miércoles, 26 de junio de 2013

Unas vacaciones para leer



     Winter is here!! Ah, no, no... la costumbre del mal tiempo me hizo equivocarme. Empecemos otra vez: Summer is coming!! Además, este año como si se tratara de una historia de George R. R. Martin, el dichoso verano se nos resiste, amaga quedándose entre nubes. Se hace desear.
     Pero al fin llegan las vacaciones, y las lecturas de vacaciones. Y no, no os voy a enlazar títulos aunque sea la costumbre de la casa ir saltando de zona en zona. Este año he decidido ser un tanto más realista y hablar de todos esos libros que procuramos llevar en el lector después de haber hablado seriamente con nuestra maleta que nos haya dejado claro eso de: "De este libro no pasa". Bueno, y porque sabemos que ala vuelta alguno nos vamos a traer y hay que dejar hueco... total, en mi caso ya lo sabe todo el mundo. hace unos años empecé con la excusa de comprarme la guía de la ciudad a la que iba y ahora tengo un estante que da fiel testimonio de cada uno de mis viajes. Salvo de Malta. Por algún extraño motivo no fui capaz de encontrar una guía en todo Malta... creo que mejor no lo pienso porque desde que terminé el libro de Loureiro veo fantasmas por todas partes.
     Al final tengo los libros de viajes, las guías y los que compro en aeropuertos, estaciones y librerías que me recomiendan del lugar al que voy. Y sí, ya se que son como los de mi ciudad... pero me gustan.

     Hoy me voy de vacaciones, y ya veo como será la cosa. Os cuento a ver si os suena. Pasada la pereza de la maleta, colocar, apagar, desenchufar... te montas en el coche, o tren, o avión, o barco lo mismo me da... y abres el libro: "conocemos a... (que diría mientrasleo)... gasolina.. ¿gasolina? "Sí", te dicen, "mejor salir con el depósito lleno". Bien, conoces al señor de la gasolinera que te comenta que apenas hay gente aún, le pagas y sigues tu camino. Los dos en realidad, el de la carretera y el de las letras. Bien, conoces a un hombre que parece interesante. Una vida normal que de repente da un giro porque... "¿Has metido la dirección en el navegador?" Levantas la vista... "Eh... sí, sí, claro".
Total, que el hombre este, el del libro... ha perdido su trabajo y eso ha provocado que su salud mental se empiece a ver resentida (algo tendría de base, piensas), y descubres que... (un momento... algo pasa fuera. Ni te muevas de la página) "¿Estamos parando?" dices levantando la vista. "Sí, tengo que beber" Vale, hay que beber, lo asumes y esperas. Y, evidentemente, para cuando nuestro amigo (el del libro) está a punto de descubrir que su ex socio ha sido el culpable tu descubres que las leyes de la naturaleza se cumple y que viajas con gente que bebe demasiado agua... y te hace parar. En fin, que continuamos la historia, que sigue siendo interesante y aún nos da tiempo, queda camino por delant.... "Sí, sí, claro que he puesto el navegador" (Aunque a estas alturas estás sopesando la posibilidad de proponer al inventor de los audiolibros al Premio Nobel... posiblemente de la Paz) Y mientras la historia sigue oyes murmullos sobre el tiempo, el atasco, el calor... y asientes con la cabeza sin enterarte demasiado de lo que te están contando y ajena al hecho de asentir a interminables excursiones, o peor aún: ¡compras! Pero ahora lo importante es la historia, tu historia. Porque a estas alturas es tu historia, ya conoces a todos mientras te mueves como pez en el agua por esta ciudad imaginada pensando que el ex socio no es ya el malo, es aún peor. Y que la pista te la ha dado que nunca han comentado que usara un Navegador (palabra comodín del viaje). Evidentemente tiene que ser el malo si no usa el Navegador, ¡no como tú que lo pusiste casi antes de abrocharte el cinturón!
     Quedan apenas 40 páginas y el coche se detiene otra vez. Levantas la vista un tanto mosqueada, a ver que pasa ahora... y lees eso de: "Bienvenidos a Valladolid". La cosa está clara, no ibas a Valladolid y en el coche se masca la tragedia, así que miras a un lado y haces la pregunta lógica en ese momento: "Pero... ¿no has usado el Navegador?"

     Bien, no se vosotros, ¡pero yo este año me voy en avión! La actividad del blog se verá afectada por la inactividad de quien lo lleva, pero buscaré leeros y dejar algún comentario. No os cuento donde voy por si me pierdo de camino, que todo puede ser. En todo caso, si en alguna sombra os encontráis a una mujer con la nariz detrás de un libro durante varias horas... tenéis mi permiso para pagarle una caña.
   
     Gracias a todos y disfrutad. Y oye, si queréis compartir anécdotas vacacionales... yo encantada.

     Pd. Y sigue el sorteo de Ruth

martes, 25 de junio de 2013

Más allá de los sueños. Richard Matheson




     "- Su hermano Chris me ha dictado este manuscrito -respondió.
     Sus palabras no consiguieron más que enfadarme.
     - No sé quién es usted -le aseguré-, pero si supiera de verdad algo de mi hermano, no desconocería que murió hace ya más de un año.
     La mujer suspiró.
     - Ya lo sé, señor Nielsen."

     Anoche me enteraba de la muerte de Richard Matheson, un nombre de los que se escriben con mayúsculas para muchos amantes de las letras. A los 87 años nos ha dejado títulos tan conocidos (bien por los libros o sus adaptaciones cinematográficas) como El diablo sobre ruedas, Soy leyenda, La casa infernal o la que hoy os traigo. Hoy traigo a mi estantería virtual, Más allá de los sueños.

     Conocemos a Chris Nielsen cuando muere. Al principio pese a fallecer se aferra a su familia, para luego conocer la "otra vida" con todo lo que puede ofrecerle. Una vez allí descubre que su mujer no has ido capaz de superar su muerte y se ha suicidado provocando así la condena propia del castigo de quienes se quitan la vida. No volverá a verla nunca. Idea que se le antoja del todo insoportable y por la que intentará salvarla.

     Si bien el libro parece que va a tener un arranque típico, con túnel y luz blanca incluidos, poco a poco se desmarca de los cauces habituales para entrar de lleno en una teoría sobre la vida después de la muerte. El mundo al que abre los ojos Chris está lleno de simbolismos y color, pareciera que cada uno encuentra su propio paraíso y pese a ser diferentes consiguen verse en él, reunirse con los seres que fallecieron antes. Y una vez presentada esta suerte de paraíso, nos dice que quitarse la vida no tiene perdón. Chris se siente unido y hasta cierto punto responsable y de este modo entraremos en la otra cara, los infiernos particulares. Porque si el cielo es personal también lo es el infierno, somos presa de nuestros miedos y angustias. Si uno lo piensa, esta otra vida que nos presenta Matheson es bastante inquietante, porque tener lo que se espera puede implicar lo que se teme que haya...
     A partir de aquí nos habla de salvar al ser querido de esa condena emprendiendo un viaje a ratos emocionante y a otros incluso angustioso para el lector que desea ver la misión de su protagonista cumplida.

     No diré que sea la mejor novela de Matheson, pero si que introduce una historia novedosa y un par de conceptos interesantes. Las descripciones son, además, asombrosas y el ritmo pese a no ser rápido no decae. Podría decirse, además, que traigo una historia de amor de esas que podrían denominarse perfectas... claro, es ciencia ficción :-P

     Una novela recordando un nombre que nos deja en el mundo de las letras, un legado para descubrir.
     Y vosotros, ¿qué estáis leyendo esta semana?

     Gracias

lunes, 24 de junio de 2013

Libros y deseos en la noche de San Juan




     "Nos forma aquello que deseamos."
                       John Irving. Personas como yo

   Lunes de resaca del solsticio de verano, de hogueras, canciones y fuegos que se extinguen con las primeras luces del amanecer. Noches mágicas y sensuales en las que por costumbre, tradición, superstición o diversión (me gustan las palabras en terminadas en -ón, muchísimo más que otras, como por ejemplo las terminadas en -ólogo), pedimos deseos.

     Los deseos. Los cuentos nos enseñaron que pueden pedirse a la luna, a un trébol o a un mago, ¿quién no ha soñado durante Mil y una noches encontrar una lámpara maravillosa habitada por un genio? Otros en cambio se fijaron en los espejos de madrastras a los que pedían deseos un tanto más oscuros, o en regalos dados por hadas o, incluso el mismísimo Mago de Oz preguntaba a sus visitantes qué era lo que querían.
Con el tiempo los deseos se vuelven más divertidos, inconfesables, escritos en tapas de libros que antaño se pintaban de rosa con una enigmática sonrisa vertical y que ahora presumen de llevar esposas y corbatas en las portadas. Pero ahí siguen. Nuevas acepciones para la misma palabra: "deseo". Nuevas etapas y nuevas lecturas también. Y si hablamos de lecturas es fácil para un lector decir lo que desea.

     En una noche mágica para pedir deseos, os diré los confesables. Deseo seguir con la historia del que dicen se titulará Vientos de invierno, para sentir el frío de esos vientos que me confirmen que el invierno finalmente llegó. Y quiero que Kvothe me termine de contar su historia, la cual intuyo, vendrá cargada de páginas y esta vez de acción. Deseo saber más de Charlie Parker y no tener que decir adiós a otros detectives como hiciera ya con Bolitar, porque sus autores los agotaron. Y quiero descubrir que me faltan libros por leer de alguno de mis favoritos, de esos ya fallecidos que creo agotados en mis estantes.
     Deseo poder seguir compartiendo mis lecturas como hice hasta ahora, y hablaros de un tal Stoner que me emocionó o de libros sobre libros, ya sea el de un tal Balzac y la joven costurera o descubrir nuevamente quien es La nieta del señor Lin. Deseo emocionarme con historias como esas y pasar miedo con otras, como ya lo hiciera con Déjame entrar y también reír como lo hice con Una comedia canalla. 

     Este año, en la lista de mis deseos están incluidas muchas letras escritas que me provocaron sensaciones que me gustaría repetir y también los nombres de quienes las escribieron. Para que lo sigan haciendo. Porque, a fin de cuentas, en la mente de cualquier lector, de esos que buscamos durante las vacaciones una Librería ambulante o una especialmente hermosa fantaseando con la posibilidad de que esconda un misterio, o mejor aún, que sea una Librería encantada... en la mente de todos nosotros ya se anticipan las lecturas que no hicimos, las que aún ni siquiera se escribieron. La literatura tiene eso, que es un vicio, y nos hace desear siempre un poco más. Por eso hoy aprovecho a dejar escritos mis deseos, porque en esta noche más corta, dicen que se escuchan, y no podía desaprovechar la oportunidad. No nos olvidemos que hoy podemos vivir El sueño de una noche de San Juan.

     Y vosotros, no os pediré que dejéis escrito ese deseo inconfesable... (podéis hacerlo, claro :-P ) Pero de los otros... ¿podéis decir un libro que deseéis leer? Prometo copiaros los títulos.

     Gracias

     PD. Uno de los que yo quiero: La promesa de Kamil Modrácek

viernes, 21 de junio de 2013

París era una fiesta. Ernest Hemingway




     "Para colmo, el mal tiempo. Se nos echaba encima en un solo día, al acabarse el otoño. Teníamos que cerrar las ventanas de noche por la lluvia, y el viento frío arrancaba las hojas a los árboles de la place Contrescarpe. Las hojas se pudrían de lluvia por el suelo, y el viento arrojaba lluvias al gran autobús verde en la parada de término, y el Café des Amateurs se llenaba y el calor y el humo de dentro empañaban los cristales. Era un café tristón y mala sombra, y allí se agolpaban los borrachos del barrio y yo me guardaba de entrar porque olía a cuerpo sucio y la borrachera olía a acre. Los hombres y mujeres que frecuentaban el Amateurs andaban bebidos casi siempre, o sea siempre que el dinero les alcanzaba; generalmente pedían vino, libros o medios litros."

     Siempre he reconocido que me gustan las anécdotas, que tengo un lado cotilla bastante acusado cuando se trata de literatura. Hay escritores, no muchos, de los que me gustaría poder  saber más, ver más.. y claro, al final.. me quedo con lo anecdótico, con las pequeñas trivialidades,. Así que si intuyo que un libro las contiene, ese libro es mío. Por eso hoy traigo a mi estantería virtual, París era una fiesta.

     Para cuando se publicó esta novela ya conocíamos a Hemingway. De hecho la escribe al final de su vida y se publica de forma póstuma. En ella nos habla de París en los años veinte y de las posibilidades que ofrecía a los artistas. Entre ellos estaban los que luego formarían la denominada Generación Perdida. Una historia sobre un escritor en sus comienzos y una ciudad que tenía una particular forma de acoger a estas futuras figuras.

     En este libro, Hemingway consigue realmente que nos traslademos a ese mágico ambiente que era el París de los años veinte. Un grupo formado por personas como Pound, Fitzgeralz o Joyce se darán cabida en las páginas de este libro mostrándonos sus disputas y amores, para seguir disfrutando del momento que les ha tocado vivir. Y, como siempre, la doble lectura. Por un lado los ambientes maravillosos de ese París de los años veinte. Vemos la parte bohemia, los artistas, literatos... reflejado en sus páginas sin que, para ello, Hemingway pierda su particular tono directo. Y por otro lado vemos entresijos en los que los escritores se pinchan unos a otros buscando la supervivencia en el mejor de los casos.

     Me gustó asistir a conversaciones, conocer el origen del término Generación Perdida que tanto me gusta... y asistir, en definitiva, como espectadora de lujo a un momento que muchos han intentado reflejar y que Hemingway  plasma a la perfección. Lo que ya sería más discutible es la opinión que nos generen dichos retratos, que a veces roza lo caricaturesco, a través de sus propias palabras. Porque era también un momento de excesos, de copas, de puyas... y de espectadores de excepción, gracias al autor que, por supuesto, no es objetivo en sus valoraciones. Pero forma parte del encanto del libro que sea así, lo hace más real.

     Y vosotros, ¿tenéis un lado cotilla literario?

     Gracias

jueves, 20 de junio de 2013

La tabla de Flandes. Arturo Pérez Reverte




     "Un sobre cerrado es un enigma que tiene otros enigmas en su interior. Aquél era grande, abultado, de papel manila, con el sello del laboratorio impreso en el ángulo inferior izquierdo. Y antes de abrir la solapa, mientras lo sopesaba en la mano buscando al mismo tiempo una plegadera entre los pinceles y frascos de pintura y barniz, Julia estaba muy lejos de imaginar hasta qué punto ese gesto iba a cambiar su vida."

     Este autor ya ha pasado por aquí, y parece que lo hago sin recordar algunas de sus obras más conocidas. Por eso hoy he decidido traer el primer libro suyo que cayó en mis manos, o tal vez el segundo y el primero fuera El maestro de esgrima... En cualquier caso me gustó. Por eso hoy traigo a mi estantería virtual, La tabla de Flandes.

     Conocemos a Julia, una joven restauradora de arte a quien la galerista Menchu encarga la recuperación de un cuadro de Peter Van Huys titulado, La partida de ajedrez, ya que su anciano propietario, el señor Belmonte, quiere subastarlo. Poco sabe que el pintor había escondido un secreto en esa partida, y poco se espera los peligros a los que la va a conducir representarla.

     Recuerdo haber tenido un momento en que cogí libros en los que el ajedrez era una pieza importante de la trama (si me permitís el chiste). El Ocho, La tabla de Flandes o Novela de ajedrez cayeron en mis manos uno tras otro. Y de estos tres, los dos primeros tienen el nexo común de ser libros sencillos, concebidos para ser un éxito de ventas. Y así ha sido de hecho.
     La tabla de Flandes es un libro muy entretenido, tanto para aficionados al ajedrez, que llegarán antes a la conclusión final a medida que vean las partidas, como para los no aficionados. Puntualizando, además que no llega a aburrir que nos hablen de ajedrez ya que es un personaje más del libro. Arturo, por otra parte, nos deja una trama sin mayores complicaciones en la que, por sacar un defecto, el final resulta un tanto fácil y se luce, como solo él sabe hacerlo, en los ambientes en que se desarrolla la historia.

     Uno de los primeros libros del autor en el que ya se ven rasgos que luego ha ido desarrollando. Su característica más sobresaliente es lo entretenido que resulta y la capacidad que tiene para enganchar al lector llevado por la curiosidad sobre el desarrollo real de esa curiosa partida de ajedrez que aparece en el cuadro. Uno de los títulos más conocidos del autor y que tuvo en su momento un gran éxito de ventas. Una lectura estival. Juguemos a buscar la dama...

     Y vosotros, ¿Qué habéis leído de Pérez Reverte?

     Gracias

     PD. Hoy prefiero no hablar de la película. Me pareció un horror.

miércoles, 19 de junio de 2013

Las alas de la paloma. Henry James



     "Ella -Kate Croy- esperaba que su padre bajase, pero él se demoraba allá arriba desconsideradamente, y había momentos en los que se mostraba a sí misma, en el espejo de la chimenea, un rostro decididamente pálido por esa irritación que la había llevado hasta el punto, casi, de retirarse sin verlo. Pero era en ese punto, precisamente, cuando decidía quedarse, cambiando de lugar, yendo desde el raído sofá hasta el sillón tapizado con una tela brillante que daba a la vez -ella lo había probado- la sensación de lo resbaladizo y lo pegajoso."

     Hoy, en mi regreso a los clásicos, vuelvo con mi querido Henry James. Un autor que me gusta cada vez más y cuyas obras se van acumulando en mis estantes sin ocupar demasiado espacio, pues no suelen ser muy extensas, pero reclamando siempre el sitio que les corresponde. Hoy traigo a mi estantería virtual, Las alas de la paloma.

     Conocemos a Kate que quiere casarse y tener una posición social. Y quiere casarse bien, claro,. y con Densher a poder ser, que tampoco es que tenga dinero. Así que lo ideal es que éste se case con Milly, una mujer terriblemente enferma para así heredar su fortuna y luego poder casarse con él... si la herencia es buena.

     Bueno, pues la intriga está servida. Ya tenemos un triángulo, aunque sin perder de vista al autor, ya que Henry James no se caracteriza por su romanticismo precisamente. Kate es una mujer terriblemente fría, consciente de que vive en una época en la que sin dinero una mujer a poco puede aspirar, y sin marido además, sus aspiraciones se quedan en nada.  Nos la perfilan como una mujer llamativa y con mucho carácter, aunque lejos del apasionamiento habitual de los personajes femeninos. Y eso la hace terriblemente atractiva al lector, pese a que no se la coge precisamente cariño. Sin embargo, ese punto de diferencia con lo habitual, siempre me ha gustado. así que no pensemos que su amor por el joven va a dominar su vida, como suele ser común, y la va a tener suspirando. Kate suspira por otro tipo de cosas mucho más prácticas. Y el contrapunto es justamente Milly, aunque tampoco James nos la pondrá como una víctima doliente vislumbraremos en ella la dulzura. Y en mitad un hombre que se ve empujado o se deja empujar, o por qué no, tal vez se rebele... es el turno del lector descubrirlo en una historia que no pretende dar sorpresas, pero que tampoco lo necesita. Sabemos lo que es posible que suceda casi en cada momento, nos enseña las virtudes y los defectos de sus personajes recordándonos que él es quien tiene la última palabra. Y en dos tardes llegamos a ella con la sensación satisfecha de quien ha disfrutado de una historia escrita con sumo cuidado y con ese estilo tan particular que caracteriza a Henry James.

     Y aquí es donde os hablaré de la versión cinematográfica. No porque no me haya gustado, sino porque los personajes de la gran pantalla tienen menos fuerza, son más descafeinados que los que nos presenta el autor. La Kate del cine es más humana, y eso hace que la historia no sea la misma. Tampoco el final es igual, ya que James tiene la costumbre de reservar un golpe de gracia en las últimas páginas que, personalmente, me regocijo esperando desde casi mitad del libro, y en la película me encontré que había desparecido de un plumazo. Os digo esto porque muchas veces, haber visto una adaptación y sobre todo si es una adaptación de cierto renombre en calidad o reparto (o ambos), desanima a acercarse a la versión escrita por eso de... "si ya me conozco la historia". No es siempre así, a veces, lo mejor de las historias está en los matices.

     Y vosotros, ¿El haber visto una adaptación cinematográfica os incita o por el contrario os desanima a leer su versión escrita?

     Gracias

martes, 18 de junio de 2013

El caso Leavenworth. Anna K. Green



     "Está muerto"

     Ayer hablábamos de thriller y hoy de novela de detectives. Sigo diciendo que el verano es un buen momento para ponerse con este tipo de novelas que buscan al lector cómplice a la hora de resolver un enigma. Y la novela que hoy traigo es, además, muy especial por varios motivos. Hoy traigo a mi estantería virtual, El caso Leavenworth.

     Conocemos al señor Leavenworth... muerto. Tiene dos sobrinas que heredarán su fortuna, aunque no con el mismo reparto. Así que el misterio está servido, hay que encontrar al culpable de esta muerte tan desafortundada mientras se van descubriendo secretos bien guardados en los armarios.

     Empecé diciendo que era una novela muy especial y muchos sois los que sabéis que me pierden las curiosidades que rodean a los libros que, poco a poco, van poblando mis estantes. Bien, la autora de esta historia, fue la creadora de la etiqueta "novela de detectives" cuando sólo se decía intriga. Pero no sólo eso, sino que esta obra la escribió con 32 años y se convirtió en el primer bestseller norteamericano con más de 750.000 libros vendidos. Ella hablaba de detectives, pruebas e investigaciones tiempo antes del mismísimo Sherlock Holmes. Aunque su nombre no le resulte familiar a casi nadie.

     Leavenworth es el difunto, y lo hace bien. La novela entra de lleno en el crimen, sin prepararnos, y nos presenta una muerte sin robo, sin violencia y con muchos sospechosos, entre los que destacan las herederas Eleanore, y Mary. Conocemos al detective Gryce, un hombre curioso y brillante, deslumbrante casi en su concepción, que no mira a la gente a los ojos, y al improvisado narrador Raymond que, no sólo se va haciendo partícipe de la historia, sino que nos lo hace a nosotros hasta el punto de reclamar nuestra atención. Eso nos ayuda a jugar a resolver un misterio que la autora nos adereza con otros menores que también nos interesarán. Uno de ellos: el motivo de una herencia repartida de forma tan desigual.

     Hoy os invito a una partida de Cluedo con puerta cerrada incluida en la que nada es lo que parece, y cada mirada esconde un secreto. Atrevámonos a resolverlo. En los calores estivales... apetece. El cadáver está servido y desconfiamos incluso de nuestras propias sospechas en un libro en el que bien merece la pena invertir un par de tardes. Eso sí, mucho cuidado no os hagáis daño al caer en uno de los giros que da la trama fantásticamente orquestada por nuestra recién descubierta autora y que está llena de ambiente e intriga.
Y vosotros, ¿sois aficionados a las novelas de detectives tipo Agatha Christie?

     Gracias