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lunes, 17 de agosto de 2026

Yesteryear. Caro Claire Burke

 


     "Este es el último día de la vida que imaginé para mi".

     Tengo que reconocer que me llamó la atención desde el primer día, y eso que tampoco es que fuera particularmente original. Hoy traigo a mi estantería virtual, Yestyear.

     Conocemos a Natalie, de profesión Influencer. Su cuenta de instagram se corresponde con lo que llamamos trad wife, es decir, una mujer convertida en el ama de casa perfecta, la madre de familia tradicional, bella y disponible que todo el mundo adora en redes. Ella vive con su familia en un rancho, su marido es un vaquero moderno, con su huerta, sus gallinas y su imagen impecable de la felicidad. Representa la vida perfecta para una legión de seguidores, sacrificando su personalidad, la verdadera imagen de su casa (ya que esconde cualquier signo de modernidad como pueden ser los electrodomésticos) y, por supuesto, ahogando su verdadera personalidad. Es la representación perfecta 24/7 algo que, desde las primeras páginas, se intuye peligroso para la salud mental. Y de repente Natalie despierta en 1855 y se ve obligada a vivir como había estado fingiendo.

     La novela es divertida pero no en la forma banal que uno puede considerar. Si estás esperando que no sea capaz de nada y estar ante una suerte de gag encadenados, no es aquí. Burke tira de ironía, cuando no sarcasmo, durante la mayor parte de la novela y la mujer que adoraba sus hermosas gallinas, que pronto mataría, se ve totalmente superada por la situación. La duda es si la situación que la supera es el vivir en una representación eterna que la hizo perder la cabeza o si realmente ha viajado en el tiempo. A fin de cuentas, cuando uno tiene tantos seguidores y contrata a un equipo de edición, puede descubrirse haciendo extrañas peticiones y Natalie había pedido en varias ocasiones una máquina del tiempo que le hiciera vivir en la realidad su sueño conservador de familia perfecta. Natalie se va poco a poco descomponiendo, la mujer que adora ser madre pero no soporta los niños, la que no se fía del feminismo pero reniega de su situación que la sitúa, pese a ser el cerebro de un imperio, justo por debajo de su marido... no puede con todo. Natalie se rompe, se ahoga, y el lector no está del topo preparado para la resolución de la novela.

     Burke aborda una crítica feroz hacia prácticamente casi todo, sin embargo me gustaría señalar que, más allá del feminismo, los valores y todos estos temas tradicionales que se han abordado en la novela y en la mayor parte de sus reseñas, la autora nos recuerda que lo que vemos en redes no es real. Esa persona a la que sigues y cuya vida crees conocer, solo está representando un papel que ha ido construyendo a conveniencia para sacarle el mayor partido posible mientras iba sacrificando la realidad ya sea para no exponer su privacidad o para adaptarse convenientemente a alguna moda. Cuanto más se muestra del día a día, menos fiable es en este Show de Truman eterno formado por influencers empeñados en hacernos creer que ese es su día a día. Nada nuevo y tampoco nada que no supiéramos en realidad, pero Burke lo hace divertido al enfocarlo desde la perspectiva: cuidado con lo que dices que deseas, no vaya a convertirse en realidad.

     Yestyear es una novela ligera y francamente divertida con una protagonista desquiciada que uno no sabe si apreciar u odiar y una trama que hará a muchos lectores recordar nombres que conocemos de redes. No por nada, sino porque están ahí, en el día a día de su legión de seguidores.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

lunes, 2 de febrero de 2026

El largo río de las almas. Liz Moore

 


     "Hay un cadáver en las vías de la calle Gurney. Mujer, edad imprecisa, probable sobredosis, dice Centralita. 
    «Kacey», pienso".

     Hacía tiempo que tenía ganas de leer este libro y la existencia de una serie me terminó de empujar a él. Hoy traigo a mi estantería virtual, El largo río de las almas.

     Conocemos a Kacey y a Mickey, aunque realmente más a la segunda. Son hermanas y antaño estuvieron muy unidas, pero la vida ha hecho que vayan tomando cada una s rumbo. La primera está en la peor de las situaciones, es una adicta que vive en la calle. La segunda, Mickey, es policía. Tampoco es que su vida fuera maravillosamente fácil ya que se enamoró y ahora tiene un hijo llamado Thomas con el que tiene que tirar hacia el futuro, su mentor en la policía en ese momento no está y lucha por no olvidar lo que la empujó a ser policía en un momento en el que la población parece desconfiar de ellos. Cada vez que aparece un cuerpo, Mickey tema que sea su hermana. Y ahora Kacey ha desaparecido. Y hay alguien matando en las calles. Tiene que salvarla.

     Me llamó la atención el título y pensé que al tratar de adicciones y las calles, la autora jugaba con el Ganges y la metáfora y, ahora que lo he terminado, supongo que no me confundí. Después me llamó la atención lo bien llevada que estaba la historia alternando la vida de Mickey con los recuerdos de la infancia. Y, ahora que me lo he terminado me quedo con los personajes que Moore dibuja para relatar una historia de adicciones, familias desestructuradas, desconfianza y niños que pasan por hogares, sin caer en una moralina fácil y efectiva que atrajera lectores. Es más, antes de meterme con la trama policial diré que Mickey es un ejemplo perfecto de personaje bien construido. Tras sufrir la muerte de su madre por sobredosis y el abandono de una abuela que se siente molesta cuando le llueve el cuidado de dos niñas que ella no ha pedido, vemos el estigma de la niña obligada a crecer deprisa que tiene dificultades para procesar que existan madres amorosas. Los celos al fantasma se convierten en el celo al cuidado del propio hijo y la autora logra que el lector vea tantas virtudes en Thomas como su propia madre y que suframos con ella las penas por aquello que no puede darle (como una niñera mejor). Eso es lo que yo llamo un gran trabajo de construcción de personajes, gracias Moore. Mickey es estresante, su trabajo en unas calles que están sufriendo las adicciones como hacía mucho tiempo, lo es. Y la lectura se convierte en un momento estresante que hace que gane peso la historia personal de la protagonista frente a la propia trama policial. Entiendo que se haga una serie.
Sin embargo Moore no deja de lado los misterios, hay un asesino atacando a trabajadoras sexuales, una desaparición y un montón de giros (alguno de los cuales bastante sorprendente, la verdad). En realidad la primera sorpresa me la llevé en la primera página. Y es que Moore comienza la novela con una lista de nombres que se va volviendo cada vez más personal. Son víctimas de sobredósis y finaliza con papá y mamá, lo que nos da una dimensión de lo "personal" que se va a ir volviendo la historia (ojo, que es ficción). Mickey se asusta con el primer cuerpo, sabe que su hermana es trabajadora sexual, y comienza a investigar. Por supuesto, dicho trabajo de investigación no es exactamente su cometido, así que la veremos lidiar con tensiones y enfrentamientos con las tres figuras autoritarias que quedan rondando en su vida: su jefe, su mentor y el padre de su hijo. 
Podría meterme ahora en la parte procedimiental de la novela, pero ya os he revelado bastante de la zona personal y todo el mundo merece dejarse sorprender por la historia y las artes del escritor, así que me hago a un lado y me limitaré a un breve resumen.

     El largo río de las almas es una buena novela. Una historia policiaca que abandona las modas del cincuentón alcohólico, la joven superdotada o el narrador poco fiable para adentrarse en lo que siempre han sido las novelas de este género: una crítica y denuncia de lo que se vive en las calles. No dejéis de echarle un vistazo.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.