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El Desayuno
Me gustas cuando dices tonterías
cuando metes la pata, cuando mientes,
cuando te vas de compras con tu madre
y llego tarde al cine por tu culpa.
Me gustas más cuando es mi cumpleaños
y me cubres de besos y de tartas
o cuando eres feliz y se te nota
o cuando eres genial con una frase
que lo resume todo, o cuando ríes
(tu risa es la ducha del infierno)
o cuando me perdonas un olvido.
Pero me gustas más, tanto que casi
no puedo resistir lo que me gustas,
cuando, llena de vida, te despiertas
y lo primero que haces es decirme:
"Tengo un hambre feroz esta mañana.
Voy a empezar contigo el desayuno."
Sin exagerar hace un siglo que no traigo un poema, y sin exagerar hace una eternidad que no me compro un libro de poesía. Tengo que empezar seriamente a ponerme con ello. No es porque no me guste, sino porque me pierdo y no tengo claro por dónde comenzar.
Cierto es que hay mucho poema de amor y no son mis favoritos, y que los poemas que me gustan son peculiares cuanto menos, pero hay mucho poema por leer y mucho poeta por conocer, como Luis Alberto de Cuenca.
Y diréis: "Pero hoy nos traes un poema de amor."
Pero este sí que me gusta porque habla de pequeños detalles y no de grandes cosas. De fragmentos pequeñitos que componen vida y es donde se disfruta o se añora, donde nos damos cuenta de a quién nos gusta o nos gustaría tener al lado.
Porque digo yo que es natural despertar con hambre y más aún hacerlo con ganas de comer. Y cada cual, que interprete.
No hablaré de métricas ni tampoco de influencias. Como de tantas otras cosas, tampoco entiendo de poesía. Pero sé lo que me gusta.
Por cierto y al hilo de lo que comenzaba diciendo, ¿me podéis recomendar un libro de poemas?
Gracias