes de esta historia que comienza con un abrigo que pudo ver la autora al realizar una entrevista a un diseñador a propósito de convertir en película la vida del autor. Uno nunca sabe donde se esconde una historia, y en esa caja, junto al abrigo, estaba Guérin.

     Estamos ante un libro cortito, de apenas ciento cincuenta páginas, en las que nos hablan de pasión por libros y por autores. Siempre digo que los lectores nos sentimos atraídos por temas literarios: bibliotecas, librerías... esta vez, en esta pequeña joya, se ha dado un pasito más y se busca al autor a través del protagonista. Casi pareciera una suerte de ritual en la que, conseguidos todos los objetos, el propio Proust se materializaría para agradecer el esfuerzo en conocerle posiblemente mucho más de lo que le llegó a conocer la mayor parte de la gente mientras estaba vivo. Y esto lo haría, claro está, con su abrigo puesto. Aunque cada vez menos, hasta hace bien poco quedaba raro hablar de fenómeno fan en la literatura, de autores a los que volvemos sabiendo que no nos decepcionan, que son apuesta segura. Pero también se da.

     Y también hay colecciones para todos los gustos, mi colección más literaria es de marcapáginas o postales firmados por autores. Me gusta ver la letra de quienes me gustan sus letras, aunque suene casi a trabalenguas. Y vosotros, ¿sois coleccionistas?

     Gracias

     PD. Volveré el domingo, así que la próxima entrada será el lunes, espero que lo disfrutéis tanto como lo pienso hacer yo.
   

miércoles, 27 de marzo de 2013

La reina descalza. Ildefonso Falcones




     "En el momento en que iba a poner el pie en el muelle de Cádiz, Caridad dudó. Se encontraba justo al final de la pasarela de la Falúa que los había desembarcado de La Reina, el navío de la armada con caudales que había acompañado a los seis mercantes de registro con preciadas mercaderías del otro lado del océano. La mujer alzó la vista al sol de invierno que iluminaba el bullicio y el ajetreo que se vivía en el puerto: uno de los mercantes que habían navegado con ellos desde La Habana estaba siendo descargado. El sol se coló por las rendijas de su raído sombrero de paja y la deslumbró. El escándalo la sobresaltó y se encogió asustada, como si los gritos fueran con ella."

     Hay autores que desde su desembarco en las librerías son acogidos por el público con los brazos abiertos. Entonces una se pregunta si sobrevivirán a ese primer éxito y espera su siguiente libro, y luego al tercero. Cuando llega ese tercer libro, para mí el decisivo sin lugar a dudas, desembarca exactamente igual y echa de los primeros puestos a títulos que parecían pegados a ellos. Hoy traigo a mi estantería virtual un libro que ha conseguido eso en apenas unos días, traigo La reina descalza.

     Conocemos a Caridad, una joven esclava negra que viene en un barco mercante a España. Durante la travesía su amo muere concediéndole la libertad y llega a Andalucía sin saber muy bien dónde ir o qué hacer. Una vez allí sus pasos la llevan a conocer la vida de los gitanos, un pueblo racial, orgulloso y perseguido en el siglo XVII. Es en ese pueblo en el que surgirá su amistad con la que sería llamada La Descalza, una gitanilla luchadora llamada Milagros cuyo porte siempre fue el de una reina.

     Casi cualquier sinopsis que se haga de este libro se quedará corta. Habla de esclavos libres, de pueblos perseguidos, de tradiciones, orgullos, sentimientos encendidos, mujeres despechadas y amores descubiertos y, sobre todo, habla de música. De la música como forma de expresión, de estilos, de fusiones y de flamenco. Y para todo eso, es evidente que el autor necesita muchas páginas, unas setecientas cincuenta. Y se hace corto, adelanto.
     la primera sorpresa que nos da el autor es al situarnos protagonistas femeninas, mujeres complejas llenas de rabia, dudas y pasiones que sabe llevar a la perfección para integrarnos en sus vivencias en un momento en el que la situación de las minorías era socialmente complicado.Recorremos los muelles, las calles de Sevilla, la gitanería... rodeados de los vivos colores de las vestimentas gitanas entre contrabandos de tabaco, tradiciones, buena fortuna y, tristemente  persecuciones y encierros. Y es en este ambiente en el que nace el amor y la amistad. Y si tenemos dos tipos de mujer también tenemos dos tipos de amor, el pasional y el sosegado, entregados amos. Y también tenemos personajes masculinos dignos de mencionar: un fraile que se ve tentado por sus sentimientos hacia una guapa gitana, el abuelo de Milagros que cuida y controla a la familia y es respetado por todos y el joven del que se enamora, perteneciente a un clan distinto y que reúne las peores condiciones en un ser humano. Personajes fuertes también, incluso viscerales, porque así es el libro que nos ha dejado Falcones esta vez.
     Hoy traigo una novela histórica muy entretenida en la que el autor nos propone un viaje que yo, como ya hice con sus anteriores trabajos, no he dudado en aceptar. Todo un novelón.

     Y vosotros, ¿habéis leído ya algo de Ildefonso Falcones?

     Gracias

     PD. Este libro se sortea en este blog. Sólo hay que pinchar aquí o en el banner.

martes, 26 de marzo de 2013

Una reina en el estrado. Hilary Mantel




     "Sus hijas caen del cielo. Él observa desde la silla del caballo, atrás se extienden acres y más acres de Inglaterra; caen, las alas doradas, una mirada llena de sangre cada una, Grace Cromwell revolotea en el aire tenue. Es silenciosa cuando atrapa su presa, y silenciosa cuando se desliza en su puño. Pero los ruidos que hace entonces, el susurrar y el crujir de plumas, el suspiro y el roce del ala, el pequeño cloqueo de la garganta, ésos son sonidos de reconocimiento, íntimos, filiales, casi reprobatorios. Tiene franjas de sangre en el pecho y le cuelga carne de las garras."

     Me gusta la novela histórica y hay épocas que me atraen especialmente. La verdad, es leer Tudor o Plantagenet y no puedo evitar fijar la vista en el título del libro. Hoy traigo uno al que tenía ganas especialmente, ya que su autora ha ganado el Man Booker Prize a la mejor novela original en lengua inglesa en dos ocasiones, la última vez con este título. Ante un hecho tan poco habitual, es imposible no tener curiosidad. Por eso hoy traigo a mi estantería virtual, Una reina en el estrado.

     Conocemos a Thomas Cornwell, estadista y hombre de confianza del rey Enrique VIII. Un hombre que goza de su posición se ha visto favorecido por el rey y ha jugado un papel crucial en la historia de su país. En este caso lo acompañaremos durante las últimas semanas de vida de Ana Bolena y seremos testigos de sus movimientos para cuidar al monarca en todo momento y facilitarle el camino.

     Estamos ante un libro cuidado, extremadamente cuidado, casi medido en sus palabras. Eso hace que tengamos la sensación de estar leyendo un testimonio real ya que no se trata de los amoríos de turno de un rey que tuvo fama de imponente y conquistador entre el género femenino. Mantel da un paso más y nos sitúa junto a Cornwell, al que vamos tomando simpatía en su ingrata profesión. Lo vemos orientar al nuevo capricho del rey para poder subirla al trono, orquestar a la perfección la caída de Bolena, a la que también él habia ayudado a reinar, e intentar tranquilizar los rumores de la corte. Evitar escándalos no previstos o programados era la mayor de sus labores, junto con escuchar al rey. Este particular punto de vista hace que no se nos antoje un libro ya conocido, no. En realidad tenemos la sensación de estar ante una historia real punto por punto y coma a coma, pese a que sabemos que es una época poco documentada  Asistimos a las intrigas y estrategias, las preocupaciones y estratagemas para cuidar y "dirigir al rey" como espectadores de primera fila. Y la autora consigue que, pese a ser una historia entre dos mujeres, nos alejemos de chismorreos y frufrú de sedas al entrar en bailes.

     Posiblemente ese sea uno de los rasgos mas destacables de la historia. Esta vez no hablaré de ritmo ni de intrigas cuyas soluciones nos llevan corriendo entre páginas. Esta vez se trata de una historia seria que nos creemos como si realmente estuviéramos detrás de cada cortina. Y eso, en una novela histórica, tiene para mí un valor importantísimo. La verosimilitud de los hechos que nos cuentan.

     Hoy os invito a conocer las últimas semanas de una reina en el estrado, hasta que le tocó conocer a un verdugo que le sesgó su vida, sus ilusiones y, por qué no decirlo, sus esperanzas. Y de uno de los periodos históricos que nos han dejado más versiones noveladas. Y a vosotros, ¿Os gusta o disgusta especialmente algún período histórico para elegir un libro?

     Gracias

lunes, 25 de marzo de 2013

La fiesta. Luis Gutiérrez Maluenda



    "Aquella fiesta estaba resultando una mierda hasta que apareció el cadáver de aquella chica. Estaba en el cuarto de aseo del primer piso y alguien la había degollado. Nos anunció su presencia un chillido agudo y prolongado que bajó rebotando por la escalera, luego subió y quedó prendido del techo del salón como una nube ominosa. Al menos esa era la impresión que daba vernos a todos mirando hacia arriba, buscando al autor del alboroto."

     Hay libros que llaman la atención por las portadas y este es uno de ellos, en realidad la colección entera. No son demasiado grandes, puedes doblar las portadas, algo que no hago nunca pero que estos libros parecen incitar a doblarla no tengo claro el motivo, que el libro no se estropea, y esas portadas con un toque un tanto retro me resultan muy atractivas. Así que hoy traigo a mi estantería virtual, La fiesta, un libro que, os adelanto, se sale de lo común.

     Conocemos a Raúl, médico, vive aún con su mujer, pero está en proceso de divorcio y lleva con ella un acuerdo en el que no pasa nada si tienen amantes, él por ejemplo, tiene a Zuleima. Marta, es la futura exmujer de Raúl, aunque siguen viviendo juntos, y pese a tener un proceso civilizado con él... disfruta afilando su lengua y arremetiendo contra su todavía marido. Y eso que Marta tiene una relación con Salvio, un hombre que empezó con ella una cómoda relación basada en el sexo y que, poco a poco se ha visto enredado en la vida de Marta y Raúl. Cuando comienza el libro, por ejemplo, está en una fiesta a la que lo invitó Marta y en la que le junta con Raúl... con una sonrisa radiante (ella, claro). Por último conocemos a Susana, una joven llamativa con aspiraciones de actriz que también acude a dicha fiesta y se ve relacionada con el trío anterior. Ella es la persona que encuentra el cadáver.

     Porque esta novela, aunque no lo haya parecido de entrada, es un thriller. En plena fiesta aparece una joven degollada en el cuarto de baño, y nuestros cuatro protagonistas se ven implicados en la investigación. Susana encuentra el cadáver y se pone a chillar, así que Raúl acude a tranquilizarla convirtiéndose en la segunda persona en ver el cuerpo. Los otros dos... bueno, eran inevitables. Como también lo era la aparición de Colomer, un peculiar policía con un punto oscuro que desmonta refranes, a investigar a los asistentes a la fiesta incluído el propietario de la mansión y jefe de Marta. Porque la historia se enreda por momentos y descubrimos una enrevesada trama en la que nos llevaremos más de una sorpresa a la caza del asesino.

     La historia está contada a cuatro voces, y lo hacen de una forma cotidiana, con muchísima cercanía dejando que nos colemos en sus cabezas para que sepamos perfectamente como se sienten y cuales son sus filias y sus fobias con el resto de los participantes. Avanzar en esta investigación a cuatro voces ha resultado una experiencia divertidísima, al menos para mí. Porque me he reído con sus reflexiones, tan cotidianas y tan... auténticas.  Al final no pude evitar tomarles simpatía a los cuatro mientras los acompañaba entre fotos oscuras y ruedas de reconocimiento. Y eso que ninguno de ellos es un virtuoso, o precisamente por eso se me antojaron más reales. Pero lo cierto es que es un libro que apetece seguir leyendo ya desde el primer párrafo en el que descubrimos que nos van a contar una historia a ritmo de "lo que se piensa pero no se debe decir". Las dudas se acumulan y sentimos la necesidad de saber más, de descubrir más y sorteamos el reloj como si fuera un obstáculo para terminar el libro.

     Mención especial tiene el final, en el que el autor pone orden, o lo intenta, dejándonos al pasar la última página, con una sonrisa y sabiendo que es un libro que podemos recomendar sin temor a equivocarnos a cualquier persona que se acerque a los libros con la sana intención de pasar un buen rato. En mi caso, tengo que reconocer que lo he disfrutado muchísimo y que repetiré con estas apuestas por la novela negra dentro de nuestras fronteras.

     Y vosotros, ¿Con qué historia estáis comenzando la semana?

     Gracias

sábado, 23 de marzo de 2013

Esqueletos en las librerías



     Comunicado librería Catalònia 7 de enero de 2013 pinchando aquí

     A tí lector, viandante que caminas como yo con un pie en este mundo y el otro en la última página del libro que acabas de cerrar. Que identificas escenarios de libros en las calles que pisas y buscas cafés literarios para sentarte en la mesa del fondo aspirando de la taza el olor a viejas letras que, tal vez, fueron concebidas en ese lugar. Que viajas en la medida de lo posible y siempre detienes tus pasos ante una biblioteca, o en el escaparate de alguna vieja librería, o monumento a un autor ya reconocido, lo mismo me da. Que paseas por el Barrio de las letras, o recorres el Barcelona de Zafón o buscas a Kafka en tus viajes. Sabes que me refiero a tí, y sabes que nos reconocemos, porque tenemos dos formas de ver el mundo con los ojos; una que mira y otra que lo hace leyendo. Y nos empeñamos en ir a librerías hermosas que llenan las páginas de cultura sólo por disfrutar del hecho de que existan... aunque nos llevemos algo a casa.
     Sí... a ti te digo, no mires a otro lado y escucha atento porque te he reconocido, eres de los míos. Hazme un favor y cuando camines dando un paseo, mira a tu alrededor y luego dime lo que ves.
     Tal vez a simple vista no hayas notado grandes cambios, una tienda nueva, un local cerrado, un McDonalds. Pequeños cambios que apenas se notan, pero que están ahí. ¿Recuerdas lo que había en muchos de esos locales? Yo sí... recuerdo que estaban mis librerías. Esas que siempre tenían el libro que buscaba, porque si no lo tenían me llamaban pasados unos días, una semana como mucho en la que me tenían impaciente esperando al teléfono. Esas en las que los libreros te aconsejaban un par de títulos cuando veían los que ibas a pagar, o te preguntaban en la siguiente visita por los que habías comprado unas semanas antes. Las que se nutren de editoriales conocidas y también desconocidas, las que nos descubren pequeñas joyas que corremos a compartir con quienes nos rodean... Esas son las librerías que empiezan a faltarme.
Ya no está la librería Rumor a la que vimos apagarse en una agonía de estantes que se fueron quedando vacíos. Tampoco está Keta en Chueca, la Biblioketa cerró sus puertas dejando un espacio vacío para muchos, y El Tragaluz, por esa ni me he querido pasar, durante mucho tiempo fue un constante en mi campo visual y prefiero mantenerlo así, con su cartel verde y las letras giradas. Tampoco está la librería Catalònia, esa que había sobrevivido a un incendio vendiendo sus libros en una carpa, sucumbía hace poco a la necesidad de echar la persiana. Otras resucitan, se reubican luchadoras como La Pau en Valencia o la librería Renacimiento en Sevilla. Pero ya ha cambiado el paisaje. Metrópolis también ha sucumbido y echado la persiana, cambiando el paisaje.  Podría seguir enumerando, hablar de autores que se reunían en mesas que ya no están, de presentaciones y tertulias improvisadas cuyo eco ha quedado atrapado entre paredes que estuvieron cubiertas de papel y que ahora solo devuelven el eco de las persianas al cerrarse.

     Otras abren, sí. Y se reinventan entre vinos, exposiciones, pasteles, cambios, libros al peso... pero no olvidemos las de siempre, las librerías que llevan toda la vida en nuestros paisajes, las de viejo, los puestos. Pensemos por un momento en nuestras calles hace unos años pobladas de videoclubs ahora practicamente extintos.

     Por eso me dirijo a tí, lector, para que recuerdes tus compras, tus libros y a tus libreros. Da igual si es una gran superficie o si le tienes cariño a uno más modesto por el que te sueles pasar, o si ya empiezan a faltarte algunos de estos lugares. Te invito a que des un paseo por ellas, seguro que hay algún libro esperándote para que lo lleves a casa. Y comparte, como si esto fuera nuestra particular ruta de las letras, virtuales, pero letras al fin de al cabo, ¿cuál es tu librería favorita? o cuál te gustaría ver, lo mismo me da. Yo quiero ver... todas las que pongáis. Por querer..

     Gracias
     * Los esqueletos de las librerías son sus estantes vacíos

viernes, 22 de marzo de 2013

Fortunata y Jacinta. Benito Pérez Galdós




     "El tiempo se les puso muy malo, y en todo el trayecto hasta Barcelona no cesó de llover. Arrimados marido y mujer a la ventanilla, miraban la lluvia, aquella cortina de menudas líneas oblicuas que descendían del cielo sin acabar de descender. Cuando el tren paraba, sentía el gotear del agua que los techos de los coches arrojaban sobre los estribos. Hacía frío y aunque no lo hiciera, los viajeros lo tendrían sólo de ver las estaciones encharcadas, los empleados calados y los campesinos que venían a tomar el tren con un saco por la cabeza."

     Hace tiempo tuve una fase de "novelones" creo que empezó con Lo que el viento se llevó, o con Middlemarch tal vez. La cosa es que en esa época pasaron por mis manos títulos como Ana Karenina y como el que hoy os traigo. Todos clásicos, todos representativos por algún motivo y todos disfrutados. Por eso hoy traigo a mi estantería virtual una de las novelas más representativas de Galdós, de esas que me gusta decir que nos asustan tanto por su nombre como por su peso. Hoy traigo Fortunata y Jacinta.

     Conocemos a Juanito Santacruz, un joven bien situado que mantiene una relación con una mujer de clase baja hasta casarse, como Dios manda, con su prima Jacinta. La mujer de clase baja se llama Fortunata, enamorada de Juan termina casándose con Maximiliano, aunque sin olvidar al primero como se demuestra cuando abandona al marido al ser llamada por el primero. Se da además la casualidad de que una no puede tener familia, no parece poder conseguirlo, mientras que la otra se queda embarazada sin problema alguno...

     Con un gran clásico hemos topado, además con uno con sabor castizo, los paseos, los cafés, las caracterizaciones... bien podríamos conocer los lugares que nos cuentan hoy mismo. Y nos encontramos con un tema clásico también en la literatura, las pasiones humanas. Tenemos un triángulo amoroso formado por el supuesto caballero llamado Juan, luego a la amante pobre y que se nos antoja sensual dentro de su pobreza, entregada, llamada Fortunada, y por fin a la mujer que ocupa el cargo de esposa, Jacinta, una mujer seria, religiosa  un modelo para Fortunata. Pero no son los únicos personajes que aparecen en la novela, no. Está salpicada de secundarios con sus historias que nos van ganado terreno y que construyen esta magistral obra.

     No es un libro complicado de leer una vez nos acostumbramos a los años que han pasado desde que se escribió y, posiblemente, el mayor de sus problemas a la hora de empezarlo, sea la extensión, que algo impone. Sin embargo una vez comenzado ni nos acordamos, estamos demasiado ocupados preguntándonos qué tiene Juan para que todo se le perdone, para volverlas locas. Mirando a Fortunata condenada a no tener más que principios, condenada al uso y al desuso, deseada pero no querida y mirado a Jacinta y cómo mira a Juan, y como le va la vida con ese fantasma delante. Anhelando saber cual es el final de esta historia en la que el deseo les lleva a transgredir.

     Dicen que la obra es una magistral representación y crítica social en la que Juan es España y las dos mujeres son los liberales y los republicanos... pero no me voy a meter a valorar esa parte. Aunque reconozco que me dio que pensar un rato, dando vueltas a las posibilidades que se abrían con semejante lectura.
     Yo me limitaré a repetir lo que ya dije: hoy traigo un clásico imprescindible que he disfrutado muchísimo. Hay clases sociales, reuniones tipo, cuernos, pasiones, hijos deseados y aparecidos, más pasiones, mentiras, deseos... Lo dicho, un novelón, en el buen sentido de la palabra. De esos que de vez en cuando todos gustamos leer.
     Porque decidme una cosa, ¿vosotros también os dejáis arrastrar de vez en cuando por este tipo de libros? Si no es así... Galdós ofrece una buena opción.

     Gracias

jueves, 21 de marzo de 2013

El sol de los Scorta. Lauren Gaudé




     "El calor del sol parecía hender la tierra. Ni un soplo de brisa estremecía los olivos. Todo estaba inmóvil. El aroma de las colinas se había desvanecido y la piedra gemía de calor. El mes de agosto pesaba sobre el macizo del Gargano con la seguridad de un señor. Parecía imposible que en aquellas tierras hubiera llovido alguna vez, que el agua hubiera regado los campos y aliviado la sed de los olivos. Parecía imposible que bajo aquel cielo seco alguna vida animal o vegetal hubiera encontrado algo para sustentarse. Eran las dos de la tarde y la tierra estaba condenada a arder."

     A veces mi subconsciente elige por mí. Oigo sobre libros, salen en la prensa, en na conversación... y no tengo donde apuntar, así que tiendo a olvidarlos. Soy bastante despistada. Pero luego paso por mi librería habitual y ahí están y siento el deseo irremediable de llevármelos a casa, y cuando llego veo el lugar en que lo apunté o los empiezo a leer y algo hace click. Así llegan muchos títulos a mi casa y así llegó el que os traigo hoy. Hoy traigo a mi estantería virtual El sol de los Scorta.

     Viajemos hasta Montepuccio, un pueblo entre colinas y olivares del sur de Italia situado sobre el mar... un pueblo reseco por el sol que lo abrasa día tras día, un lugar mísero y pobre que no consigue librarse del calor y en el que los olivares están calcinados. A este pueblo llega un hombre que ha estado en la cárcel muchos años, y lo hace para poseer a la mujer que lo ha obsesionado tantas noches. Y lo hará por las buenas o por las malas... difícilmente por las buenas, pero lo hace. Ya se puede ir huyendo de un pueblo que no lo dejará marchar con vida, y que le revelará que tampoco ha estado con la mujer que pensaba, sino con su hermana. Así se concibe a Rocco Scorta que tampoco será un hombre bueno. Un hombre que legará su dinero dejando a su mujer y sus hijos en la más profunda de las miserias. Comienza la saga de los Scorta y su lucha por sobrevivir bajo ese sol abrasador.

     El sol de los Scorta es una novela que abarca generaciones, y lo hace en poco mas de doscientas páginas. Para hacer eso y hacerlo bien se necesita no sólo mucha rapidez, sino también mucha fuerza. Y la tiene en cada palabra, no hay más que ver su comienzo. Narrada a dos voces, el narrador habitual y uno de los personajes, Carmela, nos relata las relaciones familiares y el afán por superarse y salir de la pobreza. Por demostrar que pueden hacerlo y por dejar una herencia. Tal vez no sea dinero, pero es una memoria, una palabra... cuando todos se esfuerzan cada día, algo aprenden, y de ese proceso de aprendizaje siempre se saca una lección que podemos contar a nuestros descendientes, convertirlo en una herencia "para no ser simples animales que viven y mueren"

     Es una historia dura, la de varias generaciones, en la que nos encontramos algunos saltos temporales para los que hay que ir prevenidos. La historia de la leyenda de los Scorta, que sin ser trepidante va suscitando el interés del lector por el día a día de unos personajes que no consiguen evolucionar, como si el sol también les hubiera dejado resecos a ellos. Un libro de orgullo, linaje, tierra, calor, hambre... Una historia que me ha gustado descubrir, y que me ha alejado de ese concepto de sagas familiares que empezaba a tomar siempre un tono de intrigas y amores, de novela habitual. Porque hay muchos tipos de familias y yo recordaré al menos durante un tiempo a la familia Scorta.

     Y vosotros, ¿sois de los aficionados a las sagas familiares? Eso sí, no olvidemos que los Corleone también eran una familia, y muy unida.

     Gracias