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lunes, 2 de febrero de 2026

El largo río de las almas. Liz Moore

 


     "Hay un cadáver en las vías de la calle Gurney. Mujer, edad imprecisa, probable sobredosis, dice Centralita. 
    «Kacey», pienso".

     Hacía tiempo que tenía ganas de leer este libro y la existencia de una serie me terminó de empujar a él. Hoy traigo a mi estantería virtual, El largo río de las almas.

     Conocemos a Kacey y a Mickey, aunque realmente más a la segunda. Son hermanas y antaño estuvieron muy unidas, pero la vida ha hecho que vayan tomando cada una s rumbo. La primera está en la peor de las situaciones, es una adicta que vive en la calle. La segunda, Mickey, es policía. Tampoco es que su vida fuera maravillosamente fácil ya que se enamoró y ahora tiene un hijo llamado Thomas con el que tiene que tirar hacia el futuro, su mentor en la policía en ese momento no está y lucha por no olvidar lo que la empujó a ser policía en un momento en el que la población parece desconfiar de ellos. Cada vez que aparece un cuerpo, Mickey tema que sea su hermana. Y ahora Kacey ha desaparecido. Y hay alguien matando en las calles. Tiene que salvarla.

     Me llamó la atención el título y pensé que al tratar de adicciones y las calles, la autora jugaba con el Ganges y la metáfora y, ahora que lo he terminado, supongo que no me confundí. Después me llamó la atención lo bien llevada que estaba la historia alternando la vida de Mickey con los recuerdos de la infancia. Y, ahora que me lo he terminado me quedo con los personajes que Moore dibuja para relatar una historia de adicciones, familias desestructuradas, desconfianza y niños que pasan por hogares, sin caer en una moralina fácil y efectiva que atrajera lectores. Es más, antes de meterme con la trama policial diré que Mickey es un ejemplo perfecto de personaje bien construido. Tras sufrir la muerte de su madre por sobredosis y el abandono de una abuela que se siente molesta cuando le llueve el cuidado de dos niñas que ella no ha pedido, vemos el estigma de la niña obligada a crecer deprisa que tiene dificultades para procesar que existan madres amorosas. Los celos al fantasma se convierten en el celo al cuidado del propio hijo y la autora logra que el lector vea tantas virtudes en Thomas como su propia madre y que suframos con ella las penas por aquello que no puede darle (como una niñera mejor). Eso es lo que yo llamo un gran trabajo de construcción de personajes, gracias Moore. Mickey es estresante, su trabajo en unas calles que están sufriendo las adicciones como hacía mucho tiempo, lo es. Y la lectura se convierte en un momento estresante que hace que gane peso la historia personal de la protagonista frente a la propia trama policial. Entiendo que se haga una serie.
Sin embargo Moore no deja de lado los misterios, hay un asesino atacando a trabajadoras sexuales, una desaparición y un montón de giros (alguno de los cuales bastante sorprendente, la verdad). En realidad la primera sorpresa me la llevé en la primera página. Y es que Moore comienza la novela con una lista de nombres que se va volviendo cada vez más personal. Son víctimas de sobredósis y finaliza con papá y mamá, lo que nos da una dimensión de lo "personal" que se va a ir volviendo la historia (ojo, que es ficción). Mickey se asusta con el primer cuerpo, sabe que su hermana es trabajadora sexual, y comienza a investigar. Por supuesto, dicho trabajo de investigación no es exactamente su cometido, así que la veremos lidiar con tensiones y enfrentamientos con las tres figuras autoritarias que quedan rondando en su vida: su jefe, su mentor y el padre de su hijo. 
Podría meterme ahora en la parte procedimiental de la novela, pero ya os he revelado bastante de la zona personal y todo el mundo merece dejarse sorprender por la historia y las artes del escritor, así que me hago a un lado y me limitaré a un breve resumen.

     El largo río de las almas es una buena novela. Una historia policiaca que abandona las modas del cincuentón alcohólico, la joven superdotada o el narrador poco fiable para adentrarse en lo que siempre han sido las novelas de este género: una crítica y denuncia de lo que se vive en las calles. No dejéis de echarle un vistazo.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

lunes, 12 de julio de 2021

La canción de Aquiles. Madeline Miller

 


     "Mi padre fue rey e hijo de reyes. Era pequeño de estatura, al igual que la mayoría de nuestra gente, y tenía unos hombros enormes, como los de un toro. Desposó a mi madre cuando esta tenía catorce años y la sacerdotisa la declaró núbil. Se trataba de un buen partido: era hija única y el esposo recibiría la fortuna del padre".

     Tras disfrutar como una enana con Circe, estaba claro que iba a leer esta novela. Hoy traigo a mi estantería virtual, Aquiles.

     Habéis visto las primeras líneas. Bien, el que toma la voz es el pobre Patroclo, una decepción para su padre que no logra la mano de Helena aunque se ve sujeto al juramento de lealtad. Eso es empezar mal, pero es que el pobre hombre, una década más tarde, es exiliado por matar a un chico en un accidente. Y así es como termina en Ftía y conoce a Aquiles. Una amistad que va creciendo hasta ser amor y que iba bien hasta que la madre de Aquiles (esa que dicen que lo sujetó por el talón al sumergirlo en las aguas de la inmortalidad) los separa enviando fuera a su hijo. O eso cree ella... Bien, después crecen y llega Troya y la guerra y la muerte y la venganza y la autora saluda a la Iliada rápidamente antes de dar por finalizada la novela.

     Si algo sabe hacer Madelina Miller, es dar voz a quienes no la tuvieron. En este caso es Patroclo quien cuenta una historia mil veces narrada demostrando que quedan formas e historias por contar. La novela está narrada de forma ágil y amena y nos lleva por una época menos conocida que ha sido recogida casi a fragmentos para dar la imagen total de aquél que fue conocido solo por su ira y que ahora será su amor y lealtad quien le den vida durante la mayor parte del trayecto.

     En conjunto me ha parecido una novela bastante más lenta que Circe, que tampoco es que fuera eso que ahora llaman trepidante, pero me ha gustado incluso más. Me quedo con el astuto Ulises como diagonal más importante, y con la forma ligera de contar hazañas que para muchos se antojan pesadas simplemente por oír hablar de iliadas y homéricas hazañas logrando una novela de lo más entretenida que sirve perfectamente para pasar por el verano de una forma agradable.

     Mención también a la preciosa edición que AdN ha realizado y que hace pareja con Circe, que dicho sea de paso es la segunda novela de la autora y no la primera.

     Me gustan los libros que me descubren que quedan historias incluso en las mil veces narradas, que dan voz a los ocultos, a los no escuchados, que desgajan lo ya narrado hasta encontrar al personaje que observaba desde una esquina y del que no puedo deciros si finalmente logró colocarse en el centro o, al menos, junto a su amado Aquiles. Lo que si os digo es que he disfrutado con La canción de Aquiles. Os lo recomiendo.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.