lunes, 30 de septiembre de 2013
Cuidaré de ti. Samantha Hayes
"- Nos han contestado al anuncio.
Me asomo por encima de la pantalla del portátil y pongo cara de pena. Una parte de mi había esperado no contestara nadie, que al final yo tuviera que arreglármelas sola. el calor del ordenador me abrasa las piernas, pero me da pereza moverme. Es trabajo y estufa: dos en uno."
De vez en cuando busco estos libros para distraerme y desconectar. No suelen ser lecturas para recordar, pero no se trata de eso, sino de pasar un par de tardes sin sacar la nariz del libro. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Cuidaré de ti.
Conocemos a tres mujeres: Claudia, una mujer embarazada casi a punto de dar a luz con una vida aparentemente perfecta; Zoe, la niñera que contrata Claudia para que la ayude puesto que su marido pasa muchos meses fuera y ya tenía que cuidar a los gemelos del primer matrimonio de éste y a Lorraine, una policía que trabaja junto a su marido mientras decide si finalmente perdonarle una infidelidad.
Esta novela parte de unos horribles asesinatos en los que abren a mujeres embarazadas para extraerles los niños cuando están a punto de dar a luz. Con este horrendo telón entramos en la vida de Claudia y su nueva e inquietante niñera. Conoceremos los pormenores de su casa, su trabajo, su familia y sus sospechas mientras empezamos a olernos que algo no va bien. Porque algo no va bien en esta historia y pronto empezamos a encajar piezas. claro que nadie dice que la historia sea fácil, porque aquí casi todo el mundo parece ocultar algo, o tal vez seamos nosotros los que empezamos a sospechar de todos.
Me he encontrado con un libro que, sin buscar un ritmo trepidante ni llevarnos a la carrera, mantiene la intriga y la tensión hasta el último momento. Además reconozco que un par de cosas me pillaron por sorpresa, lo cual cuando llevas hechas muchas lecturas, siempre es de agradecer. El único "pero" que le pongo es sacarse un par de cosas de la manga, supongo que para terminar de hacer compacta la historia pero que, personalmente, considero que no hacían falta en absoluto.
Un libro entretenido que tampoco aspira a más, de esas que sirven perfectamente para desconectar.
Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?
Gracias
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Samantha Hayes
sábado, 28 de septiembre de 2013
Hagan sus apuestas
Ya entramos en fechas. Como todos los años se abren las posibilidades y las listas donde están los nombres de siempre y algunas sorpresas. Se acerca el Premio Nobel de Literatura.
No sé a vosotros, pero a mi es un premio que me desconcierta. Todos los años salen muchas listas anunciando los favoritos, todos los años las leo hasta encontrar a mis favoritos y todos los años... me confundo. Ya tenemos la lista de las apuestas en la página Ladbrokes. Porque sí, hasta aquí han llegado las apuestas y la tecnología y podemos ver que se concentran los nombres más sonados de la literatura. Pero si me disculpáis... no lo veo. O sí, veamos:
Murakami está encabezando los favoritos con una apuesta 3/1, además saca libro nuevo... así que podría decirse que no nos haremos millonarios, pero es una apuesta relativamente segura. Salvo que no ha ganado ninguna carrera y siempre parece estar nominado. Joyce Carol Oates, para quienes opinen que le toca a una mujer le sigue de cerca 6/1 y en tercer lugar está el escritor y periodista Péter Nádas (7/1) aunque, si me permitís opinar, le falta trayectoria. Por cierto que lo bueno de opinar abiertamente es el bochorno de confundirme cuando anuncien que ha salido premiado uno de los nombres en quienes haya dicho públicamente que no confío. Pero, ¿quién dijo miedo? En cuarto lugar nos encontramos con poesía, Ko Un, un hombre que además de escribir ha participado activamente como defensor de la democracia y los derechos humanos. Y como dicen que "no hay quinto malo" empata con Assia Djebar en porcentaje, 10/1 y terminamos el quinteto favorito con una argelina multipremiada de la que tampoco he leído nada. Porque para eso me sirven a mi estas listas de apuestas, que no para invertir dinero con mejor o peor suerte, para anotarme nombres de escritores que descubrir de año en año. Además, se da la casualidad de que muchas veces coincide con el premiado... al que tampoco había leído.
Y ahora, hagan sus apuestas. Si tuviera que elegir un ganador, lo tengo claro. Este año quiero que gane el Premio Nobel de Literatura Cormac McCarthy. Porque considero que es de los mejores escritores norteamericanos vivos y porque me apetece ver como rompe de nuevo su aislamiento social. Un hombre que aparece en público en contadas ocasiones y lo hace porque le apetece, ya sea para ver la ceremonia de los óscars o porque quiere dar las gracias a Oprah, y luego deja que se lo trague la tierra de nuevo dejando a interesados y periodistas con un palmo de narices. O espera, espera, que tengo uno mejor... ¡ya lo tengo!
Este año quiero que gane el Premio Nobel de Literatura Pynchon. Porque en la literatura también hay un componente de espectáculo y porque Pynchon escribe bien y es complejo y tampoco es un escritor de masas... y porque nadie, nunca, bajo ningún concepto, ve a Pynchon sabiendo que es Pynchon. Años llevan periodistas y aficionados a la literatura intentando descubrir quien está detrás de Thomas Pynchon o, simplemente cómo es él. Fijaos si es motivo de controversia y de leyendas urbanas, que se dice que hace unos años un periódico conocido publicó la posibilidad de que Pynchon fuera el nombre utilizado por el famosísimo J. D. Salinger para publicar, y el propio Pynchon respondió con un escueto "No está mal. Sigan intentándolo". Así que sí, yo quiero que le den el premio a Pynchon para ver si sigue siendo el hombre sin rostro de la literatura, porque la curiosidad está servida y muchos estaríamos pendientes de su reacción. Yo lo tengo claro, mi apuesta 20/1 para el Premio Nobel de Literatura es Thomas Pynchon, décimo en la lista. Por un montón de motivos razonables y, esta vez, también por espectáculo.
| Thomas Pynchon por http://www.revistaintemperie.cl/ |
Gracias
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viernes, 27 de septiembre de 2013
El camino. Miguel Delibes
"Las cosas podían haber sucedido de cualquier otra manera y, sin embargo, sucedieron así. Daniel, el Mochuelo, desde el fondo de sus once años, lamentaba el curso de los acontecimientos, aunque lo acatara como una realidad inevitable y fatal. Después de todo, que su padre aspirara a hacer de él algo más que un quesero era un hecho que honraba a su padre. Pero por lo que a él le afectaba..."
Hoy me decido a rescatar, como ya hice hace no mucho de forma física, uno de esos libros leídos por obligación y apenas disfrutados por ese motivo. Libros que, con suerte, se recuperan pasados unos años y se percibe la necesidad de convertirlos en conocidos de todos los lectores. Hoy traigo a mi estantería virtual, El camino.
Conocemos a Daniel, el Mochuelo, un niño que vive en el pueblo feliz entre su grupo de amigos hasta que su padre se empeña en mejorar su futuro. Para ello habrá de estudiar el Bachillerato en la ciudad y lo acompañaremos en su última noche llena de recuerdos de su vida en el pueblo junto a su gente.
El camino es la tercera obra escrita por Delibes, un autor a todas luces imprescindible en el panorama literario. En esta obra, y volvemos otra vez a la voz de un niño, nos habla de comienzos nuevos. Por un lado, Daniel deja la infancia para comenzar una vida más adulta, más responsable, y por otro lo hará en un lugar que le resulta totalmente ajeno. Este Mochuelo apodado así porque todo lo mira, es un niño listo y tímido que vive con su pandilla que lo complementan hasta hacerlo sentirse cómodo, uno más, algo que no cambiaría marchándose de este pueblo sin nombre. Pero tiene que hacerlo.
Delibes nos transporta a un mundo rural y a una infancia que, con sus alegrías y sus tragedias, nos provoca una sensación de ternura que difícilmente nos despegaremos a lo largo de la lectura. Los diálogos entre niños no tienen precio, el vocabulario cuidado, las descripciones naturales... pareciera que el autor hubiera medido al milímetro cada palabra para que suceda eso que dicen de "ni sobra ni falta".
Si hace ya un tiempo traje Las ratas advirtiendo de su dureza, en este caso tengo que advertir a todos los que pasaron sus veranos en un pueblo, entre correrías, en una pandilla en la que se ponían motes. A todos ellos les digo: Cuidado. Este libro puede producir nostalgia de aquellos tiempos en los que la vida era diferente y los amigos eran los mejores del mundo.
Comenzaba hablando de los libros que pertenecen a programas escolares. Muchas de estas lecturas las estoy repitiendo en mi edad adulta y no siempre con el mismo resultado. El título de hoy, sin embargo, ha estado a la altura del recuerdo que guardaba de él.
Y vosotros, ¿hay algún libro de vuestras "obligadas lecturas" escolares que recordéis especialmente?
Gracias
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jueves, 26 de septiembre de 2013
El detective moribundo. Leif GW Persson
"En ese preciso momento notó como si alguien le hubiera clavado un punzón en la nuca. No era el preludio sordo de un dolor de cabeza común, sino un dolor agudo y penetrante que se le extendió enseguida por toda la parte posterior de la cabeza. Los ruidos de la calle, que se volvieron vagos, difíciles de percibir, hasta que se extinguieron. La oscuridad que le cegó los ojos, primero el derecho, luego el izquierdo, como si alguien hubiera bajado una persiana que se hubiera quedado a medias. El brazo que se le quedó como dormido, y los dedos rígidos y tiesos. La salchicha que se le cayó entre los dos asientos.
Luego todo oscuridad, todo silencio."
He leído dos libros de Persson y me ha gustado. Por eso me llamó la atención el libro que hoy traigo, era independiente de los anteriores, prometía un estilo distinto de la misma pluma y eso lo hizo irresistible. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, El detective moribundo.
Conocemos a Lars Martin Johansson, una leyenda de la policía sueca por su pericia, incluso tras su jubilación. Es en ese momento, ya jubilado, cuando una embolia lo lleva al hospital retirándolo de su vida habitual en la que él tomaba todas las decisiones. Con una vida nueva a la que acostumbrarse, encontrará en una confidencia un caso ya cerrado y sin resolver, el motivo por el que seguir adelante. Buscar al asesino y violador de una niña de un caso de hace 25 años se convertirá en el motivo para seguir adelante de este hombre que irá encontrando apoyos durante su investigación. Ahora la duda es, ¿se puede resolver un caso desde un sofá?
Persson parte de una premisa poco común para una novela policíaca. Esta vez no tenemos un policía recorriendo las calles y esquivando peligros mientras husmea entre pistas. Persson construye un puzzle eminentemente mental en el que tendremos que ir encajando las piezas de este viejo caso. Poco a poco acompañamos a nuestro protagonista y un puñado de personas que lo ayudarán tanto a intentar resolverlo como a encauzar esta suerte de nueva oportunidad de vivir. Asistiremos con él a una nueva vida de rutinas médicas que serán complicadas de aceptar para un hombre acostumbrado a ser quien manda en su entorno. Esa es la parte más personal de la novela, la que nos enseña al protagonista luchando día a día, con sus inseguridades en este caso físicas, ya que nunca dudará de su capacidad para desentrañar el misterio.
Escrito de una forma pausada y con algún toque de humor, el autor es capaz de meterse en un tema tan espinoso como la pederastia y salir airoso, sin entrar en detalles que puedan espantar al lector. No se trata de eso, aunque por el camino nos hablen de algunas leyes y comportamientos que reconoceremos en la sociedad que vivimos. Una historia en la que, pese a todo, veremos aflorar nuestro lado más tierno para descubrir quién asesinó a Yasmine, una niña cuyo final se convertirá en el motivo de todos para llegar a un cuidado broche final que no decepcionará a nadie.
Me gustan las historias de detectives, y ha sido un placer toparme con este detective moribundo. Y a vosotros, ¿os gustan las historias de detectives?
Gracias
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martes, 24 de septiembre de 2013
El país de las últimas cosas. Paul Auster
"Estas son las últimas cosas -escribía ella -. Desaparecen una a una y no vuelven nunca más. Puedo hablarte de las que yo he visto, de las que ya no existen; pero dudo que haya tiempo para ello. Ahora todo ocurre tan rápidamente que no puedo seguir el ritmo."
Paul Auster es otro de esos nombres que suenan eternamente en el panorama literario actual, existe todo un "universo" creado en sus novelas que fascina a unos y horroriza a otros, pero deja lugar a pocas indiferencias. A mi me gusta, me conquistó hace ya tiempo y sus libros van llegando a mis estantes poco a poco atraída tanto por el nombre del autor, como por las sinopsis. Hoy traigo a mi estantería virtual, El país de las últimas cosas.
Conocemos a Anna Blume. Se encuentra buscando a su hermano William en El país de las últimas cosas y desde allí escribe una carta a su novio relatándole lo que se ha encontrado. Un país en el que todo parece preparado para buscar la muerte y todo se derrumba. Un país en el que Anna deberá intentar sobrevivir, no dejarse engullir por esa sociedad.
El país al que nos traslada Auster es un futuro casi apocalíptico. En él, en una ciudad sin nombre, nos encontramos con un mundo pesadillesco en el que las personas parecen haber perdido la capacidad de sentir, de avanzar dando un paso adelante. En un lugar en el que no hay palabras, no hay sentimientos, ni recuerdos. y es en ese lugar en el que se encuentra Anna buscando a su hermano periodista. A medida que pasa el tiempo Auster nos va dejando caer en este mundo con la incertidumbre de si caeremos solos o lo haremos con la protagonista.
Mucho se ha escrito sobre si este libro es una brutal crítica a la sociedad de consumo llevada al extremo, una sociedad que vive una pérdida de valores y permite la existencia de toda una sociedad poblada por vagabundos y personas sin hogar. Posiblemente.
Auster nos enseña en esta novela destrucción, crematorios, gente muriendo, sin ganas de seguir adelante. Una sociedad que pierde motivos y se convierte en un lugar oscuro y tétrico. Y también nos da una pequeña luz de esperanza, de hecho la concepción del propio libro lo es puesto que se trata de las anotaciones en forma de carta de su protagonista. Lo usa como ancla, plasmando sentimientos que percibimos con fuerza en cada una de las palabras que el autor pone en su boca. Y nos retumban cuando no notamos esos sentimientos.
Siempre he dicho que mi libro favorito de Paul Auster es Brooklyn Follies, y lo mantengo. El país de las últimas cosas le queda cerca por todo lo que consiguió hacerme sentir durante su lectura. Un libro tremendo, si aún no habéis leído a Paul Auster... no dejéis de descubrirlo. De verdad.
Por cierto, ¿habéis leído algo de Paul Auster?
Gracias
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lunes, 23 de septiembre de 2013
El amor en los tiempos del cólera. Gabriel García Márquez
"Era inevitable: el olor de las almendras amargas le recordaba siempre el destino de los amores contrariados. El doctor Juvenal Urbino lo percibió desde que entró en la casa todavía en penumbras, adonde había acudido de urgencia a ocuparse de un caso que para él había dejado de ser urgente hacía muchos años"
Volvemos con un clásico conocido por todos o casi todos y con el olor de las almendras. cierto que no soy muy aficionada a las historias románticas, pero a este libro le tenía ganas y llegaba además sin haber visto ninguna adaptación. Hoy traigo, por tanto, a mi estantería virtual, El amor en los tiempos del cólera.
Conocemos a Fermina y Florentino, dos jóvenes que se conocen viviendo un amor apasionado. Sin embargo Fermina contrae matrimonio con el doctor Juvenal Urbino, buscando tal vez un amor sosegado y tranquilo. Florentino aguardará medio siglo entre relaciones menores a reencontrarse con una Fermina viuda, a la que sigue amando.
Al abrir este libro sabía que me iba a meter de lleno en una historia de amor, que no son mis favoritas, y también en uno de los libros más alabados, lo cual me picaba la curiosidad y me daba miedo a partes iguales. Siempre tengo miedo a no estar a la altura de determinadas obras. Así que tomé aire y comencé a conocer a Fermina, una mujer aparentemente enamorada de un hombre al que idealizaba, y que llegado el momento, se quedó con uno elegido de una forma totalmente práctica, el doctor. Por otro lado estaba su enamorado Florentino, que quedó marcado por ese amor y ese rechazo durante el resto de sus relaciones mientras continuaba esperando a Fermina. Y también al doctor que hizo feliz a Fermina, el marido que ofrece una vida sosegada y una felicidad tranquila. Así conocí al triángulo eje de esta historia de amor y perseverancia, una historia que se desarrolla a lo largo de sesenta años y en la que el autor, con algunos toques de humor incluso, nos muestra la vida en pareja, la vida de los sentimientos.
Márquez hace uso de las palabras como sólo él sabe, con un vocabulario amplísimo reconocible ya desde los nombres de los protagonistas. Nos regala descripciones casi mágicas y construye un libro pausado, casi tan lento como larga es la espera de Florentino. En él vemos reflejada la paciencia y la perseverancia. Dicen que es una de las historias de amor más hermosas... yo lo que puedo deciros es que está relatada de una forma hermosa. Siempre merece la pena leer a Márquez y, si bien no me emocioné, si que disfruté con la lectura de esta obra a ratos incluso triste. Un gran libro que merece un lugar de honor en la literatura y unos personajes que consigue sacar los sentimientos del lector con cada paso que dan, tenernos pendientes de cada paso en esa gran historia de amor que es la de Florentino y Fermina.
Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?
Gracias
sábado, 21 de septiembre de 2013
Mi librería favorita
![]() |
| Qué puedo decir, veo la luna entre montones de libros |
"Las librerías son santuarios. Son lugares para perderse y escapar de las duras exigencias de la vida, encontrar formas de soñar y nuevas fuentes de inspiración. Amo a todos los libreros: cualquiera que ayude a propagar la palabra está haciendo un noble trabajo."
Mi librería favorita tiene dos plantas y media. No una ni tres, no, tiene dos y media porque amontona algunos en un lateral que no sabría como llamarlo. En la parte de abajo, al alcance de los niños, están sus libros. Colocados en mesas enormes y a poquísima altura se apilan libros de colores con portadas llamativas para que puedan tocarlos. Porque en mi librería favorita, los libros se tocan. También están allí los best seller, para esos lectores ocasionales y perezosos que no quieren que les compliquen la vida.
Pero luego, si vas por el lateral y subes la angosta escalera... entonces llegas a mi zona. Allí están todos mis libros. Los que tengo ya y los que me restan por traerme a casa. Colocados por nacionalidades me permiten ir pasando de país en país a modo te turista ocasional de las letras. de este modo me puedo hacer un tour por la Rumanía de Cartarescu y su Nostalgia, luego dar un salto a Rusia y conocer toda una Saga Moscovita de mano de Aksonov, e irme al norte, hasta Reykiavik a visitar a Arnaldur Idriadson. Me puedo pasear por todos los países del mundo saltando de pluma en pluma y leyendo las frases que colocan sobre los estantes. Pero no penséis que allí pone simplemente "Poesía" o "novela anglosajona", no. Eso la convertiría en una librería corriente. Allí hay frases literarias, sobre libros, lectores y literatura, frases que invitan a acercarnos al escritor que las creo y a los libros que custodian.
Supongo que no os lo imagináis si os digo que por la ventana se ve un árbol que parece la luna. Y diréis que me afecta, que llego ya soñando con las historias que voy a descubrir y que tal vez el forzar la vista entre letras me ha dejado la vista fatigada o leer dichas letras me haga ver conejos saliendo de puertas pequeñas y lunas a pleno día que emergen de ventanas enrejadas. Pero no es así... o bueno, tal vez sí, pero os aseguro que se ve una luna por las hojas a contraluz. Hay pistolas recortadas, que no escopetas, que salen de los estantes de las novelas más negras, a cuyos pies aún se conserva la silueta en el suelo de un lector desprevenido que tuvo que declararse víctima de la novela negra. Nunca recuerdo preguntar quien investigaba el caso, si Parker, Hole, Marlowe o tal vez Bevilacqua.
Hay también custodios de tanto tesoro, cómo no. Y de entre todos siempre te quedas con alguno que sabes que conoce tus gustos y que ha leído la mayor parte de los libros que le van llegando. Y si le falta uno se lo apunta, y luego te lo comenta. Porque aún quedan personas así, que no son simples vendedores de libros, sino libreros a los que les gusta lo que hacen y les apasionan las letras. Y se conocen el nombre de los autores y te hablan de ellos como si fueran alumnos de su colegio, contándote sus logros en la última novela o ensayo.
Ahora que la crisis va cerrando negocios, que el libro digital está llegando a las casas... es el momento en que recuerdo la sensación cada vez que llego a mi librería. La certeza de pasar un gran rato entre montones de libros, de disfrutar eligiendo el que me llevaré a casa y comentando el último que me llevé. Ir a buscar uno y salir con tres o con ninguno ese día pero volver al siguiente. Pocas cosas hay que me gusten más que anticiparme al placer de una buena lectura. Una de ellas, por si no lo habíais notado, es hablar de libros. Y para poder hacerlo, necesitamos librerías. Por eso hoy os he presentado la mía.
Y la vuestra, ¿me podéis decir cual es vuestra librería favorita? Prometo visitar tantas como estén en mi mano, y hacer fotos y subirlas a los viajes literarios del muro dominical en Facebook. Prometo, en definitiva, compartirlas.
Gracias
Mi librería favorita tiene dos plantas y media. No una ni tres, no, tiene dos y media porque amontona algunos en un lateral que no sabría como llamarlo. En la parte de abajo, al alcance de los niños, están sus libros. Colocados en mesas enormes y a poquísima altura se apilan libros de colores con portadas llamativas para que puedan tocarlos. Porque en mi librería favorita, los libros se tocan. También están allí los best seller, para esos lectores ocasionales y perezosos que no quieren que les compliquen la vida.
Pero luego, si vas por el lateral y subes la angosta escalera... entonces llegas a mi zona. Allí están todos mis libros. Los que tengo ya y los que me restan por traerme a casa. Colocados por nacionalidades me permiten ir pasando de país en país a modo te turista ocasional de las letras. de este modo me puedo hacer un tour por la Rumanía de Cartarescu y su Nostalgia, luego dar un salto a Rusia y conocer toda una Saga Moscovita de mano de Aksonov, e irme al norte, hasta Reykiavik a visitar a Arnaldur Idriadson. Me puedo pasear por todos los países del mundo saltando de pluma en pluma y leyendo las frases que colocan sobre los estantes. Pero no penséis que allí pone simplemente "Poesía" o "novela anglosajona", no. Eso la convertiría en una librería corriente. Allí hay frases literarias, sobre libros, lectores y literatura, frases que invitan a acercarnos al escritor que las creo y a los libros que custodian.
Supongo que no os lo imagináis si os digo que por la ventana se ve un árbol que parece la luna. Y diréis que me afecta, que llego ya soñando con las historias que voy a descubrir y que tal vez el forzar la vista entre letras me ha dejado la vista fatigada o leer dichas letras me haga ver conejos saliendo de puertas pequeñas y lunas a pleno día que emergen de ventanas enrejadas. Pero no es así... o bueno, tal vez sí, pero os aseguro que se ve una luna por las hojas a contraluz. Hay pistolas recortadas, que no escopetas, que salen de los estantes de las novelas más negras, a cuyos pies aún se conserva la silueta en el suelo de un lector desprevenido que tuvo que declararse víctima de la novela negra. Nunca recuerdo preguntar quien investigaba el caso, si Parker, Hole, Marlowe o tal vez Bevilacqua.
Hay también custodios de tanto tesoro, cómo no. Y de entre todos siempre te quedas con alguno que sabes que conoce tus gustos y que ha leído la mayor parte de los libros que le van llegando. Y si le falta uno se lo apunta, y luego te lo comenta. Porque aún quedan personas así, que no son simples vendedores de libros, sino libreros a los que les gusta lo que hacen y les apasionan las letras. Y se conocen el nombre de los autores y te hablan de ellos como si fueran alumnos de su colegio, contándote sus logros en la última novela o ensayo.
Ahora que la crisis va cerrando negocios, que el libro digital está llegando a las casas... es el momento en que recuerdo la sensación cada vez que llego a mi librería. La certeza de pasar un gran rato entre montones de libros, de disfrutar eligiendo el que me llevaré a casa y comentando el último que me llevé. Ir a buscar uno y salir con tres o con ninguno ese día pero volver al siguiente. Pocas cosas hay que me gusten más que anticiparme al placer de una buena lectura. Una de ellas, por si no lo habíais notado, es hablar de libros. Y para poder hacerlo, necesitamos librerías. Por eso hoy os he presentado la mía.
Y la vuestra, ¿me podéis decir cual es vuestra librería favorita? Prometo visitar tantas como estén en mi mano, y hacer fotos y subirlas a los viajes literarios del muro dominical en Facebook. Prometo, en definitiva, compartirlas.
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